Hace un siglo, Le Corbusier y su colega Pierre Jeanneret diseñaron una casa que representaba perfectamente sus ideas sobre la «máquina para vivir». La construyeron para la exposición experimental de viviendas Weissenhofsiedlung (Urbanización Weissenhof), ubicada en la ladera del Weissenhof en Stuttgart. El evento fue organizado por el Deutscher Werkbund (Asociación Alemana de Artesanos) y el diseño general de la urbanización estuvo a cargo de Ludwig Mies van der Rohe, quien invitó a destacados arquitectos modernos alemanes como Walter Gropius, Bruno Taut, Hans Scharoun y Peter Behrens; así como a los holandeses Mart Stam y Oud, el vienés Josef Frank, el belga Victor Bourgeois y, por supuesto, a los suizo-franceses Le Corbusier y Pierre Jeanneret. Esta exposición buscaba mostrar cómo podía ser la ciudad del futuro.
Le Corbusier presentó la casa Citrohan con un manifiesto donde estableció los «cinco puntos de una nueva arquitectura», fundamentales para el movimiento moderno. Estos principios buscaban superar las limitaciones tradicionales y aprovechar el potencial del hormigón armado.
1. Pilotis (Pies derechos, ya sean pilares o columnas)
Los muros de carga se reemplazan por una retícula de pilares de concreto armado, lo que eleva el edificio y libera la planta baja para circulación, ventilación y luz, convirtiendo el terreno en un espacio continuo. Esta base técnica permite el desarrollo de los demás puntos.
2. Planta libre
La eliminación de los muros estructurales permite que la distribución interior se independice completamente de la estructura portante. De este modo, los espacios pueden configurarse de manera flexible, facilitando su adaptación a diversas funciones según las necesidades del proyecto.
3. Fachada libre
La estructura se apoya en los pies derechos y no en la fachada, lo que permite diseñar el exterior sin limitaciones estructurales y optar por muros ligeros, superficies continuas y ventanas de disposición libre.
4. Ventana longitudinal (o ventana corrida)
La fachada libre permite que las ventanas recorran toda la pared, ofreciendo luz uniforme y vistas panorámicas.
5. Terraza jardín (o techo-jardín)
El techo plano sirve como espacio extra para jardín, solárium o deporte, y aísla térmicamente la losa de hormigón. Sustituye al tejado inclinado tradicional.
Las cinco ideas resultantes del uso de una arquitectura en concreto armado permiten liberar el espacio de manera saludable. Las casas de piedra, con su planta rígida y fachadas pesadas, se ven renovadas al multiplicarse las áreas útiles gracias a los pilotes y las terrazas ajardinadas. Las grandes ventanas aportan abundante luz natural que beneficia la salud de los interiores. Así, en apenas diez años, Le Corbusier logra, mediante sus principios y edificaciones, revolucionar el concepto tradicional de vivienda, el cual ya había sido cuestionado por Adolf Loos en Viena antes de 1914. No obstante, la "máquina de habitar" que él promueve toma formas distintas según el terreno y se adapta a las necesidades, privilegiando siempre la libertad de movimiento de quienes la habitan y bañando los espacios con gran luminosidad.
Pero esta libertad, enfatiza Le Corbusier, se ordena con el trazado regulador que es un seguro contra la arbitrariedad, pues es la operación de verificación que asegura la relación armónica entre las partes con las partes y de estas con el todo:
«El trazado regulador aporta esta matemática sensible que proporciona la percepción bienhechora del orden. La elección de un trazado regulador, fija la geometría de la obra, y por tanto, determina uno de los momentos decisivos de la inspiración, es una de las operaciones capitales de la arquitectura.»
[Le Corbusier. “Los trazados reguladores”. Hacia una arquitectura.]
El éxito alcanzado por la exposición de Stuttgart condujo directamente a la formación de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM), iniciados en el verano de 1928 en el castillo de La Sarraz, próximo a Lausana. Le Corbusier desempeñó un papel fundamental en la organización del primer congreso, y sus planteamientos ejercieron una notable influencia en las ediciones celebradas en Frankfurt (1929), Bruselas (1930), Atenas (1933) y París (1937), las cuales fueron determinantes para el análisis colectivo sobre la vivienda mínima y la planificación urbana funcional.
Ha sido pues, Le Corbusier, el arquitecto más influyente en todo un siglo de arquitectura.
