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Irán bajo Mojtaba Jamenei: presión militar, elecciones en EE. UU. y un régimen que busca resistir ​​​​​​​

República
Isabel Ortiz
11 de marzo, 2026

La designación de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán ocurre en medio de una guerra con Israel y una creciente presión militar de EE.UU.. Su ascenso, tras la muerte de su padre Ali Jamenei, abre interrogantes sobre el rumbo del régimen. Analistas coinciden en que el cambio no implica moderación política, mientras Washington intenta evitar que el conflicto se prolongue en pleno ciclo electoral estadounidense.

 
Qué destacar. La elección de Mojtaba Jamenei representa la transición más delicada en la estructura del poder iraní desde finales del siglo pasado. Sin embargo, su ascenso es interpretado por analistas como el resultado del peso que ha adquirido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) dentro del sistema político.
  • El diplomático y analista geopolítico Gustavo de Arístegui sostiene que el nuevo líder no representa una apertura dentro del régimen. Explica que Jamenei no posee el rango religioso que tradicionalmente se exige para dirigir la revolución islámica y que su designación responde más al respaldo del aparato de seguridad.
  • Según el exembajador español, la Guardia Revolucionaria —la estructura militar más poderosa del país— habría impulsado su nombramiento en un momento de crisis interna del régimen. Bajo esa lógica, el nuevo líder dependerá en gran medida de ese sector y difícilmente promoverá reformas políticas profundas.
  • Desde la oposición iraní, la activista y abogada Sougand Hessazzadeh recuerda que el sistema político iraní no depende únicamente del líder supremo. Señala que el poder se ha sostenido durante décadas a través de una estructura que combina al clero, IRGC y milicias como Basij, lo que permite mantener el control incluso cuando cambia la cúpula del régimen.
 
Entre líneas. El conflicto también tiene implicaciones directas en los mercados energéticos y en la política interna de EE.UU. De Arístegui explica que el petróleo es un recurso volátil cuyo precio no depende únicamente de las tensiones en Oriente Medio, sino también de factores como la demanda global, las condiciones climáticas o el crecimiento industrial de economías como China.
  • En ese contexto, identifica tres razones que han contenido la subida del precio del crudo en los últimos días. La primera es la decisión de EE.UU. de escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz, lo que ha permitido mantener el flujo de exportaciones con relativa normalidad.
  • La segunda es un acuerdo entre China e Irán para garantizar que los envíos de petróleo hacia Asia no sean atacados. Y la tercera es la expectativa de que el conflicto tenga una duración limitada. Según el analista, la guerra no puede prolongarse indefinidamente.
  • “Un presidente no puede llegar a elecciones con una guerra abierta”, advierte, en referencia a las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre de este año.
 
Punto de fricción. En el terreno militar, los ataques estadounidenses e israelíes han golpeado de forma significativa la infraestructura estratégica iraní. Las defensas aéreas del país han quedado seriamente debilitadas, lo que ha permitido que aviones de combate israelíes y estadounidenses penetren el espacio aéreo iraní con escasa resistencia.
  • En los últimos días se han registrado centenares de ataques contra instalaciones militares, fábricas de drones, centros de producción de misiles y bases de la Guardia Revolucionaria.
  • Esta presión militar también ha reducido la capacidad ofensiva de Irán. Diversos cálculos apuntan a que el número de ataques con misiles y drones ha disminuido debido a la destrucción de lanzaderas y al desgaste de su arsenal.
  • Aun así, el conflicto mantiene una dinámica de guerra asimétrica. Los drones utilizados por Irán pueden costar apenas decenas de miles de dólares, mientras que interceptarlos requiere sistemas defensivos valorados en millones, lo que genera un desequilibrio económico en el campo de batalla.
 
 
Lo que sigue.  De Arístegui considera que el sistema atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Aunque advierte que es difícil medir desde el exterior el nivel real de desgaste del régimen, sostiene que el país enfrenta profundas tensiones sociales y políticas.
  • El analista subraya que Irán es un país complejo, con cerca de 90 millones de habitantes y una importante diversidad étnica. Solo alrededor del 60% de la población es persa, mientras que el resto pertenece a minorías como árabes, kurdos o azeríes, lo que añade un factor adicional de fragilidad política.
  • El régimen ha logrado mantenerse principalmente mediante una estrategia de represión interna. Sin embargo, la presión internacional y el desgaste social podrían llevarlo a un punto crítico en el que su supervivencia dependa cada vez más de ese control coercitivo.
  • En ese escenario, el futuro de Irán dependerá de tres variables que se entrelazan: la presión militar externa, las fracturas internas del régimen y el cálculo político de Washington en un año electoral decisivo.

Irán bajo Mojtaba Jamenei: presión militar, elecciones en EE. UU. y un régimen que busca resistir ​​​​​​​

República
Isabel Ortiz
11 de marzo, 2026

La designación de Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de Irán ocurre en medio de una guerra con Israel y una creciente presión militar de EE.UU.. Su ascenso, tras la muerte de su padre Ali Jamenei, abre interrogantes sobre el rumbo del régimen. Analistas coinciden en que el cambio no implica moderación política, mientras Washington intenta evitar que el conflicto se prolongue en pleno ciclo electoral estadounidense.

 
Qué destacar. La elección de Mojtaba Jamenei representa la transición más delicada en la estructura del poder iraní desde finales del siglo pasado. Sin embargo, su ascenso es interpretado por analistas como el resultado del peso que ha adquirido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) dentro del sistema político.
  • El diplomático y analista geopolítico Gustavo de Arístegui sostiene que el nuevo líder no representa una apertura dentro del régimen. Explica que Jamenei no posee el rango religioso que tradicionalmente se exige para dirigir la revolución islámica y que su designación responde más al respaldo del aparato de seguridad.
  • Según el exembajador español, la Guardia Revolucionaria —la estructura militar más poderosa del país— habría impulsado su nombramiento en un momento de crisis interna del régimen. Bajo esa lógica, el nuevo líder dependerá en gran medida de ese sector y difícilmente promoverá reformas políticas profundas.
  • Desde la oposición iraní, la activista y abogada Sougand Hessazzadeh recuerda que el sistema político iraní no depende únicamente del líder supremo. Señala que el poder se ha sostenido durante décadas a través de una estructura que combina al clero, IRGC y milicias como Basij, lo que permite mantener el control incluso cuando cambia la cúpula del régimen.
 
Entre líneas. El conflicto también tiene implicaciones directas en los mercados energéticos y en la política interna de EE.UU. De Arístegui explica que el petróleo es un recurso volátil cuyo precio no depende únicamente de las tensiones en Oriente Medio, sino también de factores como la demanda global, las condiciones climáticas o el crecimiento industrial de economías como China.
  • En ese contexto, identifica tres razones que han contenido la subida del precio del crudo en los últimos días. La primera es la decisión de EE.UU. de escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz, lo que ha permitido mantener el flujo de exportaciones con relativa normalidad.
  • La segunda es un acuerdo entre China e Irán para garantizar que los envíos de petróleo hacia Asia no sean atacados. Y la tercera es la expectativa de que el conflicto tenga una duración limitada. Según el analista, la guerra no puede prolongarse indefinidamente.
  • “Un presidente no puede llegar a elecciones con una guerra abierta”, advierte, en referencia a las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre de este año.
 
Punto de fricción. En el terreno militar, los ataques estadounidenses e israelíes han golpeado de forma significativa la infraestructura estratégica iraní. Las defensas aéreas del país han quedado seriamente debilitadas, lo que ha permitido que aviones de combate israelíes y estadounidenses penetren el espacio aéreo iraní con escasa resistencia.
  • En los últimos días se han registrado centenares de ataques contra instalaciones militares, fábricas de drones, centros de producción de misiles y bases de la Guardia Revolucionaria.
  • Esta presión militar también ha reducido la capacidad ofensiva de Irán. Diversos cálculos apuntan a que el número de ataques con misiles y drones ha disminuido debido a la destrucción de lanzaderas y al desgaste de su arsenal.
  • Aun así, el conflicto mantiene una dinámica de guerra asimétrica. Los drones utilizados por Irán pueden costar apenas decenas de miles de dólares, mientras que interceptarlos requiere sistemas defensivos valorados en millones, lo que genera un desequilibrio económico en el campo de batalla.
 
 
Lo que sigue.  De Arístegui considera que el sistema atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Aunque advierte que es difícil medir desde el exterior el nivel real de desgaste del régimen, sostiene que el país enfrenta profundas tensiones sociales y políticas.
  • El analista subraya que Irán es un país complejo, con cerca de 90 millones de habitantes y una importante diversidad étnica. Solo alrededor del 60% de la población es persa, mientras que el resto pertenece a minorías como árabes, kurdos o azeríes, lo que añade un factor adicional de fragilidad política.
  • El régimen ha logrado mantenerse principalmente mediante una estrategia de represión interna. Sin embargo, la presión internacional y el desgaste social podrían llevarlo a un punto crítico en el que su supervivencia dependa cada vez más de ese control coercitivo.
  • En ese escenario, el futuro de Irán dependerá de tres variables que se entrelazan: la presión militar externa, las fracturas internas del régimen y el cálculo político de Washington en un año electoral decisivo.

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