Actualidad
Actualidad
Política
Política
Empresa
Empresa
Opinión
Opinión
Inmobiliaria
Inmobiliaria
Agenda Empresarial
Agenda Empresarial

Vivienda, naves y oficinas: tres mercados a su propia velocidad en Honduras

.
Braulio Palacios
09 de junio, 2026

En el sector inmobiliario hondureño, “reactivación” es la palabra constante. Tres desarrolladores consultados por separado coinciden en ella, y hasta en la ciudad que ponen al centro. El acuerdo dura poco: cuando cada uno describe su negocio, la misma palabra cubre tres mercados distintos.

No es uno el que se reactiva, sino tres —vivienda, naves industriales y oficinas—, y cada uno se mueve por razones propias: tiempo, ubicación, comprador y permisos.

Cada sector a su propio ritmo

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE INMOBILIARIA

Para Eric Rosenthal, fundador de Urban Build, el cambio es cosa de este semestre. Habla de “un sector en franca reactivación”, tras la cautela con que el gremio esperó el cambio de gobierno.

Desde su perspectiva, en 2025 lo golpearon el alza de las tasas hipotecarias, los cambios en los fondos del RAP (el Régimen de Aportaciones Privadas, que canaliza el ahorro de los trabajadores hacia el crédito de vivienda) y la falta de recursos del Banhprovi. En 2026, las tasas bajaron y volvió la liquidez estatal. La vivienda reacciona casi mes a mes.

Matilde Turcios, gerente de operaciones de Green Valley Manufacturing Hub, lo mide en años. Vio más actividad en industria y logística que en otros segmentos, y advierte que de afuera no se entiende que Honduras ya tiene una base manufacturera bastante madura: son décadas de operación automotriz y textil.

“Hay experiencia real, no solo disponibilidad de mano de obra”, comenta. Por eso el nearshoring no se decide en un trimestre: avanza cuando esas operaciones se amplían.

John Maalouf, director de expansión regional de Nuevos Horizontes, conoce los tres frentes —vivienda, oficinas e industria— y eso le permite compararlos. La vivienda, dice, “continuará siendo nuestro segmento más importante” por el déficit habitacional. En el caos de las oficinas, “la ubicación es cada vez más determinante” a medida que la ciudad crece en polos.

Cada uno apunta a otra zona

Los tres mencionan San Pedro Sula como el principal mercado del país, pero ahí terminan las coincidencias. A Rosenthal lo mueve la tierra: la vivienda de interés social y medio se corre hacia Villanueva, Choloma y El Progreso en el norte, y hacia las afueras de Tegucigalpa en el centro, donde el suelo es más barato.

Turcios mira casi los mismos municipios, pero por la logística: el corredor hacia Choloma, Villanueva y Naco “está tomando muchísima relevancia” alrededor de la manufactura automotriz y textil. El primero busca naturalmente suelo barato para que cierre la cuota. Su colega, conexión para exportar.

Maalouf suma Roatán, en auge, y un dato que de afuera se ignora: el traslado de industria estadounidense a la costa este vuelve estratégico a Puerto Cortés y al Valle de Sula.

El comprador y el costo del dinero

Cada mercado tiene su comprador. Rosenthal ve dos clientes de vivienda distintos: el inversionista que compra un apartamento como refugio para su retiro, y las parejas jóvenes que buscan circuito cerrado, conectividad y amenidades. La señal de demanda más clara, dice, es “la tendencia global del downsizing”: hogares más pequeños y residencias tradicionales caras empujan a lo compacto.

El cliente de Turcios y Maalouf no es una familia, sino una multinacional que necesita espacio industrial clase A y naves listas para operar, atraída por la automotriz, la textil y la manufactura ligera para acercarse a EE. UU.

En el dinero coinciden dos de los tres: Rosenthal y Maalouf ven el financiamiento como el principal desafío, pese a más dólares disponibles. La industria de Turcios depende menos de la tasa que del ecosistema, la experiencia y el espacio.

El mayor desacuerdo está en los permisos: Maalouf cuenta la agilización de permisos entre los motores de la reactivación, mientras Rosenthal los pone al tope de sus cuellos de botella —licencias ambientales y permisos municipales que alargan el predesarrollo—. Que lean el mismo trámite como impulso y como freno muestra cuánto se diferencian sus negocios.

Tres mercados, no uno

Cada uno proyecta un futuro distinto. Turcios resume por qué elegir Honduras: “tiene algo que toma años construir, experiencia manufacturera acumulada”. Maalouf apuesta a que la vivienda mantendrá el liderazgo mientras la logística madura.

Rosenthal, el más optimista, sostiene que “los precios actuales representan el punto de entrada más económico que tendrá el mercado”, fijados por costos de desarrollo y no por una burbuja. Es la lectura de un desarrollador, no el veredicto del sector.

En el fondo, resumir el mercado hondureño en una sola palabra obliga a ignorar que cada uno tiene su propio tiempo, su territorio y su comprador. La reactivación es real, pero no hay un mercado, hay tres. No se parecen, aunque comparten el mismo país.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE INMOBILIARIA

Vivienda, naves y oficinas: tres mercados a su propia velocidad en Honduras

.
Braulio Palacios
09 de junio, 2026

En el sector inmobiliario hondureño, “reactivación” es la palabra constante. Tres desarrolladores consultados por separado coinciden en ella, y hasta en la ciudad que ponen al centro. El acuerdo dura poco: cuando cada uno describe su negocio, la misma palabra cubre tres mercados distintos.

No es uno el que se reactiva, sino tres —vivienda, naves industriales y oficinas—, y cada uno se mueve por razones propias: tiempo, ubicación, comprador y permisos.

Cada sector a su propio ritmo

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER DE INMOBILIARIA

Para Eric Rosenthal, fundador de Urban Build, el cambio es cosa de este semestre. Habla de “un sector en franca reactivación”, tras la cautela con que el gremio esperó el cambio de gobierno.

Desde su perspectiva, en 2025 lo golpearon el alza de las tasas hipotecarias, los cambios en los fondos del RAP (el Régimen de Aportaciones Privadas, que canaliza el ahorro de los trabajadores hacia el crédito de vivienda) y la falta de recursos del Banhprovi. En 2026, las tasas bajaron y volvió la liquidez estatal. La vivienda reacciona casi mes a mes.

Matilde Turcios, gerente de operaciones de Green Valley Manufacturing Hub, lo mide en años. Vio más actividad en industria y logística que en otros segmentos, y advierte que de afuera no se entiende que Honduras ya tiene una base manufacturera bastante madura: son décadas de operación automotriz y textil.

“Hay experiencia real, no solo disponibilidad de mano de obra”, comenta. Por eso el nearshoring no se decide en un trimestre: avanza cuando esas operaciones se amplían.

John Maalouf, director de expansión regional de Nuevos Horizontes, conoce los tres frentes —vivienda, oficinas e industria— y eso le permite compararlos. La vivienda, dice, “continuará siendo nuestro segmento más importante” por el déficit habitacional. En el caos de las oficinas, “la ubicación es cada vez más determinante” a medida que la ciudad crece en polos.

Cada uno apunta a otra zona

Los tres mencionan San Pedro Sula como el principal mercado del país, pero ahí terminan las coincidencias. A Rosenthal lo mueve la tierra: la vivienda de interés social y medio se corre hacia Villanueva, Choloma y El Progreso en el norte, y hacia las afueras de Tegucigalpa en el centro, donde el suelo es más barato.

Turcios mira casi los mismos municipios, pero por la logística: el corredor hacia Choloma, Villanueva y Naco “está tomando muchísima relevancia” alrededor de la manufactura automotriz y textil. El primero busca naturalmente suelo barato para que cierre la cuota. Su colega, conexión para exportar.

Maalouf suma Roatán, en auge, y un dato que de afuera se ignora: el traslado de industria estadounidense a la costa este vuelve estratégico a Puerto Cortés y al Valle de Sula.

El comprador y el costo del dinero

Cada mercado tiene su comprador. Rosenthal ve dos clientes de vivienda distintos: el inversionista que compra un apartamento como refugio para su retiro, y las parejas jóvenes que buscan circuito cerrado, conectividad y amenidades. La señal de demanda más clara, dice, es “la tendencia global del downsizing”: hogares más pequeños y residencias tradicionales caras empujan a lo compacto.

El cliente de Turcios y Maalouf no es una familia, sino una multinacional que necesita espacio industrial clase A y naves listas para operar, atraída por la automotriz, la textil y la manufactura ligera para acercarse a EE. UU.

En el dinero coinciden dos de los tres: Rosenthal y Maalouf ven el financiamiento como el principal desafío, pese a más dólares disponibles. La industria de Turcios depende menos de la tasa que del ecosistema, la experiencia y el espacio.

El mayor desacuerdo está en los permisos: Maalouf cuenta la agilización de permisos entre los motores de la reactivación, mientras Rosenthal los pone al tope de sus cuellos de botella —licencias ambientales y permisos municipales que alargan el predesarrollo—. Que lean el mismo trámite como impulso y como freno muestra cuánto se diferencian sus negocios.

Tres mercados, no uno

Cada uno proyecta un futuro distinto. Turcios resume por qué elegir Honduras: “tiene algo que toma años construir, experiencia manufacturera acumulada”. Maalouf apuesta a que la vivienda mantendrá el liderazgo mientras la logística madura.

Rosenthal, el más optimista, sostiene que “los precios actuales representan el punto de entrada más económico que tendrá el mercado”, fijados por costos de desarrollo y no por una burbuja. Es la lectura de un desarrollador, no el veredicto del sector.

En el fondo, resumir el mercado hondureño en una sola palabra obliga a ignorar que cada uno tiene su propio tiempo, su territorio y su comprador. La reactivación es real, pero no hay un mercado, hay tres. No se parecen, aunque comparten el mismo país.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?