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Defender la libertad sin perder la humanidad: resiliencia que nace del amor

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Claudia Rosales Modenessi |
27 de enero, 2026

Hay personas cuya vida nos recuerda que la libertad no es una abstracción ni un concepto reservado para los discursos solemnes. La libertad es una responsabilidad diaria, frágil y exigente, que se defiende en decisiones concretas. Personas que, incluso frente al dolor más profundo, eligen no endurecerse, no callar y no abandonar al otro. Lilian Tintori es una de ellas.

Su historia es ampliamente conocida. Tras la detención injusta de su esposo, el líder opositor venezolano Leopoldo López, Lilian transformó una experiencia íntima y devastadora en una causa colectiva. En un contexto marcado por la represión, el miedo y el silencio impuesto, decidió alzar la voz, no solo por su familia, sino por cientos de presos políticos y por miles de familias atrapadas en la misma realidad. Desde entonces, su vida ha estado profundamente ligada a la defensa de los derechos humanos y de la dignidad humana.

Sin embargo, reducir su liderazgo a la visibilidad pública sería incompleto. Lo que distingue a Lilian no es el volumen del discurso ni la contundencia del reclamo, sino su origen: el amor. Amor como motor, como sostén y como forma de resistencia. Un amor que no se volvió rencor, que no derivó en dureza y que no perdió humanidad, a pesar de la injusticia vivida.

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Lilian ha comprendido algo esencial y doloroso a la vez: la prisión política no encarcela únicamente a una persona. Fractura familias, desgasta comunidades y deja huellas profundas en generaciones enteras. Por eso, su trabajo ha ido más allá de la denuncia pública. Se ha enfocado en acompañar, sostener y ofrecer herramientas concretas a quienes viven esta realidad, entendiendo que resistir también implica cuidar, orientar y reconstruir.

Como parte de ese trabajo, el Political Prisoner Support Team (PPST) —una iniciativa que opera dentro del World Liberty Congress y que fue cofundada por familiares de presos políticos— ha desarrollado herramientas que recogen años de experiencia directa con familias afectadas. Entre ellas destacan el Pathway to Freedom Manual, orientado a los procesos de liberación; el After Liberation Manual, enfocado en la reintegración tras la excarcelación; y un Activist Training Manual actualmente en desarrollo. Estos manuales no nacen desde la teoría ni desde espacios mediáticos, sino desde el trabajo de campo y el acompañamiento humano en contextos de represión.

Desde el Political Prisoner Support Team se ha venido desarrollando, además, un nuevo proyecto que busca ampliar este acompañamiento de forma ética y segura. Partiendo de años de experiencia directa con familias de presos políticos en distintas regiones del mundo, el equipo trabaja en cómo escalar ese apoyo sin perder el componente humano, la confianza ni la dignidad de quienes se encuentran en contextos altamente represivos. Este esfuerzo pone la innovación y la tecnología al servicio de la defensa de la libertad y de la dignidad humana.

En lo personal, conocer a Lilian ha sido confirmar que el liderazgo más transformador no es el que se impone, sino el que acompaña. Es un ser de luz: amorosa, generosa en su escucha, firme sin dureza. Su resiliencia no nace de la épica ni del heroísmo discursivo, sino de la compasión cotidiana y de la convicción profunda de que la libertad vale la pena, incluso cuando el costo personal es alto.

Hoy, cuando la tentación de normalizar la injusticia y mirar hacia otro lado se vuelve cada vez más frecuente, su ejemplo nos interpela con claridad. La libertad no se defiende sola. Requiere presencia, coherencia y valentía moral. Requiere personas dispuestas a incomodar, a insistir y, sobre todo, a no abandonar al otro.

Defender la libertad —en Venezuela, en América Latina y en cualquier lugar donde el poder pretenda imponerse sobre la dignidad humana— es una responsabilidad compartida. No basta con indignarse. Es necesario acompañar, sostener y actuar. El amor, cuando se convierte en acción, puede ser una de las formas más poderosas de resistencia.

