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¿Qué pretenden los terroristas? Parte I

Redacción República
23 de septiembre, 2014

Nuevamente



la salvajada de los grupos terroristas, que se escudan bajo el falso título de



los “defensores de los derechos humanos” – concretamente el Comité del Unidad



Campesina (CUC) encabezado por exguerrillero y beneficiario de las donaciones



internacionales Daniel Pascual – estremeció Guatemala.

El



conflicto de Pascual y de la banda que encabeza – CUC – con las empresas



privadas es de larga duración. El exguerrillero, quien nunca ha pedido perdón a



la población por sus crímenes del Conflicto Armado, con un odio inexplicable se



ensaña contra los empresarios de varias regiones del país, aduciendo “la



defensa de los campesinos”. Con todos los ataques y las agresiones de los



terroristas (que se hacen llamar con el eufemismo “patrulleros”) no solo contra



las empresas sino contra la gente humilde a quienes no les dejan salir



adelante, Pascual tiene la desvergüenza de acusar al Estado y a los propios



empresarios de empobrecer el país. ¿Su razonamiento? Ninguno. ¿Coherencia?



Menos.

Las



empresas contra las que se ensaña Pascual y sus secuaces, operan en el país



generando empleo, construyendo escuelas y centros comunitarios en varias



poblaciones del país, capacitando a sus trabajadores y a los vecinos de los



lugares donde construye sus plantas. Sin embargo, existen los salvajes a



quienes la prosperidad ajena les provoca rabia y odio.

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Solamente



en San Juan Sacatepéquez, donde se construye una de las plantas de Cementos



Progreso, los patrulleros – terroristas – del CUC, en su intento de amedrentar



a la población, han perpetrado más de 50 ataques físicos, violaciones y



asesinatos contra los trabajadores locales. El 1 de enero y el 13 de diciembre



del 2008, el 9 de octubre del 2009, el 27 de agosto del 2010, el 11 de febrero



del 2012, el 28 y el 22 de enero de 2014. Son algunas fechas, registradas tanto



en el Ministerio Público como en la Procuraduría de los Derechos Humanos, en



las que los terroristas acosaron, hostigaron y cometieron vejámenes contra los



lugareños que habían comenzado a salir adelante gracias a su trabajo en la



cementera.

Uno



de los hechos más aberrantes sucedió en junio pasado en la Feria de Empleo que



realizó la cementera en esta comunidad de San Juan Sacatepéquez y en la que



pretendía contratar trabajadores para los 800 puestos de trabajo creados. La



feria fue irrumpida por la misma horda de los terroristas que golpeó de manera



más salvaje a los asistentes con un saldo de un muerto y decenas de heridos y



lesionados. La policía, amenazada por los patrulleros, no se atrevió a entrar



en el lugar.

Recordemos



el asesinato de Francisco Tepeu Pirir en 2008 de manos de los patrulleros y el



crimen quedó archivado por un Ministerio Público asediado por los exguerrilleros



resentidos y dirigido por una de ellos, Claudia Paz y Paz… Las últimas persecuciones



a las personas que vendieron voluntariamente sus terrenos para la construcción



de una carretera (que, además, beneficiaría a todas las comunidades



colindantes) y asesinatos de Marcelo Pajoc Matz, de su padre y demás familiares



con una crueldad dantesca por la turba de criminales, todo ello corre el mismo



peligro de ser engavetado si las autoridades policiales no cumplen con las



órdenes de detención de todos los implicados identificados, entre ellos Daniel



Pascual. Es más que evidente que el país estará destinado al fracaso si estos



extorsionistas y asesinos no son castigados y separados de la sociedad.

Haciendo



un paréntesis, es necesario aclarar y subrayar el papel de la planta cementera



en esta región guatemalteca. Haciendo una búsqueda en internet, llamando a la



Municipalidad de San Juan Sacatepéquez y a la propia cementera, se han conseguido



los datos muy importantes. Según todas las fuentes, directamente en la



construcción actualmente trabajan 900 personas. ¿Se imagina usted la cantidad



de puestos de trabajo indirectos? De las 900 hectáreas que ocupa la planta,



solamente 66 hectáreas son las instalaciones, mientras que el resto es un un



bosque en cuya reforestación y mantenimiento trabajan 100 mujeres. Según el



Ministerio de Educación, la empresa cementera ha capacitado en los últimos 5



años a mil 800 maestros de escuela públicas en esta región. Y una larga lista



de las mejoras en la comunidad. Cualquiera puede conseguir estos datos y sacar



sus propias conclusiones, si tiene ganas y voluntad. Es solo un ejemplo de solo



una comunidad y una empresa guatemalteca agobiadas por los terroristas. Y en



realidad son muchas.

Entonces,



si es innegable que el progreso y el desarrollo empresarial traen el beneficio



en forma del progreso y desarrollo comunitario y, por extensión, individual



para la población, ¿qué es lo que pretenden exactamente Pascual y los demás



implicados en estos casos de salvajismo? ¿Qué obtienen con las extorsiones de



los empresarios, con amenazas a los propios campesinos – en su mayoría



indígenas? ¿Cuál es su verdadero objetivo?





Continuará





[email protected]

¿Qué pretenden los terroristas? Parte I

Redacción República
23 de septiembre, 2014

Nuevamente



la salvajada de los grupos terroristas, que se escudan bajo el falso título de



los “defensores de los derechos humanos” – concretamente el Comité del Unidad



Campesina (CUC) encabezado por exguerrillero y beneficiario de las donaciones



internacionales Daniel Pascual – estremeció Guatemala.

El



conflicto de Pascual y de la banda que encabeza – CUC – con las empresas



privadas es de larga duración. El exguerrillero, quien nunca ha pedido perdón a



la población por sus crímenes del Conflicto Armado, con un odio inexplicable se



ensaña contra los empresarios de varias regiones del país, aduciendo “la



defensa de los campesinos”. Con todos los ataques y las agresiones de los



terroristas (que se hacen llamar con el eufemismo “patrulleros”) no solo contra



las empresas sino contra la gente humilde a quienes no les dejan salir



adelante, Pascual tiene la desvergüenza de acusar al Estado y a los propios



empresarios de empobrecer el país. ¿Su razonamiento? Ninguno. ¿Coherencia?



Menos.

Las



empresas contra las que se ensaña Pascual y sus secuaces, operan en el país



generando empleo, construyendo escuelas y centros comunitarios en varias



poblaciones del país, capacitando a sus trabajadores y a los vecinos de los



lugares donde construye sus plantas. Sin embargo, existen los salvajes a



quienes la prosperidad ajena les provoca rabia y odio.

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en San Juan Sacatepéquez, donde se construye una de las plantas de Cementos



Progreso, los patrulleros – terroristas – del CUC, en su intento de amedrentar



a la población, han perpetrado más de 50 ataques físicos, violaciones y



asesinatos contra los trabajadores locales. El 1 de enero y el 13 de diciembre



del 2008, el 9 de octubre del 2009, el 27 de agosto del 2010, el 11 de febrero



del 2012, el 28 y el 22 de enero de 2014. Son algunas fechas, registradas tanto



en el Ministerio Público como en la Procuraduría de los Derechos Humanos, en



las que los terroristas acosaron, hostigaron y cometieron vejámenes contra los



lugareños que habían comenzado a salir adelante gracias a su trabajo en la



cementera.

Uno



de los hechos más aberrantes sucedió en junio pasado en la Feria de Empleo que



realizó la cementera en esta comunidad de San Juan Sacatepéquez y en la que



pretendía contratar trabajadores para los 800 puestos de trabajo creados. La



feria fue irrumpida por la misma horda de los terroristas que golpeó de manera



más salvaje a los asistentes con un saldo de un muerto y decenas de heridos y



lesionados. La policía, amenazada por los patrulleros, no se atrevió a entrar



en el lugar.

Recordemos



el asesinato de Francisco Tepeu Pirir en 2008 de manos de los patrulleros y el



crimen quedó archivado por un Ministerio Público asediado por los exguerrilleros



resentidos y dirigido por una de ellos, Claudia Paz y Paz… Las últimas persecuciones



a las personas que vendieron voluntariamente sus terrenos para la construcción



de una carretera (que, además, beneficiaría a todas las comunidades



colindantes) y asesinatos de Marcelo Pajoc Matz, de su padre y demás familiares



con una crueldad dantesca por la turba de criminales, todo ello corre el mismo



peligro de ser engavetado si las autoridades policiales no cumplen con las



órdenes de detención de todos los implicados identificados, entre ellos Daniel



Pascual. Es más que evidente que el país estará destinado al fracaso si estos



extorsionistas y asesinos no son castigados y separados de la sociedad.

Haciendo



un paréntesis, es necesario aclarar y subrayar el papel de la planta cementera



en esta región guatemalteca. Haciendo una búsqueda en internet, llamando a la



Municipalidad de San Juan Sacatepéquez y a la propia cementera, se han conseguido



los datos muy importantes. Según todas las fuentes, directamente en la



construcción actualmente trabajan 900 personas. ¿Se imagina usted la cantidad



de puestos de trabajo indirectos? De las 900 hectáreas que ocupa la planta,



solamente 66 hectáreas son las instalaciones, mientras que el resto es un un



bosque en cuya reforestación y mantenimiento trabajan 100 mujeres. Según el



Ministerio de Educación, la empresa cementera ha capacitado en los últimos 5



años a mil 800 maestros de escuela públicas en esta región. Y una larga lista



de las mejoras en la comunidad. Cualquiera puede conseguir estos datos y sacar



sus propias conclusiones, si tiene ganas y voluntad. Es solo un ejemplo de solo



una comunidad y una empresa guatemalteca agobiadas por los terroristas. Y en



realidad son muchas.

Entonces,



si es innegable que el progreso y el desarrollo empresarial traen el beneficio



en forma del progreso y desarrollo comunitario y, por extensión, individual



para la población, ¿qué es lo que pretenden exactamente Pascual y los demás



implicados en estos casos de salvajismo? ¿Qué obtienen con las extorsiones de



los empresarios, con amenazas a los propios campesinos – en su mayoría



indígenas? ¿Cuál es su verdadero objetivo?





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