En los últimos días varias instituciones y sectores han emitido su opinión y análisis acerca del proyecto de Presupuesto de ingresos y egresos de la Nación de 2016.
La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes) presentó un estudio donde indica que la deuda pública de Guatemala tendría un incremento de 7.7 por ciento el próximo año si el Congreso de la República aprueba dicho plan de gastos como lo propuso el Ministerio de Finanzas Públicas.
“El saldo de los compromisos ascendería a Q134 mil millones y sería el endeudamiento interno el que mostraría el mayor incremento de 14.5%”, dijo Carlos González, investigador de Asies. Como lo han indicado otros analistas y sectores, la deuda en si misma no es negativa, pero destino debe ser para inversión en obras de infraestructura y no para apoyo presupuestario. Es decir, explica el analista, no debe ser destinada para pago de salarios y compra de bienes o pago de servicios.
Otras de las consideraciones de Asies, según explicó González, es el rechazo a un recorte de Q20 mil millones del monto total, como se mencionó en el Congreso de la República. Esto no sería viable pues el país tiene compromisos de más de Q70 mil millones.
Sin embargo, los analistas dijeron que es necesario que se revisen ciertos rubros globales que pueden esconder gastos anómalas, como en remuneraciones donde puede dar lugar a plazas fantasmas o erogaciones innecesarias. También se refirió a la asignación de gastos para los Consejos de Desarrollo o dragados de ríos a los que habría que darle seguimiento.
En cuanto a los ingresos, González dijo que otro aspecto que debe analizarse es la manifiesta debilidad en los ingresos tributarios. En vista de que el país presenta una brecha entre ingresos y egresos, mayor que la de años anteriores, de nuevo el Congreso de la República tiene ante sí un proyecto de presupuesto desfinanciado, brecha que hará necesario recurrir a nuevo endeudamiento público para cubrir el
déficit fiscal.
Asies hace énfasis que la aprobación de este presupuesto para el ejercicio fiscal de 2016 reviste mayor importancia que la de años precedentes, debido a que en enero del próximo año asumirá sus funciones administrativas el nuevo gobierno y porque está precedida de una crisis política acrecentada por las manifestaciones de protestas ciudadanas contra la corrupción, que culminó con la renuncia del Presidente y Vicepresidente de la República.
Los analistas refieren que la situación actual de las finanzas públicas preocupa no solo para el cierre del año 2015, sino también que esta tendencia continúe en el próximo ejercicio, “sin que se vislumbren medidas de política fiscal que fortalezcan los ingresos tributarios y ajusten el gasto a las necesidades prioritarias del país”, dice el análisis.
También consideran importante señalar que el entorno político del Congreso de la República genera
dudas en torno a la aprobación del presupuesto, pues de no hacerlo, regiría el del año 2015, con
las restricciones administrativas que esto acarrearía.
En los últimos días varias instituciones y sectores han emitido su opinión y análisis acerca del proyecto de Presupuesto de ingresos y egresos de la Nación de 2016.
La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes) presentó un estudio donde indica que la deuda pública de Guatemala tendría un incremento de 7.7 por ciento el próximo año si el Congreso de la República aprueba dicho plan de gastos como lo propuso el Ministerio de Finanzas Públicas.
“El saldo de los compromisos ascendería a Q134 mil millones y sería el endeudamiento interno el que mostraría el mayor incremento de 14.5%”, dijo Carlos González, investigador de Asies. Como lo han indicado otros analistas y sectores, la deuda en si misma no es negativa, pero destino debe ser para inversión en obras de infraestructura y no para apoyo presupuestario. Es decir, explica el analista, no debe ser destinada para pago de salarios y compra de bienes o pago de servicios.
Otras de las consideraciones de Asies, según explicó González, es el rechazo a un recorte de Q20 mil millones del monto total, como se mencionó en el Congreso de la República. Esto no sería viable pues el país tiene compromisos de más de Q70 mil millones.
Sin embargo, los analistas dijeron que es necesario que se revisen ciertos rubros globales que pueden esconder gastos anómalas, como en remuneraciones donde puede dar lugar a plazas fantasmas o erogaciones innecesarias. También se refirió a la asignación de gastos para los Consejos de Desarrollo o dragados de ríos a los que habría que darle seguimiento.
En cuanto a los ingresos, González dijo que otro aspecto que debe analizarse es la manifiesta debilidad en los ingresos tributarios. En vista de que el país presenta una brecha entre ingresos y egresos, mayor que la de años anteriores, de nuevo el Congreso de la República tiene ante sí un proyecto de presupuesto desfinanciado, brecha que hará necesario recurrir a nuevo endeudamiento público para cubrir el
déficit fiscal.
Asies hace énfasis que la aprobación de este presupuesto para el ejercicio fiscal de 2016 reviste mayor importancia que la de años precedentes, debido a que en enero del próximo año asumirá sus funciones administrativas el nuevo gobierno y porque está precedida de una crisis política acrecentada por las manifestaciones de protestas ciudadanas contra la corrupción, que culminó con la renuncia del Presidente y Vicepresidente de la República.
Los analistas refieren que la situación actual de las finanzas públicas preocupa no solo para el cierre del año 2015, sino también que esta tendencia continúe en el próximo ejercicio, “sin que se vislumbren medidas de política fiscal que fortalezcan los ingresos tributarios y ajusten el gasto a las necesidades prioritarias del país”, dice el análisis.
También consideran importante señalar que el entorno político del Congreso de la República genera
dudas en torno a la aprobación del presupuesto, pues de no hacerlo, regiría el del año 2015, con
las restricciones administrativas que esto acarrearía.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: