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Mipymes: motor del 40 % del PIB recibe millonario impulso financiero

Fotografía cortesía de Banco Industrial.
María José Aresti
12 de febrero, 2026

El mayor freno para miles de pequeños negocios no suele ser la idea ni el mercado: es el crédito. Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, y Banco Industrial (BI) presentaron una estructura de C/B Loan por USD 850M que busca reforzar capital bancario para ampliar cartera hacia mipymes. Es la primera emisión por una entidad financiera a nivel mundial bajo este modelo.

Vittorio Di Bello, director del Financial Institutions Group de IFC para Europa, América Latina y el Caribe, explicó a República que el objetivo es que el banco aumente su exposición a estos negocios para que “más mipymes sean incluidas en el portafolio” y reciban financiamiento adicional para crecer.

La apuesta es clara: si se refuerza el capital, se amplía el margen para prestar a un segmento que sostiene empleo, pero suele quedar rezagado cuando el crédito es escaso o caro. En Guatemala, el propio planteamiento del proyecto se apoya en un dato macroeconómico: 370 000 mipymes, responsables de un 40 % del PIB y un 77 % del empleo total, están en un entorno donde la disponibilidad de crédito sigue limitada.

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Una pieza técnica que habilita crédito

Ramiro Castillo, presidente de BI, reforzó ese punto desde la lógica del usuario final: “No es que cambie algo” para las mipymes en el sentido de reglas distintas. Lo que cambia es que logran conseguir el financiamiento para completar su desarrollo y sostener su actividad emprendedora.

El instrumento descansa en un tramo subordinado dentro de la estructura de capital bancaria, ubicado entre el patrimonio (equity) y la deuda senior. “Al ser subordinado, fortalece el capital del banco”, dijo Castillo.

La operación divide el financiamiento en dos piezas: USD 100M en préstamo subordinado otorgado por IFC y USD 750M levantados mediante colocación de notas en mercados de capital. La idea es que la entidad internacional también estructura confianza y habilita el tipo de financiamiento que hace posible escalar cartera sin asfixiar capital.

“La condición más importante es que los fondos se usen para financiar mipymes”, subrayó Di Bello. La facilidad se concibe a largo plazo —hasta 10 años—, mientras que los créditos para estos negocios suelen colocarse a tres o cuatro años. La lógica es sostener el músculo de capital el tiempo suficiente para que el crédito llegue, rote y escale.

Para Luis Lara, CEO de Bl, trabajar con IFC permite operar con estándares altos y, por esa vía, atraer más inversionistas. La operación también amplía la capacidad de colocación hacia mipymes más allá del monto nominal, dentro de los márgenes prudenciales.

Inversionistas, formalización y arraigo

Además del crédito, en la lectura de mercado, operaciones de este tipo elevan la confianza cuando se llega a inversionistas globales, porque muestran que el país puede canalizar capital institucional con estructuras claras y uso de fondos con propósito. “Es importante porque genera confianza: Guatemala es un país donde los grandes inversionistas pueden enviar dinero e invertir”, enfatizó Di Bello.

Ambas instituciones amarraron el impacto al empleo y la formalización. Di Bello lo ejemplificó con un salto mínimo, pero realista: una pyme que recibe financiamiento puede aumentar actividad y pasar de operar con una persona a contratar dos o tres.

Castillo conectó esa expansión con bancarización —a través de redes como agentes bancarios y acceso a productos— y con arraigo, en un país donde la falta de oportunidades presiona la migración.

La prueba de esta operación estará en la ejecución: cuántas mipymes entran efectivamente a cartera, cuánto llega a empresas lideradas por mujeres y si el crédito se convierte en inversión productiva —inventario, equipo, expansión— y no solo en oxígeno de corto plazo. “Si Guatemala tiene un sector pyme fuerte e incluido, su desarrollo empresarial va a mejorar aún más”, concluyó el director de IFC.

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Fotografía cortesía de Banco Industrial.
María José Aresti
12 de febrero, 2026

El mayor freno para miles de pequeños negocios no suele ser la idea ni el mercado: es el crédito. Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, y Banco Industrial (BI) presentaron una estructura de C/B Loan por USD 850M que busca reforzar capital bancario para ampliar cartera hacia mipymes. Es la primera emisión por una entidad financiera a nivel mundial bajo este modelo.

Vittorio Di Bello, director del Financial Institutions Group de IFC para Europa, América Latina y el Caribe, explicó a República que el objetivo es que el banco aumente su exposición a estos negocios para que “más mipymes sean incluidas en el portafolio” y reciban financiamiento adicional para crecer.

La apuesta es clara: si se refuerza el capital, se amplía el margen para prestar a un segmento que sostiene empleo, pero suele quedar rezagado cuando el crédito es escaso o caro. En Guatemala, el propio planteamiento del proyecto se apoya en un dato macroeconómico: 370 000 mipymes, responsables de un 40 % del PIB y un 77 % del empleo total, están en un entorno donde la disponibilidad de crédito sigue limitada.

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Ramiro Castillo, presidente de BI, reforzó ese punto desde la lógica del usuario final: “No es que cambie algo” para las mipymes en el sentido de reglas distintas. Lo que cambia es que logran conseguir el financiamiento para completar su desarrollo y sostener su actividad emprendedora.

El instrumento descansa en un tramo subordinado dentro de la estructura de capital bancaria, ubicado entre el patrimonio (equity) y la deuda senior. “Al ser subordinado, fortalece el capital del banco”, dijo Castillo.

La operación divide el financiamiento en dos piezas: USD 100M en préstamo subordinado otorgado por IFC y USD 750M levantados mediante colocación de notas en mercados de capital. La idea es que la entidad internacional también estructura confianza y habilita el tipo de financiamiento que hace posible escalar cartera sin asfixiar capital.

“La condición más importante es que los fondos se usen para financiar mipymes”, subrayó Di Bello. La facilidad se concibe a largo plazo —hasta 10 años—, mientras que los créditos para estos negocios suelen colocarse a tres o cuatro años. La lógica es sostener el músculo de capital el tiempo suficiente para que el crédito llegue, rote y escale.

Para Luis Lara, CEO de Bl, trabajar con IFC permite operar con estándares altos y, por esa vía, atraer más inversionistas. La operación también amplía la capacidad de colocación hacia mipymes más allá del monto nominal, dentro de los márgenes prudenciales.

Inversionistas, formalización y arraigo

Además del crédito, en la lectura de mercado, operaciones de este tipo elevan la confianza cuando se llega a inversionistas globales, porque muestran que el país puede canalizar capital institucional con estructuras claras y uso de fondos con propósito. “Es importante porque genera confianza: Guatemala es un país donde los grandes inversionistas pueden enviar dinero e invertir”, enfatizó Di Bello.

Ambas instituciones amarraron el impacto al empleo y la formalización. Di Bello lo ejemplificó con un salto mínimo, pero realista: una pyme que recibe financiamiento puede aumentar actividad y pasar de operar con una persona a contratar dos o tres.

Castillo conectó esa expansión con bancarización —a través de redes como agentes bancarios y acceso a productos— y con arraigo, en un país donde la falta de oportunidades presiona la migración.

La prueba de esta operación estará en la ejecución: cuántas mipymes entran efectivamente a cartera, cuánto llega a empresas lideradas por mujeres y si el crédito se convierte en inversión productiva —inventario, equipo, expansión— y no solo en oxígeno de corto plazo. “Si Guatemala tiene un sector pyme fuerte e incluido, su desarrollo empresarial va a mejorar aún más”, concluyó el director de IFC.

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