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La masacre que sigue impune

Redacción República
07 de octubre, 2014

De 2007 a mayo del 2014 varios  pobladores de



San Juan Sacatepéquez habían denunciado a la Policía Nacional Civil (PNC), a la



Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) y al Ministerio Público (MP), más de 50



agresiones y cinco asesinatos por participar en apoyo a proyectos de desarrollo



en el municipio.

Dentro de las denuncias aparecen las que Marcelo



Pajoc Matz, una de las 11 personas que perdieron la vida en la masacre del 20



de septiembre, presentó después de cuatro años de hostigamientos por



parte de la oposición a proyectos de una cementera y una carretera en el lugar.

Fue hasta el 21 de septiembre pasado que las autoridades realizaron una medida concreta. Se anunció el



Estado de Prevención decretado por 15 días en todo el municipio de San Juan



Sacatépequez, la presencia de agentes de la Policía Nacional Civil



(PNC) y de elementos del Ejército mantienen el control. Sin embago, ésta medida se realizó luego que en la aldea Los Pajoques fueran masacradas 11 personas, y en el lugar persiste



la tensión entre vecinos.

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La medida se prolongó por 15 días para controlar a un grupo de encapuchados que amedrenta a los comunitarios, además por el hallazgo de



túneles debajo de los caseríos, de los que necesita investigar el uso que se



les daba. La teoría del Ministerio de Gobernación es que esos túneles se



utilizaban desde tiempos de la guerrilla para almacenar armas y podrían ser usadas en la actualidad con el mismo fin. Sin embargo, declaraciones de las



personas del municipio, justifican que los túneles son como una “tecnología



ancestral” para almacenar agua de lluvia.

Las secuelas de la masacre persisten en San Juan Sacatepéquez. 35 familias fueron desplazadas del lugar y abandonaron sus viviendas, pertenencias y cultivos, para resguardar sus vidas. Hasta hoy hay 53 niños, 34 mujeres y 37 hombres  que siguen resguardados en albergues privados. En total 124 personas siguen lejos de sus casas por miedo a perder sus vidas en manos de los encapuchados.

Por aparte, las pesquisas para procesar a los responsables de



los hechos violentos en San Juan Sacatepéquez siguen un paso lento. Según una fuente



oficial, las órdenes de captura son 18 pero hasta el momento sólo han sido



efectivas cinco. Las



personas detenidas fueron identificadas como los hermanos Rafael Santos, Jesús



y Tomás Pajoc Xolic, así como José Dolores Pajoc Pirir y Celestino Turuy



Pajoc, quienes están libres bajo fianza.

Según fuentes policíacas, no han recibido órdenes de realizar más operativos fuertes para proceder con las 13 capturas



pendientes. Aunque indican que los patrullajes siguen haciéndose.

Anillo Regional beneficiará a 750 mil personas





Uno de los proyectos de desarrollo del municipio de



San Juan Sacatepéquez es el Anillo Regional. El Gobierno lo empezó a construir, y según lo proyectado, es una carretera que recorrerá ocho departamentos, 52 municipios y 419.5 kilómetros.



La cementera donará un tramo de 14 kilómetros. Setenta kilómetros del Anillo



Regional son parte de una carretera nueva que conectará a Santo Domingo Xenacoj



con San Juan Sacatepéquez, San Raymundo, Chuarrancho y llegará hasta Sanarate, El Progreso.

Este proyecto beneficiará a más de 750 mil



habitantes quienes no cuentan con una vía de comunicación entre dichos municipios.



Sin embargo, por la oposición de un pequeño grupo que, según autoridades esta



manipulado, el proyecto está estancado.

Cronología de hechos previos a la masacredel 20 de septiembre

El 13 de junio de 2014 el diputado de Winaq, Amílcar Pop, le



solicitó al Ministro de Comunicaciones toda la información relacionada con el



Anillo Regional, en donde formalmente pide información sobre las personas que



habían vendido terrenos para el derecho de vía de la carretera y las que están



pendientes. Pese a la misiva como miembro de la Comisión de Probidad del



Congreso, en declaraciones el parlamentario negó haber solicitado dicha información.

El 16 de junio el Comité de Unidad Campesina (CUC) organizó una manifestación contra



la brigada militar del Anillo Regional. El Gobierno accedió a crear una mesa de



información para discutir los temas.

El 24 de junio, en la primera reunión de la mesa, el



Gobierno informó a los pobladores de San Juan Sacatepéquez sobre el Anillo



Regional pero los manifestantes se concentraron en pedir la lista de los



terrenos y el nombre de los propietarios del derecho de vía. El Gobierno no la



entregó por la conflictividad que se había registrado contra los propietarios



de dichos terrenos.

