Guatemala hoy tiene una oportunidad histórica y un plazo corto para aprovecharla: consolidar su estabilidad macroeconómica en ventajas competitivas reales en el mercado global antes de que sus principales socios, sobre todo Estados Unidos, reevalúen su apertura comercial. El reciente Acuerdo Recíproco de Aranceles, firmado el 30 de enero de 2026 con EE. UU., garantiza condiciones preferenciales de acceso al principal mercado exportador centroamericano para el 70.4 % de los bienes guatemaltecos que ingresan con arancel cero.
Pero hay un déficit que amenaza con neutralizar este avance: Guatemala no está en condiciones logísticas ni de infraestructura para competir. Mientras conserva estabilidad macroeconómica, con indicadores sólidos en deuda pública, reservas e inflación contenida, esa fortaleza se desdibuja en un entorno productivo donde mover mercancías sigue siendo lento, costoso e incierto.
Los datos no mienten, en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, Guatemala obtuvo 2.6 puntos en 2023, por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, y posicionándose como uno de los países con peor desempeño regionalmente, solo por arriba de Nicaragua.
La limitación no es menor: una logística deficiente y redes de transporte deterioradas encarecen la exportación de productos agrícolas y manufacturados, reduciendo su competitividad frente a países vecinos. Según expertos, cerrar las brechas de infraestructura requeriría más de US$5 mil millones al año hasta 2030, incluyendo inversión en nuevas vías y el mantenimiento de las existentes.
Infraestructura deficiente implica costos logísticos más altos, pérdida de competitividad y menor "appeal" para inversionistas extranjeros. La estabilidad macro ahora depende de cómo el país resuelva estos vectores estructurales.
En términos prácticos, el Acuerdo Recíproco con EE. UU. no sustituye al DR-CAFTA, sino que lo complementa, ratificando a Guatemala como socio estratégico listo para integrarse más profundamente a las cadenas regionales de comercio. Sin embargo, mantener arancel cero en más del 70 % de las exportaciones no es suficiente si los productos no pueden transportarse eficientemente desde zonas productivas hacia puertos o fronteras. La logística y la infraestructura no son sólo un insumo; son determinantes de competitividad en mercados exigentes. Esto se vuelve más crítico si consideramos que Estados Unidos ha impuesto mayores barreras arancelarias globales desde 2025, lo que transforma el entorno comercial internacional y obliga a socios como Guatemala a acelerar sus reformas para no perder mercado.
La meta de convertir estabilidad macro en competitividad también choca con realidades internas que van más allá de la infraestructura física. La falta de certeza jurídica, reflejada en disputas institucionales envían señales de riesgo a inversionistas que buscan marcos predecibles y transparentes antes de comprometer capital.
A esto se suma un problema que pocos analistas pueden ignorar: la inseguridad. La violencia y el costo de seguridad que representa para empresas y transportistas, agrava el “costo país” y puede neutralizar parcialmente los beneficios arancelarios que Guatemala ha negociado. La inversión productiva no se decide sólo por acceso a mercados, sino por cuán seguro, estable y transparente es operar dentro de un país.
Guatemala puede proyectar crecimiento económico sólido y acuerdos comerciales estratégicos, pero esa solidez se corre el riesgo de quedarse en cifras nada más. Para ello es URGENTE: Modernizar infraestructura vial y portuaria de manera urgente y efectiva, cerrando brechas logísticas. Garantizar seguridad jurídica y política, reduciendo incertidumbre para inversiones a mediano y largo plazo. Combatir la inseguridad interna que impacta en cadenas de suministro y costos operativos.
No se trata de elegir entre estabilidad macro y desarrollo productivo: el desafío es conectar ambos en una estrategia coherente. La estabilidad económica puede abrir puertas, pero solo una competitividad sostenida puede sostenerlas abiertas en el tiempo.
Guatemala hoy tiene una oportunidad histórica y un plazo corto para aprovecharla: consolidar su estabilidad macroeconómica en ventajas competitivas reales en el mercado global antes de que sus principales socios, sobre todo Estados Unidos, reevalúen su apertura comercial. El reciente Acuerdo Recíproco de Aranceles, firmado el 30 de enero de 2026 con EE. UU., garantiza condiciones preferenciales de acceso al principal mercado exportador centroamericano para el 70.4 % de los bienes guatemaltecos que ingresan con arancel cero.
Pero hay un déficit que amenaza con neutralizar este avance: Guatemala no está en condiciones logísticas ni de infraestructura para competir. Mientras conserva estabilidad macroeconómica, con indicadores sólidos en deuda pública, reservas e inflación contenida, esa fortaleza se desdibuja en un entorno productivo donde mover mercancías sigue siendo lento, costoso e incierto.
Los datos no mienten, en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, Guatemala obtuvo 2.6 puntos en 2023, por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, y posicionándose como uno de los países con peor desempeño regionalmente, solo por arriba de Nicaragua.
La limitación no es menor: una logística deficiente y redes de transporte deterioradas encarecen la exportación de productos agrícolas y manufacturados, reduciendo su competitividad frente a países vecinos. Según expertos, cerrar las brechas de infraestructura requeriría más de US$5 mil millones al año hasta 2030, incluyendo inversión en nuevas vías y el mantenimiento de las existentes.
Infraestructura deficiente implica costos logísticos más altos, pérdida de competitividad y menor "appeal" para inversionistas extranjeros. La estabilidad macro ahora depende de cómo el país resuelva estos vectores estructurales.
En términos prácticos, el Acuerdo Recíproco con EE. UU. no sustituye al DR-CAFTA, sino que lo complementa, ratificando a Guatemala como socio estratégico listo para integrarse más profundamente a las cadenas regionales de comercio. Sin embargo, mantener arancel cero en más del 70 % de las exportaciones no es suficiente si los productos no pueden transportarse eficientemente desde zonas productivas hacia puertos o fronteras. La logística y la infraestructura no son sólo un insumo; son determinantes de competitividad en mercados exigentes. Esto se vuelve más crítico si consideramos que Estados Unidos ha impuesto mayores barreras arancelarias globales desde 2025, lo que transforma el entorno comercial internacional y obliga a socios como Guatemala a acelerar sus reformas para no perder mercado.
La meta de convertir estabilidad macro en competitividad también choca con realidades internas que van más allá de la infraestructura física. La falta de certeza jurídica, reflejada en disputas institucionales envían señales de riesgo a inversionistas que buscan marcos predecibles y transparentes antes de comprometer capital.
A esto se suma un problema que pocos analistas pueden ignorar: la inseguridad. La violencia y el costo de seguridad que representa para empresas y transportistas, agrava el “costo país” y puede neutralizar parcialmente los beneficios arancelarios que Guatemala ha negociado. La inversión productiva no se decide sólo por acceso a mercados, sino por cuán seguro, estable y transparente es operar dentro de un país.
Guatemala puede proyectar crecimiento económico sólido y acuerdos comerciales estratégicos, pero esa solidez se corre el riesgo de quedarse en cifras nada más. Para ello es URGENTE: Modernizar infraestructura vial y portuaria de manera urgente y efectiva, cerrando brechas logísticas. Garantizar seguridad jurídica y política, reduciendo incertidumbre para inversiones a mediano y largo plazo. Combatir la inseguridad interna que impacta en cadenas de suministro y costos operativos.
No se trata de elegir entre estabilidad macro y desarrollo productivo: el desafío es conectar ambos en una estrategia coherente. La estabilidad económica puede abrir puertas, pero solo una competitividad sostenida puede sostenerlas abiertas en el tiempo.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: