El último parte de empleo antes del voto
El desempleo subió al 4.2% y solo se crearon 29 000 trabajos. Entre hispanos bajó al 4.7%. En Arizona y Florida el mercado ya venía peor
El viernes salió el empleo de septiembre y, para la campaña, es el último que cuenta. El de octubre se publica el 6 de noviembre, tres días después de las midterms. El paro nacional subió del 4.1% al 4.2%. La nómina no agrícola sumó 29 000 puestos, frente a unos 85 000 que esperaban los analistas. El sector privado aportó 46 000. El gobierno restó 17 000. Julio y agosto se revisaron a la baja, unos 60.000 empleos menos entre los dos meses. El salario por hora crece al 3% anual, el ritmo más lento desde la pandemia y por debajo de una inflación que la guerra de Irán volvió a empujar.
Por qué importa. El desglose hispano no acompañó el susto. La tasa de desempleo de hispanos o latinos, ajustada por estacionalidad, quedó en el 4.7%, una décima por debajo del 4.8% de agosto. El BLS lo califica de poco cambio.
- Hace un año, en septiembre de 2025, esa tasa estaba en el 5.3%. La fuerza laboral latina no se desplomó en un mes en el que el país apenas contrató. Para una audiencia que vive del turno, del restaurante y de la obra, el dato sirve de contrapeso: el empleo hispano aguanta mejor que el titular. No alcanza para tapar el recibo.
Lo indispensable. El voto no se decide en el promedio nacional. Se decide en unos pocos estados, y ahí el último corte estatal es el de agosto. Arizona estaba en el 4.9%, medio punto por encima de agosto de 2025.
- Florida, en el 4.5%, también medio punto peor que hace un año: es el estado donde se juegan la gobernación, el escaño de Rubio y el distrito 27. Michigan, en el 5.0%. Nevada mejoró en el mes, al 4.8%, y está por debajo de hace un año. Georgia, en el 3.2%. Pensilvania, en el 3.7%, bastante mejor que el 4.4% de un año atrás. Wisconsin, en el 3.2%.
- Texas, en el 4.4%. Carolina del Norte, en el 3.5%. El mapa no es uniforme. Donde el hispano pesa y el paro ya venía alto, Arizona y el sur de Florida, el parte de ayer no trae alivio.
- Donde el empleo estatal está bajo, Georgia, Wisconsin, Pensilvania, el republicano tiene un argumento que el demócrata no puede liquidar con un gráfico.
Datos clave. La participación laboral subió al 61.8%. La medida amplia de subempleo, la U-6, bajó al 7.6%. No es una recesión. Es un mercado que se enfría con los precios todavía altos.
- El Brent rondaba ayer los USD 101 y el West Texas los 92, después de un alivio parcial por la presión de Washington para que Europa suelte reservas de diésel. Irán sigue en el precio. Un portaviones más camino del Golfo no abarata la gasolina de aquí al 3 de noviembre.
- En la Reserva Federal, el parte flojo reduce la probabilidad de otra subida este mes. No abre, por sí solo, un recorte antes de la elección: la inflación energética no deja. El votante puede llegar a noviembre con el mismo galón y la misma cuota.
Ahora qué. Trump llega a la recta final con la frontera cerrada y el empleo hispano estable, y con el titular que no quería: 29 000 puestos y el paro al alza. En Florida el 4.5% de agosto ya estaba medio punto peor que hace un año, y el distrito 27 no vota el promedio de Georgia. Si la gasolina no baja y la Fed no se mueve, el 4.7% hispano se queda en la nota de prensa. El 3 de noviembre se vota el bolsillo.
El último parte de empleo antes del voto
El desempleo subió al 4.2% y solo se crearon 29 000 trabajos. Entre hispanos bajó al 4.7%. En Arizona y Florida el mercado ya venía peor
El viernes salió el empleo de septiembre y, para la campaña, es el último que cuenta. El de octubre se publica el 6 de noviembre, tres días después de las midterms. El paro nacional subió del 4.1% al 4.2%. La nómina no agrícola sumó 29 000 puestos, frente a unos 85 000 que esperaban los analistas. El sector privado aportó 46 000. El gobierno restó 17 000. Julio y agosto se revisaron a la baja, unos 60.000 empleos menos entre los dos meses. El salario por hora crece al 3% anual, el ritmo más lento desde la pandemia y por debajo de una inflación que la guerra de Irán volvió a empujar.
Por qué importa. El desglose hispano no acompañó el susto. La tasa de desempleo de hispanos o latinos, ajustada por estacionalidad, quedó en el 4.7%, una décima por debajo del 4.8% de agosto. El BLS lo califica de poco cambio.
- Hace un año, en septiembre de 2025, esa tasa estaba en el 5.3%. La fuerza laboral latina no se desplomó en un mes en el que el país apenas contrató. Para una audiencia que vive del turno, del restaurante y de la obra, el dato sirve de contrapeso: el empleo hispano aguanta mejor que el titular. No alcanza para tapar el recibo.
Lo indispensable. El voto no se decide en el promedio nacional. Se decide en unos pocos estados, y ahí el último corte estatal es el de agosto. Arizona estaba en el 4.9%, medio punto por encima de agosto de 2025.
- Florida, en el 4.5%, también medio punto peor que hace un año: es el estado donde se juegan la gobernación, el escaño de Rubio y el distrito 27. Michigan, en el 5.0%. Nevada mejoró en el mes, al 4.8%, y está por debajo de hace un año. Georgia, en el 3.2%. Pensilvania, en el 3.7%, bastante mejor que el 4.4% de un año atrás. Wisconsin, en el 3.2%.
- Texas, en el 4.4%. Carolina del Norte, en el 3.5%. El mapa no es uniforme. Donde el hispano pesa y el paro ya venía alto, Arizona y el sur de Florida, el parte de ayer no trae alivio.
- Donde el empleo estatal está bajo, Georgia, Wisconsin, Pensilvania, el republicano tiene un argumento que el demócrata no puede liquidar con un gráfico.
Datos clave. La participación laboral subió al 61.8%. La medida amplia de subempleo, la U-6, bajó al 7.6%. No es una recesión. Es un mercado que se enfría con los precios todavía altos.
- El Brent rondaba ayer los USD 101 y el West Texas los 92, después de un alivio parcial por la presión de Washington para que Europa suelte reservas de diésel. Irán sigue en el precio. Un portaviones más camino del Golfo no abarata la gasolina de aquí al 3 de noviembre.
- En la Reserva Federal, el parte flojo reduce la probabilidad de otra subida este mes. No abre, por sí solo, un recorte antes de la elección: la inflación energética no deja. El votante puede llegar a noviembre con el mismo galón y la misma cuota.
Ahora qué. Trump llega a la recta final con la frontera cerrada y el empleo hispano estable, y con el titular que no quería: 29 000 puestos y el paro al alza. En Florida el 4.5% de agosto ya estaba medio punto peor que hace un año, y el distrito 27 no vota el promedio de Georgia. Si la gasolina no baja y la Fed no se mueve, el 4.7% hispano se queda en la nota de prensa. El 3 de noviembre se vota el bolsillo.