Después de la impresionante y quirúrgica operación militar de los norteamericanos para sacar al tirano criminal Nicolás Maduro de su búnker en Venezuela, aparecieron los que siempre protestan contra las acciones más justas. De los comunistas y socialistas del siglo XXI no puede esperarse menos. Esos hipócritas nunca defienden los derechos de los individuos, todo lo contrario. ¿Pero que hay de los demás? Algunos no pueden superar su animadversión contra el presidente Trump y, no importa lo que haga, lo condenarán.
Una cosa ha quedado clara: los demócratas prefieren ponerse del lado de criminales, terroristas extranjeros, traficantes de personas y tiranos en lugar de defender los derechos de la gente honesta. ¿Y qué hay de la ONU? Pues esa organización que ha puesto a violadores de derechos, como los supuestos protectores de estos, ha actuado como siempre, defendiendo a cuanto tirano déspota puede.
El argumento favorito de estos defensores de lo indefendible es: «El presidente Trump violó el Derecho Internacional y violó la soberanía de Venezuela. Si se acepta esto, no habrá límite para que inicie la fuerza contra otras naciones.»
Bueno, los derechos son cuestiones de principios y la soberanía se deriva de estos.
PRINCIPIO
Un principio es una proposición verdadera que no tiene antecedentes, por eso es una verdad primera de la que otras se derivan.
Viendo la realidad, uno se da cuenta de que la vida consiste en acción autogenerada para mantenerse en existencia como organismo vivo. Viendo la realidad, uno se da cuenta de que cada organismo usa su consciencia para detectar lo que lo beneficia y lo que lo perjudica para actuar buscando lo primero y evitar lo segundo. El fin de su acción es el bienestar de sí mismo; ergo, es un fin en sí mismo. El humano no es distinto en este aspecto. La diferencia es su consciencia racional que le permite planear cómo desea vivir a corto y largo plazo. La naturaleza de su ser exige que actúe según su mejor juicio. Lo que necesita es, por ser racional, un código de conducta, una moral, que le sirva de guía para buscar aquellos valores que le ayuden a vivir como ser humano. Necesita una ética eudemia. Y como advierte que la cooperación social es más fecunda que la producción de valores aislados, razona cómo debe ser su conducta con relación a los demás.
Su primer principio moral es: «Trátate a ti mismo y a los demás siempre como un fin en sí mismo y no meramente como un medio».
DERECHO
El derecho individual es el principio moral que rige la conducta de los hombres en un contexto social. Y lo repito, el principio reza así: «Trátate a ti mismo y a los demás siempre como un fin en sí mismo y nunca meramente como un medio».
Que una persona sea un fin en sí misma solo indica que sus acciones están orientadas como fin último a mantenerse en existencia y, si puede, vivir una vida placentera como él la entienda o desee, y como ser racional, según le indique su mejor juicio.
El “derecho”, al ser un principio moral que rige la conducta de los individuos en un contexto social, es la norma que establece cómo se deben comportar los que deseen participar de la sociedad. Es la aprobación y legitimización de la libertad de acción del individuo en la sociedad. Es el reconocimiento de que es correcto que el individuo actúe según su mejor juicio. El derecho es siempre sobre la libertad de acción. La libertad de disponer de su propiedad para vivir la vida según considere mejor. La única obligación que impone el derecho de un individuo a los demás es respetar su libertad de acción.
Se deriva de este principio el concepto de soberanía, que consiste en su derecho de cada asociado o ciudadano de ejercer su mejor juicio para determinar quiénes y cómo defenderán los derechos de cada uno. Para eso establecen un gobierno. Su función legítimamente delegada, basada en el principio de autodefensa, es defender los derechos de los ciudadanos de quien pretenda violarlos.
Cuando el gobierno, o sea, otras personas, intervienen para revertir la decisión que una persona hace sobre sí misma y su vida, violan el derecho de la persona en cuestión y la soberanía. El gobierno, que se supone que se establece para proteger los derechos del individuo, los viola en este caso. Se está arrogando el derecho a violar el derecho de otro. Pero no hay “derecho a esclavizar a otro”. La contradicción destruye por completo el concepto de derecho y sustituye como norma de conducta en sociedad la obediencia a los mandatos arbitrarios del gobernante. Al destruir el principio moral de conducta, es evidente que destruye la moral. Por eso la intervención del gobierno es inmoral. El gobierno se coloca en un estado de guerra contra sus ciudadanos habiendo desobedecido el mandato de estos.
Por eso la soberanía no puede ser reclamada por las dictaduras. Un gobierno que viola los derechos de sus propios ciudadanos no puede reclamar derecho alguno. El derecho a la autodeterminación de las naciones no se aplica a las dictaduras como la de Venezuela, que por la fuerza somete a los individuos cuyos derechos violan. Solo se aplica a sociedades libres o a las que buscan establecer la libertad.
Los gobiernos dictatoriales existen fuera de toda ley moral, por lo que cualquier nación libre tiene el derecho de invadirlas y liberar a los individuos de esas cárceles políticas. No es el deber de una nación libre liberar a los individuos esclavizados y secuestrados por los criminales dictadores de esas hordas, pero tiene todo el derecho de hacerlo si y cuando lo desee. Por eso Donald Trump no violó la soberanía de los venezolanos, sino que actuó en derecho y justicia para devolvérselas.
VIVA VENEZUELA LIBRE.
