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Embajada venezolana cierra en Honduras y deja migrantes sin trámites

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Isabel Ortiz
17 de febrero, 2026
El cierre abrupto de la embajada de Venezuela en Tegucigalpa dejó a cientos de migrantes sin acceso a trámites esenciales. La sede apareció vacía y sin bandera. Sin representación oficial, los ciudadanos deberán gestionar documentos en otros países, asumiendo costos adicionales e incertidumbre jurídica.
 
Es noticia. La embajada venezolana en la colonia Las Minitas cerró sin previo aviso y dejó a la comunidad criolla sin atención consular. La medida impacta a quienes requieren renovar pasaportes, gestionar documentos de identidad o recibir asistencia en casos urgentes. No hubo comunicado formal.
  •  La sede amaneció sin bandera y con rótulos que ofrecían el inmueble en alquiler. Ningún funcionario brindó información presencial a los ciudadanos que acudieron en busca de respuestas.
  • La única comunicación oficial llegó por WhatsApp: “No estamos atendiendo ningún tipo de caso”, fue el mensaje enviado a quienes intentaron gestionar trámites.
  • La socióloga venezolana-hondureña Hilda Caldera afirmó que “ya no se puede hacer un pasaporte aquí”, lo que obliga a buscar alternativas fuera del país.
Qué destacar. La falta de representación diplomática deja a los venezolanos en Honduras en una situación de vulnerabilidad administrativa. Sin sede activa, los trámites consulares deben realizarse en otros territorios, lo que incrementa costos y limita el acceso a servicios básicos.
  • Caldera explicó que los ciudadanos probablemente deban trasladarse a Nicaragua u otras naciones con embajadas operativas para renovar documentos, un proceso que implica gastos de transporte, hospedaje y trámites migratorios.
  • Para quienes no cuentan con recursos, esta situación agrava su precariedad y afecta su libertad de movimiento, pues sin pasaporte vigente no pueden regularizar su estatus o viajar legalmente.
  • La embajada también brindaba apoyo en emergencias, lo que ahora deja a familias sin respaldo institucional ante situaciones médicas o legales imprevistas.
Punto de fricción. El cierre ocurre en un momento político sensible en Honduras y en la región. La decisión coincidió con cambios de poder que modificaron la relación bilateral entre Tegucigalpa y Caracas.
  • La medida se dio tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y la toma de posesión del presidente hondureño Nasry Asfura, un giro que reconfigura alianzas diplomáticas.
  • Durante el gobierno anterior, encabezado por Xiomara Castro, se mantuvieron vínculos estrechos con Caracas, lo que facilitaba la presencia diplomática venezolana.
  • El vacío actual evidencia cómo decisiones políticas afectan directamente a ciudadanos que dependen de servicios consulares para ejercer derechos básicos.
Ahora qué. No existe comunicación oficial sobre el destino del personal diplomático ni sobre una posible reapertura. La incertidumbre genera preocupación entre los migrantes, que ahora deben planificar soluciones individuales ante la ausencia del Estado venezolano.
  • Se conoció que la embajadora Margaud Maricela Godoy Peña dejó de asistir tras la caída de Maduro, aunque continuó algunos trámites desde su residencia antes del cierre definitivo.
  • No se ha anunciado una sede alterna ni mecanismos virtuales permanentes que garanticen continuidad en la atención consular.
  • La comunidad venezolana evalúa organizarse para solicitar claridad oficial, mientras enfrenta la realidad de asumir costos privados para resolver trámites que antes gestionaba el Estado.
 

Embajada venezolana cierra en Honduras y deja migrantes sin trámites

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Isabel Ortiz
17 de febrero, 2026
El cierre abrupto de la embajada de Venezuela en Tegucigalpa dejó a cientos de migrantes sin acceso a trámites esenciales. La sede apareció vacía y sin bandera. Sin representación oficial, los ciudadanos deberán gestionar documentos en otros países, asumiendo costos adicionales e incertidumbre jurídica.
 
Es noticia. La embajada venezolana en la colonia Las Minitas cerró sin previo aviso y dejó a la comunidad criolla sin atención consular. La medida impacta a quienes requieren renovar pasaportes, gestionar documentos de identidad o recibir asistencia en casos urgentes. No hubo comunicado formal.
  •  La sede amaneció sin bandera y con rótulos que ofrecían el inmueble en alquiler. Ningún funcionario brindó información presencial a los ciudadanos que acudieron en busca de respuestas.
  • La única comunicación oficial llegó por WhatsApp: “No estamos atendiendo ningún tipo de caso”, fue el mensaje enviado a quienes intentaron gestionar trámites.
  • La socióloga venezolana-hondureña Hilda Caldera afirmó que “ya no se puede hacer un pasaporte aquí”, lo que obliga a buscar alternativas fuera del país.
Qué destacar. La falta de representación diplomática deja a los venezolanos en Honduras en una situación de vulnerabilidad administrativa. Sin sede activa, los trámites consulares deben realizarse en otros territorios, lo que incrementa costos y limita el acceso a servicios básicos.
  • Caldera explicó que los ciudadanos probablemente deban trasladarse a Nicaragua u otras naciones con embajadas operativas para renovar documentos, un proceso que implica gastos de transporte, hospedaje y trámites migratorios.
  • Para quienes no cuentan con recursos, esta situación agrava su precariedad y afecta su libertad de movimiento, pues sin pasaporte vigente no pueden regularizar su estatus o viajar legalmente.
  • La embajada también brindaba apoyo en emergencias, lo que ahora deja a familias sin respaldo institucional ante situaciones médicas o legales imprevistas.
Punto de fricción. El cierre ocurre en un momento político sensible en Honduras y en la región. La decisión coincidió con cambios de poder que modificaron la relación bilateral entre Tegucigalpa y Caracas.
  • La medida se dio tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y la toma de posesión del presidente hondureño Nasry Asfura, un giro que reconfigura alianzas diplomáticas.
  • Durante el gobierno anterior, encabezado por Xiomara Castro, se mantuvieron vínculos estrechos con Caracas, lo que facilitaba la presencia diplomática venezolana.
  • El vacío actual evidencia cómo decisiones políticas afectan directamente a ciudadanos que dependen de servicios consulares para ejercer derechos básicos.
Ahora qué. No existe comunicación oficial sobre el destino del personal diplomático ni sobre una posible reapertura. La incertidumbre genera preocupación entre los migrantes, que ahora deben planificar soluciones individuales ante la ausencia del Estado venezolano.
  • Se conoció que la embajadora Margaud Maricela Godoy Peña dejó de asistir tras la caída de Maduro, aunque continuó algunos trámites desde su residencia antes del cierre definitivo.
  • No se ha anunciado una sede alterna ni mecanismos virtuales permanentes que garanticen continuidad en la atención consular.
  • La comunidad venezolana evalúa organizarse para solicitar claridad oficial, mientras enfrenta la realidad de asumir costos privados para resolver trámites que antes gestionaba el Estado.
 

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