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Urgen aplicación de la subasta inversa para transparentar compras

Redacción República
18 de febrero, 2016

En Guatemala, la Ley de Contrataciones del Estado permite la adquisición de insumos por medio de la modalidad de contrato abierto desde 1992; sin embargo, a finales del año pasado se logró la aprobación de la subasta inversa, mecanismo que según las autoridades, transparenta las compras en más del 90 por ciento.

De concretarse en el corto plazo la ejecución de la subasta de este tipo, el contrato abierto ya no sería utilizado e incluso podría desaparecer, según las autoridades de la Contraloría General de Cuentas (CGC) y con ello, se promueve la instalación de una mesa técnica que permita hacer unas pre-bases en donde se limpien todos los procesos y se abra al público los requerimientos de cada concurso.

El contrato abierto es un mecanismo para la compra de bienes y suministros de constante o considerable demanda con destino al cumplimiento de los programas de trabajo del sector público; no obstante, en los últimos años, este tipo de adquisiciones fue cuestionada, principalmente en las compras de medicinas, pues se evidenció en muchos casos, que los precios en el mercado eran más bajos de los adquiridos por el Estado.

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El Ministerio de Finanzas (Minfin) tiene a cargo la ejecución de esta modalidad y delegó su coordinación en la Dirección Normativa de Contrataciones y Adquisiciones del Estado (DNCAE). Se tiene conocimiento que hasta el año pasado había 24 contratos vigentes por un monto de Q2 mil 400 millones 944 mil.

El sistema de Salud Pública es el que acapara más contratos. Las compras las hace el Ministerio correspondiente, el Ejército y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

Las debilidades

El problema con este mecanismo y que forma parte de las críticas emitidas por entidades que se dedican al tema de transparencia y fiscalización, es que las compras están exoneradas de los requisitos de cotización y licitación, y las instituciones requirentes deben definir las bases y especificaciones técnicas de los productos a contratar.

Por ejemplo, el 30 de noviembre de 2011, se publicó un proceso de Contrato Abierto para cotizar vacunas contra el Rotavirus con el NOG 1850725 y el único oferente fue la empresa JI Cohen a un precio de Q176 cada una, el sobreprecio, según la diputada Nineth Montenegro, era de un 34 por ciento ya que costaban Q40 en el mercado y Q57 con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Las autoridades adjudicaron el concurso en febrero 2012, pese a que el artículo 13 de la Ley de Presupuesto vigente para ese año indica que se debía prioridad a la compra o adquisición de insumos “como anticonceptivos, vacunas y antirretrovirales, por medio de contratos y convenios a celebrarse con la Organización Mundial (OMS) y la OPS y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, se podrán realizar adquisiciones a nivel nacional, exclusivamente cuando se garantice menor costo e igual cantidad”.

La Ley de Contrataciones también indica en su artículo 33 que “no se adjudicarán los contratos abiertos si el precio ofertado es igual o mayor que el mercado privado; o si existe sobrevaloración”, algo que a todas luces, no se cumplió.

En otros países

La modalidad tendría buenos resultados y prueba de ello es que organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recomendaron ampliar la cantidad de productos que el sector público de Guatemala comprara por medio de contrato abierto.

Un reporte del Minfin indica que en el extranjero la modalidad es un mecanismo recomendable para aumentar la transparencia, reducir los costos e incrementar la eficiencia gubernamental y cita el caso de Chile, con el sistema Chilecompra, considerado de los mejores del mundo y que incluye un catálogo electrónico con más de 150 mil productos en contrato abierto, entre estos, vehículos.

Otros países con catálogos similares son Australia Occidental, Perú, Panamá y la mayoría de los países de Latinoamérica, según el Minfin. En Guatemala, el sistema Guatecompras reporta que el Gobierno está comprando alimentos y semillas; electricidad y aire acondicionado; limpieza, fumigación y artículos afines; publicidad, campañas y vallas; así como insumos de salud y hospitalarios, con esta modalidad.

Lo que dicen las autoridades

En el Ejecutivo, el presidente Jimmy Morales anunció que si bien hay contratos sobre medicamentos que vencen en mayo próximo, no tiene prisa en comprar, puesto que tiene la disponibilidad de recibir donaciones.

Adelantó que esa es una medida para demostrar que hacen las cosas con transparencia, aunque no precisó si ampliará o no esas disposiciones cuando se llegue la fecha de vencimiento.