Después de la impresionante y quirúrgica operación militar de los norteamericanos para sacar al tirano criminal Nicolás Maduro de su búnker en Venezuela, aparecieron los que siempre protestan contra las acciones más justas. De los comunistas y socialistas del siglo XXI no puede esperarse menos. Esos hipócritas nunca defienden los derechos de los individuos, todo lo contrario. ¿Pero que hay de los demás? Algunos no pueden superar su animadversión contra el presidente Trump y, no importa lo que haga, lo condenarán.
Una cosa ha quedado clara: los demócratas prefieren ponerse del lado de criminales, terroristas extranjeros, traficantes de personas y tiranos en lugar de defender los derechos de la gente honesta. ¿Y qué hay de la ONU? Pues esa organización que ha puesto a violadores de derechos, como los supuestos protectores de estos, ha actuado como siempre, defendiendo a cuanto tirano déspota puede.
El argumento favorito de estos defensores de lo indefendible es: «El presidente Trump violó el Derecho Internacional y violó la soberanía de Venezuela. Si se acepta esto, no habrá límite para que inicie la fuerza contra otras naciones.»
Bueno, los derechos son cuestiones de principios y la soberanía se deriva de estos.
PRINCIPIO
Un principio es una proposición verdadera que no tiene antecedentes, por eso es una verdad primera de la que otras se derivan.
Viendo la realidad, uno se da cuenta de que la vida consiste en acción autogenerada para mantenerse en existencia como organismo vivo. Viendo la realidad, uno se da cuenta de que cada organismo usa su consciencia para detectar lo que lo beneficia y lo que lo perjudica para actuar buscando lo primero y evitar lo segundo. El fin de su acción es el bienestar de sí mismo; ergo, es un fin en sí mismo. El humano no es distinto en este aspecto. La diferencia es su consciencia racional que le permite planear cómo desea vivir a corto y largo plazo. La naturaleza de su ser exige que actúe según su mejor juicio. Lo que necesita es, por ser racional, un código de conducta, una moral, que le sirva de guía para buscar aquellos valores que le ayuden a vivir como ser humano. Necesita una ética eudemia. Y como advierte que la cooperación social es más fecunda que la producción de valores aislados, razona cómo debe ser su conducta con relación a los demás.
Su primer principio moral es: «Trátate a ti mismo y a los demás siempre como un fin en sí mismo y no meramente como un medio».
DERECHO
El derecho individual es el principio moral que rige la conducta de los hombres en un contexto social. Y lo repito, el principio reza así: «Trátate a ti mismo y a los demás siempre como un fin en sí mismo y nunca meramente como un medio».
Que una persona sea un fin en sí misma solo indica que sus acciones están orientadas como fin último a mantenerse en existencia y, si puede, vivir una vida placentera como él la entienda o desee, y como ser racional, según le indique su mejor juicio.
El “derecho”, al ser un principio moral que rige la conducta de los individuos en un contexto social, es la norma que establece cómo se deben comportar los que deseen participar de la sociedad. Es la aprobación y legitimización de la libertad de acción del individuo en la sociedad. Es el reconocimiento de que es correcto que el individuo actúe según su mejor juicio. El derecho es siempre sobre la libertad de acción. La libertad de disponer de su propiedad para vivir la vida según considere mejor. La única obligación que impone el derecho de un individuo a los demás es respetar su libertad de acción.
Se deriva de este principio el concepto de soberanía, que consiste en su derecho de cada asociado o ciudadano de ejercer su mejor juicio para determinar quiénes y cómo defenderán los derechos de cada uno. Para eso establecen un gobierno. Su función legítimamente delegada, basada en el principio de autodefensa, es defender los derechos de los ciudadanos de quien pretenda violarlos.
Cuando el gobierno, o sea, otras personas, intervienen para revertir la decisión que una persona hace sobre sí misma y su vida, violan el derecho de la persona en cuestión y la soberanía. El gobierno, que se supone que se establece para proteger los derechos del individuo, los viola en este caso. Se está arrogando el derecho a violar el derecho de otro. Pero no hay “derecho a esclavizar a otro”. La contradicción destruye por completo el concepto de derecho y sustituye como norma de conducta en sociedad la obediencia a los mandatos arbitrarios del gobernante. Al destruir el principio moral de conducta, es evidente que destruye la moral. Por eso la intervención del gobierno es inmoral. El gobierno se coloca en un estado de guerra contra sus ciudadanos habiendo desobedecido el mandato de estos.
Por eso la soberanía no puede ser reclamada por las dictaduras. Un gobierno que viola los derechos de sus propios ciudadanos no puede reclamar derecho alguno. El derecho a la autodeterminación de las naciones no se aplica a las dictaduras como la de Venezuela, que por la fuerza somete a los individuos cuyos derechos violan. Solo se aplica a sociedades libres o a las que buscan establecer la libertad.
Los gobiernos dictatoriales existen fuera de toda ley moral, por lo que cualquier nación libre tiene el derecho de invadirlas y liberar a los individuos de esas cárceles políticas. No es el deber de una nación libre liberar a los individuos esclavizados y secuestrados por los criminales dictadores de esas hordas, pero tiene todo el derecho de hacerlo si y cuando lo desee. Por eso Donald Trump no violó la soberanía de los venezolanos, sino que actuó en derecho y justicia para devolvérselas.
VIVA VENEZUELA LIBRE.