Más de cincuenta países reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Pero el 24 de septiembre esos estados estarán pendientes del desarrollo de la tragedia que aflige a la nación latinoamericana y sus habitantes. Será cuando se inicie en Nueva York una nueva Asamblea General de Naciones Unidas. A esa ciudad viajará el líder opositor. Lo hará acompañado de sus más cercanos colaboradores. Pero sobre todo de aquellos pares que lo apoyan.
Según medios internacionales la travesía que emprenderá para cruzar la frontera y llegar al norte la conocen muy pocos. Su vuelta, menos gente aún. Permanece en total secreto.
Se entrevistará en los Estados Unidos con otros mandatarios. Conseguirá relanzar su interinato ante el mundo. Seguramente consiga un retrato con Donald Trump.
Nicolás Maduro, por su parte, decidió ausentarse. Por primera vez en años un presidente venezolano -aunque ilegítimo- no será parte del más importante concilio internacional anual.
Personas cercanas a Maduro han revelado que el gobernante cree que estando en la Gran Manzana no podría hacer mucho, si ocurriera un alzamiento.
Sin embargo, el dictador caraqueño pretenderá tener bajo su mando gran parte de la frontera. ¿Intentará de esta forma impedir la vuelta de su rival a Venezuela tras su paso por Nueva York? El regreso del presidente de la Asamblea Nacional es una incógnita. Tanto como lo fue siempre que abandonó el país y debió regresar.
Pero quizás, esta vez, piense hacer algo que jamás se atrevió a realizar hasta el momento: acosar judicialmente a su oponente. Hasta el extremo. Ya está allanando el terreno. En apenas una semana el gobierno abrió dos causas en su contra. La primera fue por “traición a la patria“. Es porque considera que Guaidó abandonó una causa histórica para Venezuela: el reclamo territorial por el Esequibo, una región en disputa con Guyana desde el siglo XIX.
La segunda es reciente. Lo acusan de mantener vínculos con jefes de grupos que se dedican al narcotráfico. Esto por unas fotos que circularon con dos supuestos “patrones” de la banda Los Rastrojos. Las imágenes primero se publicaron en las redes sociales. Luego, el fiscal general chavista, Tarek William Saab, las mostró como una prueba irrefutable. Es el mismo funcionario que a mediados de mayo se mostró incómodo ante la pregunta de un periodista respecto a por qué el régimen no encerraba a su principal oponente.
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Nicolás Maduro, por su parte, decidió ausentarse. Por primera vez en años un presidente venezolano -aunque ilegítimo- no será parte del más importante concilio internacional anual.
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