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Riesgo país, alivio con reservas

Arte: Arath García
Alicia Utrera
06 de enero, 2026

El riesgo país en Latinoamérica cerró 2025 con una compresión generalizada del spread soberano (diferencia de tasa de interés entre bonos emitidos por un país en mercados internacionales y los considerados libres de riesgo). El fenómeno responde menos a mejoras estructurales y más a un reordenamiento político y financiero que el mercado leyó como positivo, aunque no exento de fragilidades.

Por qué importa. La caída del riesgo país no es solo un dato económico, sino redefine el costo de capital, el apetito inversor y la ventana de financiamiento externo para gobiernos y empresas.

  • Una menor prima de riesgo reduce el costo de endeudamiento soberano y corporativo. Mejora así condiciones para emisiones, refinanciamientos y proyectos de inversión privada.

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  • La compresión del spread actúa como termómetro de confianza institucional, disciplina fiscal y previsibilidad regulatoria.

  • Para economías abiertas, un EMBI (Emerging Markets Bond Index) más bajo fortalece monedas, estabiliza flujos y reduce vulnerabilidad ante choques externos.

Cómo funciona. El riesgo país se mide a través del EMBI, elaborado por JPMorgan Chase, que compara bonos soberanos emergentes con los del Tesoro de EE. UU.

  • Si los precios de los bonos suben, el rendimiento exigido baja y el spreadse comprime, señalando mayor confianza del mercado.

  • El indicador no solo contabiliza variables macroeconómicas. Sintetiza riesgo fiscal, político, regulatorio y de repago.

  • En 2025, el factor político fue el principal catalizador en los países más volátiles.

Lo indispensable. La narrativa regional muestra dos velocidades. Las economías de bajo riesgo consolidan estabilidad. Las más volátiles no mejoran por fundamentos sino por expectativas.

  • Ecuador perforó los 500 puntos por primera vez desde 2019 tras la reelección de Daniel Noboa. Meses antes había rozado los 1900.

  • Bolivia cerró cerca de 700 unidades luego de un giro político, rompiendo una racha de elevada percepción de riesgo.

  • Venezuela, pese a seguir como el país más riesgoso del mundo, mostró una caída sostenida por apuestas especulativas a un cambio de régimen.

Datos clave. El cierre del EMBI al 26 de diciembre de 2025 confirma la compresión regional, con fuertes contrastes internos.

  • Venezuela: 12 645 puntos; Bolivia: 709; Argentina: 574; Ecuador: 502.

  • Guatemala cerró en 142 puntos, alineada con economías estables como Costa Rica (143) y Panamá (156).

  • Uruguay (70), Chile (91), Paraguay (103) y Perú (132) lideran el bloque de menor riesgo en el área.

Entre líneas. El trade político dominó la lectura de mercado más que los avances estructurales.

  • En Argentina, el riesgo país bajó a 574 puntos tras el triunfo legislativo del oficialismo liderado por Javier Milei, aunque la mayor corrección ocurrió en 2024.

  • En Venezuela, la caída del spread no reflejó normalización económica, sino expectativas de transición política tras el deterioro del régimen de recién capturado Nicolás Maduro.

  • El mercado premió señales promercado, aun cuando los riesgos fiscales y sociales siguen latentes.

Ahora qué. Este año el desafío será transformar expectativas en fundamentos sostenibles.

  • Sin reformas fiscales, disciplina del gasto y fortalecimiento institucional, la compresión del riesgo podría revertirse rápidamente.

  • El entorno abre oportunidades tácticas de financiamiento, pero exige cautela estratégica.

  • El mercado seguirá diferenciando entre países que consolidan reglas claras y aquellos que dependen solo del vaivén político. 

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Riesgo país, alivio con reservas

Arte: Arath García
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06 de enero, 2026

El riesgo país en Latinoamérica cerró 2025 con una compresión generalizada del spread soberano (diferencia de tasa de interés entre bonos emitidos por un país en mercados internacionales y los considerados libres de riesgo). El fenómeno responde menos a mejoras estructurales y más a un reordenamiento político y financiero que el mercado leyó como positivo, aunque no exento de fragilidades.

Por qué importa. La caída del riesgo país no es solo un dato económico, sino redefine el costo de capital, el apetito inversor y la ventana de financiamiento externo para gobiernos y empresas.

  • Una menor prima de riesgo reduce el costo de endeudamiento soberano y corporativo. Mejora así condiciones para emisiones, refinanciamientos y proyectos de inversión privada.

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  • La compresión del spread actúa como termómetro de confianza institucional, disciplina fiscal y previsibilidad regulatoria.

  • Para economías abiertas, un EMBI (Emerging Markets Bond Index) más bajo fortalece monedas, estabiliza flujos y reduce vulnerabilidad ante choques externos.

Cómo funciona. El riesgo país se mide a través del EMBI, elaborado por JPMorgan Chase, que compara bonos soberanos emergentes con los del Tesoro de EE. UU.

  • Si los precios de los bonos suben, el rendimiento exigido baja y el spreadse comprime, señalando mayor confianza del mercado.

  • El indicador no solo contabiliza variables macroeconómicas. Sintetiza riesgo fiscal, político, regulatorio y de repago.

  • En 2025, el factor político fue el principal catalizador en los países más volátiles.

Lo indispensable. La narrativa regional muestra dos velocidades. Las economías de bajo riesgo consolidan estabilidad. Las más volátiles no mejoran por fundamentos sino por expectativas.

  • Ecuador perforó los 500 puntos por primera vez desde 2019 tras la reelección de Daniel Noboa. Meses antes había rozado los 1900.

  • Bolivia cerró cerca de 700 unidades luego de un giro político, rompiendo una racha de elevada percepción de riesgo.

  • Venezuela, pese a seguir como el país más riesgoso del mundo, mostró una caída sostenida por apuestas especulativas a un cambio de régimen.

Datos clave. El cierre del EMBI al 26 de diciembre de 2025 confirma la compresión regional, con fuertes contrastes internos.

  • Venezuela: 12 645 puntos; Bolivia: 709; Argentina: 574; Ecuador: 502.

  • Guatemala cerró en 142 puntos, alineada con economías estables como Costa Rica (143) y Panamá (156).

  • Uruguay (70), Chile (91), Paraguay (103) y Perú (132) lideran el bloque de menor riesgo en el área.

Entre líneas. El trade político dominó la lectura de mercado más que los avances estructurales.

  • En Argentina, el riesgo país bajó a 574 puntos tras el triunfo legislativo del oficialismo liderado por Javier Milei, aunque la mayor corrección ocurrió en 2024.

  • En Venezuela, la caída del spread no reflejó normalización económica, sino expectativas de transición política tras el deterioro del régimen de recién capturado Nicolás Maduro.

  • El mercado premió señales promercado, aun cuando los riesgos fiscales y sociales siguen latentes.

Ahora qué. Este año el desafío será transformar expectativas en fundamentos sostenibles.

  • Sin reformas fiscales, disciplina del gasto y fortalecimiento institucional, la compresión del riesgo podría revertirse rápidamente.

  • El entorno abre oportunidades tácticas de financiamiento, pero exige cautela estratégica.

  • El mercado seguirá diferenciando entre países que consolidan reglas claras y aquellos que dependen solo del vaivén político. 

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