Terminó 2025, y el principal cuello de botella para el desarrollo del país sigue siendo la infraestructura. Algo que no está de más repetirlo, pero que llega a ser cansado seguirlo enfatizando, mes a mes, durante dos años de Gobierno.
El equipo de Gobierno está preparando los últimos detalles sobre el informe anual que hará el Presidente Bernardo Arévalo, y uno de los datos que seguro captará la atención de muchos es en cuántos kilómetros aumentó la red vial (ojalá tramos nuevos, y no solamente nuevos tramos registrados); a lo que yo sumaría la evaluación del estado físico de la red vial actual.
No obstante, mi interés es señalar el punto en el que creo que es necesario fijar la atención, y es en la capacidad de ejecutar los recursos que la cartera de Comunicaciones tiene, tuvo y tendrá a su cargo. En 2025, la ejecución presupuestaria del Ministerio cerró en 68.2%, para un presupuesto vigente de Q7,527 millones. Es importante aclarar que, de no haberse hecho reducciones del techo presupuestario a lo largo del año, la ejecución hubiera sido del 51.7% sobre un presupuesto de apertura de Q9,930 millones.
Ser el segundo Ministerio con menor ejecución, solamente por encima del Ministerio de Cultura y Deportes, no debiera pasar desapercibido por la población. Sin embargo, no puedo pasar por alto un detalle muy notorio y, de alguna forma, esperanzador: la ejecución en diciembre de 2025 superó los Q943 millones.
Entre 1996 y 2025, el CIV ha contado con 22 ministros, 5 de los cuales han sido en los últimos 24 meses. No obstante, la ejecución reportada en diciembre corresponde al primer mes de gestión de la Ministra Norma Zea. Analizando el primer mes en el cargo de cada uno de estos 22 ministros, la ejecución reportada por la Ministra Zea supera en más de 56% la cifra más grande que se había reportado, la cual corresponde al mes de julio de 2021, cuando asumió el cargo el Ministro Javier Maldonado. Claro que ha habido ejecuciones de mayor presupuesto en un solo mes, pero esto sucede cuando los ministros ya llevan tiempo en el cargo.
Este dato puede ser un indicio de cambio en la tendencia del CIV, el cual se ha caracterizado por tener recursos, pero no poderlos ejecutar. Hace falta mucho para poder hacer una valoración sobre la gestión de la actual ministra, pero este punto puede ser el catalizador de cambios que son necesarios impulsar.
Claro que no se puede hacer caso omiso a la baja ejecución en mantenimiento de la red vial (a cargo de COVIAL), ni de los paupérrimos resultados que presentan unidades ejecutoras como FOPAVI o la Unidad de Construcción de Edificios del Estado. Las ejecuciones de las tres entidades ocultan que sus presupuestos fueron severamente reducidos a lo largo de 2025: COVIAL inició el año con un presupuesto de Q2,210 millones, la UCEE con Q1,105millones, y FOPAVI con Q800 millones, pero terminaron el año con presupuestos vigentes de QQ1,463 millones, Q384 millones y Q389 millones, respectivamente.
Reconozco que no es suficiente hablar de dinero gastado, ya que el verdadero objetivo de contar con un Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda es la transformación de ese presupuesto en inversión física. Necesitamos caminos y carreteras, y no solamente partidas contables o saldos en caja. Y es por esta razón que cualquier Ministro debe tener la capacidad de gestionar el presupuesto y orientarlo a los proyectos prioritarios, cumpliendo con los criterios mínimos de transparencia que se esperaría en cualquier funcionario.
Inicia el 2026, y empiezan a aparecer nuevos contratos por adjudicar. Un buen resultado para Guatemala sería que los Q9,930 millones que están vigentes para el CIV sean ejecutados con prontitud y eficiencia, para que se conviertan en la infraestructura vital que necesita el país y así generar más y mejores oportunidades de desarrollo a lo largo y ancho del territorio.
Terminó 2025, y el principal cuello de botella para el desarrollo del país sigue siendo la infraestructura. Algo que no está de más repetirlo, pero que llega a ser cansado seguirlo enfatizando, mes a mes, durante dos años de Gobierno.
El equipo de Gobierno está preparando los últimos detalles sobre el informe anual que hará el Presidente Bernardo Arévalo, y uno de los datos que seguro captará la atención de muchos es en cuántos kilómetros aumentó la red vial (ojalá tramos nuevos, y no solamente nuevos tramos registrados); a lo que yo sumaría la evaluación del estado físico de la red vial actual.
No obstante, mi interés es señalar el punto en el que creo que es necesario fijar la atención, y es en la capacidad de ejecutar los recursos que la cartera de Comunicaciones tiene, tuvo y tendrá a su cargo. En 2025, la ejecución presupuestaria del Ministerio cerró en 68.2%, para un presupuesto vigente de Q7,527 millones. Es importante aclarar que, de no haberse hecho reducciones del techo presupuestario a lo largo del año, la ejecución hubiera sido del 51.7% sobre un presupuesto de apertura de Q9,930 millones.
Ser el segundo Ministerio con menor ejecución, solamente por encima del Ministerio de Cultura y Deportes, no debiera pasar desapercibido por la población. Sin embargo, no puedo pasar por alto un detalle muy notorio y, de alguna forma, esperanzador: la ejecución en diciembre de 2025 superó los Q943 millones.
Entre 1996 y 2025, el CIV ha contado con 22 ministros, 5 de los cuales han sido en los últimos 24 meses. No obstante, la ejecución reportada en diciembre corresponde al primer mes de gestión de la Ministra Norma Zea. Analizando el primer mes en el cargo de cada uno de estos 22 ministros, la ejecución reportada por la Ministra Zea supera en más de 56% la cifra más grande que se había reportado, la cual corresponde al mes de julio de 2021, cuando asumió el cargo el Ministro Javier Maldonado. Claro que ha habido ejecuciones de mayor presupuesto en un solo mes, pero esto sucede cuando los ministros ya llevan tiempo en el cargo.
Este dato puede ser un indicio de cambio en la tendencia del CIV, el cual se ha caracterizado por tener recursos, pero no poderlos ejecutar. Hace falta mucho para poder hacer una valoración sobre la gestión de la actual ministra, pero este punto puede ser el catalizador de cambios que son necesarios impulsar.
Claro que no se puede hacer caso omiso a la baja ejecución en mantenimiento de la red vial (a cargo de COVIAL), ni de los paupérrimos resultados que presentan unidades ejecutoras como FOPAVI o la Unidad de Construcción de Edificios del Estado. Las ejecuciones de las tres entidades ocultan que sus presupuestos fueron severamente reducidos a lo largo de 2025: COVIAL inició el año con un presupuesto de Q2,210 millones, la UCEE con Q1,105millones, y FOPAVI con Q800 millones, pero terminaron el año con presupuestos vigentes de QQ1,463 millones, Q384 millones y Q389 millones, respectivamente.
Reconozco que no es suficiente hablar de dinero gastado, ya que el verdadero objetivo de contar con un Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda es la transformación de ese presupuesto en inversión física. Necesitamos caminos y carreteras, y no solamente partidas contables o saldos en caja. Y es por esta razón que cualquier Ministro debe tener la capacidad de gestionar el presupuesto y orientarlo a los proyectos prioritarios, cumpliendo con los criterios mínimos de transparencia que se esperaría en cualquier funcionario.
Inicia el 2026, y empiezan a aparecer nuevos contratos por adjudicar. Un buen resultado para Guatemala sería que los Q9,930 millones que están vigentes para el CIV sean ejecutados con prontitud y eficiencia, para que se conviertan en la infraestructura vital que necesita el país y así generar más y mejores oportunidades de desarrollo a lo largo y ancho del territorio.