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Las “alegres” cuentas

Redacción República
15 de septiembre, 2014

Como ya es costumbre cada año por estas fechas, el ministro



de Finanzas de turno entrega al presidente del Congreso, también de turno, el



proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el



ejercicio fiscal del año siguiente para su aprobación.

Este año no fue la excepción ya que a principios de mes,



Dorval Carías, ministro de Finanzas, le entregó a Arístides Crespo, presidente



del Congreso el presupuesto para el año 2015. Un presupuesto que por sus



características constantes a través del tiempo ha ganado a pulso el nombre



coloquial de Presupuesto de “mal gasto” público.

A grandes rasgos para el 2015, Otto Pérez Molina y compañía



pretenden gastar de nuestro dinero Q71,840 millones (USD$9,210 millones



aproximadamente), esto es casi un 5% más de lo que tienen aprobado para gastar



este año.

SUSCRÍBASE A NUESTRO NEWSLETTER

Las “alegres” cuentas del ministro de Finanzas para el



presupuesto del 2015, me llaman la atención en varios aspectos: el primero está



relacionado con la recaudación tributaria, ya que supone que la



Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) logrará una recaudación de Q52,430



millones y por consiguiente, el déficit



presupuestario “sólo” sería de Q15,817 millones.

Si comparamos la meta de recaudación propuesta para este año



de Q51,500 millones contra la



recaudación prevista de Q49,000 millones y además recordamos que en el 2013



tampoco se logró la meta de recaudación, nos damos cuenta de la irracional



propuesta que para el próximo año “ahora sí” se llegue a la meta establecida.



En especial cuando no hay cambios que sugieran ese crecimiento en la economía



de cada tributario.

El segundo aspecto está relacionado con el nivel de



endeudamiento que pretenden llevar a cabo para financiar un presupuesto



deficitario, el cual llegaría al 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Según



los expertos, el déficit fiscal no debería ser mayor al 2% del PIB; es decir,



no deberían endeudarse más del 2% de lo que todos producimos en el país. Algo



así como que divida lo que debo entre la suma de los ingresos de todos los que



viven en mi condominio.

Como repartir mi endeudamiento entre el ingreso de todos mis



vecinos suena ilógico e inmoral, al hacer la división de mi deuda entre mis



ingresos, el resultado adquiere otra dimensión.



Si hacemos lo mismo con el nivel de deuda que se pretende para el 2015 y



presumiendo que se alcanza la meta de recaudación, el endeudamiento es de 2.4



veces los ingresos tributarios.

Estas cuentas ya no son tan “alegres” si analizamos que



quienes pagarán esta deuda somos nosotros los tributarios y nuestra



descendencia; pero quienes se han gastado y gastarán el dinero son los



políticos de turno, en este caso Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti y el resto



de su comitiva.

Las “alegres” cuentas de Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti,



Dorval Carías, Óscar Muñoz y comparsa ya se entregaron a los diputados del



Congreso. Ahora en ellos recae el vestirse de héroes o villanos, de “aguarles”



la fiesta o llevar la marimba y servir de acompañamiento. Ponga atención porque



son los diputados quienes nos representan y deberán ponerse en nuestros



zapatos, son ellos quienes aprobarán o no este presupuesto.

Mientras no haya claras muestras de un ataque frontal a la



corrupción, de sentencias judiciales contra quienes se roban el dinero de los



tributarios, del fortalecimiento al sistema de seguridad y en especial al



Organismo Judicial, las “alegres” cuentas sólo serán para los políticos que ven



en el presupuesto un botín a saquear.

Así que cada vez que los políticos le presenten las



“alegres” cuentas del presupuesto, recuerde que es usted quien pagará la cuenta;



algo así como que hagan una gran fiesta, no lo inviten, le digan que la fiesta



estuvo horrible pero alguien tenía que estar ahí y fueron ellos los



sacrificados pero que además le corresponde a usted pagar la cuenta. ¿Estaría



de acuerdo? Entonces, ¿por qué se traga el lenguaje atolitario del presupuesto?

