Hace cien años, en 1926, se abrió el edificio de la Bauhaus en Dessau. Esta inauguración marcó una nueva etapa para la 'Casa de la Construcción', dejando atrás el expresionismo y adoptando la Nueva Objetividad (die Neue Sachlichkeit). Este enfoque fue esencial en el movimiento del Deutscher Werkbund (Asociación Alemana de Artesanos), que fusionaba artes, oficios y producción industrial. Los principales representantes de lo que luego, en 1932, Philip Johnson y Henry Russel Hitchcock nombrarían Estilo Internacional, se formaron en el taller de Peter Behrens. En ese espacio aprendieron y trabajaron figuras como Walter Gropius y Mies van der Rohe, ambos directores y profesores de la Bauhaus.
Peter Behrens fundó, junto con Hermann Muthesius, el Deutscher Werkbund, desde donde propagó las ideas de la arquitectura objetiva (parte de la manifestación de la Neue Sachlichkeit). Fue él quien acuñó la célebre frase ‘menos es más’ posteriormente atribuida a Mies van der Rohe. En 1907 publicó el libro El arte en la tecnología en el que sentó las bases de lo que llamó el “diseño y funcionalidad perfectos”.
Mies van der Rohe, quien fue parte del consejo editorial de la revista de vanguardia ‘G: Material zur elementaren Gestaltung’ (Material para el diseño elemental), publicó las ideas fundamentales de la arquitectura objetiva, donde rechaza la postura expresionista, emocional, que consiste en expresar la subjetividad del artista y abraza el enfoque racional en la expresión de los hechos objetivos:
“Rechazamos toda especulación estética, toda doctrina, todo formalismo. Arquitectura es la voluntad de la época traducida en espacio; vivo, cambiante, nuevo. Ni al ayer, ni al mañana, solo al hoy podemos darle forma. Solo este tipo de edificio puede ser creativo. Crear forma de la naturaleza de nuestro oficio con los métodos de nuestro tiempo. Esta es nuestra misión. […] Rechazamos reconocer problemas de forma, sólo reconocemos problemas de construcción. La forma no es el fin de nuestro trabajo, sino que el resultado. La forma por sí misma no existe. Forma como fin es formalismo: y eso es lo que rechazamos. Esencialmente, nuestra misión es liberar la práctica de la construcción del control de la especulación estética y restaurarla a lo que debe ser: Construcción.”
En su discurso de 1950, dirigido a los estudiantes del Instituto Tecnológico de Illinois, dijo:
“La tecnología es mucho más que un método, es un mundo en sí mismo. Como método es superior en casi todo aspecto. Pero solo cuando se le deja ser como en las estructuras gigantescas de ingeniería, revela la tecnología su verdadera naturaleza. Allí es evidente que no es solo un medio útil, sino que es algo, algo en sí mismo, algo que tiene un significado y una forma poderosa; de hecho, tan poderosa que no es fácil denominarla. ¿Es eso aún tecnología o es arquitectura? Y es por esa razón que mucha gente está convencida de que la arquitectura estará pasada de moda y será reemplazada por la tecnología. Ese convencimiento no se basa en un pensamiento claro.
Exactamente es lo opuesto lo que pasa. Cuando la tecnología alcanza su auténtica realización, trasciende en arquitectura.
Es cierto que la arquitectura depende de hechos, pero su verdadero campo de acción está en el reino del significado. Espero que comprendan que la arquitectura no tiene nada que ver con la invención de formas.
No es un jardín de juegos para niños, jóvenes o viejos. La arquitectura es el verdadero campo de batalla del espíritu. La arquitectura escribió la historia de las épocas y les dio sus nombres.
La arquitectura depende de su tiempo. Es la cristalización de su estructura interna, el desarrollo lento de su forma. Esta es la razón por la cual la tecnología y la arquitectura están tan íntimamente relacionadas. Nuestro verdadero anhelo es que ambas crezcan juntas, que algún día la una sea la expresión de la otra.
Solo entonces tendremos una arquitectura digna de su nombre: Arquitectura como verdadero símbolo de nuestro tiempo.”
Mies van der Rohe opinaba que entre los hechos y las ideas existía una verdadera relación y que el desafío de los seres humanos reside en la comprensión de esta relación: “Los hechos objetivos nos han sido dados. Tenemos ciencia, tenemos tecnología, tenemos industrialización. Todos se aceptan como parte de la existencia progresista. La cuestión es como guiarlas en una dirección beneficiosa para todos nosotros.”
Él creía que la arquitectura no puede ser más que una expresión de los hechos objetivos; el reconocimiento de su existencia era, sentía, de suma importancia. Pero como él señaló:
“Entender una época significa entender su esencia y no todo lo que uno ve.” – Y la esencia de nuestra época es su tecnología industrial-. “[…] Algunas personas piensan que siempre deberías estar haciendo algo nuevo, piden más y más novedad, no las cosas esenciales. Lo esencial es de lo que trata la arquitectura. […] En arquitectura uno trata directamente con la construcción, por lo tanto, uno debe entender de construcción. Cuando la estructura se refina y cuando se vuelve expresión de la esencia de nuestro tiempo, entonces y solo entonces se vuelve arquitectura.”
Desde entonces, la Nueva Objetividad de la Bauhaus, ha conformado la estética de nuestra forma de vida, desde la arquitectura al diseño de todo tipo de utensilios, desde aviones, autos, muebles, lámparas, y hasta el teléfono celular.
