Una tabla de quesos, permite presentar variedad de quesos de forma atractiva. Los quesos van bien solos, pero con frutas frescas, mermeladas, frutos secos, verduras o panes lucirán más atractivos.
Algunas mezclas de hierbas aromáticas como orégano, tomillo, albahaca o romero con un poco de aceite extra virgen aportarán sabores agradables. Conviene prepararlos con anticipación para que absorban estos sabores.
Las frutas frescas como uvas o manzanas, decorarán, pero a la vez limpian le paladar y refrescan. Otras frutas como las fresas, moras o frambuesas, lucirán bien y combinarán principalmente con quesos cremosos.
Los frutos secos como nueces, semillas de marañón, pasas, higos o dátiles resaltarán el sabor de los quesos. Otra manera de variar su presentación, es a través de adicionar vegetales como apio o zanahoria en bastones, tomates cherry enteros o cortados por la mitad, hojas de lechuga, arúgula o espinaca. Estas hojas, deberán estar condimentadas con sal y pimienta, aceite de oliva o vinagre. Todo deberá ser apetecible y servido para ser degustado.
A la hora de preparar la tabla de quesos, corte los quesos de diversas maneras. Sí son para untar, presente entero, el queso parmesano se corta en lascas, los curados de forma triangular o en cubos los quesos semiduros o duros.
Finalmente, el pan es el acompañante ideal. Por tanto, una mezcla de panes tostados, baguete o integral lucirá bien y dará la opción al comensal de seleccionar. Panes con pasas o nueces van bien con los curados.
La variedad de quesos van desde el requesón hasta algunos más fuertes. Según el tipo de leche empleado para su preparación determinará su textura como su sabor y serán clasificados de acuerdo al tipo de leche empleada, textura, edad y proceso de maduración.
Los quesos frescos como el requesón, la ricota, el queso fresco o la mozzarella son quesos húmedos y bastante blandos. Los quesos blandos como el Camembert, Brie con una capa mohosa aterciopelada o el Feta.
Los quesos semi secos como el Edam, Gouda están recubiertos con una cera que contribuye a conservar su humedad. Se cortan fácilmente, pero son difíciles de rallar. Otra variedad es el queso Manchego, empleado en platos horneados porque se funde uniformemente.
Los quesos de pasta dura o seca como el Provolone o el Gruyére de consistencia firme, se cortan o rallan bien, ofrecen un sabor ligeramente salados. Son ideales para servir como entremeses.
Quesos para rallar como el Pecorino o Parmesano con una textura que permite desmenuzarlo. Los quesos azules, nombre que reciben debido a su veteado es el resultado de inyectarles un moho especial antes que el mismo madure. Algunas variedades son el Roquefort o el Gorgonzola con sabores fuertes y cremosos.
Además de las versátiles tablas anteriormente mencionadas, cabe resaltar que el queso acompaña bien con sopas, ensaladas o complementa a salsas o platillos salados o dulces.
Una tabla de quesos, permite presentar variedad de quesos de forma atractiva. Los quesos van bien solos, pero con frutas frescas, mermeladas, frutos secos, verduras o panes lucirán más atractivos.
Algunas mezclas de hierbas aromáticas como orégano, tomillo, albahaca o romero con un poco de aceite extra virgen aportarán sabores agradables. Conviene prepararlos con anticipación para que absorban estos sabores.
Las frutas frescas como uvas o manzanas, decorarán, pero a la vez limpian le paladar y refrescan. Otras frutas como las fresas, moras o frambuesas, lucirán bien y combinarán principalmente con quesos cremosos.
Los frutos secos como nueces, semillas de marañón, pasas, higos o dátiles resaltarán el sabor de los quesos. Otra manera de variar su presentación, es a través de adicionar vegetales como apio o zanahoria en bastones, tomates cherry enteros o cortados por la mitad, hojas de lechuga, arúgula o espinaca. Estas hojas, deberán estar condimentadas con sal y pimienta, aceite de oliva o vinagre. Todo deberá ser apetecible y servido para ser degustado.
A la hora de preparar la tabla de quesos, corte los quesos de diversas maneras. Sí son para untar, presente entero, el queso parmesano se corta en lascas, los curados de forma triangular o en cubos los quesos semiduros o duros.
Finalmente, el pan es el acompañante ideal. Por tanto, una mezcla de panes tostados, baguete o integral lucirá bien y dará la opción al comensal de seleccionar. Panes con pasas o nueces van bien con los curados.
La variedad de quesos van desde el requesón hasta algunos más fuertes. Según el tipo de leche empleado para su preparación determinará su textura como su sabor y serán clasificados de acuerdo al tipo de leche empleada, textura, edad y proceso de maduración.
Los quesos frescos como el requesón, la ricota, el queso fresco o la mozzarella son quesos húmedos y bastante blandos. Los quesos blandos como el Camembert, Brie con una capa mohosa aterciopelada o el Feta.
Los quesos semi secos como el Edam, Gouda están recubiertos con una cera que contribuye a conservar su humedad. Se cortan fácilmente, pero son difíciles de rallar. Otra variedad es el queso Manchego, empleado en platos horneados porque se funde uniformemente.
Los quesos de pasta dura o seca como el Provolone o el Gruyére de consistencia firme, se cortan o rallan bien, ofrecen un sabor ligeramente salados. Son ideales para servir como entremeses.
Quesos para rallar como el Pecorino o Parmesano con una textura que permite desmenuzarlo. Los quesos azules, nombre que reciben debido a su veteado es el resultado de inyectarles un moho especial antes que el mismo madure. Algunas variedades son el Roquefort o el Gorgonzola con sabores fuertes y cremosos.
Además de las versátiles tablas anteriormente mencionadas, cabe resaltar que el queso acompaña bien con sopas, ensaladas o complementa a salsas o platillos salados o dulces.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: