Ayer tuvo lugar el República Summit de Sostenibilidad 2026: La basura, el reto pendiente, un evento coorganizado —también— por Cámara de Industria y Fundesa.
Desde el periodismo de soluciones, República abrió el espacio para que actores clave de sectores público y privado no solo abordaran la problemática, sino que, en el franco diálogo, alcanzaran consensos y soluciones.
Todos generamos residuos todos los días; esa es una realidad tan patente como que, hasta ahora, no se ha construido cómo manejarlos adecuadamente. Y no se trata —solamente— de un problema de las autoridades, sean estas municipales o nacionales. Sí, por mandato legal, las municipalidades deben proteger fuentes de agua y regular lo relativo a la disposición de residuos. Pero gran parte de las 340 que hay en el país no cuentan con un sistema siquiera cercano a lo deseable; en parte por falta de recursos, pero también por dejadez.
Desde hace dos décadas, la normativa ambiental relativa a la disposición de residuos y de manejo de aguas residuales ha dormido el sueño de los justos; hace cinco años —2021— se aprobó un reglamento específico de observancia obligatoria, pero ha sido aplazada su entrada en vigor desde entonces. No podemos seguir eludiendo la responsabilidad que no solo es de las autoridades, como se apuntó, sino de cada ciudadano. La responsabilidad es de todos, aunque es diferenciada.
En el República Summit participaron autoridades municipales, nacionales, empresarios, así como representantes de recolectores, transportistas y recicladores de residuos; todos, desde sus ámbitos, coincidieron en que, para resolver el “problema de la basura” —como coloquialmente es referido— no se puede esperar más.
Cuando las familias tiran la basura en una o varias bolsas y la sacan para ser recolectada, el problema no termina; no se trata solo de separar los desechos en bolsas de diferentes colores y listo; en todo caso, el pago por recolección de basura es solo eso, recolección —transporte— y ya. La disposición final y adecuada de los residuos tiene un costo que, hasta ahora, muchos de los responsables de generarlos no pagan. Ahí es donde la experiencia y responsabilidad mostradas por las industrias en Guatemala son un ejemplo a seguir.
Muchas industrias, sin que necesariamente estén obligadas por virtud de la ley, desde hace varios años, tienen un manejo responsable e integral de sus residuos; los reciclan, reutilizan, los aprovechan para generar valor, etc. Lo que llega a los vertederos producto de ello es solo una fracción. No es así en el caso de los residuos generados por los hogares. Eso debe cambiar.
El keynote speaker del evento fue el expresidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou quien durante su mandato creó el Ministerio de Ambiente y el Sistema Nacional de Gestión de Residuos, dos pasos que terminaron de consolidar el compromiso de ese país para con el ambiente, la salud y el bienestar de sus habitantes. No lo hizo solo; para ello, convocó a todos los sectores de la sociedad para alcanzar consensos, pero con la determinación de que, de esas discusiones, debía salir una estructura y normativa integrales. El consenso debe ser para resolver, no para entorpecer.
El mensaje del expresidente Lacalle Pou es que no solo no se puede seguir pateando el problema para que otro lo resuelva, sino que sí se puede resolver, pero requiere determinación y compromiso tanto de las autoridades como de los ciudadanos.
Ayer tuvo lugar el República Summit de Sostenibilidad 2026: La basura, el reto pendiente, un evento coorganizado —también— por Cámara de Industria y Fundesa.
Desde el periodismo de soluciones, República abrió el espacio para que actores clave de sectores público y privado no solo abordaran la problemática, sino que, en el franco diálogo, alcanzaran consensos y soluciones.
Todos generamos residuos todos los días; esa es una realidad tan patente como que, hasta ahora, no se ha construido cómo manejarlos adecuadamente. Y no se trata —solamente— de un problema de las autoridades, sean estas municipales o nacionales. Sí, por mandato legal, las municipalidades deben proteger fuentes de agua y regular lo relativo a la disposición de residuos. Pero gran parte de las 340 que hay en el país no cuentan con un sistema siquiera cercano a lo deseable; en parte por falta de recursos, pero también por dejadez.
Desde hace dos décadas, la normativa ambiental relativa a la disposición de residuos y de manejo de aguas residuales ha dormido el sueño de los justos; hace cinco años —2021— se aprobó un reglamento específico de observancia obligatoria, pero ha sido aplazada su entrada en vigor desde entonces. No podemos seguir eludiendo la responsabilidad que no solo es de las autoridades, como se apuntó, sino de cada ciudadano. La responsabilidad es de todos, aunque es diferenciada.
En el República Summit participaron autoridades municipales, nacionales, empresarios, así como representantes de recolectores, transportistas y recicladores de residuos; todos, desde sus ámbitos, coincidieron en que, para resolver el “problema de la basura” —como coloquialmente es referido— no se puede esperar más.
Cuando las familias tiran la basura en una o varias bolsas y la sacan para ser recolectada, el problema no termina; no se trata solo de separar los desechos en bolsas de diferentes colores y listo; en todo caso, el pago por recolección de basura es solo eso, recolección —transporte— y ya. La disposición final y adecuada de los residuos tiene un costo que, hasta ahora, muchos de los responsables de generarlos no pagan. Ahí es donde la experiencia y responsabilidad mostradas por las industrias en Guatemala son un ejemplo a seguir.
Muchas industrias, sin que necesariamente estén obligadas por virtud de la ley, desde hace varios años, tienen un manejo responsable e integral de sus residuos; los reciclan, reutilizan, los aprovechan para generar valor, etc. Lo que llega a los vertederos producto de ello es solo una fracción. No es así en el caso de los residuos generados por los hogares. Eso debe cambiar.
El keynote speaker del evento fue el expresidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou quien durante su mandato creó el Ministerio de Ambiente y el Sistema Nacional de Gestión de Residuos, dos pasos que terminaron de consolidar el compromiso de ese país para con el ambiente, la salud y el bienestar de sus habitantes. No lo hizo solo; para ello, convocó a todos los sectores de la sociedad para alcanzar consensos, pero con la determinación de que, de esas discusiones, debía salir una estructura y normativa integrales. El consenso debe ser para resolver, no para entorpecer.
El mensaje del expresidente Lacalle Pou es que no solo no se puede seguir pateando el problema para que otro lo resuelva, sino que sí se puede resolver, pero requiere determinación y compromiso tanto de las autoridades como de los ciudadanos.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: