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Otra vez vas a pagar su piñata

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Luis Figueroa |
28 de noviembre, 2025

En la nocturnidad y a la carrera, el oficialismo y sus aliados en el Congreso de la República aprobaron el Presupuesto 2026 para políticos, burócratas y su clientela. A pesar de que este año la administración semillera/raicera no ha sido capaz de ejecutar el presupuesto, se recetó uno de Q163,429 millones para el año entrante. La nueva piñata está desfinanciada e incluye un porcentaje escandaloso de endeudamiento. ¡Incluye tajadas para los CODEDES y para supuestas ONG que, por recibir dinero de los tributarios por medio del gobierno, no son no gubernamentales! ¡Los diputados se sirvieron con la cuchara grande y retuvieron sus Q66 mil de sueldo! “Business as usual”, porque los semilleros/raiceros resultaron iguales a las administraciones que criticaron.

Todo aquello lo vas a pagar tarde o temprano. ¿Ya lo sabes, verdad? ¿Te importa?

En la ética objetivista de Ayn Rand, tienes derecho absoluto a tu vida, tu libertad y tu propiedad, derivados de tu naturaleza racional. Cualquier acción que implique tu sacrificio forzado en beneficio de otros es inmoral, ya que te convierte en un medio para fines ajenos y niega tu estatus como fin en ti mismo.

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Un presupuesto que gasta más de lo que ingresa implica más impuestos o más deuda pública (que eventualmente pagas con impuestos o inflación). Ambos constituyen robo institucionalizado. Los impuestos son una expropiación de la riqueza que produces como individuo productivo; y un déficit agrava esto al hipotecar el futuro de generaciones no nacidas y obligarlas a pagar por gastos actuales sin su consentimiento. Rand lo llamaría un acto de altruismo forzado, porque el gobierno actúa como un parásito que vive de la productividad de los creadores.

La opción es un sistema en el que el Estado se limite a proteger derechos individuales (como la propiedad), sin interferir en la economía. Un presupuesto desfinanciado distorsiona el mercado, genera inflación (que erosiona el valor del dinero ganado honestamente y debería ser delito) y fomenta la dependencia del Estado.

Rand argumenta que la moralidad radica en la persecución racional de valores propios, no en el sacrificio a “intereses colectivos” o grupos especiales. En “Capitalism: The Unknown Ideal”, critica duramente el estatismo que favorece a lobbies, sindicatos y otros grupos: es una forma de saqueo organizado. No es justicia, porque el gobierno usa el poder coercitivo para redistribuir riqueza de los productivos a los improductivos o conectados políticamente.

Esto viola el principio de igualdad ante la ley y convierte al Estado en un instrumento de explotación; y en lugar de un mercado donde el éxito se gana por mérito e intercambio voluntario, se crea un sistema benefactor-mercantilista donde el gobierno elige ganadores y perdedores. Aprobar tal presupuesto es aprobar la irracionalidad, ya que premia la influencia política por encima de la productividad y nos lleva a una sociedad de “moochers” (saqueadores) y “looters” (expoliadores), como describe Rand.

La cloaca de la inmoralidad del presupuesto aprobado de madrugada es la evasión deliberada de la realidad. Rand enseña que evadir la realidad es el pecado cardinal. Si del presupuesto 2025 solo se ha ejecutado un 75 %, eso indica ineficiencia, corrupción o sobreestimación deliberada —posiblemente para justificar más fondos sin rendir cuentas.

Esto promueve un círculo vicioso de expansión estatal. Un presupuesto inflado fomenta burocracia, despilfarro y dependencia, y sacrifica la libertad en el altar del “bien común”, un concepto altruista que sirve de excusa para el control político. Es inmoral porque te trata como siervo eterno del Estado: los impuestos que te quitan financian un aparato que crece sin límites, sin importar su fracaso previo. En términos objetivistas, es un acto de irracionalidad colectiva donde los legisladores evaden la causalidad para perpetuar su poder.

¡Basta ya de ser las “vacas lecheras” del parasitismo estatal!

Otra vez vas a pagar su piñata

Luis Figueroa |
28 de noviembre, 2025
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En la nocturnidad y a la carrera, el oficialismo y sus aliados en el Congreso de la República aprobaron el Presupuesto 2026 para políticos, burócratas y su clientela. A pesar de que este año la administración semillera/raicera no ha sido capaz de ejecutar el presupuesto, se recetó uno de Q163,429 millones para el año entrante. La nueva piñata está desfinanciada e incluye un porcentaje escandaloso de endeudamiento. ¡Incluye tajadas para los CODEDES y para supuestas ONG que, por recibir dinero de los tributarios por medio del gobierno, no son no gubernamentales! ¡Los diputados se sirvieron con la cuchara grande y retuvieron sus Q66 mil de sueldo! “Business as usual”, porque los semilleros/raiceros resultaron iguales a las administraciones que criticaron.

Todo aquello lo vas a pagar tarde o temprano. ¿Ya lo sabes, verdad? ¿Te importa?

En la ética objetivista de Ayn Rand, tienes derecho absoluto a tu vida, tu libertad y tu propiedad, derivados de tu naturaleza racional. Cualquier acción que implique tu sacrificio forzado en beneficio de otros es inmoral, ya que te convierte en un medio para fines ajenos y niega tu estatus como fin en ti mismo.

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Un presupuesto que gasta más de lo que ingresa implica más impuestos o más deuda pública (que eventualmente pagas con impuestos o inflación). Ambos constituyen robo institucionalizado. Los impuestos son una expropiación de la riqueza que produces como individuo productivo; y un déficit agrava esto al hipotecar el futuro de generaciones no nacidas y obligarlas a pagar por gastos actuales sin su consentimiento. Rand lo llamaría un acto de altruismo forzado, porque el gobierno actúa como un parásito que vive de la productividad de los creadores.

La opción es un sistema en el que el Estado se limite a proteger derechos individuales (como la propiedad), sin interferir en la economía. Un presupuesto desfinanciado distorsiona el mercado, genera inflación (que erosiona el valor del dinero ganado honestamente y debería ser delito) y fomenta la dependencia del Estado.

Rand argumenta que la moralidad radica en la persecución racional de valores propios, no en el sacrificio a “intereses colectivos” o grupos especiales. En “Capitalism: The Unknown Ideal”, critica duramente el estatismo que favorece a lobbies, sindicatos y otros grupos: es una forma de saqueo organizado. No es justicia, porque el gobierno usa el poder coercitivo para redistribuir riqueza de los productivos a los improductivos o conectados políticamente.

Esto viola el principio de igualdad ante la ley y convierte al Estado en un instrumento de explotación; y en lugar de un mercado donde el éxito se gana por mérito e intercambio voluntario, se crea un sistema benefactor-mercantilista donde el gobierno elige ganadores y perdedores. Aprobar tal presupuesto es aprobar la irracionalidad, ya que premia la influencia política por encima de la productividad y nos lleva a una sociedad de “moochers” (saqueadores) y “looters” (expoliadores), como describe Rand.

La cloaca de la inmoralidad del presupuesto aprobado de madrugada es la evasión deliberada de la realidad. Rand enseña que evadir la realidad es el pecado cardinal. Si del presupuesto 2025 solo se ha ejecutado un 75 %, eso indica ineficiencia, corrupción o sobreestimación deliberada —posiblemente para justificar más fondos sin rendir cuentas.

Esto promueve un círculo vicioso de expansión estatal. Un presupuesto inflado fomenta burocracia, despilfarro y dependencia, y sacrifica la libertad en el altar del “bien común”, un concepto altruista que sirve de excusa para el control político. Es inmoral porque te trata como siervo eterno del Estado: los impuestos que te quitan financian un aparato que crece sin límites, sin importar su fracaso previo. En términos objetivistas, es un acto de irracionalidad colectiva donde los legisladores evaden la causalidad para perpetuar su poder.

¡Basta ya de ser las “vacas lecheras” del parasitismo estatal!

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