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La incertidumbre se vuelve el verdadero arancel para la IED latinoamericana

.
Braulio Palacios
25 de junio, 2026

La Cepal midió el efecto de la nueva política comercial de EE. UU. sobre la atracción de inversión en América Latina y el Caribe. El resultado apunta menos al arancel vigente y más a la duda que deja hacia delante. Los anuncios de proyectos cayeron con fuerza en 2025, sobre todo en los sectores productores de bienes, porque el capital empezó a leer el acceso al mercado estadounidense como una regla menos estable.

Por qué importa. El informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026: navegando el nuevo contexto global dedica un capítulo a una pregunta central para la región: cómo afecta el giro arancelario de Washington a la llegada de capital.

  • Los anuncios de proyectos cayeron un 34 % en monto durante 2025. En los sectores productores de bienes, el desplome llegó al 66 %, casi el doble y el peor desempeño entre las actividades analizadas.

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  • Marco Llinás Vargas, director de la división responsable del reporte, explicó que la rivalidad geopolítica llevó a algunos países a usar la política comercial “como un arma” para fines de presión estratégica.

  • El hallazgo cambia la lectura porque, más que el costo actual de los aranceles, pesa la señal que esa política manda a las empresas que evalúan dónde instalar una fábrica.

Datos clave. Para medirlo, la Cepal construyó una base que cruza exportaciones, aranceles sectoriales y anuncios de proyectos. Con esa información estimó qué tan expuesto está cada país y cada industria al mercado estadounidense.

  • La exposición no es pareja. México, Centroamérica y el Caribe concentran la mayor proporción de anuncios en sectores que exportan hacia EE. UU. En cambio, Brasil, Perú y Argentina aparecen menos atados a ese mercado.

  • Pero Sudamérica tampoco queda fuera del riesgo. El mercado estadounidense absorbe el 21 % de las exportaciones regionales de equipo industrial, el 27 % de componentes electrónicos y el 35 % de motores y turbinas.

  • Los tratados tampoco blindan por completo. Solo 11 de los 33 países de la región tienen acuerdos comerciales con EE. UU., y la mayoría de esos pactos no impidió la aplicación de nuevas medidas.

Entre líneas. El mecanismo no es solo el costo arancelario. Es la duda sobre las reglas futuras. La política comercial norteamericana se volvió más contingente, reversible y sujeta a negociación bilateral. Para una inversión industrial, que se decide con horizontes de largo plazo, esa señal pesa.

  • El reporte recoge esa volatilidad. En febrero de 2026, la Corte Suprema de EE. UU. anuló los llamados aranceles recíprocos, pero la Administración los repuso de inmediato por otras vías legales.

  • Los aranceles sectoriales, en cambio, siguieron vigentes. Bajo la sección 232, continuaron afectando al acero, el aluminio y los automóviles, justo algunos de los rubros donde la región busca atraer más inversión productiva.

  • Llinás Vargas resumió ese efecto como un “halo de incertidumbre”. José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, lo planteó en términos más directos: “La inversión es muy sensible a las expectativas y a la incertidumbre”.

Lo que sigue. La comisión económica pide cautela. Habla de indicios preliminares y advierte que todavía es pronto para convertir la caída de 2025 en una conclusión definitiva. Las decisiones de inversión maduran en años; el retroceso puede ser una primera señal de prudencia, no un veredicto cerrado.

  • El arancel, además, no lo decide todo. Salazar-Xirinachs recordó que también pesan las capacidades instaladas, el talento humano y las redes de proveeduría. En esos frentes, la región aún conserva margen.

  • Ese margen ya empezó a usarse. Según el informe, varios países —entre ellos Argentina y Ecuador— negociaron desde finales de 2025 nuevos marcos con EE. UU. para asegurar un acceso más previsible.

  • La recomendación de la Cepal combina tres acciones: diversificar mercados, alinear comercio e inversión y sumar inteligencia geopolítica al análisis sector por sector para anticipar cada giro de la política estadounidense.

Balance. El arancel importa, pero la incertidumbre decide. América Latina no fija la tarifa que impone Washington, pero sí puede fortalecer las reglas que ofrece, mejorar la calidad de lo que produce y reducir su dependencia de un solo mercado. Salazar-Xirinachs lo resumió en: “No controlamos la época en la que nos tocó vivir, pero sí la forma en que decidimos enfrentarla”.

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La incertidumbre se vuelve el verdadero arancel para la IED latinoamericana

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Braulio Palacios
25 de junio, 2026

La Cepal midió el efecto de la nueva política comercial de EE. UU. sobre la atracción de inversión en América Latina y el Caribe. El resultado apunta menos al arancel vigente y más a la duda que deja hacia delante. Los anuncios de proyectos cayeron con fuerza en 2025, sobre todo en los sectores productores de bienes, porque el capital empezó a leer el acceso al mercado estadounidense como una regla menos estable.

Por qué importa. El informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026: navegando el nuevo contexto global dedica un capítulo a una pregunta central para la región: cómo afecta el giro arancelario de Washington a la llegada de capital.

  • Los anuncios de proyectos cayeron un 34 % en monto durante 2025. En los sectores productores de bienes, el desplome llegó al 66 %, casi el doble y el peor desempeño entre las actividades analizadas.

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  • Marco Llinás Vargas, director de la división responsable del reporte, explicó que la rivalidad geopolítica llevó a algunos países a usar la política comercial “como un arma” para fines de presión estratégica.

  • El hallazgo cambia la lectura porque, más que el costo actual de los aranceles, pesa la señal que esa política manda a las empresas que evalúan dónde instalar una fábrica.

Datos clave. Para medirlo, la Cepal construyó una base que cruza exportaciones, aranceles sectoriales y anuncios de proyectos. Con esa información estimó qué tan expuesto está cada país y cada industria al mercado estadounidense.

  • La exposición no es pareja. México, Centroamérica y el Caribe concentran la mayor proporción de anuncios en sectores que exportan hacia EE. UU. En cambio, Brasil, Perú y Argentina aparecen menos atados a ese mercado.

  • Pero Sudamérica tampoco queda fuera del riesgo. El mercado estadounidense absorbe el 21 % de las exportaciones regionales de equipo industrial, el 27 % de componentes electrónicos y el 35 % de motores y turbinas.

  • Los tratados tampoco blindan por completo. Solo 11 de los 33 países de la región tienen acuerdos comerciales con EE. UU., y la mayoría de esos pactos no impidió la aplicación de nuevas medidas.

Entre líneas. El mecanismo no es solo el costo arancelario. Es la duda sobre las reglas futuras. La política comercial norteamericana se volvió más contingente, reversible y sujeta a negociación bilateral. Para una inversión industrial, que se decide con horizontes de largo plazo, esa señal pesa.

  • El reporte recoge esa volatilidad. En febrero de 2026, la Corte Suprema de EE. UU. anuló los llamados aranceles recíprocos, pero la Administración los repuso de inmediato por otras vías legales.

  • Los aranceles sectoriales, en cambio, siguieron vigentes. Bajo la sección 232, continuaron afectando al acero, el aluminio y los automóviles, justo algunos de los rubros donde la región busca atraer más inversión productiva.

  • Llinás Vargas resumió ese efecto como un “halo de incertidumbre”. José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, lo planteó en términos más directos: “La inversión es muy sensible a las expectativas y a la incertidumbre”.

Lo que sigue. La comisión económica pide cautela. Habla de indicios preliminares y advierte que todavía es pronto para convertir la caída de 2025 en una conclusión definitiva. Las decisiones de inversión maduran en años; el retroceso puede ser una primera señal de prudencia, no un veredicto cerrado.

  • El arancel, además, no lo decide todo. Salazar-Xirinachs recordó que también pesan las capacidades instaladas, el talento humano y las redes de proveeduría. En esos frentes, la región aún conserva margen.

  • Ese margen ya empezó a usarse. Según el informe, varios países —entre ellos Argentina y Ecuador— negociaron desde finales de 2025 nuevos marcos con EE. UU. para asegurar un acceso más previsible.

  • La recomendación de la Cepal combina tres acciones: diversificar mercados, alinear comercio e inversión y sumar inteligencia geopolítica al análisis sector por sector para anticipar cada giro de la política estadounidense.

Balance. El arancel importa, pero la incertidumbre decide. América Latina no fija la tarifa que impone Washington, pero sí puede fortalecer las reglas que ofrece, mejorar la calidad de lo que produce y reducir su dependencia de un solo mercado. Salazar-Xirinachs lo resumió en: “No controlamos la época en la que nos tocó vivir, pero sí la forma en que decidimos enfrentarla”.

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