Defender la libertad sin perder la humanidad: resiliencia que nace del amor

Claudia Rosales Modenessi |
27 de enero, 2026
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Hay personas cuya vida nos recuerda que la libertad no es una abstracción ni un concepto reservado para los discursos solemnes. La libertad es una responsabilidad diaria, frágil y exigente, que se defiende en decisiones concretas. Personas que, incluso frente al dolor más profundo, eligen no endurecerse, no callar y no abandonar al otro. Lilian Tintori es una de ellas.

Su historia es ampliamente conocida. Tras la detención injusta de su esposo, el líder opositor venezolano Leopoldo López, Lilian transformó una experiencia íntima y devastadora en una causa colectiva. En un contexto marcado por la represión, el miedo y el silencio impuesto, decidió alzar la voz, no solo por su familia, sino por cientos de presos políticos y por miles de familias atrapadas en la misma realidad. Desde entonces, su vida ha estado profundamente ligada a la defensa de los derechos humanos y de la dignidad humana.

Sin embargo, reducir su liderazgo a la visibilidad pública sería incompleto. Lo que distingue a Lilian no es el volumen del discurso ni la contundencia del reclamo, sino su origen: el amor. Amor como motor, como sostén y como forma de resistencia. Un amor que no se volvió rencor, que no derivó en dureza y que no perdió humanidad, a pesar de la injusticia vivida.

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Lilian ha comprendido algo esencial y doloroso a la vez: la prisión política no encarcela únicamente a una persona. Fractura familias, desgasta comunidades y deja huellas profundas en generaciones enteras. Por eso, su trabajo ha ido más allá de la denuncia pública. Se ha enfocado en acompañar, sostener y ofrecer herramientas concretas a quienes viven esta realidad, entendiendo que resistir también implica cuidar, orientar y reconstruir.

Como parte de ese trabajo, el Political Prisoner Support Team (PPST) —una iniciativa que opera dentro del World Liberty Congress y que fue cofundada por familiares de presos políticos— ha desarrollado herramientas que recogen años de experiencia directa con familias afectadas. Entre ellas destacan el Pathway to Freedom Manual, orientado a los procesos de liberación; el After Liberation Manual, enfocado en la reintegración tras la excarcelación; y un Activist Training Manual actualmente en desarrollo. Estos manuales no nacen desde la teoría ni desde espacios mediáticos, sino desde el trabajo de campo y el acompañamiento humano en contextos de represión.

Desde el Political Prisoner Support Team se ha venido desarrollando, además, un nuevo proyecto que busca ampliar este acompañamiento de forma ética y segura. Partiendo de años de experiencia directa con familias de presos políticos en distintas regiones del mundo, el equipo trabaja en cómo escalar ese apoyo sin perder el componente humano, la confianza ni la dignidad de quienes se encuentran en contextos altamente represivos. Este esfuerzo pone la innovación y la tecnología al servicio de la defensa de la libertad y de la dignidad humana.

En lo personal, conocer a Lilian ha sido confirmar que el liderazgo más transformador no es el que se impone, sino el que acompaña. Es un ser de luz: amorosa, generosa en su escucha, firme sin dureza. Su resiliencia no nace de la épica ni del heroísmo discursivo, sino de la compasión cotidiana y de la convicción profunda de que la libertad vale la pena, incluso cuando el costo personal es alto.

Hoy, cuando la tentación de normalizar la injusticia y mirar hacia otro lado se vuelve cada vez más frecuente, su ejemplo nos interpela con claridad. La libertad no se defiende sola. Requiere presencia, coherencia y valentía moral. Requiere personas dispuestas a incomodar, a insistir y, sobre todo, a no abandonar al otro.

Defender la libertad —en Venezuela, en América Latina y en cualquier lugar donde el poder pretenda imponerse sobre la dignidad humana— es una responsabilidad compartida. No basta con indignarse. Es necesario acompañar, sostener y actuar. El amor, cuando se convierte en acción, puede ser una de las formas más poderosas de resistencia.

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