El 10 de agosto un grupo de encapuchados, que han agredido



a los trabajadores de la cementera con anterioridad, incendiaron varios carros



y maquinarias del proyecto, secuestraron y torturaron a tres colaboradores que



construyen la carretera. A pesar que fueron liberados los tres trabajadores



sufrieron varias heridas y vejámenes.

El 29 de agosto el diputado Pop le volvió a exigir al



Ministerio de Comunicaciones información sobre las personas que han vendido sus



terrenos al proyecto vial. El Gobierno se volvió a negar a proveer esa



información.

El viernes 19 de septiembre por la tarde las delegaciones de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) y



del Sistema Nacional de Diálogo recibieron múltiples denuncias de pobladores sobre un grupo de encapuchados que con lista en mano sacaba a las familias



de sus casas bajo amenazas de muerte, obligándolas a firmar documentos que supuestamente tenían toda la información relacionada con la propiedad de los



terrenos vendidos al Anillo Regional. Estos documentos fueron elaborados por



una abogada local reconocida por su oposición al proyecto.

Tales actos violentos fueron en aumento durante la



noche del 19 de septiembre, por lo que la PDH a solicitud de las víctimas presentó un recurso de exhibición personal. El juez de turno se presentó en el



área el viernes por la tarde y obligado por los miembros del Consejo Comunitario de Desarrollo  (Cocode) y los alcaldes



auxiliares de Los Pajoques, firmó un acta que decía que no hubo ningún acto



violento.

El 20 de septiembre fue una mañana pintada de violencia y



tragedia. La familia Pajoc Matz fue masacrada durante horas de la madrugada.



Los hechos violentos por parte de los encapuchados se prolongaron durante la



noche y Marcelo Pajoc Matz fue asesinado a sangre fría junto con cinco miembros



de su familia, incluido su padre de 90 años y su sobrino de 19. Marcelo era uno de los que integraba la



lista de personas que vendió su terreno al proyecto Anillo Regional.

El 21 de septiembre personas que integraban la lista



que realizó la abogada local también fueron agredidas, pero lograron escapar



por las montañas y son las que se encuentran albergadas fuera de la comunidad.



Una de ellas es la esposa de Marcelo Pajoc que escapó con sus 7 hijos, mientras que



otras mujeres indígenas fueron torturadas sin ropa y les cortaron su cabello en



señal de denigración. Los desaplazados siguen a la espera que las autoridades actúen, realicen las capturas de los agresores y haya seguridad para regresar a sus viviendas.

La masacre que sigue impune

Redacción República
07 de octubre, 2014

De 2007 a mayo del 2014 varios  pobladores de



San Juan Sacatepéquez habían denunciado a la Policía Nacional Civil (PNC), a la



Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) y al Ministerio Público (MP), más de 50



agresiones y cinco asesinatos por participar en apoyo a proyectos de desarrollo



en el municipio.

Dentro de las denuncias aparecen las que Marcelo



Pajoc Matz, una de las 11 personas que perdieron la vida en la masacre del 20



de septiembre, presentó después de cuatro años de hostigamientos por



parte de la oposición a proyectos de una cementera y una carretera en el lugar.

Fue hasta el 21 de septiembre pasado que las autoridades realizaron una medida concreta. Se anunció el



Estado de Prevención decretado por 15 días en todo el municipio de San Juan



Sacatépequez, la presencia de agentes de la Policía Nacional Civil



(PNC) y de elementos del Ejército mantienen el control. Sin embago, ésta medida se realizó luego que en la aldea Los Pajoques fueran masacradas 11 personas, y en el lugar persiste



la tensión entre vecinos.

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La medida se prolongó por 15 días para controlar a un grupo de encapuchados que amedrenta a los comunitarios, además por el hallazgo de



túneles debajo de los caseríos, de los que necesita investigar el uso que se



les daba. La teoría del Ministerio de Gobernación es que esos túneles se



utilizaban desde tiempos de la guerrilla para almacenar armas y podrían ser usadas en la actualidad con el mismo fin. Sin embargo, declaraciones de las



personas del municipio, justifican que los túneles son como una “tecnología



ancestral” para almacenar agua de lluvia.

Las secuelas de la masacre persisten en San Juan Sacatepéquez. 35 familias fueron desplazadas del lugar y abandonaron sus viviendas, pertenencias y cultivos, para resguardar sus vidas. Hasta hoy hay 53 niños, 34 mujeres y 37 hombres  que siguen resguardados en albergues privados. En total 124 personas siguen lejos de sus casas por miedo a perder sus vidas en manos de los encapuchados.

Por aparte, las pesquisas para procesar a los responsables de



los hechos violentos en San Juan Sacatepéquez siguen un paso lento. Según una fuente



oficial, las órdenes de captura son 18 pero hasta el momento sólo han sido



efectivas cinco. Las



personas detenidas fueron identificadas como los hermanos Rafael Santos, Jesús



y Tomás Pajoc Xolic, así como José Dolores Pajoc Pirir y Celestino Turuy



Pajoc, quienes están libres bajo fianza.

Según fuentes policíacas, no han recibido órdenes de realizar más operativos fuertes para proceder con las 13 capturas



pendientes. Aunque indican que los patrullajes siguen haciéndose.

Anillo Regional beneficiará a 750 mil personas





Uno de los proyectos de desarrollo del municipio de



San Juan Sacatepéquez es el Anillo Regional. El Gobierno lo empezó a construir, y según lo proyectado, es una carretera que recorrerá ocho departamentos, 52 municipios y 419.5 kilómetros.



La cementera donará un tramo de 14 kilómetros. Setenta kilómetros del Anillo



Regional son parte de una carretera nueva que conectará a Santo Domingo Xenacoj



con San Juan Sacatepéquez, San Raymundo, Chuarrancho y llegará hasta Sanarate, El Progreso.

Este proyecto beneficiará a más de 750 mil



habitantes quienes no cuentan con una vía de comunicación entre dichos municipios.



Sin embargo, por la oposición de un pequeño grupo que, según autoridades esta



manipulado, el proyecto está estancado.

Cronología de hechos previos a la masacredel 20 de septiembre

El 13 de junio de 2014 el diputado de Winaq, Amílcar Pop, le



solicitó al Ministro de Comunicaciones toda la información relacionada con el



Anillo Regional, en donde formalmente pide información sobre las personas que



habían vendido terrenos para el derecho de vía de la carretera y las que están



pendientes. Pese a la misiva como miembro de la Comisión de Probidad del



Congreso, en declaraciones el parlamentario negó haber solicitado dicha información.

El 16 de junio el Comité de Unidad Campesina (CUC) organizó una manifestación contra



la brigada militar del Anillo Regional. El Gobierno accedió a crear una mesa de



información para discutir los temas.

El 24 de junio, en la primera reunión de la mesa, el



Gobierno informó a los pobladores de San Juan Sacatepéquez sobre el Anillo



Regional pero los manifestantes se concentraron en pedir la lista de los



terrenos y el nombre de los propietarios del derecho de vía. El Gobierno no la



entregó por la conflictividad que se había registrado contra los propietarios



de dichos terrenos.

El 10 de agosto un grupo de encapuchados, que han agredido



a los trabajadores de la cementera con anterioridad, incendiaron varios carros



y maquinarias del proyecto, secuestraron y torturaron a tres colaboradores que



construyen la carretera. A pesar que fueron liberados los tres trabajadores



sufrieron varias heridas y vejámenes.

El 29 de agosto el diputado Pop le volvió a exigir al



Ministerio de Comunicaciones información sobre las personas que han vendido sus



terrenos al proyecto vial. El Gobierno se volvió a negar a proveer esa



información.

El viernes 19 de septiembre por la tarde las delegaciones de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) y



del Sistema Nacional de Diálogo recibieron múltiples denuncias de pobladores sobre un grupo de encapuchados que con lista en mano sacaba a las familias



de sus casas bajo amenazas de muerte, obligándolas a firmar documentos que supuestamente tenían toda la información relacionada con la propiedad de los



terrenos vendidos al Anillo Regional. Estos documentos fueron elaborados por



una abogada local reconocida por su oposición al proyecto.

Tales actos violentos fueron en aumento durante la



noche del 19 de septiembre, por lo que la PDH a solicitud de las víctimas presentó un recurso de exhibición personal. El juez de turno se presentó en el



área el viernes por la tarde y obligado por los miembros del Consejo Comunitario de Desarrollo  (Cocode) y los alcaldes



auxiliares de Los Pajoques, firmó un acta que decía que no hubo ningún acto



violento.

El 20 de septiembre fue una mañana pintada de violencia y



tragedia. La familia Pajoc Matz fue masacrada durante horas de la madrugada.



Los hechos violentos por parte de los encapuchados se prolongaron durante la



noche y Marcelo Pajoc Matz fue asesinado a sangre fría junto con cinco miembros



de su familia, incluido su padre de 90 años y su sobrino de 19. Marcelo era uno de los que integraba la



lista de personas que vendió su terreno al proyecto Anillo Regional.

El 21 de septiembre personas que integraban la lista



que realizó la abogada local también fueron agredidas, pero lograron escapar



por las montañas y son las que se encuentran albergadas fuera de la comunidad.



Una de ellas es la esposa de Marcelo Pajoc que escapó con sus 7 hijos, mientras que



otras mujeres indígenas fueron torturadas sin ropa y les cortaron su cabello en



señal de denigración. Los desaplazados siguen a la espera que las autoridades actúen, realicen las capturas de los agresores y haya seguridad para regresar a sus viviendas.

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