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¿Fracaso?

Redacción República
18 de septiembre, 2014

Cada vez



que escucho a emprendedores y empresarios no hago más que pensar en lo mucho



que admiro las capacidades que tienen cada uno de ellos. Es interesante observar que en estas



historias tan distintas, pero cada una de ellas realmente apasionante, se



pueden encontrar lecciones interesantes.

El tema del



fracaso se ha convertido en un tema de estudio, es más es una “clase” en



procesos de educación de emprendimiento.



Está claro que el emprendedor necesita una capacidad especial para



“levantarse” de sus fracasos. Pero



realmente a mí me parece que esta descripción se queda corta. Para los “entrepreneurs”



el fracaso no existe como tal, no es una opción. Para él, fracaso no son aquellas experiencias



de vida que le llevan a un punto distinto de donde imaginaba. Aunque a ojos de quien lo observa desde la



distancia, podría parecerlo. Sólo son la



revelación que lo que él pensaba iba a suceder, no sucedió así. Y que al detenerse a pensar y analizar, le



brinda una oportunidad única de descubrir, aprender y reajustar.

Un



emprendedor sabe que cada paso que avanza en su camino le llevará a abrir



brechas o nuevos caminos que lo seguirán invitando a avanzar y dar los siguientes pasos. Caminos a los que jamás hubiera llegado sin



haber dado el paso anterior. La historia



es así, cada acción que realice le permitirá descubrir nuevas cosas y aprender



nuevos conocimientos que antes de dicha acción no poseía.

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Decía el



otro día un emprendedor que en ese proceso que se vive todos los días debemos



estar alertas para identificar el momento en que se tiene ante los ojos una



señal que debemos iterar o pivotear. “Iterar”



se refiere a hacer pequeños cambios, “pivotear” es un viraje agresivo en el



camino. Algunas veces lo que para otras



personas pudiera parecer un fracaso no es más que una señal de la urgencia de



pivotear. Incluso algunas veces pueden



ser señales serias que nos abren los ojos.

Esas



señales están conectadas con la imagen clásica de un fracaso, pero para el



emprendedor sólo es un mensaje claro de que “no es por allí”. Y para ello el entorno de mercado es el mejor



espacio de transferencia de esa información, de forma rápida, directa, clara y



barata. Eso le da margen al emprendedor



a hacer pequeños ajustes (iterar) o cambios drásticos (pivotear), pero a la



larga seguir adelante sin pausa pero sin prisa.



¿Señales de un fracaso? Nunca. Advertencias de a dónde no conducirse, quizás



eso sí.

Se necesita



tener un carácter especial para no tener miedo a fracasar. ¿Has pensado alguna vez cuál es tu mayor



miedo? ¿Qué te detiene a tomar una



acción o a decidir algo? Qué regalo tan



grande es tener una respuesta clara a esto… saber a qué le temes, para



adueñarte de ese miedo y elegir sobrepasarlo.

Certeza es



una palabra que no existe en el vocabulario del proceso de descubrimiento que



vive un emprendedor. No hay ningún sólo



paso, ninguna decisión que le lleve a tener absoluta certeza. Fácil



sería caminar por ese sendero con claridad y sin incertidumbre, pero esa no es



la realidad que acompaña a quien emprende.

El



emprendimiento es para las personas que tienen la capacidad de estar con la



vista al frente y conservar la calma, aunque no sepan con claridad qué exactamente



está por venir. No sólo superan la



ansiedad que eso genera y dominan el miedo que les detendría a dar el siguiente



paso, sino les entusiasma intentarlo y estar alertas a ver a dónde los conduce.

Como dice



la canción: “caminante no hay camino, se



hace camino al andar”.

¿Fracaso?

Redacción República
18 de septiembre, 2014

Cada vez



que escucho a emprendedores y empresarios no hago más que pensar en lo mucho



que admiro las capacidades que tienen cada uno de ellos. Es interesante observar que en estas



historias tan distintas, pero cada una de ellas realmente apasionante, se



pueden encontrar lecciones interesantes.

El tema del



fracaso se ha convertido en un tema de estudio, es más es una “clase” en



procesos de educación de emprendimiento.



Está claro que el emprendedor necesita una capacidad especial para



“levantarse” de sus fracasos. Pero



realmente a mí me parece que esta descripción se queda corta. Para los “entrepreneurs”



el fracaso no existe como tal, no es una opción. Para él, fracaso no son aquellas experiencias



de vida que le llevan a un punto distinto de donde imaginaba. Aunque a ojos de quien lo observa desde la



distancia, podría parecerlo. Sólo son la



revelación que lo que él pensaba iba a suceder, no sucedió así. Y que al detenerse a pensar y analizar, le



brinda una oportunidad única de descubrir, aprender y reajustar.

Un



emprendedor sabe que cada paso que avanza en su camino le llevará a abrir



brechas o nuevos caminos que lo seguirán invitando a avanzar y dar los siguientes pasos. Caminos a los que jamás hubiera llegado sin



haber dado el paso anterior. La historia



es así, cada acción que realice le permitirá descubrir nuevas cosas y aprender



nuevos conocimientos que antes de dicha acción no poseía.

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otro día un emprendedor que en ese proceso que se vive todos los días debemos



estar alertas para identificar el momento en que se tiene ante los ojos una



señal que debemos iterar o pivotear. “Iterar”



se refiere a hacer pequeños cambios, “pivotear” es un viraje agresivo en el



camino. Algunas veces lo que para otras



personas pudiera parecer un fracaso no es más que una señal de la urgencia de



pivotear. Incluso algunas veces pueden



ser señales serias que nos abren los ojos.

Esas



señales están conectadas con la imagen clásica de un fracaso, pero para el



emprendedor sólo es un mensaje claro de que “no es por allí”. Y para ello el entorno de mercado es el mejor



espacio de transferencia de esa información, de forma rápida, directa, clara y



barata. Eso le da margen al emprendedor



a hacer pequeños ajustes (iterar) o cambios drásticos (pivotear), pero a la



larga seguir adelante sin pausa pero sin prisa.



¿Señales de un fracaso? Nunca. Advertencias de a dónde no conducirse, quizás



eso sí.

Se necesita



tener un carácter especial para no tener miedo a fracasar. ¿Has pensado alguna vez cuál es tu mayor



miedo? ¿Qué te detiene a tomar una



acción o a decidir algo? Qué regalo tan



grande es tener una respuesta clara a esto… saber a qué le temes, para



adueñarte de ese miedo y elegir sobrepasarlo.

Certeza es



una palabra que no existe en el vocabulario del proceso de descubrimiento que



vive un emprendedor. No hay ningún sólo



paso, ninguna decisión que le lleve a tener absoluta certeza. Fácil



sería caminar por ese sendero con claridad y sin incertidumbre, pero esa no es



la realidad que acompaña a quien emprende.

El



emprendimiento es para las personas que tienen la capacidad de estar con la



vista al frente y conservar la calma, aunque no sepan con claridad qué exactamente



está por venir. No sólo superan la



ansiedad que eso genera y dominan el miedo que les detendría a dar el siguiente



paso, sino les entusiasma intentarlo y estar alertas a ver a dónde los conduce.

Como dice



la canción: “caminante no hay camino, se



hace camino al andar”.

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