Para Carlos Mencos, contralor general, el Contrato Abierto debería desaparecer porque el sistema es “perverso” y adelantó que de implementarse cuanto antes la subasta inversa,  “no deberíamos preocuparnos por la cercanía en el vencimiento de los contratos de medicamentos o su respectiva prórroga”.

El funcionario aseveró que el martes pasado puso el tema sobre la mesa en la Alianza por la Transparencia y que los integrantes reconocieron que es un tema urgente. Eso sí, al ser el precio el tema determinante en ese proceso, es necesario establecer una mesa técnica con prebases de manera que estas sean públicas y sometidas al escrutinio popular y gremial “para que todo mundo opine”, comentó.

Lo ideal con este procedimiento es que no exista nada que permita dudar a los entes fiscalizadores de que algún concurso va dirigido a algún proveedor en particular o que venía “viciado”. “El problema de los contratos abiertos es que se sigan haciendo a puerta cerrada”, destacó.

El Contralor añadió que de no concretarse otra reforma para eliminar estos contratos de la ley, deben usarse cada vez menos y subrayó que con la subasta inversa se podrían transparentar hasta en un 90 por ciento la ejecución del gasto.

La subasta inversa, recomendada por la OMS, consiste en un proceso donde la entidad contratante selecciona al proveedor que ofrezca el precio más bajo sin tomar en cuenta bonificaciones, promociones o cualquier otra modalidad ajena a la medición principal: el costo.

Proponen nuevos contratos

Marvin Flores, analista de Acción Ciudadana, capítulo guatemalteco de Transparencia Internacional, comentó que “debiera aprovecharse el vencimiento de estos contratos para hacer nuevos”.

El consultor informó que “la figura no es mala, pero se dieron prórrogas hasta de diez años y hay que sacar nuevos contratos de concurso de precios y actualizar el registro epidemiológico del país.

Para finalizar, respecto a lo que dijo Morales, el experto afirma que una donación es algo temporal, y esto implica hacer inventarios, ver el tipo de enfermedades a combatir, entre otros aspectos, razón por la cual considera, no puede mencionarse como algo permanente.

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Urgen aplicación de la subasta inversa para transparentar compras

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18 de febrero, 2016

En Guatemala, la Ley de Contrataciones del Estado permite la adquisición de insumos por medio de la modalidad de contrato abierto desde 1992; sin embargo, a finales del año pasado se logró la aprobación de la subasta inversa, mecanismo que según las autoridades, transparenta las compras en más del 90 por ciento.

De concretarse en el corto plazo la ejecución de la subasta de este tipo, el contrato abierto ya no sería utilizado e incluso podría desaparecer, según las autoridades de la Contraloría General de Cuentas (CGC) y con ello, se promueve la instalación de una mesa técnica que permita hacer unas pre-bases en donde se limpien todos los procesos y se abra al público los requerimientos de cada concurso.

El contrato abierto es un mecanismo para la compra de bienes y suministros de constante o considerable demanda con destino al cumplimiento de los programas de trabajo del sector público; no obstante, en los últimos años, este tipo de adquisiciones fue cuestionada, principalmente en las compras de medicinas, pues se evidenció en muchos casos, que los precios en el mercado eran más bajos de los adquiridos por el Estado.

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El Ministerio de Finanzas (Minfin) tiene a cargo la ejecución de esta modalidad y delegó su coordinación en la Dirección Normativa de Contrataciones y Adquisiciones del Estado (DNCAE). Se tiene conocimiento que hasta el año pasado había 24 contratos vigentes por un monto de Q2 mil 400 millones 944 mil.

El sistema de Salud Pública es el que acapara más contratos. Las compras las hace el Ministerio correspondiente, el Ejército y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

Las debilidades

El problema con este mecanismo y que forma parte de las críticas emitidas por entidades que se dedican al tema de transparencia y fiscalización, es que las compras están exoneradas de los requisitos de cotización y licitación, y las instituciones requirentes deben definir las bases y especificaciones técnicas de los productos a contratar.

