El proyecto Xochi no es nuevo, al contrario, ha llevado cerca de una década verlo florecer. Posterior a las primeras conceptualizaciones del proyecto en 2017, la etapa de negociaciones y adquisiciones de derecho de vía conllevó alrededor de 3 años, y fue hasta finales de 2023 que se inició con la construcción. Este fue el preámbulo para que el 14 de junio de 2026 por fin pudiera darle la bienvenida al público.
Ahora bien, a pesar de ser una historia de trabajo, innovación y movilización de recursos sin precedente en Guatemala, hizo falta muy poco para poner en tela de duda el diseño y construcción de esta nueva carretera; ¿por qué?
Porque 30 kilómetros parecen muy poco para compensar la ausencia de inversión en seis municipios y dos departamentos, que suman alrededor de 324,000 habitantes. Pero hace falta contar los más de 1,600 puestos de trabajo que se crearon durante su construcción, y los programas de inclusión de talento local (Xamba), desarrollo de emprendimiento de mujeres y jóvenes (Emprendex), y levantamiento participativo de capital social (Inviertex).
Porque 30 kilómetros se describen como un proyecto privado aislado del contexto local, pero en realidad ha sido una oportunidad de inversión para alrededor de 100 guatemaltecos (54% mujeres) que podrán ver retornos en el mediano y largo plazo.
Porque 30 kilómetros de nuevo pavimento en la zona es algo que no merece titulares, pero nadie enfatiza la innovación que está presente en toda la ingeniería del proyecto, incluyendo puentes, bóvedas, distribuidores viales, y drenajes, sin descuidar la conservación del entorno y la preservación de la flora y fauna de la región.
Porque 30 kilómetros en la costa sur del país pueden ser fácilmente objeto de acusaciones infundadas, derivadas del desconocimiento y de la malicia. Pero con tan sólo hacer un par de búsquedas en internet o preguntas a la inteligencia artificial, se puede constatar el apoyo de expertos, nacionales e internacionales, y la validación de agencias multilaterales.
Porque 30 kilómetros dan la oportunidad para que aparezcan los oportunistas a conveniencia, que poco saben de desarrollo y mucho saben de chantaje y búsqueda de rentas. Sin embargo, ha sido encomiable el actuar conjunto de todas las entidades que han llamado a la reflexión ciudadana sobre los beneficios que trae semejante proyecto de infraestructura para todo el país.
Finalmente, porque 30 kilómetros es apenas una pequeña muestra de lo necesita el país para dinamizar la economía, pero es mucho cuando por contraste se hace notoria la incapacidad del Estado de cumplir con su responsabilidad de facilitar la movilización de mercancías, de personas, de ideas y de capitales a lo largo y ancho de Guatemala.
A mi muy particular parecer, el Corredor de las Flores no puede reducirse a más velocidad, menos tiempo y más eficiencia. La carretera Xochi es una nueva forma de ver el desarrollo vial, y un esquema novedoso para incluir a la población en una visión de movilidad eficiente con impactos medibles, tanto en las áreas financieras como sociales y ambientales (la meta es sembrar 70 mil árboles nativos a lo largo del corredor).
Y cuando se describe un proyecto de este tipo en su correcta magnitud, mucho más se extraña la postura clara y contundente de un liderazgo que está llamado a representar la unidad nacional, tal y como lo establece el artículo 182 de la Constitución.
Mi invitación es a visitar el proyecto, recorrerlo, y poner atención en todo lo que se viene a continuación. Y para aquellos que buscan hacer una crítica sin fundamento, tan sólo puedo decirles que, gracias a quienes estarán dispuestos a pagar por un mejor servicio, las carreteras públicas verán una sensible reducción en el tráfico de quienes son usuarios habituales, y que son testigos de de una infraestructura que lleva mucho tiempo sin ser atendida por quien tiene la responsabilidad de hacerlo.
El proyecto Xochi no es nuevo, al contrario, ha llevado cerca de una década verlo florecer. Posterior a las primeras conceptualizaciones del proyecto en 2017, la etapa de negociaciones y adquisiciones de derecho de vía conllevó alrededor de 3 años, y fue hasta finales de 2023 que se inició con la construcción. Este fue el preámbulo para que el 14 de junio de 2026 por fin pudiera darle la bienvenida al público.
Ahora bien, a pesar de ser una historia de trabajo, innovación y movilización de recursos sin precedente en Guatemala, hizo falta muy poco para poner en tela de duda el diseño y construcción de esta nueva carretera; ¿por qué?
Porque 30 kilómetros parecen muy poco para compensar la ausencia de inversión en seis municipios y dos departamentos, que suman alrededor de 324,000 habitantes. Pero hace falta contar los más de 1,600 puestos de trabajo que se crearon durante su construcción, y los programas de inclusión de talento local (Xamba), desarrollo de emprendimiento de mujeres y jóvenes (Emprendex), y levantamiento participativo de capital social (Inviertex).
Porque 30 kilómetros se describen como un proyecto privado aislado del contexto local, pero en realidad ha sido una oportunidad de inversión para alrededor de 100 guatemaltecos (54% mujeres) que podrán ver retornos en el mediano y largo plazo.
Porque 30 kilómetros de nuevo pavimento en la zona es algo que no merece titulares, pero nadie enfatiza la innovación que está presente en toda la ingeniería del proyecto, incluyendo puentes, bóvedas, distribuidores viales, y drenajes, sin descuidar la conservación del entorno y la preservación de la flora y fauna de la región.
Porque 30 kilómetros en la costa sur del país pueden ser fácilmente objeto de acusaciones infundadas, derivadas del desconocimiento y de la malicia. Pero con tan sólo hacer un par de búsquedas en internet o preguntas a la inteligencia artificial, se puede constatar el apoyo de expertos, nacionales e internacionales, y la validación de agencias multilaterales.
Porque 30 kilómetros dan la oportunidad para que aparezcan los oportunistas a conveniencia, que poco saben de desarrollo y mucho saben de chantaje y búsqueda de rentas. Sin embargo, ha sido encomiable el actuar conjunto de todas las entidades que han llamado a la reflexión ciudadana sobre los beneficios que trae semejante proyecto de infraestructura para todo el país.
Finalmente, porque 30 kilómetros es apenas una pequeña muestra de lo necesita el país para dinamizar la economía, pero es mucho cuando por contraste se hace notoria la incapacidad del Estado de cumplir con su responsabilidad de facilitar la movilización de mercancías, de personas, de ideas y de capitales a lo largo y ancho de Guatemala.
A mi muy particular parecer, el Corredor de las Flores no puede reducirse a más velocidad, menos tiempo y más eficiencia. La carretera Xochi es una nueva forma de ver el desarrollo vial, y un esquema novedoso para incluir a la población en una visión de movilidad eficiente con impactos medibles, tanto en las áreas financieras como sociales y ambientales (la meta es sembrar 70 mil árboles nativos a lo largo del corredor).
Y cuando se describe un proyecto de este tipo en su correcta magnitud, mucho más se extraña la postura clara y contundente de un liderazgo que está llamado a representar la unidad nacional, tal y como lo establece el artículo 182 de la Constitución.
Mi invitación es a visitar el proyecto, recorrerlo, y poner atención en todo lo que se viene a continuación. Y para aquellos que buscan hacer una crítica sin fundamento, tan sólo puedo decirles que, gracias a quienes estarán dispuestos a pagar por un mejor servicio, las carreteras públicas verán una sensible reducción en el tráfico de quienes son usuarios habituales, y que son testigos de de una infraestructura que lleva mucho tiempo sin ser atendida por quien tiene la responsabilidad de hacerlo.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: