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Petróleo rebasa los USD 100 tras recortes y tensiones en el Golfo Pérsico

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Isabel Ortiz
08 de marzo, 2026
El precio del petróleo se disparó este 8 de marzo tras la intensificación del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán. La interrupción casi total del tránsito por el estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura energética elevaron la incertidumbre global. El WTI superó los USD 100 impulsado por un mercado cada vez más tenso, mientras el Brent llegó a superar los USD 110 al inicio de la semana, su nivel más alto en casi cuatro años.
 
Es noticia. La cotización del WTI para entrega en abril escaló 17. 87% hasta USD 107 014, después de alcanzar un intradía de USD 111 024. Es el nivel más alto desde 2022 y refleja un alza acumulada cercana al 60% desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán.
  • El cierre de facto del estrecho de Ormuz paralizó el paso de alrededor del 20% del crudo y del gas natural licuado mundial, dejando varados volúmenes estimados en hasta 20 millones de barriles diarios.
  • La situación empeoró al abrir los mercados el domingo, cuando el Brent superó los USD 110 y acumuló un encarecimiento del 50% frente a niveles previos al conflicto.
  • Buques y tripulaciones se mantienen a la espera por temor a ataques, mientras los seguros para cruzar la zona se han encarecido drásticamente. ante el riesgo bélico.
  • Ante la falta de almacenamiento, Irak y Kuwait comenzaron a detener producción en algunos campos, profundizando la presión sobre la oferta global y acelerando la volatilidad.
 
Qué destacar La escalada militar llevó al Brent a superar con holgura los 100 dólares, impulsada por la paralización del tránsito marítimo y la ausencia de una estrategia creíble para reabrir Ormuz.
  • Antes del ataque, el crudo rondaba los USD 70; tras los primeros días de conflicto, rebasó 80 y cerró la semana cerca de 93, justo antes de su salto por encima de 110 al inicio de la nueva sesión.
  • Operadores describen un giro abrupto del sentimiento: de calma relativa a pánico, con compras aceleradas ante el riesgo de una interrupción prolongada.
  • La tensión también golpeó a los mercados bursátiles asiáticos: índices en Japón y Corea del Sur cayeron alrededor de 6%, reflejando el temor por el costo de la energía.
  • Incluso con reservas estratégicas y desvíos por oleoductos alternativos, el mercado estima que el déficit global podría mantenerse entre 1 y 3 millones de barriles diarios.
 
Datos clave. La falta de un cronograma para reabrir Ormuz incrementa la percepción de riesgo. A pesar de que EE. UU. ofreció seguros especiales y evaluó escoltas navales, algunos armadores prefieren protección neutral para evitar quedar vinculados a un país involucrado en el conflicto.
  • A nivel interno, el impacto ya se refleja en el bolsillo: la gasolina en EE. UU. subió cerca de 16%, alcanzando un promedio de USD 3,45 por galón. El diésel aumentó más de 20%, presionando cadenas de transporte y logística.
  • La vulnerabilidad no se limita al transporte. Esta guerra sí está dañando infraestructura energética: refinerías y plantas de GNL en Bahréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y sitios clave en Teherán han sido atacados.
  • El encarecimiento también alcanzó al gas natural, con fuertes incrementos en regiones dependientes de importaciones. En EE. UU., aunque la producción local amortigua parte del golpe, los precios han subido alrededor de 17% desde el inicio de la crisis.
  • Las expectativas de inflación aumentaron con rapidez, y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron ante la posibilidad de mayores presiones sobre el costo del dinero.
Lo que sigue. La reapertura del estrecho permitiría restablecer el flujo marítimo con relativa rapidez, siempre que la infraestructura no haya sufrido daños severos. Sin embargo, la realidad en tierra es más compleja.
  • Si las instalaciones petroleras y gasíferas requieren reparaciones extensas, la normalización podría tardar semanas o meses más allá del fin de las hostilidades.
  • A pesar de que el mundo venía de un periodo de exceso de oferta, los ataques contra infraestructura pueden reducir de forma significativa la capacidad efectiva de producción en el corto plazo.
  • Persisten dudas sobre la duración del conflicto, la seguridad de los desvíos por oleoductos y la capacidad real de las reservas estratégicas para estabilizar precios si la disrupción se prolonga.
  • El escenario también presiona a los bancos centrales: mientras algunos datos laborales apuntan a posibles recortes de tasas, la amenaza inflacionaria ligada a la energía mantiene el debate abierto.
 

