Este fin de semana se propagó por las redes noticiosas la escandalosa noticia de que la ONU eligió a la ‘República’ Islámica de Irán para presidir el “Comité de la ONU para la Protección de los Derechos de las Mujeres, los Derechos Humanos, y la Prevención del Terrorismo”.
Puse entre comillas el término república porque este régimen teocrático es todo lo contrario a la república. La república es un Estado de Derecho que se caracteriza por un modelo de orden político donde la autoridad suprema reside en normas generales, abstractas e impersonales, en lugar de en individuos. En este contexto, el ejercicio del poder se encuentra limitado y sujeto a reglas que se aplican de manera uniforme a toda la ciudadanía, incluyendo a quienes gobiernan. En otras palabras, el Estado de Derecho o Estado Republicano, es donde las leyes prevalecen sobre cualquier interés individual; donde el poder gubernamental es limitado para evitar acciones arbitrarias; donde las normas son generales y abstractas en lugar de decretos para casos específicos; donde la previsibilidad jurídica permite a los ciudadanos anticipar las consecuencias legales de sus actos; y donde la igualdad ante la ley asegura que ninguna persona esté por encima de las reglas.
La Teocracia Islámica de Irán es un régimen despótico, donde no existe ley, sólo mandatos que violan los derechos humanos. De hecho, esta teocracia despótica es la mayor violadora de los derechos de las mujeres, a quienes condena a morir por no usar bien una prenda de vestir o por bailar o por cantar o por protestar el maltrato del que son víctimas. Además, como si eso no fuera suficiente para descalificarlos para presidir dicha comisión, es la fuente del terrorismo al ser el principal Estado en fomentar, alimentar y financiar el terrorismo en el mundo. Su consigna, que revela sus intenciones es: “Muerte a Israel, muerte a America, muerte a todo infiel”. Su propósito declarado es someter al mundo entero al régimen del islam.
La insensatez de elegirlos para presidir una comisión encargade de velar que se protejan los derechos humanos parecería un chiste de mal gusto de una comedia barata si no fuera porque es una deplorable realidad. Y como si esa estupidez fuera poco, también elige la ONU a tres países que no permiten la existencia de organizaciones no gubernamentales en sus territorios, como son China, Cuba y Nicaragua, para presidir el Comité de Organizaciones No Gubernamentales que supervisa el trabajo de los grupos de derechos humanos en la ONU y decidir a cuáles acreditar.
Estos nombramientos ofenden a las personas de bien por ser a todas luces inmorales. Son irrazonables por ser contradicciones en sí mismas. ¿Cómo puede el asesino velar por el derecho a la vida de sus víctimas? ¿Cómo puede el ladrón ser el protector del derecho a la propiedad de aquellos a quienes despoja de la misma? ¿Cómo puede el censor defender el derecho a la libre emisión del pensamiento? ¿Cómo puede el violador resguardar a quien viola? ¿Cómo puede, quien trata a los demás meramente como medios, como objetos para ser usados según la voluntad del déspota, obligar y exigir que se trate uno mismo y a los demás como fines en sí mismos y no meramente como medios? ¿Cómo se le puede encargar a quien no respeta la dignidad humana que cuide de que se respete la dignidad humana? La contradicción es más que evidente.
Qué lejos está la ONU de ser la actualización de los principios kantianos expresados en La paz perpetua. La Organización de las Naciones Unidas nació oficialmente el 24 de octubre de 1945, inspirada en buena parte en las ideas expresadas por Immanuel Kant en su Paz perpetua, de la paz como construcción jurídica, no como equilibrio de fuerzas; del rechazo del derecho de conquista; de la publicidad de las decisiones; y de la centralidad de la dignidad humana. Kant propuso una organización como una República de Estados federados, una federación de paz (foedus pacificum) para asegurar el estado de libertad de los Estados conforme a la idea del derecho de gentes, donde prevalezca la ley legítima.
Pero la ONU se formó como una democracia constituida por una mayoría de estados despóticos que abiertamente rechazan el Estado de Derecho. ¿Qué puede esperarse si hacemos una organización democrática para hacer respetar las leyes que protegen los derechos de los individuos y ésta se compone de una mayoría de delincuentes? Pues que la colectividad de rufianes, elijan con su voto mayoritario a sus pares, a granujas para que ocupen los puestos claves en la organización, tal como está sucediendo.
Ahora esta bofetada a las personas de buena voluntad no es producto de la idiotez sino de una maldad premeditada. Es producto de mala fe. Es la explotación política, con deliberación y alevosía de un defecto en la constitución de la ONU. Los canallas se han despojado de la máscara de decencia. Ahora se comprende el comportamiento de la CICIG y de los supuestos organismos de verificación de violación a los derechos y de ‘elecciones limpias’ que nos visitan.
La ONU es una organización corrupta, cueva de ladrones y matones, que pretenden lavar su cara escondiéndose detrás de una supuesta legitimación institucional. Es una organización en donde los delincuentes se han apoderado del sistema de justicia. Y existe gracias al financiamiento de nosotros los tributarios. Es inmoral que subvencionemos a nuestros destructores. Es hora de que la ONU desaparezca.
Este fin de semana se propagó por las redes noticiosas la escandalosa noticia de que la ONU eligió a la ‘República’ Islámica de Irán para presidir el “Comité de la ONU para la Protección de los Derechos de las Mujeres, los Derechos Humanos, y la Prevención del Terrorismo”.
Puse entre comillas el término república porque este régimen teocrático es todo lo contrario a la república. La república es un Estado de Derecho que se caracteriza por un modelo de orden político donde la autoridad suprema reside en normas generales, abstractas e impersonales, en lugar de en individuos. En este contexto, el ejercicio del poder se encuentra limitado y sujeto a reglas que se aplican de manera uniforme a toda la ciudadanía, incluyendo a quienes gobiernan. En otras palabras, el Estado de Derecho o Estado Republicano, es donde las leyes prevalecen sobre cualquier interés individual; donde el poder gubernamental es limitado para evitar acciones arbitrarias; donde las normas son generales y abstractas en lugar de decretos para casos específicos; donde la previsibilidad jurídica permite a los ciudadanos anticipar las consecuencias legales de sus actos; y donde la igualdad ante la ley asegura que ninguna persona esté por encima de las reglas.
La Teocracia Islámica de Irán es un régimen despótico, donde no existe ley, sólo mandatos que violan los derechos humanos. De hecho, esta teocracia despótica es la mayor violadora de los derechos de las mujeres, a quienes condena a morir por no usar bien una prenda de vestir o por bailar o por cantar o por protestar el maltrato del que son víctimas. Además, como si eso no fuera suficiente para descalificarlos para presidir dicha comisión, es la fuente del terrorismo al ser el principal Estado en fomentar, alimentar y financiar el terrorismo en el mundo. Su consigna, que revela sus intenciones es: “Muerte a Israel, muerte a America, muerte a todo infiel”. Su propósito declarado es someter al mundo entero al régimen del islam.
La insensatez de elegirlos para presidir una comisión encargade de velar que se protejan los derechos humanos parecería un chiste de mal gusto de una comedia barata si no fuera porque es una deplorable realidad. Y como si esa estupidez fuera poco, también elige la ONU a tres países que no permiten la existencia de organizaciones no gubernamentales en sus territorios, como son China, Cuba y Nicaragua, para presidir el Comité de Organizaciones No Gubernamentales que supervisa el trabajo de los grupos de derechos humanos en la ONU y decidir a cuáles acreditar.
Estos nombramientos ofenden a las personas de bien por ser a todas luces inmorales. Son irrazonables por ser contradicciones en sí mismas. ¿Cómo puede el asesino velar por el derecho a la vida de sus víctimas? ¿Cómo puede el ladrón ser el protector del derecho a la propiedad de aquellos a quienes despoja de la misma? ¿Cómo puede el censor defender el derecho a la libre emisión del pensamiento? ¿Cómo puede el violador resguardar a quien viola? ¿Cómo puede, quien trata a los demás meramente como medios, como objetos para ser usados según la voluntad del déspota, obligar y exigir que se trate uno mismo y a los demás como fines en sí mismos y no meramente como medios? ¿Cómo se le puede encargar a quien no respeta la dignidad humana que cuide de que se respete la dignidad humana? La contradicción es más que evidente.
Qué lejos está la ONU de ser la actualización de los principios kantianos expresados en La paz perpetua. La Organización de las Naciones Unidas nació oficialmente el 24 de octubre de 1945, inspirada en buena parte en las ideas expresadas por Immanuel Kant en su Paz perpetua, de la paz como construcción jurídica, no como equilibrio de fuerzas; del rechazo del derecho de conquista; de la publicidad de las decisiones; y de la centralidad de la dignidad humana. Kant propuso una organización como una República de Estados federados, una federación de paz (foedus pacificum) para asegurar el estado de libertad de los Estados conforme a la idea del derecho de gentes, donde prevalezca la ley legítima.
Pero la ONU se formó como una democracia constituida por una mayoría de estados despóticos que abiertamente rechazan el Estado de Derecho. ¿Qué puede esperarse si hacemos una organización democrática para hacer respetar las leyes que protegen los derechos de los individuos y ésta se compone de una mayoría de delincuentes? Pues que la colectividad de rufianes, elijan con su voto mayoritario a sus pares, a granujas para que ocupen los puestos claves en la organización, tal como está sucediendo.
Ahora esta bofetada a las personas de buena voluntad no es producto de la idiotez sino de una maldad premeditada. Es producto de mala fe. Es la explotación política, con deliberación y alevosía de un defecto en la constitución de la ONU. Los canallas se han despojado de la máscara de decencia. Ahora se comprende el comportamiento de la CICIG y de los supuestos organismos de verificación de violación a los derechos y de ‘elecciones limpias’ que nos visitan.
La ONU es una organización corrupta, cueva de ladrones y matones, que pretenden lavar su cara escondiéndose detrás de una supuesta legitimación institucional. Es una organización en donde los delincuentes se han apoderado del sistema de justicia. Y existe gracias al financiamiento de nosotros los tributarios. Es inmoral que subvencionemos a nuestros destructores. Es hora de que la ONU desaparezca.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: