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Estimados taxistas, Uber no es su enemigo… ¡son ustedes mismos!

Redacción
28 de agosto, 2018
Cuando Francisco de Rojas Zorrilla dijo que “no puede haber gran hazaña sin gran competencia”, definitivamente no estaba pensando en la pugna de los taxistas con Uber. Sin embargo hoy, varios años después, su frase se aplica al caso y se complementa con ésta de González Moore: “la innovación constante es la única forma de mantenerse competitivo, porque ninguna ventaja es sostenible en el largo plazo”.
Partiendo de esta última frase, no deberían sorprendernos ciertos aspectos relacionados con los taxis en 2018. El hecho de que el famoso “taxi tradicional” esté siendo desplazado por innovadoras formas de negocio (y competencia legal) como Uber, Cabify, Urban Taxi, InDriver o VIT, encuentra su principal causa en la actitud y pensamiento de sus empleados y promotores: los taxistas clásicos que se rehúsan a aceptar la competencia y que, en vez de idear métodos más efectivos para colocarse a la altura de su competidor, optan por una pésima costumbre, síntoma principal del mal perdedor: la manifestación, el bloqueo, el berrinche y los alegatos.
La manifestación de taxistas del lunes 27 de agosto en la Ciudad de Guatemala y en Antigua Guatemala es, más que ridícula, un ejemplo de porqué un sistema que funcionaba pero que era un calvario para el cliente fue desplazado por un sistema que pensó no solo en el consumidor sino en el trabajador y que se apoyó de la tecnología para salir adelante. Uber en Guatemala ofrece sus servicios a más de 246 mil usuarios y con 5 mil 800 socios conductores se posiciona como uno de los medios de transporte más eficientes, seguros e innovadores en el país. A Uber le siguen sus competidores directos, como Urban Taxi e InDriver.
El rotundo éxito de estas plataformas de transporte no es ningún misterio. Basta con poner atención. Uber llegó a Guatemala a competir en un mercado entre desatendido y cruel. Al taxista siempre se le etiquetó como mal conductor, descuidado, caro, sucio, poco honrado y aprovechado. Si bien esta es una generalización, no deja de ser cierta en la mayoría de casos. Por eso, cuando la opción de transportarse con una tarifa muchísimo menor, en la comodidad de un auto confiable, con un conductor honrado, respetuoso, amable y con un servicio que se apoya en la tecnología (ahora y cada vez más en nuestras manos), el éxito fue inevitable. Y es que ahí está la clave: pensar en el usuario y proporcionar herramientas eficaces para mejorar un servicio básico como el transporte.
Por eso, estimado taxista, ni Uber ni la tecnología son sus enemigos. El mayor problema es usted mismo, el servicio que brinda y la mala fama que carga bajo el brazo. Si mantiene su unidad en excelentes condiciones, cuida su higiene personal, conduce responsablemente, modera sus tarifas, se apoya en los beneficios de la tecnología y es educado con sus pasajeros, verá cómo Uber le sirve de inspiración y dejará de antagonizarlo. Bienvenido al libre mercado, en dónde el mejor gana exactamente por eso: por ser el mejor.
Así como AirBNB supo ubicar las debilidades la industria hotelera, ofreciendo una ilimitada disponibilidad, simplicidad para trámites online y opciones de precios, y como Netflix opacó a Blockbuster, que quebró por su escasa oferta de estrenos para una gran demanda y altos precios de alquiler de películas, así Uber aplicó todas sus ventajas sobre los taxis tradicionales. Ahora lo que suceda con esta industria está en manos de los taxistas… y la solución escapa de la manifestación, el bloqueo, el berrinche y los alegatos, definitivamente.
República es ajena a la opinión expresada en este artículo

Estimados taxistas, Uber no es su enemigo… ¡son ustedes mismos!

Redacción
28 de agosto, 2018
Cuando Francisco de Rojas Zorrilla dijo que “no puede haber gran hazaña sin gran competencia”, definitivamente no estaba pensando en la pugna de los taxistas con Uber. Sin embargo hoy, varios años después, su frase se aplica al caso y se complementa con ésta de González Moore: “la innovación constante es la única forma de mantenerse competitivo, porque ninguna ventaja es sostenible en el largo plazo”.
Partiendo de esta última frase, no deberían sorprendernos ciertos aspectos relacionados con los taxis en 2018. El hecho de que el famoso “taxi tradicional” esté siendo desplazado por innovadoras formas de negocio (y competencia legal) como Uber, Cabify, Urban Taxi, InDriver o VIT, encuentra su principal causa en la actitud y pensamiento de sus empleados y promotores: los taxistas clásicos que se rehúsan a aceptar la competencia y que, en vez de idear métodos más efectivos para colocarse a la altura de su competidor, optan por una pésima costumbre, síntoma principal del mal perdedor: la manifestación, el bloqueo, el berrinche y los alegatos.
La manifestación de taxistas del lunes 27 de agosto en la Ciudad de Guatemala y en Antigua Guatemala es, más que ridícula, un ejemplo de porqué un sistema que funcionaba pero que era un calvario para el cliente fue desplazado por un sistema que pensó no solo en el consumidor sino en el trabajador y que se apoyó de la tecnología para salir adelante. Uber en Guatemala ofrece sus servicios a más de 246 mil usuarios y con 5 mil 800 socios conductores se posiciona como uno de los medios de transporte más eficientes, seguros e innovadores en el país. A Uber le siguen sus competidores directos, como Urban Taxi e InDriver.
El rotundo éxito de estas plataformas de transporte no es ningún misterio. Basta con poner atención. Uber llegó a Guatemala a competir en un mercado entre desatendido y cruel. Al taxista siempre se le etiquetó como mal conductor, descuidado, caro, sucio, poco honrado y aprovechado. Si bien esta es una generalización, no deja de ser cierta en la mayoría de casos. Por eso, cuando la opción de transportarse con una tarifa muchísimo menor, en la comodidad de un auto confiable, con un conductor honrado, respetuoso, amable y con un servicio que se apoya en la tecnología (ahora y cada vez más en nuestras manos), el éxito fue inevitable. Y es que ahí está la clave: pensar en el usuario y proporcionar herramientas eficaces para mejorar un servicio básico como el transporte.
Por eso, estimado taxista, ni Uber ni la tecnología son sus enemigos. El mayor problema es usted mismo, el servicio que brinda y la mala fama que carga bajo el brazo. Si mantiene su unidad en excelentes condiciones, cuida su higiene personal, conduce responsablemente, modera sus tarifas, se apoya en los beneficios de la tecnología y es educado con sus pasajeros, verá cómo Uber le sirve de inspiración y dejará de antagonizarlo. Bienvenido al libre mercado, en dónde el mejor gana exactamente por eso: por ser el mejor.
Así como AirBNB supo ubicar las debilidades la industria hotelera, ofreciendo una ilimitada disponibilidad, simplicidad para trámites online y opciones de precios, y como Netflix opacó a Blockbuster, que quebró por su escasa oferta de estrenos para una gran demanda y altos precios de alquiler de películas, así Uber aplicó todas sus ventajas sobre los taxis tradicionales. Ahora lo que suceda con esta industria está en manos de los taxistas… y la solución escapa de la manifestación, el bloqueo, el berrinche y los alegatos, definitivamente.
República es ajena a la opinión expresada en este artículo

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