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El mundo observa una rivalidad que podría definir el futuro del siglo XXI.

Trump, China y la Trampa de Tucídides

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Amilcar R. Álvarez |
21 de mayo, 2026

Hace algunos años leí algunos de los libros escritos por Donald Trump. Entre esos libros leí El toque de Midas (Midas Touch), que escribió en conjunto con el polémico Robert Kiyosaki, famoso por su libro Padre Rico, Padre Pobre. No voy a hacer un resumen del libro de Donald Trump, pero sí tuve una anécdota con él en Twitter, ahora X.

Junto con mi buen amigo Eduardo, en 2008 iniciamos un proyecto de producción y exportación de flores conocidas comúnmente como Snapdragon o dragones (Antirrhinum majus). Semanalmente enviamos dos embarques a Estados Unidos vía aérea. Cuando iniciamos el proyecto, teníamos un empaque genérico; es decir, la caja no tenía ninguna marca, únicamente una descripción del producto y las instrucciones de manejo. Uno de los consejos de Donald Trump en El toque de Midas es crear tu marca. Así que creé la marca, e-farm, con su logo y colores. El logo es un pétalo de la flor que tiene forma de cabeza de dragón; de allí deriva su nombre, Snapdragon, y el cuello de la cabeza del dragón forma una “S”

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Tomé mi cámara, puse la caja sin logo a la izquierda y, a la derecha, la caja nueva con el nuevo diseño y saqué una foto. Publiqué un Tweet etiquetando a Donald Trump que decía: “Izquierda: antes de leer The Midas Touch; derecha: después de leer The Midas Touch”. Y para mi sorpresa, Donald Trump me respondió: @amilcaralvarez Great! Good luck!

 

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No imaginé que años después Donald J. Trump llegaría a convertirse en presidente de los Estados Unidos de América. Donald Trump popularizó una forma de hacer política basada en decir cosas que otros no se atrevían, desafiar a lo políticamente correcto y a las élites políticas tradicionales. Sin embargo, en China vimos a un Trump muy diferente al que estamos acostumbrados. Se mostró educado, callado y atento. Incluso participó en un brindis oficial. En esta ocasión fue el presidente de China, Xi Jinping, quien le dijo a Donald Trump, de manera educada, palabras fuertes.

“La situación internacional ha cambiado y ustedes han llegado a una nueva encrucijada frente al mundo. ¿Pueden China y Estados Unidos evitar la trampa de Tucídides y crear un nuevo modelo entre grandes potencias?”

Xi Jinping hace alusión a la Trampa de Tucídides, una teoría popularizada por el politólogo Graham Allison, basada en la teoría del historiador griego Tucídides, quien sostuvo hace aproximadamente 2500 años una idea que plantea que cada vez que una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una potencia dominante, casi siempre termina produciéndose una guerra. Atenas era la potencia ascendente, mientras Esparta era la dominante, y esta guerra duró 27 años, las dos potencias terminaron exhaustas y Macedonia terminó conquistando a las dos. Graham Allison estudió 16 casos parecidos, y 12 de ellos terminaron en guerra. Estados Unidos ha sido por 80 años “el imperio”, pero China lleva 30 años en ascenso. “Fue el ascenso de Atenas y el temor que esto provocó en Esparta, lo que hizo inevitable la guerra”. De esta forma tan sutil, Xi Jinping hizo una referencia a que Estados Unidos está en la posición de Esparta, mientras que China ocupa la de Atenas.

Y es que no reconocer lo que China es hoy, también es querer tapar el sol con un dedo. En esta ocasión, además de acompañarse del secretario de Estado, Marco Rubio, Donald Trump se hizo acompañar de una importante delegación empresarial integrada por algunos de los empresarios más influyentes de Estados Unidos, entre ellos Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y Larry Fink, de BlackRock, entre otros. Una delegación que reflejaba el enorme peso económico y tecnológico de esta visita.

Estamos siendo testigos de un cambio geopolítico sin precedentes. Algunos desean la caída de Estados Unidos y otros anuncian el ascenso inevitable de China. Pero la historia demuestra que las grandes potencias rara vez desaparecen de un día para otro. ¿Realmente Estados Unidos y China lograrán evitar la Trampa de Tucídides y convivir en un nuevo orden mundial?

Hace años una caja de flores me conectó con Donald Trump; un detalle pequeño, como una marca y un logo, tuvo un impacto significativo en mis ventas. Hoy, quizá sin darnos cuenta, estamos viendo cómo decisiones muy pequeñas tomadas entre Washington y Beijing podrían terminar impactando nuestras economías, nuestros negocios y el futuro del mundo. Al final, la historia casi nunca cambia de golpe. Son pequeñas decisiones las que terminan llevando a grandes cosas.

El mundo observa una rivalidad que podría definir el futuro del siglo XXI.

Trump, China y la Trampa de Tucídides

Amilcar R. Álvarez |
21 de mayo, 2026
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Hace algunos años leí algunos de los libros escritos por Donald Trump. Entre esos libros leí El toque de Midas (Midas Touch), que escribió en conjunto con el polémico Robert Kiyosaki, famoso por su libro Padre Rico, Padre Pobre. No voy a hacer un resumen del libro de Donald Trump, pero sí tuve una anécdota con él en Twitter, ahora X.

Junto con mi buen amigo Eduardo, en 2008 iniciamos un proyecto de producción y exportación de flores conocidas comúnmente como Snapdragon o dragones (Antirrhinum majus). Semanalmente enviamos dos embarques a Estados Unidos vía aérea. Cuando iniciamos el proyecto, teníamos un empaque genérico; es decir, la caja no tenía ninguna marca, únicamente una descripción del producto y las instrucciones de manejo. Uno de los consejos de Donald Trump en El toque de Midas es crear tu marca. Así que creé la marca, e-farm, con su logo y colores. El logo es un pétalo de la flor que tiene forma de cabeza de dragón; de allí deriva su nombre, Snapdragon, y el cuello de la cabeza del dragón forma una “S”

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Tomé mi cámara, puse la caja sin logo a la izquierda y, a la derecha, la caja nueva con el nuevo diseño y saqué una foto. Publiqué un Tweet etiquetando a Donald Trump que decía: “Izquierda: antes de leer The Midas Touch; derecha: después de leer The Midas Touch”. Y para mi sorpresa, Donald Trump me respondió: @amilcaralvarez Great! Good luck!

 

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No imaginé que años después Donald J. Trump llegaría a convertirse en presidente de los Estados Unidos de América. Donald Trump popularizó una forma de hacer política basada en decir cosas que otros no se atrevían, desafiar a lo políticamente correcto y a las élites políticas tradicionales. Sin embargo, en China vimos a un Trump muy diferente al que estamos acostumbrados. Se mostró educado, callado y atento. Incluso participó en un brindis oficial. En esta ocasión fue el presidente de China, Xi Jinping, quien le dijo a Donald Trump, de manera educada, palabras fuertes.

“La situación internacional ha cambiado y ustedes han llegado a una nueva encrucijada frente al mundo. ¿Pueden China y Estados Unidos evitar la trampa de Tucídides y crear un nuevo modelo entre grandes potencias?”

Xi Jinping hace alusión a la Trampa de Tucídides, una teoría popularizada por el politólogo Graham Allison, basada en la teoría del historiador griego Tucídides, quien sostuvo hace aproximadamente 2500 años una idea que plantea que cada vez que una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una potencia dominante, casi siempre termina produciéndose una guerra. Atenas era la potencia ascendente, mientras Esparta era la dominante, y esta guerra duró 27 años, las dos potencias terminaron exhaustas y Macedonia terminó conquistando a las dos. Graham Allison estudió 16 casos parecidos, y 12 de ellos terminaron en guerra. Estados Unidos ha sido por 80 años “el imperio”, pero China lleva 30 años en ascenso. “Fue el ascenso de Atenas y el temor que esto provocó en Esparta, lo que hizo inevitable la guerra”. De esta forma tan sutil, Xi Jinping hizo una referencia a que Estados Unidos está en la posición de Esparta, mientras que China ocupa la de Atenas.

Y es que no reconocer lo que China es hoy, también es querer tapar el sol con un dedo. En esta ocasión, además de acompañarse del secretario de Estado, Marco Rubio, Donald Trump se hizo acompañar de una importante delegación empresarial integrada por algunos de los empresarios más influyentes de Estados Unidos, entre ellos Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y Larry Fink, de BlackRock, entre otros. Una delegación que reflejaba el enorme peso económico y tecnológico de esta visita.

Estamos siendo testigos de un cambio geopolítico sin precedentes. Algunos desean la caída de Estados Unidos y otros anuncian el ascenso inevitable de China. Pero la historia demuestra que las grandes potencias rara vez desaparecen de un día para otro. ¿Realmente Estados Unidos y China lograrán evitar la Trampa de Tucídides y convivir en un nuevo orden mundial?

Hace años una caja de flores me conectó con Donald Trump; un detalle pequeño, como una marca y un logo, tuvo un impacto significativo en mis ventas. Hoy, quizá sin darnos cuenta, estamos viendo cómo decisiones muy pequeñas tomadas entre Washington y Beijing podrían terminar impactando nuestras economías, nuestros negocios y el futuro del mundo. Al final, la historia casi nunca cambia de golpe. Son pequeñas decisiones las que terminan llevando a grandes cosas.

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