Por ejemplo, el 30 de noviembre de 2011, se publicó un proceso de Contrato Abierto para cotizar vacunas contra el Rotavirus con el NOG 1850725 y el único oferente fue la empresa JI Cohen a un precio de Q176 cada una, el sobreprecio, según la diputada Nineth Montenegro, era de un 34 por ciento ya que costaban Q40 en el mercado y Q57 con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Las autoridades adjudicaron el concurso en febrero 2012, pese a que el artículo 13 de la Ley de Presupuesto vigente para ese año indica que se debía prioridad a la compra o adquisición de insumos “como anticonceptivos, vacunas y antirretrovirales, por medio de contratos y convenios a celebrarse con la Organización Mundial (OMS) y la OPS y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, se podrán realizar adquisiciones a nivel nacional, exclusivamente cuando se garantice menor costo e igual cantidad”.

La Ley de Contrataciones también indica en su artículo 33 que “no se adjudicarán los contratos abiertos si el precio ofertado es igual o mayor que el mercado privado; o si existe sobrevaloración”, algo que a todas luces, no se cumplió.

En otros países

La modalidad tendría buenos resultados y prueba de ello es que organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) recomendaron ampliar la cantidad de productos que el sector público de Guatemala comprara por medio de contrato abierto.

Un reporte del Minfin indica que en el extranjero la modalidad es un mecanismo recomendable para aumentar la transparencia, reducir los costos e incrementar la eficiencia gubernamental y cita el caso de Chile, con el sistema Chilecompra, considerado de los mejores del mundo y que incluye un catálogo electrónico con más de 150 mil productos en contrato abierto, entre estos, vehículos.

Otros países con catálogos similares son Australia Occidental, Perú, Panamá y la mayoría de los países de Latinoamérica, según el Minfin. En Guatemala, el sistema Guatecompras reporta que el Gobierno está comprando alimentos y semillas; electricidad y aire acondicionado; limpieza, fumigación y artículos afines; publicidad, campañas y vallas; así como insumos de salud y hospitalarios, con esta modalidad.

Lo que dicen las autoridades

En el Ejecutivo, el presidente Jimmy Morales anunció que si bien hay contratos sobre medicamentos que vencen en mayo próximo, no tiene prisa en comprar, puesto que tiene la disponibilidad de recibir donaciones.

Adelantó que esa es una medida para demostrar que hacen las cosas con transparencia, aunque no precisó si ampliará o no esas disposiciones cuando se llegue la fecha de vencimiento.

Para Carlos Mencos, contralor general, el Contrato Abierto debería desaparecer porque el sistema es “perverso” y adelantó que de implementarse cuanto antes la subasta inversa,  “no deberíamos preocuparnos por la cercanía en el vencimiento de los contratos de medicamentos o su respectiva prórroga”.

El funcionario aseveró que el martes pasado puso el tema sobre la mesa en la Alianza por la Transparencia y que los integrantes reconocieron que es un tema urgente. Eso sí, al ser el precio el tema determinante en ese proceso, es necesario establecer una mesa técnica con prebases de manera que estas sean públicas y sometidas al escrutinio popular y gremial “para que todo mundo opine”, comentó.

Lo ideal con este procedimiento es que no exista nada que permita dudar a los entes fiscalizadores de que algún concurso va dirigido a algún proveedor en particular o que venía “viciado”. “El problema de los contratos abiertos es que se sigan haciendo a puerta cerrada”, destacó.

El Contralor añadió que de no concretarse otra reforma para eliminar estos contratos de la ley, deben usarse cada vez menos y subrayó que con la subasta inversa se podrían transparentar hasta en un 90 por ciento la ejecución del gasto.

La subasta inversa, recomendada por la OMS, consiste en un proceso donde la entidad contratante selecciona al proveedor que ofrezca el precio más bajo sin tomar en cuenta bonificaciones, promociones o cualquier otra modalidad ajena a la medición principal: el costo.

Proponen nuevos contratos

Marvin Flores, analista de Acción Ciudadana, capítulo guatemalteco de Transparencia Internacional, comentó que “debiera aprovecharse el vencimiento de estos contratos para hacer nuevos”.

El consultor informó que “la figura no es mala, pero se dieron prórrogas hasta de diez años y hay que sacar nuevos contratos de concurso de precios y actualizar el registro epidemiológico del país.

Para finalizar, respecto a lo que dijo Morales, el experto afirma que una donación es algo temporal, y esto implica hacer inventarios, ver el tipo de enfermedades a combatir, entre otros aspectos, razón por la cual considera, no puede mencionarse como algo permanente.

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