@Md30

Las “alegres” cuentas

Redacción República
15 de septiembre, 2014

Como ya es costumbre cada año por estas fechas, el ministro



de Finanzas de turno entrega al presidente del Congreso, también de turno, el



proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el



ejercicio fiscal del año siguiente para su aprobación.

Este año no fue la excepción ya que a principios de mes,



Dorval Carías, ministro de Finanzas, le entregó a Arístides Crespo, presidente



del Congreso el presupuesto para el año 2015. Un presupuesto que por sus



características constantes a través del tiempo ha ganado a pulso el nombre



coloquial de Presupuesto de “mal gasto” público.

A grandes rasgos para el 2015, Otto Pérez Molina y compañía



pretenden gastar de nuestro dinero Q71,840 millones (USD$9,210 millones



aproximadamente), esto es casi un 5% más de lo que tienen aprobado para gastar



este año.

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presupuesto del 2015, me llaman la atención en varios aspectos: el primero está



relacionado con la recaudación tributaria, ya que supone que la



Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) logrará una recaudación de Q52,430



millones y por consiguiente, el déficit



presupuestario “sólo” sería de Q15,817 millones.

Si comparamos la meta de recaudación propuesta para este año



de Q51,500 millones contra la



recaudación prevista de Q49,000 millones y además recordamos que en el 2013



tampoco se logró la meta de recaudación, nos damos cuenta de la irracional



propuesta que para el próximo año “ahora sí” se llegue a la meta establecida.



En especial cuando no hay cambios que sugieran ese crecimiento en la economía



de cada tributario.

El segundo aspecto está relacionado con el nivel de



endeudamiento que pretenden llevar a cabo para financiar un presupuesto



deficitario, el cual llegaría al 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Según



los expertos, el déficit fiscal no debería ser mayor al 2% del PIB; es decir,



no deberían endeudarse más del 2% de lo que todos producimos en el país. Algo



así como que divida lo que debo entre la suma de los ingresos de todos los que



viven en mi condominio.

Como repartir mi endeudamiento entre el ingreso de todos mis



vecinos suena ilógico e inmoral, al hacer la división de mi deuda entre mis



ingresos, el resultado adquiere otra dimensión.



Si hacemos lo mismo con el nivel de deuda que se pretende para el 2015 y



presumiendo que se alcanza la meta de recaudación, el endeudamiento es de 2.4



veces los ingresos tributarios.

Estas cuentas ya no son tan “alegres” si analizamos que



quienes pagarán esta deuda somos nosotros los tributarios y nuestra



descendencia; pero quienes se han gastado y gastarán el dinero son los



políticos de turno, en este caso Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti y el resto



de su comitiva.

Las “alegres” cuentas de Otto Pérez Molina, Roxana Baldetti,



Dorval Carías, Óscar Muñoz y comparsa ya se entregaron a los diputados del



Congreso. Ahora en ellos recae el vestirse de héroes o villanos, de “aguarles”



la fiesta o llevar la marimba y servir de acompañamiento. Ponga atención porque



son los diputados quienes nos representan y deberán ponerse en nuestros



zapatos, son ellos quienes aprobarán o no este presupuesto.

Mientras no haya claras muestras de un ataque frontal a la



corrupción, de sentencias judiciales contra quienes se roban el dinero de los



tributarios, del fortalecimiento al sistema de seguridad y en especial al



Organismo Judicial, las “alegres” cuentas sólo serán para los políticos que ven



en el presupuesto un botín a saquear.

Así que cada vez que los políticos le presenten las



“alegres” cuentas del presupuesto, recuerde que es usted quien pagará la cuenta;



algo así como que hagan una gran fiesta, no lo inviten, le digan que la fiesta



estuvo horrible pero alguien tenía que estar ahí y fueron ellos los



sacrificados pero que además le corresponde a usted pagar la cuenta. ¿Estaría



de acuerdo? Entonces, ¿por qué se traga el lenguaje atolitario del presupuesto?

@Md30

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