Hace cien años, en 1926, se abrió el edificio de la Bauhaus en Dessau. Esta inauguración marcó una nueva etapa para la 'Casa de la Construcción', dejando atrás el expresionismo y adoptando la Nueva Objetividad (die Neue Sachlichkeit). Este enfoque fue esencial en el movimiento del Deutscher Werkbund (Asociación Alemana de Artesanos), que fusionaba artes, oficios y producción industrial. Los principales representantes de lo que luego, en 1932, Philip Johnson y Henry Russel Hitchcock nombrarían Estilo Internacional, se formaron en el taller de Peter Behrens. En ese espacio aprendieron y trabajaron figuras como Walter Gropius y Mies van der Rohe, ambos directores y profesores de la Bauhaus.
Peter Behrens fundó, junto con Hermann Muthesius, el Deutscher Werkbund, desde donde propagó las ideas de la arquitectura objetiva (parte de la manifestación de la Neue Sachlichkeit). Fue él quien acuñó la célebre frase ‘menos es más’ posteriormente atribuida a Mies van der Rohe. En 1907 publicó el libro El arte en la tecnología en el que sentó las bases de lo que llamó el “diseño y funcionalidad perfectos”.
Mies van der Rohe, quien fue parte del consejo editorial de la revista de vanguardia ‘G: Material zur elementaren Gestaltung’ (Material para el diseño elemental), publicó las ideas fundamentales de la arquitectura objetiva, donde rechaza la postura expresionista, emocional, que consiste en expresar la subjetividad del artista y abraza el enfoque racional en la expresión de los hechos objetivos:
“Rechazamos toda especulación estética, toda doctrina, todo formalismo. Arquitectura es la voluntad de la época traducida en espacio; vivo, cambiante, nuevo. Ni al ayer, ni al mañana, solo al hoy podemos darle forma. Solo este tipo de edificio puede ser creativo. Crear forma de la naturaleza de nuestro oficio con los métodos de nuestro tiempo. Esta es nuestra misión. […] Rechazamos reconocer problemas de forma, sólo reconocemos problemas de construcción. La forma no es el fin de nuestro trabajo, sino que el resultado. La forma por sí misma no existe. Forma como fin es formalismo: y eso es lo que rechazamos. Esencialmente, nuestra misión es liberar la práctica de la construcción del control de la especulación estética y restaurarla a lo que debe ser: Construcción.”
En su discurso de 1950, dirigido a los estudiantes del Instituto Tecnológico de Illinois, dijo:
“La tecnología es mucho más que un método, es un mundo en sí mismo. Como método es superior en casi todo aspecto. Pero solo cuando se le deja ser como en las estructuras gigantescas de ingeniería, revela la tecnología su verdadera naturaleza. Allí es evidente que no es solo un medio útil, sino que es algo, algo en sí mismo, algo que tiene un significado y una forma poderosa; de hecho, tan poderosa que no es fácil denominarla. ¿Es eso aún tecnología o es arquitectura? Y es por esa razón que mucha gente está convencida de que la arquitectura estará pasada de moda y será reemplazada por la tecnología. Ese convencimiento no se basa en un pensamiento claro.
Exactamente es lo opuesto lo que pasa. Cuando la tecnología alcanza su auténtica realización, trasciende en arquitectura.
Es cierto que la arquitectura depende de hechos, pero su verdadero campo de acción está en el reino del significado. Espero que comprendan que la arquitectura no tiene nada que ver con la invención de formas.
No es un jardín de juegos para niños, jóvenes o viejos. La arquitectura es el verdadero campo de batalla del espíritu. La arquitectura escribió la historia de las épocas y les dio sus nombres.
La arquitectura depende de su tiempo. Es la cristalización de su estructura interna, el desarrollo lento de su forma. Esta es la razón por la cual la tecnología y la arquitectura están tan íntimamente relacionadas. Nuestro verdadero anhelo es que ambas crezcan juntas, que algún día la una sea la expresión de la otra.
Solo entonces tendremos una arquitectura digna de su nombre: Arquitectura como verdadero símbolo de nuestro tiempo.”
Mies van der Rohe opinaba que entre los hechos y las ideas existía una verdadera relación y que el desafío de los seres humanos reside en la comprensión de esta relación: “Los hechos objetivos nos han sido dados. Tenemos ciencia, tenemos tecnología, tenemos industrialización. Todos se aceptan como parte de la existencia progresista. La cuestión es como guiarlas en una dirección beneficiosa para todos nosotros.”
Él creía que la arquitectura no puede ser más que una expresión de los hechos objetivos; el reconocimiento de su existencia era, sentía, de suma importancia. Pero como él señaló:
“Entender una época significa entender su esencia y no todo lo que uno ve.” – Y la esencia de nuestra época es su tecnología industrial-. “[…] Algunas personas piensan que siempre deberías estar haciendo algo nuevo, piden más y más novedad, no las cosas esenciales. Lo esencial es de lo que trata la arquitectura. […] En arquitectura uno trata directamente con la construcción, por lo tanto, uno debe entender de construcción. Cuando la estructura se refina y cuando se vuelve expresión de la esencia de nuestro tiempo, entonces y solo entonces se vuelve arquitectura.”
Desde entonces, la Nueva Objetividad de la Bauhaus, ha conformado la estética de nuestra forma de vida, desde la arquitectura al diseño de todo tipo de utensilios, desde aviones, autos, muebles, lámparas, y hasta el teléfono celular.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: