Por Juan Diego Godoy
¿Cuántas medallas más necesitamos para darnos cuenta de que los guatemaltecos somos buenos atletas? ¿Los Juegos de Toronto aún no son suficientes para abrirnos los benditos ojos?
Para quien todavía no se ha enterado de las proezas de nuestros atletas en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, aquí un breve resumen.
Los hermanos Brol, Herbert y Enrique, ganaron la medalla de oro y bronce (respectivamente) en la competencia de tiro. Kevin Cordón arrasó en bádminton y se llevó la medalla de oro. Juan Ignacio Maegli y su velero se posicionan en primer lugar y competirán este sábado. Ana Sofía Gómez, la gimnasta de 19 años, se llevó el bronce luego de una presentación que dejó estupefactos a todos. Jorge Vega, quien era un completo extraño antes de estos juegos, obtuvo una merecidísima medalla de oro en gimnasia (todavía sigo viendo el video de su presentación y me quedo sorprendido).
Guatemala está dando una gran presentación en estos juegos panamericanos. Eso es un hecho. Quizá no seamos un Estados Unidos o una Cuba (ambos países con un record de medallas increíble) pero vamos por buen camino y estamos avanzando a pasos agigantados.
¡Y que fácil es emocionarse y aplaudir! Pero cuando indagamos un poco en la vida de estos atletas, exploramos su trabajo y nos acercamos a ellos, nos admiramos aún más.
Tuve la oportunidad de visitar la Federación de Bádminton hace un par de semanas. Las condiciones no son las mejores, es un sitio apretado e incómodo, pero ahí entrena Kevin Cordón, el zacapaneco que sin quejarse ha ganado incontables campeonatos y puesto el nombre de Guatemala en alto.
Sé que la mayoría de los atletas viaja con $40 de viáticos, se transporta de manera incómoda y vive en condiciones que nadie imaginaría. ¿O alguien no se recuerda de la casa y circunstancias de vida del marchista Erick Barrondo, ganador de la medalla de plata en las Olimpiadas de Londres 2012? ¡Y ni hablar del escándalo del que fueron partícipes los miembros de la Federación de Atletismo cuando quisieron vender sus medallas para comprar un autobús para transportarse! Como diría Juan Gutiérrez, ¡que ridículo!
Jorge Vega viajó con estas incomodidades y entrenó en esas condiciones desastrosas, pero allí está, sosteniendo su medalla de oro entre dos estadounidenses, que no solo lo doblan en estatura sino en comodidades, pero que son el ejemplo perfecto de que, por más que se tengo todo, no siempre se gana.
No se diga de el “Club de Vela” de Guatemala en Amatitlán (que es el que yo conozco), también en condiciones que dejan mucho que desear. Sin embargo Maegli sigue navegando como un astro y representando a nuestro país con la frente en alto.
Así me podría ir mil párrafos más. Pero creo que todos somos sabemos las tristes condiciones en las que entrenan y se transportan nuestros atletas guatemaltecos. Tampoco ignoramos el escaso presupuesto (si es que pudiera llamarse presupuesto) que reciben las federaciones deportivas del país y el poco interés de parte de las autoridades y de nosotros mismos por apoyar a estos deportistas que si algo merecen es respeto y apoyo, porque ellos si que son héroes. Son personas que se atreven a luchar por sus sueños, a demostrar que son los mejores en lo que hacen, aunque lo hagan en las peores condiciones.
Por eso termino exhortando a todos los que lean esta columna, a que apoyemos como es debido a estos orgullos nacionales. ¡Ojala y la misma afición que recibe la desastrosa y vergonzosa selección de Fútbol la recibieran estos atletas! ¡De seguro tendríamos mil medallas más y lugares aptos para practicar estos deportes! No estoy pidiendo a los fanáticos del fútbol que cambien su deporte favorito, pero nada cuesta apoyar; seguirles la pista a los atletas, participar en las manifestaciones que exigen un aumento del presupuesto, estar enterado de las competencias y demás. Porque al fin y al cabo estos atletas son héroes que dan a conocer a Guatemala con una buena causa, y son de los únicos que ayudan a rescatar esa poca reputación respetable que queda de este país que se hunde cada vez más entre la miseria y la corrupción.
Por Juan Diego Godoy
¿Cuántas medallas más necesitamos para darnos cuenta de que los guatemaltecos somos buenos atletas? ¿Los Juegos de Toronto aún no son suficientes para abrirnos los benditos ojos?
Para quien todavía no se ha enterado de las proezas de nuestros atletas en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, aquí un breve resumen.
Los hermanos Brol, Herbert y Enrique, ganaron la medalla de oro y bronce (respectivamente) en la competencia de tiro. Kevin Cordón arrasó en bádminton y se llevó la medalla de oro. Juan Ignacio Maegli y su velero se posicionan en primer lugar y competirán este sábado. Ana Sofía Gómez, la gimnasta de 19 años, se llevó el bronce luego de una presentación que dejó estupefactos a todos. Jorge Vega, quien era un completo extraño antes de estos juegos, obtuvo una merecidísima medalla de oro en gimnasia (todavía sigo viendo el video de su presentación y me quedo sorprendido).
Guatemala está dando una gran presentación en estos juegos panamericanos. Eso es un hecho. Quizá no seamos un Estados Unidos o una Cuba (ambos países con un record de medallas increíble) pero vamos por buen camino y estamos avanzando a pasos agigantados.
¡Y que fácil es emocionarse y aplaudir! Pero cuando indagamos un poco en la vida de estos atletas, exploramos su trabajo y nos acercamos a ellos, nos admiramos aún más.
Tuve la oportunidad de visitar la Federación de Bádminton hace un par de semanas. Las condiciones no son las mejores, es un sitio apretado e incómodo, pero ahí entrena Kevin Cordón, el zacapaneco que sin quejarse ha ganado incontables campeonatos y puesto el nombre de Guatemala en alto.
Sé que la mayoría de los atletas viaja con $40 de viáticos, se transporta de manera incómoda y vive en condiciones que nadie imaginaría. ¿O alguien no se recuerda de la casa y circunstancias de vida del marchista Erick Barrondo, ganador de la medalla de plata en las Olimpiadas de Londres 2012? ¡Y ni hablar del escándalo del que fueron partícipes los miembros de la Federación de Atletismo cuando quisieron vender sus medallas para comprar un autobús para transportarse! Como diría Juan Gutiérrez, ¡que ridículo!
Jorge Vega viajó con estas incomodidades y entrenó en esas condiciones desastrosas, pero allí está, sosteniendo su medalla de oro entre dos estadounidenses, que no solo lo doblan en estatura sino en comodidades, pero que son el ejemplo perfecto de que, por más que se tengo todo, no siempre se gana.
No se diga de el “Club de Vela” de Guatemala en Amatitlán (que es el que yo conozco), también en condiciones que dejan mucho que desear. Sin embargo Maegli sigue navegando como un astro y representando a nuestro país con la frente en alto.
Así me podría ir mil párrafos más. Pero creo que todos somos sabemos las tristes condiciones en las que entrenan y se transportan nuestros atletas guatemaltecos. Tampoco ignoramos el escaso presupuesto (si es que pudiera llamarse presupuesto) que reciben las federaciones deportivas del país y el poco interés de parte de las autoridades y de nosotros mismos por apoyar a estos deportistas que si algo merecen es respeto y apoyo, porque ellos si que son héroes. Son personas que se atreven a luchar por sus sueños, a demostrar que son los mejores en lo que hacen, aunque lo hagan en las peores condiciones.
Por eso termino exhortando a todos los que lean esta columna, a que apoyemos como es debido a estos orgullos nacionales. ¡Ojala y la misma afición que recibe la desastrosa y vergonzosa selección de Fútbol la recibieran estos atletas! ¡De seguro tendríamos mil medallas más y lugares aptos para practicar estos deportes! No estoy pidiendo a los fanáticos del fútbol que cambien su deporte favorito, pero nada cuesta apoyar; seguirles la pista a los atletas, participar en las manifestaciones que exigen un aumento del presupuesto, estar enterado de las competencias y demás. Porque al fin y al cabo estos atletas son héroes que dan a conocer a Guatemala con una buena causa, y son de los únicos que ayudan a rescatar esa poca reputación respetable que queda de este país que se hunde cada vez más entre la miseria y la corrupción.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: