La semana pasada, TP Desarrolladora anunció la construcción de Fauvé II, la segunda torre de su complejo residencial en Santa Tecla. La nueva fase supondrá una inversión de USD 20M y forma parte de un proyecto que contempla cuatro edificios hacia 2030, con un desembolso total de USD 74M.
Con 14 niveles y 54 apartamentos, Fauvé II funciona como una señal del momento que atraviesa el sector inmobiliario salvadoreño. Todo apunta a que la construcción podría volver a romper sus propias marcas en 2026. Tras cerrar 2025 con alrededor de USD 3000M en inversión pública y privada, el sector podría escalar este año a un rango de entre USD 3500 y USD 4000M.
“No vemos por qué no pudiésemos estar creciendo a este ritmo. Con esos números, con todas las condiciones que se nos están dando”, afirmó José Velásquez, presidente de la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco).
A la espera de cifras oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), las proyecciones del sector apuntan a que la construcción creció entre un 25 y 30 % en 2025, impulsada por obra pública y desarrollos privados.
Inicio de año intenso
La Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss) ya percibe un arranque dinámico. La institución ha superado la barrera de los USD 5100M en inversión liberada, una cifra que anticipa un año de alta actividad.
Según estimaciones elaboradas junto con Casalco, alrededor de USD 3000M ya están en fase de ejecución, mientras otros USD 2100M “están entrando”. Del total habilitado, el 53 % corresponde a proyectos habitacionales. El resto se distribuye entre desarrollos logísticos, industria turística y comercio.
Su director, Luis Rodríguez, recordó que en 2025 la construcción fue el rubro más dinámico de la economía salvadoreña. Creció cerca del 40 % frente a 2024, aunque advirtió que ese ritmo no necesariamente será permanente. “Hay que saberlo administrar y mantenerlo de forma sostenida durante buen tiempo”, señaló.
Compras desde el extranjero
Otro frente que gana peso es la demanda de vivienda por parte de salvadoreños en el exterior. En Fauvé I, la primera torre del complejo —con 51 unidades y una inversión estimada de USD 14M—, un 10 % fue adquirido por salvadoreños residentes fuera del país, principalmente en EE. UU.
Los desarrolladores ven un nicho entre compradores salvadoreños que quieren regresar, invertir en rentas cortas o asegurar una propiedad para sus visitas. Ese interés tomó fuerza tras la pandemia de COVID-19.
Crédito, importaciones y más señales
El dinamismo también se trasladó al crédito. En 2025, la cartera bancaria destinada a la industria de la construcción creció un 36.5 % y superó los USD 1356M, según la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa). Aunque la construcción representó alrededor del 7 % de la cartera global, fue el sector con el mayor crecimiento frente al resto de rubros.
La cartera vinculada al sector inmobiliario rozó los USD 2980M, con un crecimiento del 4.9 %, equivalente a USD 134.3M más que en 2024. Además, fue el tercer destino de mayor demanda de financiamiento dentro de la banca, una señal clara del apetito por adquirir vivienda o invertir en inmuebles.
Otra variable refuerza la lectura: las importaciones de bienes para la construcción aumentaron un 32 % en 2025 y superaron los USD 1558M, según el BCR. El repunte coincide con uno de los mejores momentos del sector.
Durante la inauguración de Construexpo 2026, el gobierno destacó que la construcción aporta alrededor del 8 % del PIB y genera más de 160 000 empleos. Si se agregan las actividades inmobiliarias, sube hasta 16 %.
La semana pasada, TP Desarrolladora anunció la construcción de Fauvé II, la segunda torre de su complejo residencial en Santa Tecla. La nueva fase supondrá una inversión de USD 20M y forma parte de un proyecto que contempla cuatro edificios hacia 2030, con un desembolso total de USD 74M.
Con 14 niveles y 54 apartamentos, Fauvé II funciona como una señal del momento que atraviesa el sector inmobiliario salvadoreño. Todo apunta a que la construcción podría volver a romper sus propias marcas en 2026. Tras cerrar 2025 con alrededor de USD 3000M en inversión pública y privada, el sector podría escalar este año a un rango de entre USD 3500 y USD 4000M.
“No vemos por qué no pudiésemos estar creciendo a este ritmo. Con esos números, con todas las condiciones que se nos están dando”, afirmó José Velásquez, presidente de la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco).
A la espera de cifras oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), las proyecciones del sector apuntan a que la construcción creció entre un 25 y 30 % en 2025, impulsada por obra pública y desarrollos privados.
Inicio de año intenso
La Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss) ya percibe un arranque dinámico. La institución ha superado la barrera de los USD 5100M en inversión liberada, una cifra que anticipa un año de alta actividad.
Según estimaciones elaboradas junto con Casalco, alrededor de USD 3000M ya están en fase de ejecución, mientras otros USD 2100M “están entrando”. Del total habilitado, el 53 % corresponde a proyectos habitacionales. El resto se distribuye entre desarrollos logísticos, industria turística y comercio.
Su director, Luis Rodríguez, recordó que en 2025 la construcción fue el rubro más dinámico de la economía salvadoreña. Creció cerca del 40 % frente a 2024, aunque advirtió que ese ritmo no necesariamente será permanente. “Hay que saberlo administrar y mantenerlo de forma sostenida durante buen tiempo”, señaló.
Compras desde el extranjero
Otro frente que gana peso es la demanda de vivienda por parte de salvadoreños en el exterior. En Fauvé I, la primera torre del complejo —con 51 unidades y una inversión estimada de USD 14M—, un 10 % fue adquirido por salvadoreños residentes fuera del país, principalmente en EE. UU.
Los desarrolladores ven un nicho entre compradores salvadoreños que quieren regresar, invertir en rentas cortas o asegurar una propiedad para sus visitas. Ese interés tomó fuerza tras la pandemia de COVID-19.
Crédito, importaciones y más señales
El dinamismo también se trasladó al crédito. En 2025, la cartera bancaria destinada a la industria de la construcción creció un 36.5 % y superó los USD 1356M, según la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa). Aunque la construcción representó alrededor del 7 % de la cartera global, fue el sector con el mayor crecimiento frente al resto de rubros.
La cartera vinculada al sector inmobiliario rozó los USD 2980M, con un crecimiento del 4.9 %, equivalente a USD 134.3M más que en 2024. Además, fue el tercer destino de mayor demanda de financiamiento dentro de la banca, una señal clara del apetito por adquirir vivienda o invertir en inmuebles.
Otra variable refuerza la lectura: las importaciones de bienes para la construcción aumentaron un 32 % en 2025 y superaron los USD 1558M, según el BCR. El repunte coincide con uno de los mejores momentos del sector.
Durante la inauguración de Construexpo 2026, el gobierno destacó que la construcción aporta alrededor del 8 % del PIB y genera más de 160 000 empleos. Si se agregan las actividades inmobiliarias, sube hasta 16 %.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: