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Tendiendo Puentes

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Jorge Benavides |
05 de mayo, 2026

“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.” ~ Isaac Newton

Pensando en el contenido de esta columna, se me vino a la mente una frase que recurrentemente es empleada en capacitaciones empresariales a manera de reflexión sobre el desarrollo personal: El puente más difícil de cruzar es el que separa las palabras de los hechos. Desconozco si existe un autor al que se pueda atribuir la frase, pero no por ello deja de ser ilustrativa de la realidad que se construye – o se deja de construir – en Guatemala.

Si se piensa en la Red Vial del país como un entramado complejo de rutas que conectan los orígenes y destinos de personas y mercancías, los puentes se convierten en los eslabones más frágiles de la cadena de movilidad y abastecimiento en el país. Un tramo de carretera puede bordearse, incluso, se puede complementar con un camino o con una vereda; pero un puente solamente puede ser sustituido por otro puente… algo que no sucede de forma inmediata, ni barata.

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Recurriendo a la escasa y desactualizada información existente, tuve la oportunidad de participar en la revisión de condiciones de servicialidad de un listado de 414 puentes que se ubican sobre las Rutas Centroamericanas del país, las cuáles cubren una extensión de aproximadamente 2,300 kilómetros (1 puente cada 5.6 kilómetros). Como resultado de esta revisión, se identificaron 33 puentes que muestran un nivel considerable de riesgo estructural, razón por la cual se torna urgente asignar recursos para su mantenimiento.

Hubo un interés notable en cubrir esta nota por varios medios de comunicación, tanto así que se generó una respuesta pública por parte del Ministerio de Comunicaciones. No obstante, lo que pudo ser un punto de reflexión sobre la asignación de recursos a prioridades, fue tomado como un ataque que merecía una explicación del algún tipo. La respuesta: las estructuras señaladas sí están identificadas dentro de la red de atención, y la mayoría se reporta como transitable.

Es acá donde se denota cierta animadversión a la auditoría ciudadana, y una ligera antipatía a la descripción de la realidad. A mi criterio, señalar la importancia de asignar recursos a los puntos más frágiles de la red vial debiera verse como una oportunidad de vincular la administración pública con el sentir ciudadano, haciéndose evidente la necesidad de acelerar la ejecución de los recursos que se tienen destinados al mantenimiento de la Red Vial, y con mayor razón de cara a la inminente llegada del invierno.

Incluso, ante semejante “sorpresa”, una respuesta esperada de las autoridades debería ir encaminada a aprovechar las herramientas normativas que fueron incluidas en la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria. Por cierto, no está de más recordar la obligatoriedad de realizar la primera evaluación de la red vial prioritaria (incluyendo puentes), con plazo de vencimiento en abril de 2026 (artículo 101 del Decreto 29-2024).

¿A dónde vamos a parar? Entre publicaciones y réplicas, se sigue sin contar con un diagnóstico oficial sobre el estado de la red vial, incluyendo puentes. Y los recursos siguen sin ser erogados, con una ejecución del CIV del 12.29% al cierre del mes abril (se esperaría al menos un 33%), y del 12.12% de la Unidad de Conservación Vial (COVIAL).

Quiero resaltar un punto más: señalar los problemas es una tarea simple y poco arriesgada, pero públicamente ha habido una intención manifiesta de varias entidades privadas, de carácter nacional e internacional, de apoyar a los cinco ministros que han tenido a su cargo la dirección del Ministerio de Comunicaciones en los dos años del presente Gobierno. La intención no es erigir muros, sino tender puentes.

Ojalá exista capacidad de autocrítica y un deseo genuino de trabajar por recuperar la red vial crítica para el funcionamiento del país. La responsabilidad no es mantener transitables los puentes, sino evitar que repentinamente dejen de serlo. Nuevamente, el llamado es a poner atención es lo que no puede postergarse, aunque muy a mi pesar, probablemente los únicos “puentes” a los que se ponga atención serán los del 15 de septiembre y del 20 de octubre.

