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Se pierde la Ley de lactancia materna por maniobras a última hora

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Ana González
26 de febrero, 2026

La improvisación legislativa volvió a pasar factura. La falta de discusión técnica sobre una enmienda al artículo 1 de la Ley de Lactancia Materna impidió que el decreto cobrara vigencia, pese a que la iniciativa llevaba dos años en análisis. Ahora, el proceso deberá empezar desde cero.

Por qué importa. Más allá del fondo, el problema fue la forma. Introducir a última hora una enmienda para incluir al sector privado —sin oportunidad de diálogo ni análisis de impacto—, evidenció deficiencias en el trabajo parlamentario, aunque algunos lo defienden.

  • Las reglas para empresas no pueden definirse sin certeza jurídica ni discusión transparente.

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  • La iniciativa, presentada el 14 de febrero de 2024 por más de 16 congresistas, planteaba que entidades públicas habilitaran salas de lactancia.

  • Sin embargo, durante la votación, un grupo de diputados impulsó una moción para extender la obligación al sector privado. Aunque obtuvo 104 votos, varios legisladores buscaron rectificar mediante un fondo de revisión, al advertir la falta de debate, lo que provocó que el proyecto quedara engavetado.

Sí, pero. Si bien la práctica parlamentaria permite presentar enmiendas durante la discusión, lo responsable es que los congresistas agoten primero todas las dudas y lleven a cabo un análisis técnico, para que las iniciativas avancen de manera sólida y sin obstáculos.

  • Hay precedentes recientes muy claros. En la ley antilavado y en la ley de puertos, aunque la aprobación del dictamen favorable parecía inminente, surgieron cuestionamientos técnicos de último momento.

  • En ambos casos, las comisiones optaron por abrir espacios de diálogo, escuchar y ajustar los textos. El resultado fue un dictamen favorable que dio viabilidad para que llegue al pleno. Todo apunta a que serán decretos antes de que concluya el período ordinario el 15 de mayo próximo.

  • El contraste es evidente. Aunque la ley de lactancia materna persigue un fin legítimo, lo ocurrido refleja falta de rigor. Los diputados no pueden legislar al impulso ni trasladar cargas sin análisis previo. Su alta remuneración conlleva una responsabilidad proporcional: aprobar normas técnicamente sólidas, no piezas pensadas para el titular o el video en redes sociales para ganar likes.

Voces. En el debate surgieron posturas encontradas sobre la enmienda discutida en el pleno. 

  • El diputado Elmer Palencia, de Valor, afirmó que la modificación “no fue consensuada ni redactada con la debida técnica legislativa” y que rompe la concordancia con el resto de la ley.

  • Como firmante de la iniciativa original —enfocada exclusivamente en el sector público—, advirtió que incluir al sector privado sin parámetros claros, plazos definidos ni distinción entre grandes empresas y pequeños comercios es jurídicamente impreciso y técnicamente irresponsable.  

En conclusión. Lo ocurrido deja una lección clara. El debate parlamentario no es un trámite, sino la esencia del proceso legislativo. Leer, analizar y discutir cada enmienda no retrasa el avance, sino que fortalece la propuesta y garantiza que los decretos sean técnicamente sólidos.  

  • Las normas deben construirse con diálogo y previsión, asegurando que beneficien a la población que eligió a los legisladores. Cambios de última hora sin suficiente deliberación generan incertidumbre y obligan a retrocesos innecesarios. 

  • El Congreso es un parlamento: un espacio para hablar, escuchar y decidir con responsabilidad, para que las leyes realmente sirvan a quienes brindaron su voto en las urnas. 

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Se pierde la Ley de lactancia materna por maniobras a última hora

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Ana González
26 de febrero, 2026

La improvisación legislativa volvió a pasar factura. La falta de discusión técnica sobre una enmienda al artículo 1 de la Ley de Lactancia Materna impidió que el decreto cobrara vigencia, pese a que la iniciativa llevaba dos años en análisis. Ahora, el proceso deberá empezar desde cero.

Por qué importa. Más allá del fondo, el problema fue la forma. Introducir a última hora una enmienda para incluir al sector privado —sin oportunidad de diálogo ni análisis de impacto—, evidenció deficiencias en el trabajo parlamentario, aunque algunos lo defienden.

  • Las reglas para empresas no pueden definirse sin certeza jurídica ni discusión transparente.

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  • La iniciativa, presentada el 14 de febrero de 2024 por más de 16 congresistas, planteaba que entidades públicas habilitaran salas de lactancia.

  • Sin embargo, durante la votación, un grupo de diputados impulsó una moción para extender la obligación al sector privado. Aunque obtuvo 104 votos, varios legisladores buscaron rectificar mediante un fondo de revisión, al advertir la falta de debate, lo que provocó que el proyecto quedara engavetado.

Sí, pero. Si bien la práctica parlamentaria permite presentar enmiendas durante la discusión, lo responsable es que los congresistas agoten primero todas las dudas y lleven a cabo un análisis técnico, para que las iniciativas avancen de manera sólida y sin obstáculos.

  • Hay precedentes recientes muy claros. En la ley antilavado y en la ley de puertos, aunque la aprobación del dictamen favorable parecía inminente, surgieron cuestionamientos técnicos de último momento.

  • En ambos casos, las comisiones optaron por abrir espacios de diálogo, escuchar y ajustar los textos. El resultado fue un dictamen favorable que dio viabilidad para que llegue al pleno. Todo apunta a que serán decretos antes de que concluya el período ordinario el 15 de mayo próximo.

  • El contraste es evidente. Aunque la ley de lactancia materna persigue un fin legítimo, lo ocurrido refleja falta de rigor. Los diputados no pueden legislar al impulso ni trasladar cargas sin análisis previo. Su alta remuneración conlleva una responsabilidad proporcional: aprobar normas técnicamente sólidas, no piezas pensadas para el titular o el video en redes sociales para ganar likes.

Voces. En el debate surgieron posturas encontradas sobre la enmienda discutida en el pleno. 

  • El diputado Elmer Palencia, de Valor, afirmó que la modificación “no fue consensuada ni redactada con la debida técnica legislativa” y que rompe la concordancia con el resto de la ley.

  • Como firmante de la iniciativa original —enfocada exclusivamente en el sector público—, advirtió que incluir al sector privado sin parámetros claros, plazos definidos ni distinción entre grandes empresas y pequeños comercios es jurídicamente impreciso y técnicamente irresponsable.  

En conclusión. Lo ocurrido deja una lección clara. El debate parlamentario no es un trámite, sino la esencia del proceso legislativo. Leer, analizar y discutir cada enmienda no retrasa el avance, sino que fortalece la propuesta y garantiza que los decretos sean técnicamente sólidos.  

  • Las normas deben construirse con diálogo y previsión, asegurando que beneficien a la población que eligió a los legisladores. Cambios de última hora sin suficiente deliberación generan incertidumbre y obligan a retrocesos innecesarios. 

  • El Congreso es un parlamento: un espacio para hablar, escuchar y decidir con responsabilidad, para que las leyes realmente sirvan a quienes brindaron su voto en las urnas. 

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