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Apetito inmobiliario colombiano se consolida en Panamá

Fotografía: El Digital Panamá.
María José Aresti
06 de enero, 2026

Panamá dejó de ser una opción “exploratoria” para el capital privado colombiano y pasó a una consolidación institucional: hoy es el segundo principal origen de inversión en el país, solo detrás de los EE. UU.

“Cerca del 30 % de la totalidad del sistema financiero panameño cuenta con inversión de capital colombiano”, explicó Fabio Alejandro Mariño, Embajador de Colombia en el país, citando cifras de la Superintendencia de Bancos de Panamá. El dato funciona como termómetro: no se trata solo de compra de inmuebles, sino de integración financiera y diversificación de activos.

El capital colombiano se ha desplazado hacia sectores de alta rentabilidad como construcción, turismo y agroindustria. Una mezcla que refuerza el atractivo del real estate como activo refugio y vehículo de preservación patrimonial.

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En paralelo, la conversación también cambió de tono: menos obsesión por la renta inmediata y más foco en blindar el legado familiar.

Dólares, reglas claras y el giro hacia protección patrimonial

“La lógica cambió: el cliente colombiano ya no solo busca una renta o un retorno rápido; busca blindaje patrimonial en la divisa más fuerte del mundo para construir un legado familiar”, destacó Fernando Alvarán Jaramillo, CEO de Investi Real Estate.

En esa lectura, el país centroamericano ofrece una combinación difícil de replicar en la región: economía dolarizada, estabilidad legal y un marco regulatorio que protege al capital extranjero, además de vehículos que facilitan ordenar la sucesión patrimonial sin exigir radicarse en el país.

Esa ecuación convierte al inmueble en más que un activo: lo vuelve un instrumento de cobertura ante la devaluación y una pieza de estrategia familiar. El atractivo no está únicamente en el rendimiento del alquiler, sino en la posibilidad de fijar patrimonio en dólares bajo un sistema que, por diseño, reduce incertidumbre.

Residencia, eficiencia fiscal y la apuesta por plusvalía

En el mercado, el argumento migratorio opera como capa adicional de seguridad. Según la firma, una inversión inmobiliaria superior a USD 300 000 habilita al inversionista y a su núcleo familiar inmediato a optar por Residencia Permanente en un plazo expedito de 30 días, sin obligación de permanencia continua.

A esto se suma el atractivo fiscal: el país opera bajo el principio de renta territorial, lo que —en el marco descrito por los promotores— favorece estructuras donde el capital transferido no genera impuesto sobre la renta en el país por su origen extranjero. Con exenciones temporales en impuesto predial y vehículos jurídicos para optimizar rentas, la promesa es eficiencia y privacidad patrimonial.

Panamá refuerza su condición de centro logístico y comercial por su inversión constante en infraestructura, un entorno que sostiene demanda inmobiliaria y alimenta plusvalía. Por eso, para el inversionista colombiano, el movimiento ya no se explica solo como “comprar propiedad”, sino como fijar patrimonio en una plataforma estable en dólares.

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Apetito inmobiliario colombiano se consolida en Panamá

Fotografía: El Digital Panamá.
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06 de enero, 2026

Panamá dejó de ser una opción “exploratoria” para el capital privado colombiano y pasó a una consolidación institucional: hoy es el segundo principal origen de inversión en el país, solo detrás de los EE. UU.

“Cerca del 30 % de la totalidad del sistema financiero panameño cuenta con inversión de capital colombiano”, explicó Fabio Alejandro Mariño, Embajador de Colombia en el país, citando cifras de la Superintendencia de Bancos de Panamá. El dato funciona como termómetro: no se trata solo de compra de inmuebles, sino de integración financiera y diversificación de activos.

El capital colombiano se ha desplazado hacia sectores de alta rentabilidad como construcción, turismo y agroindustria. Una mezcla que refuerza el atractivo del real estate como activo refugio y vehículo de preservación patrimonial.

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En paralelo, la conversación también cambió de tono: menos obsesión por la renta inmediata y más foco en blindar el legado familiar.

Dólares, reglas claras y el giro hacia protección patrimonial

“La lógica cambió: el cliente colombiano ya no solo busca una renta o un retorno rápido; busca blindaje patrimonial en la divisa más fuerte del mundo para construir un legado familiar”, destacó Fernando Alvarán Jaramillo, CEO de Investi Real Estate.

En esa lectura, el país centroamericano ofrece una combinación difícil de replicar en la región: economía dolarizada, estabilidad legal y un marco regulatorio que protege al capital extranjero, además de vehículos que facilitan ordenar la sucesión patrimonial sin exigir radicarse en el país.

Esa ecuación convierte al inmueble en más que un activo: lo vuelve un instrumento de cobertura ante la devaluación y una pieza de estrategia familiar. El atractivo no está únicamente en el rendimiento del alquiler, sino en la posibilidad de fijar patrimonio en dólares bajo un sistema que, por diseño, reduce incertidumbre.

Residencia, eficiencia fiscal y la apuesta por plusvalía

En el mercado, el argumento migratorio opera como capa adicional de seguridad. Según la firma, una inversión inmobiliaria superior a USD 300 000 habilita al inversionista y a su núcleo familiar inmediato a optar por Residencia Permanente en un plazo expedito de 30 días, sin obligación de permanencia continua.

A esto se suma el atractivo fiscal: el país opera bajo el principio de renta territorial, lo que —en el marco descrito por los promotores— favorece estructuras donde el capital transferido no genera impuesto sobre la renta en el país por su origen extranjero. Con exenciones temporales en impuesto predial y vehículos jurídicos para optimizar rentas, la promesa es eficiencia y privacidad patrimonial.

Panamá refuerza su condición de centro logístico y comercial por su inversión constante en infraestructura, un entorno que sostiene demanda inmobiliaria y alimenta plusvalía. Por eso, para el inversionista colombiano, el movimiento ya no se explica solo como “comprar propiedad”, sino como fijar patrimonio en una plataforma estable en dólares.

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