Tendiendo Puentes

Jorge Benavides |
05 de mayo, 2026
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“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.” ~ Isaac Newton

Pensando en el contenido de esta columna, se me vino a la mente una frase que recurrentemente es empleada en capacitaciones empresariales a manera de reflexión sobre el desarrollo personal: El puente más difícil de cruzar es el que separa las palabras de los hechos. Desconozco si existe un autor al que se pueda atribuir la frase, pero no por ello deja de ser ilustrativa de la realidad que se construye – o se deja de construir – en Guatemala.

Si se piensa en la Red Vial del país como un entramado complejo de rutas que conectan los orígenes y destinos de personas y mercancías, los puentes se convierten en los eslabones más frágiles de la cadena de movilidad y abastecimiento en el país. Un tramo de carretera puede bordearse, incluso, se puede complementar con un camino o con una vereda; pero un puente solamente puede ser sustituido por otro puente… algo que no sucede de forma inmediata, ni barata.

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Recurriendo a la escasa y desactualizada información existente, tuve la oportunidad de participar en la revisión de condiciones de servicialidad de un listado de 414 puentes que se ubican sobre las Rutas Centroamericanas del país, las cuáles cubren una extensión de aproximadamente 2,300 kilómetros (1 puente cada 5.6 kilómetros). Como resultado de esta revisión, se identificaron 33 puentes que muestran un nivel considerable de riesgo estructural, razón por la cual se torna urgente asignar recursos para su mantenimiento.

Hubo un interés notable en cubrir esta nota por varios medios de comunicación, tanto así que se generó una respuesta pública por parte del Ministerio de Comunicaciones. No obstante, lo que pudo ser un punto de reflexión sobre la asignación de recursos a prioridades, fue tomado como un ataque que merecía una explicación del algún tipo. La respuesta: las estructuras señaladas sí están identificadas dentro de la red de atención, y la mayoría se reporta como transitable.

Es acá donde se denota cierta animadversión a la auditoría ciudadana, y una ligera antipatía a la descripción de la realidad. A mi criterio, señalar la importancia de asignar recursos a los puntos más frágiles de la red vial debiera verse como una oportunidad de vincular la administración pública con el sentir ciudadano, haciéndose evidente la necesidad de acelerar la ejecución de los recursos que se tienen destinados al mantenimiento de la Red Vial, y con mayor razón de cara a la inminente llegada del invierno.

Incluso, ante semejante “sorpresa”, una respuesta esperada de las autoridades debería ir encaminada a aprovechar las herramientas normativas que fueron incluidas en la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria. Por cierto, no está de más recordar la obligatoriedad de realizar la primera evaluación de la red vial prioritaria (incluyendo puentes), con plazo de vencimiento en abril de 2026 (artículo 101 del Decreto 29-2024).

¿A dónde vamos a parar? Entre publicaciones y réplicas, se sigue sin contar con un diagnóstico oficial sobre el estado de la red vial, incluyendo puentes. Y los recursos siguen sin ser erogados, con una ejecución del CIV del 12.29% al cierre del mes abril (se esperaría al menos un 33%), y del 12.12% de la Unidad de Conservación Vial (COVIAL).

Quiero resaltar un punto más: señalar los problemas es una tarea simple y poco arriesgada, pero públicamente ha habido una intención manifiesta de varias entidades privadas, de carácter nacional e internacional, de apoyar a los cinco ministros que han tenido a su cargo la dirección del Ministerio de Comunicaciones en los dos años del presente Gobierno. La intención no es erigir muros, sino tender puentes.

Ojalá exista capacidad de autocrítica y un deseo genuino de trabajar por recuperar la red vial crítica para el funcionamiento del país. La responsabilidad no es mantener transitables los puentes, sino evitar que repentinamente dejen de serlo. Nuevamente, el llamado es a poner atención es lo que no puede postergarse, aunque muy a mi pesar, probablemente los únicos “puentes” a los que se ponga atención serán los del 15 de septiembre y del 20 de octubre.

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