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EE. UU. levanta sanciones al Banco Central de Venezuela

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Isabel Ortiz
14 de abril, 2026
EE.UU. dio un giro relevante en su política hacia Venezuela al flexibilizar parcialmente las sanciones financieras impuestas desde 2019. La decisión busca aliviar tensiones sociales, reactivar el sector energético y permitir que el país vuelva a operar dentro del sistema financiero internacional liderado por Washington, sin desmontar por completo el esquema de presión.
 
Es noticia. La Casa Blanca autorizó operaciones financieras limitadas con bancos estatales venezolanos, incluyendo el Banco Central de Venezuela, en un intento por facilitar el flujo de divisas y estabilizar la economía en medio de crecientes protestas salariales.
  • El Departamento del Tesoro, a través de licencias específicas, permitió transacciones con cuatro entidades públicas, habilitando transferencias, uso del dólar, pagos internacionales y servicios asociados a remesas, por primera vez desde 2017.
  • Funcionarios estadounidenses señalaron que la medida apunta a destrabar miles de millones de dólares provenientes de ventas petroleras que permanecían retenidos por restricciones operativas, afectando inversiones y pagos internos esenciales.
  • El alivio llega cuando empleados públicos intensificaron protestas por salarios mensuales alrededor de 160 dólares, muy por debajo del sector privado, generando presión social sobre el nuevo gobierno de Delcy Rodríguez.
Entre líneas. La flexibilización refleja un cálculo estratégico de Washington: aliviar tensiones económicas sin renunciar al control político del proceso de reinserción financiera venezolana.
  • Desde la óptica republicana, permitir el uso del sistema financiero estadounidense evita escenarios de hiperinflación derivados de la emisión descontrolada de dinero, preservando el valor del salario y reduciendo la tentación estatista de expansión monetaria.
  • Un alto funcionario estadounidense afirmó que Rodríguez estuvo “entre la espada y la pared”, al tener que elegir entre imprimir dinero o contener salarios, optando por disciplina fiscal mientras solicitaba alivio externo.
  • La decisión no levanta el congelamiento automático de activos ni autoriza operaciones no expresamente incluidas, lo que mantiene la presión sobre el Estado venezolano para cumplir compromisos económicos y políticos.
Punto de fricción. El precedente deja al descubierto las consecuencias no previstas de un esquema sancionatorio prolongado y sus efectos colaterales sobre gobiernos posteriores.
  • Las sanciones originales, diseñadas para asfixiar al régimen de Nicolás Maduro, empujaron al país hacia mecanismos alternativos como criptomonedas y canales opacos, debilitando la transparencia y fortaleciendo prácticas de economía paralela.
  • Rodríguez enfrentó la paradoja de ser perjudicada por restricciones impuestas por el mismo gobierno que facilitó su ascenso tras la salida forzada de Maduro a inicios de año.
  • Analistas advierten que la reintegración parcial es preferible a una liberalización total sin controles, alineándose con una visión de mercado regulado pero abierto, centrada en resultados y no en ideología.
Lo que sigue. El alivio financiero marca una nueva etapa en la relación bilateral, con oportunidades económicas condicionadas a disciplina institucional.
  • El sector energético se perfila como principal beneficiario, tras acuerdos recientes para ampliar producción petrolera y exportaciones, generando ingresos que podrían estabilizar cuentas fiscales.
  • La confianza internacional dependerá de la implementación efectiva del esquema y del cumplimiento de normas financieras, claves para que bancos corresponsales reactiven operaciones sin riesgos legales.
  • Washington mantiene su narrativa de apoyo a la reintegración económica como vía para fortalecer a los ciudadanos, no al Estado, subrayando la importancia de propiedad privada y acceso a mercados globales.
 

EE. UU. levanta sanciones al Banco Central de Venezuela

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Isabel Ortiz
14 de abril, 2026
EE.UU. dio un giro relevante en su política hacia Venezuela al flexibilizar parcialmente las sanciones financieras impuestas desde 2019. La decisión busca aliviar tensiones sociales, reactivar el sector energético y permitir que el país vuelva a operar dentro del sistema financiero internacional liderado por Washington, sin desmontar por completo el esquema de presión.
 
Es noticia. La Casa Blanca autorizó operaciones financieras limitadas con bancos estatales venezolanos, incluyendo el Banco Central de Venezuela, en un intento por facilitar el flujo de divisas y estabilizar la economía en medio de crecientes protestas salariales.
  • El Departamento del Tesoro, a través de licencias específicas, permitió transacciones con cuatro entidades públicas, habilitando transferencias, uso del dólar, pagos internacionales y servicios asociados a remesas, por primera vez desde 2017.
  • Funcionarios estadounidenses señalaron que la medida apunta a destrabar miles de millones de dólares provenientes de ventas petroleras que permanecían retenidos por restricciones operativas, afectando inversiones y pagos internos esenciales.
  • El alivio llega cuando empleados públicos intensificaron protestas por salarios mensuales alrededor de 160 dólares, muy por debajo del sector privado, generando presión social sobre el nuevo gobierno de Delcy Rodríguez.
Entre líneas. La flexibilización refleja un cálculo estratégico de Washington: aliviar tensiones económicas sin renunciar al control político del proceso de reinserción financiera venezolana.
  • Desde la óptica republicana, permitir el uso del sistema financiero estadounidense evita escenarios de hiperinflación derivados de la emisión descontrolada de dinero, preservando el valor del salario y reduciendo la tentación estatista de expansión monetaria.
  • Un alto funcionario estadounidense afirmó que Rodríguez estuvo “entre la espada y la pared”, al tener que elegir entre imprimir dinero o contener salarios, optando por disciplina fiscal mientras solicitaba alivio externo.
  • La decisión no levanta el congelamiento automático de activos ni autoriza operaciones no expresamente incluidas, lo que mantiene la presión sobre el Estado venezolano para cumplir compromisos económicos y políticos.
Punto de fricción. El precedente deja al descubierto las consecuencias no previstas de un esquema sancionatorio prolongado y sus efectos colaterales sobre gobiernos posteriores.
  • Las sanciones originales, diseñadas para asfixiar al régimen de Nicolás Maduro, empujaron al país hacia mecanismos alternativos como criptomonedas y canales opacos, debilitando la transparencia y fortaleciendo prácticas de economía paralela.
  • Rodríguez enfrentó la paradoja de ser perjudicada por restricciones impuestas por el mismo gobierno que facilitó su ascenso tras la salida forzada de Maduro a inicios de año.
  • Analistas advierten que la reintegración parcial es preferible a una liberalización total sin controles, alineándose con una visión de mercado regulado pero abierto, centrada en resultados y no en ideología.
Lo que sigue. El alivio financiero marca una nueva etapa en la relación bilateral, con oportunidades económicas condicionadas a disciplina institucional.
  • El sector energético se perfila como principal beneficiario, tras acuerdos recientes para ampliar producción petrolera y exportaciones, generando ingresos que podrían estabilizar cuentas fiscales.
  • La confianza internacional dependerá de la implementación efectiva del esquema y del cumplimiento de normas financieras, claves para que bancos corresponsales reactiven operaciones sin riesgos legales.
  • Washington mantiene su narrativa de apoyo a la reintegración económica como vía para fortalecer a los ciudadanos, no al Estado, subrayando la importancia de propiedad privada y acceso a mercados globales.
 

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