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“Hay que hacer menos análisis y más ejecución: la IED no llega con más estudios”: Peter Prazmoski

Peter Prazmoski, Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana. Foto: Diego Cabrera | República.
María José Aresti
07 de mayo, 2026

El director del Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana, Peter Prazmoski, no reduce la atracción de inversión a una calificación crediticia. Para él, el grado de inversión importa, pero no sustituye lo que ocurre en la práctica: permisos, carreteras, telecomunicaciones, seguridad, reglas claras, institucionalidad y capacidad de convertir una meta de país en decisiones concretas.

La conversación deja una lectura útil para Guatemala. El problema no es solo atraer más IED, sino entender qué bloquea el salto de promesa a destino. En el espejo dominicano, Prazmoski ve una diferencia acumulada durante décadas: más crecimiento, más agresividad en inversión pública, más coordinación empresarial y menos temor a ejecutar.

¿Qué explica que República Dominicana atraiga USD 1500M en IED solo el primer trimestre de 2026? 

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—Es resultado de años de transformación y de un enfoque sostenido en ofrecer un clima de negocios atractivo. República Dominicana viene creciendo año con año y ya está rompiendo el récord de los USD 6000M anuales. En proporción, eso es seis veces el tamaño de Guatemala. 

Pero nosotros estuvimos donde Guatemala está hoy. También vivimos ese proceso de cambio. Parte de lo que explica este resultado es que trabajamos en distintos frentes para fortalecer el clima de negocios y dar seguridad a la inversión.

Foto: Diego Cabrera | República

Tenemos marcos normativos atractivos para zonas francas, bodegas e inversión extranjera. También estabilidad jurídica, estabilidad macroeconómica y una posición geográfica privilegiada: estamos en el centro del Caribe, con conectividad hacia Centroamérica, Norteamérica, Suramérica y Europa. 

Hay otros elementos importantes. Uno es la fuerza laboral. Hemos enfatizado mucho la formación técnico-profesional, para que responda a las necesidades de la inversión que llega. 

También trabajamos bastante en conectividad logística: puertos, aeropuertos, carreteras asfaltadas y tecnología. Hay un conjunto de factores detrás de ese resultado. 

República Dominicana goza hoy de una economía que ha crecido bastante. En promedio, ha crecido alrededor de un 5 % durante los últimos 30 años. Guatemala lo ha hecho en torno al 3.6 %. Ese crecimiento, combinado con los demás factores, ayuda a explicar los resultados. 

¿Qué ofrecen hoy al capital que antes no podían ofrecer? 

—Hay un efecto de contagio importante. Cuando traes las primeras anclas, otras empresas ven que ya hay inversión instalada y dicen: “Están invirtiendo”. Eso genera confianza y corre la voz de que existen buenas condiciones para invertir. 

Cuando una empresa o un capital está buscando dónde ubicarse, y ya sabe que hay condiciones favorables, la decisión se facilita. 

Traer anclas importantes desde el inicio permite desarrollar sectores de mayor complejidad. En zonas francas, por ejemplo, originalmente éramos sobre todo textiles. Con el tiempo evolucionamos hacia dispositivos médicos y electrónica. 

Eso lo hemos logrado atrayendo nuevas anclas, de mayor sofisticación. Y esas anclas ayudan a construir el siguiente escalón. 

Foto: Diego Cabrera | República

¿Cómo se pasa de un sector tradicional como los textiles a uno más tecnificado? 

—El sector empresarial hizo su trabajo: salió a buscar esa nueva industria. Teníamos parques industriales con buenas condiciones y hemos mejorado nuestra oferta. 

Al final, un parque o una zona industrial ofrece condiciones habilitadoras: llegar, tener todo lo necesario y empezar a producir. Eso es time to market. Además, crea un ecosistema de conectividad y encadenamiento productivo, no solo con cadenas globales, sino también con las locales. 

Si hay una política y un sector que entienden la necesidad de avanzar, aparecen nuevas oportunidades. Pero esa no es una labor exclusiva del gobierno. Es, sobre todo, una labor del sector empresarial. 

El gobierno debe habilitar condiciones: seguridad, marcos normativos claros, marcos jurídicos de largo plazo, leyes de incentivos adecuadas y competitivas, seguridad ciudadana. 

Porque cuando atraes capital, también atraes personas. Los ejecutivos buscan buenas escuelas para sus hijos, calles seguras y calidad de vida. El trabajo del gobierno es mantener el ecosistema y el clima de negocios adecuado. El trabajo del sector privado es salir a buscar la inversión. Y, en conjunto, lo importante es salir al mundo a buscar inversión. 

¿Cómo evitar que la inversión llegue aislada y genere encadenamientos locales? 

—Si tienes marcos normativos que permiten que los regímenes especiales de zonas francas puedan comprar en el mercado local, eso ayuda muchísimo. 

En el sector turístico dominicano, que también tiene un régimen especial, resulta clave que los productos locales —artesanías, bebidas, alimentos— puedan venderse a los turistas que llegan. Ahí se genera un encadenamiento importante. 

Si logras crear un marketplace donde un hotel pueda decir: “Necesito 25 000 colchones para un nuevo proyecto”, y permites que el mercado local participe en ese proceso, sustituyes importaciones y generas encadenamientos. Eso es fundamental.

Foto: Diego Cabrera | República

¿Cómo inciden la tramitología y la burocracia? 

—La permisología es uno de los factores más importantes, si no el más importante. También es un reflejo de la cultura de un país. 

Una permisología engorrosa, compleja y burocrática le indica al inversionista que detrás de eso probablemente hay muchos otros elementos funcionando igual. Le dice que el entorno también puede ser complejo, engorroso y burocrático. Por eso es un factor determinante. 

La institucionalidad en general también pesa. Dentro de ella está la burocracia. Puedes tener permisos rápidos, pero leyes poco duraderas, que pueden cambiar de un momento a otro. Si no tienes seguridad jurídica de largo plazo, tienes un problema. 

Puedes tener la mejor permisología, pero si tienes una jurisdicción débil, estás en lo mismo. Todo el tema institucional —la seguridad, la calidad de la policía, la solidez de las instituciones— juega un papel importante en las decisiones de los inversionistas. 

¿Cómo se compensa en la práctica no tener grado de inversión? 

—Estamos llegando casi. Pero diría algo: no todo depende del grado de inversión. El grado de inversión tiene que ver con la sostenibilidad fiscal y con una serie de tareas pendientes. Las calificadoras van mejorando la calificación hasta llegar a una nota de grado de inversión. Es un proceso. 

Sin embargo, hay países que tienen grado de inversión y, aun así, no necesariamente atraen inversión con la misma fluidez. El inversionista no mira solo el grado de inversión. Es importante, pero no es lo único. 

Si tienes una debilidad, puedes compensarla con otras fortalezas. La clave es entender dónde están las debilidades y dónde están las fortalezas. Hay que seguir empujando las fortalezas y seguir trabajando las debilidades. Así se visualiza el desarrollo de la inversión. 

Foto: Diego Cabrera | República

¿Con qué lo compensa República Dominicana? 

—Con democracia, seguridad, seguridad ciudadana y seguridad jurídica. También con posición geográfica, buena infraestructura y buenas telecomunicaciones. Tenemos muchas cualidades. 

Todo eso contribuye. El inversionista puede decir: “No tienen todavía grado de inversión, pero sí todas estas otras cualidades”. Eso ayuda bastante. 

Además, ante la falta de grado de inversión, hay otros factores importantes. Tenemos una regla fiscal relevante. Tenemos un nivel de deuda que no diría que es elevado; está dentro de lo normal, un poco por debajo del promedio de Latinoamérica. 

También tenemos meta de inflación y un banco central independiente. En general, hay un manejo macroeconómico responsable. 

¿Qué puede aprender Guatemala de la estrategia dominicana sin copiarla? 

—Guatemala y República Dominicana empezaron en 1990 con un PIB per cápita muy parecido, de unos USD 1 200, más o menos. Ustedes están ahora alrededor de USD 6 500. Nosotros, cerca de USD 12 000.

La diferencia es que Guatemala creció en torno al 3.5 % y República Dominicana cerca del 5 %. Ese punto y medio adicional, acumulado en el tiempo, produce un salto enorme. A veces hay que ser un poco más agresivo en las inversiones. Si tienes espacio fiscal, úsalo para hacer inversiones que ayuden a crear condiciones para que llegue más inversión.

Foto: Diego Cabrera | República

Ustedes han sido más observadores. Eso no es malo. Pero ayuda que el gobierno sea más agresivo al identificar obras importantes, obras que requieren más inversión y que pueden crear mejores condiciones para el crecimiento. Eso implica usar mejor el espacio fiscal. 

Por otro lado, fortalecer la relación público-privada es fundamental. A nosotros eso nos ayudó mucho. 

También hay que trabajar en la permisología: entender cuáles son las principales barreras al crecimiento y trabajar sobre ellas. Puede ser seguridad, permisología, infraestructura o capital humano. Pero dentro de todo eso hay que priorizar. Hay que definir qué es lo más importante y enfocarse en eso. 

Todavía tenemos mucho camino por recorrer. Al igual que ustedes, tenemos muchas áreas de mejora, sobre todo en educación. Pero mi recomendación sería: identifiquen sus barreras más importantes, fortalezcan la relación público-privada y no tengan miedo de invertir en cosas que generen progreso. 

¿Cómo puede Guatemala pasar de promesa a destino de inversión? 

—Es fundamental tener una meta clara. Una meta que diga hacia dónde quieres llegar y que puedas cuantificar. Puede ser una meta de inversión extranjera, de crecimiento, de PIB per cápita o de lo que el país defina. 

Esa meta debe obligarte a hacer la pregunta correcta: ¿qué hace falta para alcanzarla? Luego hay que analizar qué falta, priorizar y trabajar en conjunto. También hay que hacer menos análisis y ejecutar más: la IED no llega con más estudios.

Foto: Diego Cabrera | República

Hay que entender qué falta para ejecutar, tanto en el sector público como en el privado. Identificar la causa y resolverla primero, porque la ejecución es lo más importante. Puedes tener todos los planes del mundo, pero si no ejecutas, no se logra nada. 

Esa meta debe obligarte a hacer la pregunta correcta: ¿qué hace falta para alcanzarla? Luego hay que analizar qué falta, priorizar y trabajar en conjunto. También hay que hacer menos análisis y ejecutar más: la IED no llega con más estudios. 

Hay que entender qué falta para ejecutar, tanto en el sector público como en el privado. Identificar la causa y resolverla primero, porque la ejecución es lo más importante. Puedes tener todos los planes del mundo, pero si no ejecutas, no se logra nada. 

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“Hay que hacer menos análisis y más ejecución: la IED no llega con más estudios”: Peter Prazmoski

Peter Prazmoski, Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana. Foto: Diego Cabrera | República.
María José Aresti
07 de mayo, 2026

El director del Consejo Nacional de Competitividad de República Dominicana, Peter Prazmoski, no reduce la atracción de inversión a una calificación crediticia. Para él, el grado de inversión importa, pero no sustituye lo que ocurre en la práctica: permisos, carreteras, telecomunicaciones, seguridad, reglas claras, institucionalidad y capacidad de convertir una meta de país en decisiones concretas.

La conversación deja una lectura útil para Guatemala. El problema no es solo atraer más IED, sino entender qué bloquea el salto de promesa a destino. En el espejo dominicano, Prazmoski ve una diferencia acumulada durante décadas: más crecimiento, más agresividad en inversión pública, más coordinación empresarial y menos temor a ejecutar.

¿Qué explica que República Dominicana atraiga USD 1500M en IED solo el primer trimestre de 2026? 

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—Es resultado de años de transformación y de un enfoque sostenido en ofrecer un clima de negocios atractivo. República Dominicana viene creciendo año con año y ya está rompiendo el récord de los USD 6000M anuales. En proporción, eso es seis veces el tamaño de Guatemala. 

Pero nosotros estuvimos donde Guatemala está hoy. También vivimos ese proceso de cambio. Parte de lo que explica este resultado es que trabajamos en distintos frentes para fortalecer el clima de negocios y dar seguridad a la inversión.

Foto: Diego Cabrera | República

Tenemos marcos normativos atractivos para zonas francas, bodegas e inversión extranjera. También estabilidad jurídica, estabilidad macroeconómica y una posición geográfica privilegiada: estamos en el centro del Caribe, con conectividad hacia Centroamérica, Norteamérica, Suramérica y Europa. 

Hay otros elementos importantes. Uno es la fuerza laboral. Hemos enfatizado mucho la formación técnico-profesional, para que responda a las necesidades de la inversión que llega. 

También trabajamos bastante en conectividad logística: puertos, aeropuertos, carreteras asfaltadas y tecnología. Hay un conjunto de factores detrás de ese resultado. 