Petróleo rebasa los USD 100 tras recortes y tensiones en el Golfo Pérsico

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Isabel Ortiz
08 de marzo, 2026
El precio del petróleo se disparó este 8 de marzo tras la intensificación del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán. La interrupción casi total del tránsito por el estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura energética elevaron la incertidumbre global. El WTI superó los USD 100 impulsado por un mercado cada vez más tenso, mientras el Brent llegó a superar los USD 110 al inicio de la semana, su nivel más alto en casi cuatro años.
 
Es noticia. La cotización del WTI para entrega en abril escaló 17. 87% hasta USD 107 014, después de alcanzar un intradía de USD 111 024. Es el nivel más alto desde 2022 y refleja un alza acumulada cercana al 60% desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán.
  • El cierre de facto del estrecho de Ormuz paralizó el paso de alrededor del 20% del crudo y del gas natural licuado mundial, dejando varados volúmenes estimados en hasta 20 millones de barriles diarios.
  • La situación empeoró al abrir los mercados el domingo, cuando el Brent superó los USD 110 y acumuló un encarecimiento del 50% frente a niveles previos al conflicto.
  • Buques y tripulaciones se mantienen a la espera por temor a ataques, mientras los seguros para cruzar la zona se han encarecido drásticamente. ante el riesgo bélico.
  • Ante la falta de almacenamiento, Irak y Kuwait comenzaron a detener producción en algunos campos, profundizando la presión sobre la oferta global y acelerando la volatilidad.
 
Qué destacar La escalada militar llevó al Brent a superar con holgura los 100 dólares, impulsada por la paralización del tránsito marítimo y la ausencia de una estrategia creíble para reabrir Ormuz.
  • Antes del ataque, el crudo rondaba los USD 70; tras los primeros días de conflicto, rebasó 80 y cerró la semana cerca de 93, justo antes de su salto por encima de 110 al inicio de la nueva sesión.
  • Operadores describen un giro abrupto del sentimiento: de calma relativa a pánico, con compras aceleradas ante el riesgo de una interrupción prolongada.
  • La tensión también golpeó a los mercados bursátiles asiáticos: índices en Japón y Corea del Sur cayeron alrededor de 6%, reflejando el temor por el costo de la energía.
  • Incluso con reservas estratégicas y desvíos por oleoductos alternativos, el mercado estima que el déficit global podría mantenerse entre 1 y 3 millones de barriles diarios.
 
Datos clave. La falta de un cronograma para reabrir Ormuz incrementa la percepción de riesgo. A pesar de que EE. UU. ofreció seguros especiales y evaluó escoltas navales, algunos armadores prefieren protección neutral para evitar quedar vinculados a un país involucrado en el conflicto.
  • A nivel interno, el impacto ya se refleja en el bolsillo: la gasolina en EE. UU. subió cerca de 16%, alcanzando un promedio de USD 3,45 por galón. El diésel aumentó más de 20%, presionando cadenas de transporte y logística.
  • La vulnerabilidad no se limita al transporte. Esta guerra sí está dañando infraestructura energética: refinerías y plantas de GNL en Bahréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y sitios clave en Teherán han sido atacados.
  • El encarecimiento también alcanzó al gas natural, con fuertes incrementos en regiones dependientes de importaciones. En EE. UU., aunque la producción local amortigua parte del golpe, los precios han subido alrededor de 17% desde el inicio de la crisis.
  • Las expectativas de inflación aumentaron con rapidez, y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron ante la posibilidad de mayores presiones sobre el costo del dinero.
Lo que sigue. La reapertura del estrecho permitiría restablecer el flujo marítimo con relativa rapidez, siempre que la infraestructura no haya sufrido daños severos. Sin embargo, la realidad en tierra es más compleja.
  • Si las instalaciones petroleras y gasíferas requieren reparaciones extensas, la normalización podría tardar semanas o meses más allá del fin de las hostilidades.
  • A pesar de que el mundo venía de un periodo de exceso de oferta, los ataques contra infraestructura pueden reducir de forma significativa la capacidad efectiva de producción en el corto plazo.
  • Persisten dudas sobre la duración del conflicto, la seguridad de los desvíos por oleoductos y la capacidad real de las reservas estratégicas para estabilizar precios si la disrupción se prolonga.
  • El escenario también presiona a los bancos centrales: mientras algunos datos laborales apuntan a posibles recortes de tasas, la amenaza inflacionaria ligada a la energía mantiene el debate abierto.
 

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