La administración Arévalo va a empezar el año nuevo con Q24 mil millones en saldos de caja por recaudación no ejecutada y préstamos sin usar. Repito, les sobra ese platal porque no han gastado el dinero que ya nos quitaron en impuestos y porque nos endeudaron y no usan esos préstamos (que ya generan intereses), ni usan el dinero que les entra por colocación de bonos del tesoro.
Porque es difícil dimensionar ese platal, aquí va puesto de otra forma: son Q24,000,000,000.00. ¡El saldo de arranque para 2026 es 24 % más cuantioso que el del año pasado!
El año pasado la administración semillera/raicera ejecutó el 90.6 % del presupuesto vigente; es decir, que fue incapaz de ejecutar un porcentaje relativamente bajo. Pero no te engañes si crees que eso es buena noticia. ¿Por qué? Porque la mal llamada inversión estatal no es inversión realmente. ¿Por qué? Porque técnicamente invertir es el proceso de comprar activos que aumentan de valor con el tiempo y proporcionan rendimientos en forma de pagos de ingresos o ganancias de capital, y, bueno, las mal llamadas inversiones del gobierno no suelen aumentar de valor con el tiempo y, más que rendimientos, operan con pérdidas y sólo sobreviven gracias a subsidios. Desde una perspectiva estatista y política, así es como son las cosas; pero desde una perspectiva financiera, ¡puras pérdidas!
¿Solo por eso? No. También resulta que del total de la llamada ejecución presupuestaria un porcentaje elevado se usa para gestionar la masa salarial de políticos y todo tipo de burócratas. Digo gestionar, y no ejecutar, porque los sueldos y honorarios por servicios profesionales, técnicos, de consultoría y asesoría, relacionados con estudios, investigaciones, análisis, auditorías, así como los servicios de traducción de documentos, servicios de intérpretes y traducción simultánea, y las actuaciiones artísticas y deportivas y capacitaciones, no se ponen en obra, ni se llevan a cabo, sino que se tramitan.
Como el proyecto de presupuesto 2026 para políticos y burócratas está suspendido gracias a una resolución atinada de la Corte de Constitucionalidad, seguramente el Ejecutivo intentará entregarle al Congreso ajustes al presupuesto 2025 que quedó vigente para este año. ¡Es inadmisible que esos ajustes no tomen en cuenta el platal que les sobra! ¡Es inadmisible que la administración Arévalo se sirva con la cuchara grande a costa de los tributarios! Y te recuerdo… por si se te olvida… que tú eres uno de esos tributarios.
A todo esto, ¿por qué les sobra plata? Porque la Administración está cobrando más impuestos de los que calculó que iba a poder tomar de los tributarios; porque el Congreso le aprobó al Ejecutivo una colocación enorme de bonos del tesoro (Q25,000,000,000.00) que son deuda (que tú pagas), porque el Ejecutivo ha pedido préstamos que no usa (aunque estamos pagando los intereses) y porque los pipodermos no son capaces de ejecutar aunque tengan el dinero. ¿Ves? No es problema de dinero, es problema de incapacidad.
Y un detalle más: habría que ver —de aquel total de ejecución— qué porcentaje se usa con propósitos clientelares, con propósitos electorales, con propósitos de propaganda y para beneficiar patrocinadores, socios, familiares, amigos, correligionarios y otros parásitos.
En el tercer año de la administración Arévalo cabe exigir responsabilidad y eficiencia: menos burocracia, menos deuda y más respeto a los tributarios que sostenemos todo esto.
Arévalo empieza con platal extra
La administración Arévalo va a empezar el año nuevo con Q24 mil millones en saldos de caja por recaudación no ejecutada y préstamos sin usar. Repito, les sobra ese platal porque no han gastado el dinero que ya nos quitaron en impuestos y porque nos endeudaron y no usan esos préstamos (que ya generan intereses), ni usan el dinero que les entra por colocación de bonos del tesoro.
Porque es difícil dimensionar ese platal, aquí va puesto de otra forma: son Q24,000,000,000.00. ¡El saldo de arranque para 2026 es 24 % más cuantioso que el del año pasado!
El año pasado la administración semillera/raicera ejecutó el 90.6 % del presupuesto vigente; es decir, que fue incapaz de ejecutar un porcentaje relativamente bajo. Pero no te engañes si crees que eso es buena noticia. ¿Por qué? Porque la mal llamada inversión estatal no es inversión realmente. ¿Por qué? Porque técnicamente invertir es el proceso de comprar activos que aumentan de valor con el tiempo y proporcionan rendimientos en forma de pagos de ingresos o ganancias de capital, y, bueno, las mal llamadas inversiones del gobierno no suelen aumentar de valor con el tiempo y, más que rendimientos, operan con pérdidas y sólo sobreviven gracias a subsidios. Desde una perspectiva estatista y política, así es como son las cosas; pero desde una perspectiva financiera, ¡puras pérdidas!
¿Solo por eso? No. También resulta que del total de la llamada ejecución presupuestaria un porcentaje elevado se usa para gestionar la masa salarial de políticos y todo tipo de burócratas. Digo gestionar, y no ejecutar, porque los sueldos y honorarios por servicios profesionales, técnicos, de consultoría y asesoría, relacionados con estudios, investigaciones, análisis, auditorías, así como los servicios de traducción de documentos, servicios de intérpretes y traducción simultánea, y las actuaciiones artísticas y deportivas y capacitaciones, no se ponen en obra, ni se llevan a cabo, sino que se tramitan.
Como el proyecto de presupuesto 2026 para políticos y burócratas está suspendido gracias a una resolución atinada de la Corte de Constitucionalidad, seguramente el Ejecutivo intentará entregarle al Congreso ajustes al presupuesto 2025 que quedó vigente para este año. ¡Es inadmisible que esos ajustes no tomen en cuenta el platal que les sobra! ¡Es inadmisible que la administración Arévalo se sirva con la cuchara grande a costa de los tributarios! Y te recuerdo… por si se te olvida… que tú eres uno de esos tributarios.
A todo esto, ¿por qué les sobra plata? Porque la Administración está cobrando más impuestos de los que calculó que iba a poder tomar de los tributarios; porque el Congreso le aprobó al Ejecutivo una colocación enorme de bonos del tesoro (Q25,000,000,000.00) que son deuda (que tú pagas), porque el Ejecutivo ha pedido préstamos que no usa (aunque estamos pagando los intereses) y porque los pipodermos no son capaces de ejecutar aunque tengan el dinero. ¿Ves? No es problema de dinero, es problema de incapacidad.
Y un detalle más: habría que ver —de aquel total de ejecución— qué porcentaje se usa con propósitos clientelares, con propósitos electorales, con propósitos de propaganda y para beneficiar patrocinadores, socios, familiares, amigos, correligionarios y otros parásitos.
En el tercer año de la administración Arévalo cabe exigir responsabilidad y eficiencia: menos burocracia, menos deuda y más respeto a los tributarios que sostenemos todo esto.