Hace un siglo, Le Corbusier y su colega Pierre Jeanneret diseñaron una casa que representaba perfectamente sus ideas sobre la «máquina para vivir». La construyeron para la exposición experimental de viviendas Weissenhofsiedlung (Urbanización Weissenhof), ubicada en la ladera del Weissenhof en Stuttgart. El evento fue organizado por el Deutscher Werkbund (Asociación Alemana de Artesanos) y el diseño general de la urbanización estuvo a cargo de Ludwig Mies van der Rohe, quien invitó a destacados arquitectos modernos alemanes como Walter Gropius, Bruno Taut, Hans Scharoun y Peter Behrens; así como a los holandeses Mart Stam y Oud, el vienés Josef Frank, el belga Victor Bourgeois y, por supuesto, a los suizo-franceses Le Corbusier y Pierre Jeanneret. Esta exposición buscaba mostrar cómo podía ser la ciudad del futuro.
Le Corbusier presentó la casa Citrohan con un manifiesto donde estableció los «cinco puntos de una nueva arquitectura», fundamentales para el movimiento moderno. Estos principios buscaban superar las limitaciones tradicionales y aprovechar el potencial del hormigón armado.
1. Pilotis (Pies derechos, ya sean pilares o columnas)
Los muros de carga se reemplazan por una retícula de pilares de concreto armado, lo que eleva el edificio y libera la planta baja para circulación, ventilación y luz, convirtiendo el terreno en un espacio continuo. Esta base técnica permite el desarrollo de los demás puntos.
2. Planta libre
La eliminación de los muros estructurales permite que la distribución interior se independice completamente de la estructura portante. De este modo, los espacios pueden configurarse de manera flexible, facilitando su adaptación a diversas funciones según las necesidades del proyecto.
3. Fachada libre
La estructura se apoya en los pies derechos y no en la fachada, lo que permite diseñar el exterior sin limitaciones estructurales y optar por muros ligeros, superficies continuas y ventanas de disposición libre.
4. Ventana longitudinal (o ventana corrida)
La fachada libre permite que las ventanas recorran toda la pared, ofreciendo luz uniforme y vistas panorámicas.
5. Terraza jardín (o techo-jardín)
El techo plano sirve como espacio extra para jardín, solárium o deporte, y aísla térmicamente la losa de hormigón. Sustituye al tejado inclinado tradicional.
Las cinco ideas resultantes del uso de una arquitectura en concreto armado permiten liberar el espacio de manera saludable. Las casas de piedra, con su planta rígida y fachadas pesadas, se ven renovadas al multiplicarse las áreas útiles gracias a los pilotes y las terrazas ajardinadas. Las grandes ventanas aportan abundante luz natural que beneficia la salud de los interiores. Así, en apenas diez años, Le Corbusier logra, mediante sus principios y edificaciones, revolucionar el concepto tradicional de vivienda, el cual ya había sido cuestionado por Adolf Loos en Viena antes de 1914. No obstante, la "máquina de habitar" que él promueve toma formas distintas según el terreno y se adapta a las necesidades, privilegiando siempre la libertad de movimiento de quienes la habitan y bañando los espacios con gran luminosidad.
Pero esta libertad, enfatiza Le Corbusier, se ordena con el trazado regulador que es un seguro contra la arbitrariedad, pues es la operación de verificación que asegura la relación armónica entre las partes con las partes y de estas con el todo:
«El trazado regulador aporta esta matemática sensible que proporciona la percepción bienhechora del orden. La elección de un trazado regulador, fija la geometría de la obra, y por tanto, determina uno de los momentos decisivos de la inspiración, es una de las operaciones capitales de la arquitectura.»
[Le Corbusier. “Los trazados reguladores”. Hacia una arquitectura.]
El éxito alcanzado por la exposición de Stuttgart condujo directamente a la formación de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM), iniciados en el verano de 1928 en el castillo de La Sarraz, próximo a Lausana. Le Corbusier desempeñó un papel fundamental en la organización del primer congreso, y sus planteamientos ejercieron una notable influencia en las ediciones celebradas en Frankfurt (1929), Bruselas (1930), Atenas (1933) y París (1937), las cuales fueron determinantes para el análisis colectivo sobre la vivienda mínima y la planificación urbana funcional.
Ha sido pues, Le Corbusier, el arquitecto más influyente en todo un siglo de arquitectura.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: