Al parecer algunas organizaciones que lideran el proceso de diálogo dentro de la Plataforma Nacional para la Reforma del Estado, están dispuestas a llegar a todo con tal de exigir demandas para reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos y que estas entren en vigencia en los comicios 2015. El lunes se entregó un petitorio y se ha establecido una huelga permanente frente al Congreso de la República, para empujar a los diputados a que ilegalmente aprueben cambios al proceso electoral que ya comenzó. Aunque pudiera estar de acuerdo con algunas de las solicitudes, la manera de querer resolver un problema político generando un dilema jurídico, me mueve a escribir esta columna de opinión y pedirle a actores mesurados y líderes de opinión, a que se pronuncien en contra de la forma en que se quiere cometer este tipo de ilegalidades. No podemos requerir cambios, si decimos que por razones políticas, vamos a obviar lo que dice la ley y queremos estar dispuestos a romper las reglas con tal de atender el famoso clamor popular. El artículo 256 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, indica que: “cualquier reforma que se haga a la presente ley, después de haberse convocado a un proceso electoral y antes de que se conozca su resultado o que los electos tomen posesión de sus cargos, no será aplicable a dicho proceso”. Pretender que se cambien las reglas del juego a días de que se cierre el proceso de inscripción de candidatos, es promover actos ilícitos en el país, por más justificadas y popularmente convenientes que suenen las razones. Como guatemaltecos congruentes con el principio del bien común, debemos trabajar por un cambio de actitud y fomentar una cultura de legalidad que exalte los valores y el cumplimiento de la ley. Estos principios se han perdido en nuestra sociedad, precisamente porque siempre existe un vivo que no cumple la ley y tiene una manera correcta de argumentar sus razones. Estoy seguro que hay muchos ciudadanos que exigen cambios, pero que no están dispuestos a tolerar ilegalidades para lograr sus objetivos. A que la expresión: “el fin, justifica los medios”, no sea la norma en este país. De lo contrario ¿con qué cara le vamos a exigir a nuestros políticos que cumplan la ley?, ¿cómo eliminar la impunidad, cuando queremos modificaciones que legalmente no pueden entrar en vigencia en este momento? por más que nos demos baños de pureza, pedir que los cambios sean para este proceso electoral, es aceptar que en Guatemala preferimos que las cosas se mantengan igual y que estamos dispuestos a permitir a los leguleyos y consentir que nos brinquemos las trancas cuando nos conviene.
Al parecer algunas organizaciones que lideran el proceso de diálogo dentro de la Plataforma Nacional para la Reforma del Estado, están dispuestas a llegar a todo con tal de exigir demandas para reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos y que estas entren en vigencia en los comicios 2015. El lunes se entregó un petitorio y se ha establecido una huelga permanente frente al Congreso de la República, para empujar a los diputados a que ilegalmente aprueben cambios al proceso electoral que ya comenzó. Aunque pudiera estar de acuerdo con algunas de las solicitudes, la manera de querer resolver un problema político generando un dilema jurídico, me mueve a escribir esta columna de opinión y pedirle a actores mesurados y líderes de opinión, a que se pronuncien en contra de la forma en que se quiere cometer este tipo de ilegalidades. No podemos requerir cambios, si decimos que por razones políticas, vamos a obviar lo que dice la ley y queremos estar dispuestos a romper las reglas con tal de atender el famoso clamor popular. El artículo 256 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, indica que: “cualquier reforma que se haga a la presente ley, después de haberse convocado a un proceso electoral y antes de que se conozca su resultado o que los electos tomen posesión de sus cargos, no será aplicable a dicho proceso”. Pretender que se cambien las reglas del juego a días de que se cierre el proceso de inscripción de candidatos, es promover actos ilícitos en el país, por más justificadas y popularmente convenientes que suenen las razones. Como guatemaltecos congruentes con el principio del bien común, debemos trabajar por un cambio de actitud y fomentar una cultura de legalidad que exalte los valores y el cumplimiento de la ley. Estos principios se han perdido en nuestra sociedad, precisamente porque siempre existe un vivo que no cumple la ley y tiene una manera correcta de argumentar sus razones. Estoy seguro que hay muchos ciudadanos que exigen cambios, pero que no están dispuestos a tolerar ilegalidades para lograr sus objetivos. A que la expresión: “el fin, justifica los medios”, no sea la norma en este país. De lo contrario ¿con qué cara le vamos a exigir a nuestros políticos que cumplan la ley?, ¿cómo eliminar la impunidad, cuando queremos modificaciones que legalmente no pueden entrar en vigencia en este momento? por más que nos demos baños de pureza, pedir que los cambios sean para este proceso electoral, es aceptar que en Guatemala preferimos que las cosas se mantengan igual y que estamos dispuestos a permitir a los leguleyos y consentir que nos brinquemos las trancas cuando nos conviene.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: