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Enjuiciar a los autores intelectuales de la masacre de los Pajoques

Redacción República
26 de septiembre, 2014

En la masacre que tiñó de sangre a la aldea Los Pajoques



de San Juan Sacatepequez hay dos personajes que ameritan ser investigados. El



primero, el líder campesino Daniel Pascual, a quien el ministro Mauricio López



Bonilla ya ha responsabilizado directamente de estos hechos.

En este caso, el tema medular es que no basta que el



ministro lo acuse públicamente sino que el reto más fuerte es que presente ante



el MP todas las evidencias y de una vez por todas terminen con el feudo de



terror, muerte, violencia e impunidad que gira alrededor de este pseudolíder que



ha encabezado las manifestaciones más violetas del país en los últimos años



dirigiendo al Comité de Unidad Campesina (CUC).

Lo más insólito del caso es que países como Noruega



sigan, a través del programa



FIVAS,  dando financiamiento al CUC. Y que además, otras entidades



internacionales como OXFAM, sigan



financiando las giras de Pascual a España y países europeos con campañas de



desinformación contra los monocultivos, minería e hidroeléctricas. El CUC  también recibe dinero de la COOPERACIÓN



para el DESARROLLO DEL GOBIERNO VASCO, entre muchas otras.

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El CUC,es una organización combativa y



agresiva que realiza marchas y paraliza las carreteras en contra de las



empresas mineras, cementeras, y más recientemente contra hidroeléctricas y otras compañías que pretenden invertir en



Guatemala. Además, ha protagonizado decenas de invasiones a la propiedad



privada en fincas del área rural.Debido a su



negativa a cumplir la ley que protege el derecho a la propiedad privada, esta



organización ha tenido agresivos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad,



los cuales han ocasionado muertos y heridos.

En este caso, la comunidad internacional



no puede seguir financiando el conflicto que únicamente genera terrorismo,



muerte y masacres que enlutan a los campesinos guatemaltecos. Ojalá y las



declaraciones del ministro López Bonilla y las pruebas que presente sirvan para



que estos países pongan fin a estos financiamientos perversos y que la justicia



se aplique por parejo, porque solo deteniendo estas agresiones el país podrá



regresar a ser un Estado de Derecho.

Por otro lado, se debe investigar la



participación del polémico diputado Amilcar Pop, quien constantemente apoya a



estos grupos y de quien existen videos incitando a atacar las hidroeléctricas y



destruirlas. Mensajes de odio y agresión salen día a día de la boca de este nefasto diputado.

Llama la atención que fue el 13 de junio de 2014,



cuando el 
diputado Amílcar Pop inició las presiones que meses



después desencadenarían en una masacre. Pop solicitó al ministro de



Comunicaciones una lista de personas que habían vendido terrenos para derechos



de vías en el Anillo Regional, un megaproyecto urgente en un país



subdesarrollado y pobre como Guatemala, que cubre 8 departamentos, 52



municipios y 419.5 kilómetros de carretera.

Tres días después, el 16 de junio de 2014, el CUC



organizó una manifestación en contra de la brigada militar del anillo regional,



de la construcción de una planta de cemento y de la supuesta criminalización de



líderes sociales, lo cual obligó al gobierno a crear una mesa de información



para discutir esos temas. No obstante, luego del análisis el gobierno abalado



por el procurador de los Derechos Humanos, negaron dar la información y decidieron



mantener la reserva de los vendedores de terrenos por temor a que se les



matara.

Para el 10 de agosto, la agresión de estos grupos era evidente. Encapuchados incendiarion carros y



maquinaria, secuestraron y torturaron a tres trabajadores de la empresa que



está construyendo esa carretera. Simultáneamente, Pop recibió en el Congreso de la República a una delegación de los



manifestantes que provenían de San Juan Sacatepéquez y un día después se



desencadenó la ola de la violencia en San Juan.

Sin embargo, el 19 de



septiembre fue el día más negro en la historia de San Juan, cuando un grupo de



encapuchados, con lista en mano, sacó a familias de sus casas y los obligó a



firmar documentos relacionados con la propiedad de los terrenos del Anillo



Regional. Para el 20 de septiembre la situación era incontrolable y Marcelo Pajoc



Matz había sido masacrado y torturado



de la manera más brutal, en su casa, junto a otros cinco miembros de su familia.



Mujeres y niños fueron agredidos y consiguieron huir a las montañas.

Marcelo Pajoc



Matz, trabajador de la cementera, lideraba una asociación de víctimas de la



violencia, y había sido amenazado. Su familia había sido señalada de “traidora”



por vender un terreno para el paso del Anillo Regional.

Como vemos, el delito



de estos hombres fue optar por un trabajo honrado para romper el ciclo de la



miseria, anhelar prosperidad para su familia y creer que la carretera que sería



la próxima vía de desarrollo de sus comunidades. Esto es inaceptable!

Acá, ni la cementera ni



el gobierno, ni las empresas que generan desarrollo están implicadas en esta



masacre, esto no es más que una vil mentira creada por los terroristas. Los



únicos culpables son aquellos seres violentos, llenos de odio, resentimiento y



rencor que usan las armas y las capuchas para encubrir sus repudiables actos de



cobardía y que se dispersan como termitas en todo el país.

Algunos autores



materiales ya están siendo capturados, pero aún falta dar con las cabecillas



que son quienes al final tienen a este país de rodillas y nadando en ríos de



sangre.





Facebook Sylvia Gereda Valenzuela

Twitter



sgereda

Enjuiciar a los autores intelectuales de la masacre de los Pajoques

Redacción República
26 de septiembre, 2014

En la masacre que tiñó de sangre a la aldea Los Pajoques



de San Juan Sacatepequez hay dos personajes que ameritan ser investigados. El



primero, el líder campesino Daniel Pascual, a quien el ministro Mauricio López



Bonilla ya ha responsabilizado directamente de estos hechos.

En este caso, el tema medular es que no basta que el



ministro lo acuse públicamente sino que el reto más fuerte es que presente ante



el MP todas las evidencias y de una vez por todas terminen con el feudo de



terror, muerte, violencia e impunidad que gira alrededor de este pseudolíder que



ha encabezado las manifestaciones más violetas del país en los últimos años



dirigiendo al Comité de Unidad Campesina (CUC).

Lo más insólito del caso es que países como Noruega



sigan, a través del programa



FIVAS,  dando financiamiento al CUC. Y que además, otras entidades



internacionales como OXFAM, sigan



financiando las giras de Pascual a España y países europeos con campañas de



desinformación contra los monocultivos, minería e hidroeléctricas. El CUC  también recibe dinero de la COOPERACIÓN



para el DESARROLLO DEL GOBIERNO VASCO, entre muchas otras.

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El CUC,es una organización combativa y



agresiva que realiza marchas y paraliza las carreteras en contra de las



empresas mineras, cementeras, y más recientemente contra hidroeléctricas y otras compañías que pretenden invertir en



Guatemala. Además, ha protagonizado decenas de invasiones a la propiedad



privada en fincas del área rural.Debido a su



negativa a cumplir la ley que protege el derecho a la propiedad privada, esta



organización ha tenido agresivos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad,



los cuales han ocasionado muertos y heridos.

En este caso, la comunidad internacional



no puede seguir financiando el conflicto que únicamente genera terrorismo,



muerte y masacres que enlutan a los campesinos guatemaltecos. Ojalá y las



declaraciones del ministro López Bonilla y las pruebas que presente sirvan para



que estos países pongan fin a estos financiamientos perversos y que la justicia



se aplique por parejo, porque solo deteniendo estas agresiones el país podrá



regresar a ser un Estado de Derecho.

Por otro lado, se debe investigar la



participación del polémico diputado Amilcar Pop, quien constantemente apoya a



estos grupos y de quien existen videos incitando a atacar las hidroeléctricas y



destruirlas. Mensajes de odio y agresión salen día a día de la boca de este nefasto diputado.

Llama la atención que fue el 13 de junio de 2014,



cuando el 
diputado Amílcar Pop inició las presiones que meses



después desencadenarían en una masacre. Pop solicitó al ministro de



Comunicaciones una lista de personas que habían vendido terrenos para derechos



de vías en el Anillo Regional, un megaproyecto urgente en un país



subdesarrollado y pobre como Guatemala, que cubre 8 departamentos, 52



municipios y 419.5 kilómetros de carretera.

Tres días después, el 16 de junio de 2014, el CUC



organizó una manifestación en contra de la brigada militar del anillo regional,



de la construcción de una planta de cemento y de la supuesta criminalización de



líderes sociales, lo cual obligó al gobierno a crear una mesa de información



para discutir esos temas. No obstante, luego del análisis el gobierno abalado



por el procurador de los Derechos Humanos, negaron dar la información y decidieron



mantener la reserva de los vendedores de terrenos por temor a que se les



matara.

Para el 10 de agosto, la agresión de estos grupos era evidente. Encapuchados incendiarion carros y



maquinaria, secuestraron y torturaron a tres trabajadores de la empresa que



está construyendo esa carretera. Simultáneamente, Pop recibió en el Congreso de la República a una delegación de los



manifestantes que provenían de San Juan Sacatepéquez y un día después se



desencadenó la ola de la violencia en San Juan.

Sin embargo, el 19 de



septiembre fue el día más negro en la historia de San Juan, cuando un grupo de



encapuchados, con lista en mano, sacó a familias de sus casas y los obligó a



firmar documentos relacionados con la propiedad de los terrenos del Anillo



Regional. Para el 20 de septiembre la situación era incontrolable y Marcelo Pajoc



Matz había sido masacrado y torturado



de la manera más brutal, en su casa, junto a otros cinco miembros de su familia.



Mujeres y niños fueron agredidos y consiguieron huir a las montañas.

Marcelo Pajoc



Matz, trabajador de la cementera, lideraba una asociación de víctimas de la



violencia, y había sido amenazado. Su familia había sido señalada de “traidora”



por vender un terreno para el paso del Anillo Regional.

Como vemos, el delito



de estos hombres fue optar por un trabajo honrado para romper el ciclo de la



miseria, anhelar prosperidad para su familia y creer que la carretera que sería



la próxima vía de desarrollo de sus comunidades. Esto es inaceptable!

Acá, ni la cementera ni



el gobierno, ni las empresas que generan desarrollo están implicadas en esta



masacre, esto no es más que una vil mentira creada por los terroristas. Los



únicos culpables son aquellos seres violentos, llenos de odio, resentimiento y



rencor que usan las armas y las capuchas para encubrir sus repudiables actos de



cobardía y que se dispersan como termitas en todo el país.

Algunos autores



materiales ya están siendo capturados, pero aún falta dar con las cabecillas



que son quienes al final tienen a este país de rodillas y nadando en ríos de



sangre.





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