República Dominicana goza hoy de una economía que ha crecido bastante. En promedio, ha crecido alrededor de un 5 % durante los últimos 30 años. Guatemala lo ha hecho en torno al 3.6 %. Ese crecimiento, combinado con los demás factores, ayuda a explicar los resultados. 

¿Qué ofrecen hoy al capital que antes no podían ofrecer? 

—Hay un efecto de contagio importante. Cuando traes las primeras anclas, otras empresas ven que ya hay inversión instalada y dicen: “Están invirtiendo”. Eso genera confianza y corre la voz de que existen buenas condiciones para invertir. 

Cuando una empresa o un capital está buscando dónde ubicarse, y ya sabe que hay condiciones favorables, la decisión se facilita. 

Traer anclas importantes desde el inicio permite desarrollar sectores de mayor complejidad. En zonas francas, por ejemplo, originalmente éramos sobre todo textiles. Con el tiempo evolucionamos hacia dispositivos médicos y electrónica. 

Eso lo hemos logrado atrayendo nuevas anclas, de mayor sofisticación. Y esas anclas ayudan a construir el siguiente escalón. 

Foto: Diego Cabrera | República

¿Cómo se pasa de un sector tradicional como los textiles a uno más tecnificado? 

—El sector empresarial hizo su trabajo: salió a buscar esa nueva industria. Teníamos parques industriales con buenas condiciones y hemos mejorado nuestra oferta. 

Al final, un parque o una zona industrial ofrece condiciones habilitadoras: llegar, tener todo lo necesario y empezar a producir. Eso es time to market. Además, crea un ecosistema de conectividad y encadenamiento productivo, no solo con cadenas globales, sino también con las locales. 

Si hay una política y un sector que entienden la necesidad de avanzar, aparecen nuevas oportunidades. Pero esa no es una labor exclusiva del gobierno. Es, sobre todo, una labor del sector empresarial. 

El gobierno debe habilitar condiciones: seguridad, marcos normativos claros, marcos jurídicos de largo plazo, leyes de incentivos adecuadas y competitivas, seguridad ciudadana. 

Porque cuando atraes capital, también atraes personas. Los ejecutivos buscan buenas escuelas para sus hijos, calles seguras y calidad de vida. El trabajo del gobierno es mantener el ecosistema y el clima de negocios adecuado. El trabajo del sector privado es salir a buscar la inversión. Y, en conjunto, lo importante es salir al mundo a buscar inversión. 

¿Cómo evitar que la inversión llegue aislada y genere encadenamientos locales? 

—Si tienes marcos normativos que permiten que los regímenes especiales de zonas francas puedan comprar en el mercado local, eso ayuda muchísimo. 

En el sector turístico dominicano, que también tiene un régimen especial, resulta clave que los productos locales —artesanías, bebidas, alimentos— puedan venderse a los turistas que llegan. Ahí se genera un encadenamiento importante. 

Si logras crear un marketplace donde un hotel pueda decir: “Necesito 25 000 colchones para un nuevo proyecto”, y permites que el mercado local participe en ese proceso, sustituyes importaciones y generas encadenamientos. Eso es fundamental.

Foto: Diego Cabrera | República

¿Cómo inciden la tramitología y la burocracia? 

—La permisología es uno de los factores más importantes, si no el más importante. También es un reflejo de la cultura de un país. 

Una permisología engorrosa, compleja y burocrática le indica al inversionista que detrás de eso probablemente hay muchos otros elementos funcionando igual. Le dice que el entorno también puede ser complejo, engorroso y burocrático. Por eso es un factor determinante. 

La institucionalidad en general también pesa. Dentro de ella está la burocracia. Puedes tener permisos rápidos, pero leyes poco duraderas, que pueden cambiar de un momento a otro. Si no tienes seguridad jurídica de largo plazo, tienes un problema. 

Puedes tener la mejor permisología, pero si tienes una jurisdicción débil, estás en lo mismo. Todo el tema institucional —la seguridad, la calidad de la policía, la solidez de las instituciones— juega un papel importante en las decisiones de los inversionistas. 

¿Cómo se compensa en la práctica no tener grado de inversión? 

—Estamos llegando casi. Pero diría algo: no todo depende del grado de inversión. El grado de inversión tiene que ver con la sostenibilidad fiscal y con una serie de tareas pendientes. Las calificadoras van mejorando la calificación hasta llegar a una nota de grado de inversión. Es un proceso. 

Sin embargo, hay países que tienen grado de inversión y, aun así, no necesariamente atraen inversión con la misma fluidez. El inversionista no mira solo el grado de inversión. Es importante, pero no es lo único. 

Si tienes una debilidad, puedes compensarla con otras fortalezas. La clave es entender dónde están las debilidades y dónde están las fortalezas. Hay que seguir empujando las fortalezas y seguir trabajando las debilidades. Así se visualiza el desarrollo de la inversión. 

Foto: Diego Cabrera | República

¿Con qué lo compensa República Dominicana? 

—Con democracia, seguridad, seguridad ciudadana y seguridad jurídica. También con posición geográfica, buena infraestructura y buenas telecomunicaciones. Tenemos muchas cualidades. 

Todo eso contribuye. El inversionista puede decir: “No tienen todavía grado de inversión, pero sí todas estas otras cualidades”. Eso ayuda bastante. 

Además, ante la falta de grado de inversión, hay otros factores importantes. Tenemos una regla fiscal relevante. Tenemos un nivel de deuda que no diría que es elevado; está dentro de lo normal, un poco por debajo del promedio de Latinoamérica. 

También tenemos meta de inflación y un banco central independiente. En general, hay un manejo macroeconómico responsable. 

¿Qué puede aprender Guatemala de la estrategia dominicana sin copiarla? 

—Guatemala y República Dominicana empezaron en 1990 con un PIB per cápita muy parecido, de unos USD 1 200, más o menos. Ustedes están ahora alrededor de USD 6 500. Nosotros, cerca de USD 12 000.

La diferencia es que Guatemala creció en torno al 3.5 % y República Dominicana cerca del 5 %. Ese punto y medio adicional, acumulado en el tiempo, produce un salto enorme. A veces hay que ser un poco más agresivo en las inversiones. Si tienes espacio fiscal, úsalo para hacer inversiones que ayuden a crear condiciones para que llegue más inversión.

Foto: Diego Cabrera | República

Ustedes han sido más observadores. Eso no es malo. Pero ayuda que el gobierno sea más agresivo al identificar obras importantes, obras que requieren más inversión y que pueden crear mejores condiciones para el crecimiento. Eso implica usar mejor el espacio fiscal. 

Por otro lado, fortalecer la relación público-privada es fundamental. A nosotros eso nos ayudó mucho. 

También hay que trabajar en la permisología: entender cuáles son las principales barreras al crecimiento y trabajar sobre ellas. Puede ser seguridad, permisología, infraestructura o capital humano. Pero dentro de todo eso hay que priorizar. Hay que definir qué es lo más importante y enfocarse en eso. 

Todavía tenemos mucho camino por recorrer. Al igual que ustedes, tenemos muchas áreas de mejora, sobre todo en educación. Pero mi recomendación sería: identifiquen sus barreras más importantes, fortalezcan la relación público-privada y no tengan miedo de invertir en cosas que generen progreso. 

¿Cómo puede Guatemala pasar de promesa a destino de inversión? 

—Es fundamental tener una meta clara. Una meta que diga hacia dónde quieres llegar y que puedas cuantificar. Puede ser una meta de inversión extranjera, de crecimiento, de PIB per cápita o de lo que el país defina. 

Esa meta debe obligarte a hacer la pregunta correcta: ¿qué hace falta para alcanzarla? Luego hay que analizar qué falta, priorizar y trabajar en conjunto. También hay que hacer menos análisis y ejecutar más: la IED no llega con más estudios.

Foto: Diego Cabrera | República

Hay que entender qué falta para ejecutar, tanto en el sector público como en el privado. Identificar la causa y resolverla primero, porque la ejecución es lo más importante. Puedes tener todos los planes del mundo, pero si no ejecutas, no se logra nada. 

Esa meta debe obligarte a hacer la pregunta correcta: ¿qué hace falta para alcanzarla? Luego hay que analizar qué falta, priorizar y trabajar en conjunto. También hay que hacer menos análisis y ejecutar más: la IED no llega con más estudios. 

Hay que entender qué falta para ejecutar, tanto en el sector público como en el privado. Identificar la causa y resolverla primero, porque la ejecución es lo más importante. Puedes tener todos los planes del mundo, pero si no ejecutas, no se logra nada. 

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