Por supuesto que me refiero al presupuesto del gobierno, aprobado para 2026, por un monto que asciende hasta GTQ 163 000 millones. Es una cifra extremadamente gigantesca. Este monto incluye cinco préstamos que ascienden a USD 1300 millones. También incluye GTQ 2400 millones para oenegés, donde habrá las legítimas y aquellas que se inventan una misión o actividad para vivir del dinero del gobierno.
Ese presupuesto también incluye un incremento salarial a los diputados. Nosotros, los tributarios, les pagamos su salario, que ahora será de GTQ 66 000 para cada uno. Seguramente ninguno de nosotros está de acuerdo con esto, pero no nos preguntaron. La indignación que sentimos es monumental. Esto equivale a GTQ 1347 millones para cumplir con ese auto recetado incremento salarial.
También hay un jugoso aporte para los CODEDES. Esto es lo que utilizan los diputados para congraciarse con sus electores. Ojalá se traduzca en obras y proyectos para generar desarrollo. La historia nos dice que no será así.
Este gobierno ha demostrado que no tiene capacidad de gestión. No ha sido capaz de generar proyectos, inversiones ni nada productivo. La pregunta obligatoria es a dónde irá a parar esa gigantesca cantidad de dinero.
Este desastroso gobierno nos hunde cada día más. No hemos tenido proyectos de desarrollo que generen empleos. Solo ha crecido la burocracia, lo que no se traduce en mejoras de ninguna índole.
La indignación de los que pagamos impuestos es monumental, así como lo es la imposibilidad de hacer algo al respecto.
Estamos condenados a seguir endeudándonos más y sin esperanza de ver proyectos de inversión y desarrollo que generen empleos productivos no burócratas.
Alguien dijo una vez: “nos duele nuestra Guatemala”. Definitivamente, nos duele esa danza irresponsable de millones de quetzales.
Sigo creyendo en lo que dijo don Carlos Lorenz, bombero voluntario, hace muchos años: “Dios es guatemalteco”. De alguna forma seguiremos hacia delante.
Por supuesto que me refiero al presupuesto del gobierno, aprobado para 2026, por un monto que asciende hasta GTQ 163 000 millones. Es una cifra extremadamente gigantesca. Este monto incluye cinco préstamos que ascienden a USD 1300 millones. También incluye GTQ 2400 millones para oenegés, donde habrá las legítimas y aquellas que se inventan una misión o actividad para vivir del dinero del gobierno.
Ese presupuesto también incluye un incremento salarial a los diputados. Nosotros, los tributarios, les pagamos su salario, que ahora será de GTQ 66 000 para cada uno. Seguramente ninguno de nosotros está de acuerdo con esto, pero no nos preguntaron. La indignación que sentimos es monumental. Esto equivale a GTQ 1347 millones para cumplir con ese auto recetado incremento salarial.
También hay un jugoso aporte para los CODEDES. Esto es lo que utilizan los diputados para congraciarse con sus electores. Ojalá se traduzca en obras y proyectos para generar desarrollo. La historia nos dice que no será así.
Este gobierno ha demostrado que no tiene capacidad de gestión. No ha sido capaz de generar proyectos, inversiones ni nada productivo. La pregunta obligatoria es a dónde irá a parar esa gigantesca cantidad de dinero.
Este desastroso gobierno nos hunde cada día más. No hemos tenido proyectos de desarrollo que generen empleos. Solo ha crecido la burocracia, lo que no se traduce en mejoras de ninguna índole.
La indignación de los que pagamos impuestos es monumental, así como lo es la imposibilidad de hacer algo al respecto.
Estamos condenados a seguir endeudándonos más y sin esperanza de ver proyectos de inversión y desarrollo que generen empleos productivos no burócratas.
Alguien dijo una vez: “nos duele nuestra Guatemala”. Definitivamente, nos duele esa danza irresponsable de millones de quetzales.
Sigo creyendo en lo que dijo don Carlos Lorenz, bombero voluntario, hace muchos años: “Dios es guatemalteco”. De alguna forma seguiremos hacia delante.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: