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Recordando al 'Cantor del Paisaje' a 11 años de su muerte

Redacción República
26 de septiembre, 2014

“Me



hacía tan feliz cuando era mi cumpleaños y me despertaba cantándome las mañanitas”,



dice Yadira Monzón, su hija. “Me provoca una sonrisa recordar cuando



sorpresivamente me asustaba mi papá, escondiéndose detrás de un árbol cuando yo salía de la universidad y



luego caminábamos juntos a casa”
, recuerda con nostalgia, al mismo tiempo dice sentirse orgullosa del gran artista.

José Ernesto Monzón es uno de los compositores musicales que con solamente escuchar sus composiciones crea un mapa musical de nuestra



Guatemala, fue bautizado como “El Cantor del Paisaje”. Este ejemplar artista



es originario de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango. Este departamento es conocido por su tradición musical en



Guatemala.

Uno de sus más grandes éxitos es “Soy de Zacapa”, se grabó en México con el



Mariachi Vargas de Tecalitlan y luego en España por la Orquesta del Maestro



Alfonso Agulló. Incluso se ha perdido la cuenta de interpretaciones realizadas con este precioso tema. Es la canción más



imitada por conjuntos y marimbas en el país y la que más se canta en vivo.



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Lo



más lindo de este compositor es su gráfica y bella descripción de cada pueblo,



municipio y paisaje que ofrece nuestra tierra, Guatemala. En cada bolero,



poema y canción no le faltaron palabras para transmitir la riqueza que posee



nuestro país de la “Eterna Primavera”.

Lo



que a Yadira más le gustaba hacer con su padre era acompañarlo en esa “misión



secreta” que tenía de ser tan humano, “de tender la mano a quien lo necesitara. Me encantaba ser su cómplice en la vida”, nos cuenta.

José



Ernesto tiene raíces artísticas desde su padre, don Aparicio Monzón Hidalgo,



quien tocaba la guitarra, y su madre, doña Rosario Reyna Cifuentes era



instructora del piano.





Yadira asegura que su padre, “Chepe” Ernesto Monzón, podía



encontrar inspiración en cualquier momento para componer una canción. “Él no era de encerrarse



en una oficina, él tarareaba sus canciones”
, recuerda. El maestro Monzón empezó la canción “Labios en Flor” tarareándola, dice Yadira, y cuando lo escuchó murmurando esta melodía



lo motivó diciéndole “que se escuchaba muy bonita’, que siguiera hasta que la



terminó. Ese fue su último bolero, recuerda con emoción Yadira.

El “Cantor del Paisaje” se inició como compositor el 23 de junio



de 1937 a sus 20 años cuando presentó “Río Limón” o el todosantero, dirigida



por su primo Gustavo Tello Monzón, quien también era guitarrista. José Ernesto



compuso más de 200 canciones con una diversidad rítmica desde el vals, el son,



el chotis, el corrido, bolero, guaracha, guarimba, entre otros.

Algo curioso de José Ernesto Monzón es que no sabía leer ni



escribir Solfa, cosa que jamás le impidió componer con guitarra. Le cantó hasta



seis canciones a los departamentos de Guatemala. También le compuso una



canción a cada país centroamericano y a dos ciudades mexicanas.

Varias de sus melodías están repletas de modismos chapines como



“!Ah Puchis! ¡Qué de a sombrero!”. Entre sus más conocidos éxitos está



“Milagroso Señor de Esquipulas”, que está dedicada al Cristo Negro de



Esquipulas, en Chiquimula, canción que se ha convertido en un himno para los



peregrinos que viajan de todas partes del país a venerar a la Santa imagen de



este Cristo de piel oscura.

Notimex, la empresa de noticias mexicana, catalogó en el año



2000 a José Ernesto Monzón como el artista más popular y reconocido del siglo



XX. “El Cantor del Paisaje” murió 3 años después, el 24 de septiembre, tras



sobrevivir tres infartos y una neumonía. La gente de Guatemala le rindió un tributo y los canales



nacionales transmitieron sin interrupciones sus servicios funerarios hasta que



llegó al cementerio de Huehuetenango. Además, los periódicos nacionales llenaron sus



páginas con recuerdos del renombrado compositor.

Todos querían despedirse del “Cantor del Paisaje” y su cuerpo



recorrió 266 kilómetros del país entre serenatas, flores, marimbas y adioses.



El 27 de septiembre de 2003, José Ernesto Monzón fue enterrado, pero su



recuerdo cobró fuerza y nació una leyenda chapina.

El



maestro Monzón es recordado en una sala del Museo Nacional de Historia, en el



que se exponen 100 objetos valiosos del compositor, donados por su familia.



Entre ellos destaca la Orden del Quetzal, la Orden Rafael Álvarez Ovalle, el



título de contador público que obtuvo “Chepe” Ernesto Monzón en épocas de



Árbenz, fotografías, entrevistas de prensa y muchos recuerdos más, que lo mantendrán vivo por más generaciones que seguirán cantando sus melodías.

Recordando al 'Cantor del Paisaje' a 11 años de su muerte

Redacción República
26 de septiembre, 2014

“Me



hacía tan feliz cuando era mi cumpleaños y me despertaba cantándome las mañanitas”,



dice Yadira Monzón, su hija. “Me provoca una sonrisa recordar cuando



sorpresivamente me asustaba mi papá, escondiéndose detrás de un árbol cuando yo salía de la universidad y



luego caminábamos juntos a casa”
, recuerda con nostalgia, al mismo tiempo dice sentirse orgullosa del gran artista.

José Ernesto Monzón es uno de los compositores musicales que con solamente escuchar sus composiciones crea un mapa musical de nuestra



Guatemala, fue bautizado como “El Cantor del Paisaje”. Este ejemplar artista



es originario de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango. Este departamento es conocido por su tradición musical en



Guatemala.

Uno de sus más grandes éxitos es “Soy de Zacapa”, se grabó en México con el



Mariachi Vargas de Tecalitlan y luego en España por la Orquesta del Maestro



Alfonso Agulló. Incluso se ha perdido la cuenta de interpretaciones realizadas con este precioso tema. Es la canción más



imitada por conjuntos y marimbas en el país y la que más se canta en vivo.



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Lo



más lindo de este compositor es su gráfica y bella descripción de cada pueblo,



municipio y paisaje que ofrece nuestra tierra, Guatemala. En cada bolero,



poema y canción no le faltaron palabras para transmitir la riqueza que posee



nuestro país de la “Eterna Primavera”.

Lo



que a Yadira más le gustaba hacer con su padre era acompañarlo en esa “misión



secreta” que tenía de ser tan humano, “de tender la mano a quien lo necesitara. Me encantaba ser su cómplice en la vida”, nos cuenta.

José



Ernesto tiene raíces artísticas desde su padre, don Aparicio Monzón Hidalgo,



quien tocaba la guitarra, y su madre, doña Rosario Reyna Cifuentes era



instructora del piano.





Yadira asegura que su padre, “Chepe” Ernesto Monzón, podía



encontrar inspiración en cualquier momento para componer una canción. “Él no era de encerrarse



en una oficina, él tarareaba sus canciones”
, recuerda. El maestro Monzón empezó la canción “Labios en Flor” tarareándola, dice Yadira, y cuando lo escuchó murmurando esta melodía



lo motivó diciéndole “que se escuchaba muy bonita’, que siguiera hasta que la



terminó. Ese fue su último bolero, recuerda con emoción Yadira.

El “Cantor del Paisaje” se inició como compositor el 23 de junio



de 1937 a sus 20 años cuando presentó “Río Limón” o el todosantero, dirigida



por su primo Gustavo Tello Monzón, quien también era guitarrista. José Ernesto



compuso más de 200 canciones con una diversidad rítmica desde el vals, el son,



el chotis, el corrido, bolero, guaracha, guarimba, entre otros.

Algo curioso de José Ernesto Monzón es que no sabía leer ni



escribir Solfa, cosa que jamás le impidió componer con guitarra. Le cantó hasta



seis canciones a los departamentos de Guatemala. También le compuso una



canción a cada país centroamericano y a dos ciudades mexicanas.

Varias de sus melodías están repletas de modismos chapines como



“!Ah Puchis! ¡Qué de a sombrero!”. Entre sus más conocidos éxitos está



“Milagroso Señor de Esquipulas”, que está dedicada al Cristo Negro de



Esquipulas, en Chiquimula, canción que se ha convertido en un himno para los



peregrinos que viajan de todas partes del país a venerar a la Santa imagen de



este Cristo de piel oscura.

Notimex, la empresa de noticias mexicana, catalogó en el año



2000 a José Ernesto Monzón como el artista más popular y reconocido del siglo



XX. “El Cantor del Paisaje” murió 3 años después, el 24 de septiembre, tras



sobrevivir tres infartos y una neumonía. La gente de Guatemala le rindió un tributo y los canales



nacionales transmitieron sin interrupciones sus servicios funerarios hasta que



llegó al cementerio de Huehuetenango. Además, los periódicos nacionales llenaron sus



páginas con recuerdos del renombrado compositor.

Todos querían despedirse del “Cantor del Paisaje” y su cuerpo



recorrió 266 kilómetros del país entre serenatas, flores, marimbas y adioses.



El 27 de septiembre de 2003, José Ernesto Monzón fue enterrado, pero su



recuerdo cobró fuerza y nació una leyenda chapina.

El



maestro Monzón es recordado en una sala del Museo Nacional de Historia, en el



que se exponen 100 objetos valiosos del compositor, donados por su familia.



Entre ellos destaca la Orden del Quetzal, la Orden Rafael Álvarez Ovalle, el



título de contador público que obtuvo “Chepe” Ernesto Monzón en épocas de



Árbenz, fotografías, entrevistas de prensa y muchos recuerdos más, que lo mantendrán vivo por más generaciones que seguirán cantando sus melodías.

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