Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial

Las últimas horas de la Cuba comunista

.
Rafael P. Palomo
25 de mayo, 2026

El reloj corre para Cuba y, esta vez, todo parece indicar que el desenlace será definitivo: el régimen cubano podría ser decapitado en los próximos días.

En perspectiva. La publicación coordinada esta semana de un discurso —en español— del secretario de Estado, Marco Rubio, junto con la acusación formal presentada por EE. UU. contra Raúl Castro, no fue coincidencia. En Washington, el timing rara vez es aleatorio y, en el contexto de la acelerada crisis cubana, el mensaje parece ser cada vez más claro. La administración Trump ha entrado en una nueva fase en su enfoque hacia La Habana

  • Cuba enfrenta el colapso estructural más profundo desde la caída de la URSS, pero, a diferencia del Período Especial, esta crisis llega con muchos menos mecanismos de escape.

    SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA
  • El apoyo petrolero venezolano ha desaparecido, la asistencia rusa sigue siendo limitada e inconsistente y la capacidad productiva de la isla ha continuado erosionándose tras años de deterioro y hambre. Al mismo tiempo, el entorno geopolítico alrededor de Cuba ha cambiado

  • La Casa Blanca ya no parece interesada en una coexistencia o una normalización, sino en forzar la caída del castrismo mientras el régimen atraviesa su punto más débil en décadas.

Entre líneas. El discurso de Rubio esta semana fue importante, no solo por su tono, sino por la manera en que fue planteado. En lugar de presentar a Cuba como un desafío diplomático de largo plazo, describió el momento actual como un punto activo de transición en la seguridad hemisférica y calificó abiertamente al régimen cubano como cada vez más insostenible.

  • El lenguaje fue inusualmente directo, incluso para los estándares de Rubio, especialmente al combinarse con la acusación del Departamento de Jusicia contra Raúl Castro por cuatro homicidios cometidos en 1996.

  • La conversación alrededor de Castro ha dejado de ser una hostilidad ideológica para convertirse en un objetivo institucional.

Cómo funciona. La administración Trump parece estar empleando simultáneamente varios mecanismos de presión: estrangulamiento económico, deslegitimación legal, presión psicológica y ambigüedad militar. Ninguno de estos implica necesariamente una invasión inminente, pero juntos crean las condiciones para una fractura acelerada del régimen.

  • Cuba lleva meses sufriendo severa escasez de combustible, apagones de hasta 20 horas en algunas regiones, sistemas de transporte colapsados y crecientes interrupciones en hospitales y escuelas.

  • A diferencia de crisis anteriores, el régimen enfrenta estas condiciones mientras la penetración de internet ha expandido significativamente la visibilidad social sobre el fracaso estatal.

  • El gobierno ya no controla el entorno informativo como lo hacía antes y Trump ha generado una expectativa de emoción en torno a la caída del régimen; se espera un devenir igual al de Maduro.

Visto y no visto. La verdadera pregunta es qué tipo de transición veremos. Varios insiders —así como algunos senadores— aseguran que Cuba probablemente caerá en los próximos días. Pero una invasión militar a gran escala, al estilo Irak, sigue siendo altamente improbable. Los costos políticos y logísticos serían enormes incluso contra un adversario militarmente débil. Sin embargo, eso no significa que la presión militar sea irrelevante. La ambigüedad en sí misma forma parte de la estrategia.

  • Durante las últimas semanas, la información alrededor de Cuba se ha saturado de especulación sobre posibles operaciones estadounidenses, actividad del Comando Sur y planes de contingencia.

  • Parte de ello es claramente histeria en redes sociales, pero que refleja una campaña de expectativas deliberada para la caída del castrismo.

  • El objetivo es convencer a actores dentro del Estado cubano de que Washington está dispuesto a escalar aún más, lo que crea incentivos para el colapso interno.

Lo que sigue. El escenario más realista podría no ser una invasión convencional, sino una ruptura interna controlada: sectores de la élite económica y militar distanciándose de Miguel Díaz-Canel y Castro, mientras negocian garantías de supervivencia con Washington. En muchos sentidos, esto se asemeja a la lógica que cada vez se discute más alrededor de una Venezuela post-Maduro.

  • Esa posibilidad también explica por qué la administración parece enfocarse cada vez más en individuos vinculados a la estructura de poder castrista en lugar de limitarse a la retórica ideológica.

  • EE. UU. necesita la imagen simbólica de un Castro tras las rejas, incluso si este tiene 94 años.

En conclusión. Trump entra a la segunda mitad de 2026 bajo una creciente presión política.

  • El conflicto con Irán ha dañado la percepción de control, los precios de la energía siguen siendo políticamente peligrosos antes de las elecciones de medio término y la administración necesita un éxito de política exterior que sea visible, rápido y simbólicamente poderoso. Cuba ofrece las tres cosas.
  • La caída del régimen cubano representaría una victoria histórica para la derecha estadounidense y especialmente para figuras como Rubio, cuya identidad política está ligada a la cuestión cubana. 
  • Por primera vez en muchos años, la pregunta alrededor de Cuba ya no es si el régimen sobrevivirá indefinidamente, sino si su élite gobernante todavía puede controlar los términos de lo que viene después.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA

Las últimas horas de la Cuba comunista

.
Rafael P. Palomo
25 de mayo, 2026

El reloj corre para Cuba y, esta vez, todo parece indicar que el desenlace será definitivo: el régimen cubano podría ser decapitado en los próximos días.

