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El modus operandi del PP criminaliza la protesta social

Redacción República
28 de septiembre, 2014

Pascual y Pop, al igual



que otros, se han asegurado literalmente de criminalizar la protesta social. Han



aceptado que la protesta -en sus diversas manifestaciones- incluya actos que



permiten atribuirle carácter criminal. Por



ejemplo, bloqueos de carreteras como los del 17 y 18 en donde además de



violaciones a derechos humanos, también resultan heridos policías en



Chiquimula, y amenazan a niños en un bus que trataron de volcar en Totonicapán.



Mientras que diputados como Pop, cual extorsión, negociaban en el Congreso el



rescate.

Terrorismo y sedición, podrían



haber cometido quienes en una protesta social amenazan y queman maquinaria de un



proveedor del Estado. Esto ha sucedido en Santo Domingo Xenacoj, en San Juan



Sacatepéquez, en Huehuetenango y en Alta Verapaz, en donde en diferentes actos de supuesta protesta



social, queman, roban y destruyen maquinaria de las empresas contratadas por el



MICIVI para la construcción de carreteras en el Polochic, la Franja Transversal



del Norte o el Anillo Regional. Lo mismo



aplica a quienes incendiaron una estación de policía y robaron material del



ejército en Huehuetenango, o quemaron un camión del ejército en Totonicapán. Y



a quienes roban energía en San Marcos.

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En estas mismas



protestas, secuestran trabajadores, incendian maquinaria, instalaciones y hasta



hoteles; roban y destruyen material, por lo que delitos de secuestro, robo



agravado, y destrucción de propiedad deben ser investigados y procesados. También



las lesiones graves y muertes en casos como Totonicapán con más de 40 personas heridas



y 8 sin vida; o en San Juan Sacatepéquez en donde más de 100 personas han



tenido que huir para resguardar su vida.

En todas estas



protestas sociales asociadas a hechos criminales, según registran los medios, aparece



de una u otra manera Pascual y/o Pop. Incluyendo las ordenes de captura contra



miembros del CUC revocadas posteriormente a solicitud de Paz y Paz, y una querella presentada en el MP por la ex fiscal de



Huehuetenango Gilda Aguilar contra Daniel Pascual.

Asesinato, conspiración



y asociación para delinquir, de todos los delitos que posiblemente puedan



haberse cometido en estas protestas sociales, son los más graves. Y así debe ser



investigado y perseguido el cobarde y salvaje asesinato de más de 11 personas



en San Juan Sacatepéquez, y los cometidos anteriormente.

Esta vez, Pascual y Pop



son señalados en distintas declaraciones del mismo Ministro de Gobernación,



insinuando la posible incitación a la violencia y la particular sospecha



relacionada a la exigencia de ambos para obtener la lista de aquellos que -en



su derecho privado- vendieron sus terrenos.

Pareciera ser que la



acción o inacción del PP es clave para criminalizar la protesta: son ellos,



gente como Pascual y Pop quienes facilitan que se atribuya hechos criminales a



la protesta social. Cualidad que por supuesto, no refleja la esencia y naturaleza



de la protesta social legítima. La



inacción del PP -ahora sí el partido oficial- que desde el Organismo Ejecutivo,



ha permanecido en campaña, y ha elegido no hacer valer el imperio de la Ley, congraciándose



con estos grupos violentos y la comunidad internacional, promoviendo



irresponsablemente mesas de diálogo ilegítimo que pudieron retrasar o



entorpecer la labor investigativa del MP. Y lejos de prevenir, fomentar la ingobernabilidad.

El PDH afirmó



contundentemente, que nadie es superior a la Ley, esperaría que esta vez, exija



a todas las instancias del Estado las acciones para garantizar la protección al derecho a la



vida y la propiedad de todas las personas. Incluyendo a la PGN que debe denunciar



los delitos cometidos contra el Estado. Al MP y al OJ para que todo el peso de



la Ley caiga sobre quienes resulten responsables.

El modus operandi del PP criminaliza la protesta social

Redacción República
28 de septiembre, 2014

Pascual y Pop, al igual



que otros, se han asegurado literalmente de criminalizar la protesta social. Han



aceptado que la protesta -en sus diversas manifestaciones- incluya actos que



permiten atribuirle carácter criminal. Por



ejemplo, bloqueos de carreteras como los del 17 y 18 en donde además de



violaciones a derechos humanos, también resultan heridos policías en



Chiquimula, y amenazan a niños en un bus que trataron de volcar en Totonicapán.



Mientras que diputados como Pop, cual extorsión, negociaban en el Congreso el



rescate.

Terrorismo y sedición, podrían



haber cometido quienes en una protesta social amenazan y queman maquinaria de un



proveedor del Estado. Esto ha sucedido en Santo Domingo Xenacoj, en San Juan



Sacatepéquez, en Huehuetenango y en Alta Verapaz, en donde en diferentes actos de supuesta protesta



social, queman, roban y destruyen maquinaria de las empresas contratadas por el



MICIVI para la construcción de carreteras en el Polochic, la Franja Transversal



del Norte o el Anillo Regional. Lo mismo



aplica a quienes incendiaron una estación de policía y robaron material del



ejército en Huehuetenango, o quemaron un camión del ejército en Totonicapán. Y



a quienes roban energía en San Marcos.

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protestas, secuestran trabajadores, incendian maquinaria, instalaciones y hasta



hoteles; roban y destruyen material, por lo que delitos de secuestro, robo



agravado, y destrucción de propiedad deben ser investigados y procesados. También



las lesiones graves y muertes en casos como Totonicapán con más de 40 personas heridas



y 8 sin vida; o en San Juan Sacatepéquez en donde más de 100 personas han



tenido que huir para resguardar su vida.

En todas estas



protestas sociales asociadas a hechos criminales, según registran los medios, aparece



de una u otra manera Pascual y/o Pop. Incluyendo las ordenes de captura contra



miembros del CUC revocadas posteriormente a solicitud de Paz y Paz, y una querella presentada en el MP por la ex fiscal de



Huehuetenango Gilda Aguilar contra Daniel Pascual.

Asesinato, conspiración



y asociación para delinquir, de todos los delitos que posiblemente puedan



haberse cometido en estas protestas sociales, son los más graves. Y así debe ser



investigado y perseguido el cobarde y salvaje asesinato de más de 11 personas



en San Juan Sacatepéquez, y los cometidos anteriormente.

Esta vez, Pascual y Pop



son señalados en distintas declaraciones del mismo Ministro de Gobernación,



insinuando la posible incitación a la violencia y la particular sospecha



relacionada a la exigencia de ambos para obtener la lista de aquellos que -en



su derecho privado- vendieron sus terrenos.

Pareciera ser que la



acción o inacción del PP es clave para criminalizar la protesta: son ellos,



gente como Pascual y Pop quienes facilitan que se atribuya hechos criminales a



la protesta social. Cualidad que por supuesto, no refleja la esencia y naturaleza



de la protesta social legítima. La



inacción del PP -ahora sí el partido oficial- que desde el Organismo Ejecutivo,



ha permanecido en campaña, y ha elegido no hacer valer el imperio de la Ley, congraciándose



con estos grupos violentos y la comunidad internacional, promoviendo



irresponsablemente mesas de diálogo ilegítimo que pudieron retrasar o



entorpecer la labor investigativa del MP. Y lejos de prevenir, fomentar la ingobernabilidad.

El PDH afirmó



contundentemente, que nadie es superior a la Ley, esperaría que esta vez, exija



a todas las instancias del Estado las acciones para garantizar la protección al derecho a la



vida y la propiedad de todas las personas. Incluyendo a la PGN que debe denunciar



los delitos cometidos contra el Estado. Al MP y al OJ para que todo el peso de



la Ley caiga sobre quienes resulten responsables.

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