En perspectiva. La publicación coordinada esta semana de un discurso —en español— del secretario de Estado, Marco Rubio, junto con la acusación formal presentada por EE. UU. contra Raúl Castro, no fue coincidencia. En Washington, el timing rara vez es aleatorio y, en el contexto de la acelerada crisis cubana, el mensaje parece ser cada vez más claro. La administración Trump ha entrado en una nueva fase en su enfoque hacia La Habana

  • Cuba enfrenta el colapso estructural más profundo desde la caída de la URSS, pero, a diferencia del Período Especial, esta crisis llega con muchos menos mecanismos de escape.

    SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE POLÍTICA
  • El apoyo petrolero venezolano ha desaparecido, la asistencia rusa sigue siendo limitada e inconsistente y la capacidad productiva de la isla ha continuado erosionándose tras años de deterioro y hambre. Al mismo tiempo, el entorno geopolítico alrededor de Cuba ha cambiado

  • La Casa Blanca ya no parece interesada en una coexistencia o una normalización, sino en forzar la caída del castrismo mientras el régimen atraviesa su punto más débil en décadas.

Entre líneas. El discurso de Rubio esta semana fue importante, no solo por su tono, sino por la manera en que fue planteado. En lugar de presentar a Cuba como un desafío diplomático de largo plazo, describió el momento actual como un punto activo de transición en la seguridad hemisférica y calificó abiertamente al régimen cubano como cada vez más insostenible.

  • El lenguaje fue inusualmente directo, incluso para los estándares de Rubio, especialmente al combinarse con la acusación del Departamento de Jusicia contra Raúl Castro por cuatro homicidios cometidos en 1996.

  • La conversación alrededor de Castro ha dejado de ser una hostilidad ideológica para convertirse en un objetivo institucional.

Cómo funciona. La administración Trump parece estar empleando simultáneamente varios mecanismos de presión: estrangulamiento económico, deslegitimación legal, presión psicológica y ambigüedad militar. Ninguno de estos implica necesariamente una invasión inminente, pero juntos crean las condiciones para una fractura acelerada del régimen.

  • Cuba lleva meses sufriendo severa escasez de combustible, apagones de hasta 20 horas en algunas regiones, sistemas de transporte colapsados y crecientes interrupciones en hospitales y escuelas.

  • A diferencia de crisis anteriores, el régimen enfrenta estas condiciones mientras la penetración de internet ha expandido significativamente la visibilidad social sobre el fracaso estatal.

  • El gobierno ya no controla el entorno informativo como lo hacía antes y Trump ha generado una expectativa de emoción en torno a la caída del régimen; se espera un devenir igual al de Maduro.

Visto y no visto. La verdadera pregunta es qué tipo de transición veremos. Varios insiders —así como algunos senadores— aseguran que Cuba probablemente caerá en los próximos días. Pero una invasión militar a gran escala, al estilo Irak, sigue siendo altamente improbable. Los costos políticos y logísticos serían enormes incluso contra un adversario militarmente débil. Sin embargo, eso no significa que la presión militar sea irrelevante. La ambigüedad en sí misma forma parte de la estrategia.

  • Durante las últimas semanas, la información alrededor de Cuba se ha saturado de especulación sobre posibles operaciones estadounidenses, actividad del Comando Sur y planes de contingencia.

  • Parte de ello es claramente histeria en redes sociales, pero que refleja una campaña de expectativas deliberada para la caída del castrismo.

  • El objetivo es convencer a actores dentro del Estado cubano de que Washington está dispuesto a escalar aún más, lo que crea incentivos para el colapso interno.

Lo que sigue. El escenario más realista podría no ser una invasión convencional, sino una ruptura interna controlada: sectores de la élite económica y militar distanciándose de Miguel Díaz-Canel y Castro, mientras negocian garantías de supervivencia con Washington. En muchos sentidos, esto se asemeja a la lógica que cada vez se discute más alrededor de una Venezuela post-Maduro.

  • Esa posibilidad también explica por qué la administración parece enfocarse cada vez más en individuos vinculados a la estructura de poder castrista en lugar de limitarse a la retórica ideológica.

  • EE. UU. necesita la imagen simbólica de un Castro tras las rejas, incluso si este tiene 94 años.

En conclusión. Trump entra a la segunda mitad de 2026 bajo una creciente presión política.

  • El conflicto con Irán ha dañado la percepción de control, los precios de la energía siguen siendo políticamente peligrosos antes de las elecciones de medio término y la administración necesita un éxito de política exterior que sea visible, rápido y simbólicamente poderoso. Cuba ofrece las tres cosas.
  • La caída del régimen cubano representaría una victoria histórica para la derecha estadounidense y especialmente para figuras como Rubio, cuya identidad política está ligada a la cuestión cubana. 
  • Por primera vez en muchos años, la pregunta alrededor de Cuba ya no es si el régimen sobrevivirá indefinidamente, sino si su élite gobernante todavía puede controlar los términos de lo que viene después.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?