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El nuevo Mesías

Redacción República
07 de agosto, 2014

El desvarío es consecuencia de



muchas cosas. La ingestión de hongos alucinógenos, el consumo abusivo de drogas



y también obedece a causas naturales, como una enfermedad mental. Desconozco



cual de ellas motivó que el diputado Villate comparase a Baldizón con



Jesucristo, pero no deja de ser alarmante. Si es por drogas, no es de recibo



mantener a un diputado mariguanero; si fuera por enfermedad mental, todavía



sería peor. El caso del consumo de hongos puede ser más disculpable, porque es



de temporada.





Asociar la divinidad con el



mandatario de turno ha sido una práctica habitual en los regímenes



dictatoriales, algo que sigue implantado en las circunvoluciones cerebrales de



quienes así piensan aunque simulen actuar de otra forma. El concepto de espada



divina que “autoriza” y “permite” el gobierno humano -con respaldo de Dios- era



propio del medioevo y sigue presente en mentalidades arcaicas de muchos



esperpentos que hacen política. El ejemplo más patente de ese tipo de



perturbación, aunque no el único, es el del presidente Maduro quien escucha



pajaritos que le hablan de Chávez.





Lleva razón Villate, sin embargo,



cuando dice que para ser candidato no hay que estar afiliado a ningún partido



político. Es más, para ser presidente -y eso es bien grave- únicamente hay que



ser guatemalteco de origen, mayor de 40 años y en ejercicio de derechos



ciudadanos ¡Nada más! Ello implica que cualquier imbécil, ignorante, pendejo,



delincuente o enfermo mental puede ser presidente constitucional. Contrasta con



las exigencia muchos mas precisas para ser juez, profesor, conductor de bus o



mensajero, donde las placas de pulmones, recomendaciones varias, antecedentes



policiacos, títulos y otras cuestiones no menores son imprescindibles. Mucha



exigencia para la plebe y nada para quien la dirige ¡Así resultan luego las



cosas! Don Roberto Villate, influido seguramente por las procesiones del



domingo de Ramos a las que asistió de pequeño, recordó la entrada triunfal en



Jerusalén, pero no supo distinguir el jinete del pollino, confundió los roles y



se despachó con una comparación de esas que hay que estar bien fumado para



hacerla. Se le olvidó continuar con el esperpento comparativo porque en ese



círculo de apóstoles de LIDER hay espacio para Judas, especialmente con tanto



tránsfuga. Personajes con neuronas alborotadas y electroencefalograma lineal



que hacen ese tipo de símiles no debería de llamar la atención si no es porque



pueden llegar al poder. Imagine una presidencia formada por el mismísimo



“doctor Mesías” (Baldizón) y de segundo -tal y como se anunciara- el “arcángel”



Villate ¡valiente futuro le espera al país!

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Cada quien es libre de votar,



pero responsable de su voto y de las consecuencia de sus actos. Llevar al poder



a esas pitonisas representa un costo político, económico y humano de



dimensiones inimaginables. Baste visualizar lo que pasa en Venezuela o



Argentina, para imaginar un escenario con esos iluminados al frente. Construir



es un proceso de años que se destruye en segundos. La reconstrucción es mas dolorosa



porque está presente la desazón de haber perdido lo antes alcanzado. Guatemala



se encuentra en una encrucijada, la ciudadanía debe seleccionar a personas



responsables -o las menos peores, como es la costumbre- y desechar a



populistas, flipados, entumecidos mentales, irresponsables o, peor aún,



autoritarios enfermos. Lo que realmente deambula por el país es un anticristo



apocalíptico del siglo XXI que hay que expulsarlo y sacarlo del templo de la



democracia. El exorcismo del voto reflexivo y sensato es el mejor instrumento.





www.miradorprensa.blogspot.com





El nuevo Mesías

Redacción República
07 de agosto, 2014

El desvarío es consecuencia de



muchas cosas. La ingestión de hongos alucinógenos, el consumo abusivo de drogas



y también obedece a causas naturales, como una enfermedad mental. Desconozco



cual de ellas motivó que el diputado Villate comparase a Baldizón con



Jesucristo, pero no deja de ser alarmante. Si es por drogas, no es de recibo



mantener a un diputado mariguanero; si fuera por enfermedad mental, todavía



sería peor. El caso del consumo de hongos puede ser más disculpable, porque es



de temporada.





Asociar la divinidad con el



mandatario de turno ha sido una práctica habitual en los regímenes



dictatoriales, algo que sigue implantado en las circunvoluciones cerebrales de



quienes así piensan aunque simulen actuar de otra forma. El concepto de espada



divina que “autoriza” y “permite” el gobierno humano -con respaldo de Dios- era



propio del medioevo y sigue presente en mentalidades arcaicas de muchos



esperpentos que hacen política. El ejemplo más patente de ese tipo de



perturbación, aunque no el único, es el del presidente Maduro quien escucha



pajaritos que le hablan de Chávez.





Lleva razón Villate, sin embargo,



cuando dice que para ser candidato no hay que estar afiliado a ningún partido



político. Es más, para ser presidente -y eso es bien grave- únicamente hay que



ser guatemalteco de origen, mayor de 40 años y en ejercicio de derechos



ciudadanos ¡Nada más! Ello implica que cualquier imbécil, ignorante, pendejo,



delincuente o enfermo mental puede ser presidente constitucional. Contrasta con



las exigencia muchos mas precisas para ser juez, profesor, conductor de bus o



mensajero, donde las placas de pulmones, recomendaciones varias, antecedentes



policiacos, títulos y otras cuestiones no menores son imprescindibles. Mucha



exigencia para la plebe y nada para quien la dirige ¡Así resultan luego las



cosas! Don Roberto Villate, influido seguramente por las procesiones del



domingo de Ramos a las que asistió de pequeño, recordó la entrada triunfal en



Jerusalén, pero no supo distinguir el jinete del pollino, confundió los roles y



se despachó con una comparación de esas que hay que estar bien fumado para



hacerla. Se le olvidó continuar con el esperpento comparativo porque en ese



círculo de apóstoles de LIDER hay espacio para Judas, especialmente con tanto



tránsfuga. Personajes con neuronas alborotadas y electroencefalograma lineal



que hacen ese tipo de símiles no debería de llamar la atención si no es porque



pueden llegar al poder. Imagine una presidencia formada por el mismísimo



“doctor Mesías” (Baldizón) y de segundo -tal y como se anunciara- el “arcángel”



Villate ¡valiente futuro le espera al país!

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Cada quien es libre de votar,



pero responsable de su voto y de las consecuencia de sus actos. Llevar al poder



a esas pitonisas representa un costo político, económico y humano de



dimensiones inimaginables. Baste visualizar lo que pasa en Venezuela o



Argentina, para imaginar un escenario con esos iluminados al frente. Construir



es un proceso de años que se destruye en segundos. La reconstrucción es mas dolorosa



porque está presente la desazón de haber perdido lo antes alcanzado. Guatemala



se encuentra en una encrucijada, la ciudadanía debe seleccionar a personas



responsables -o las menos peores, como es la costumbre- y desechar a



populistas, flipados, entumecidos mentales, irresponsables o, peor aún,



autoritarios enfermos. Lo que realmente deambula por el país es un anticristo



apocalíptico del siglo XXI que hay que expulsarlo y sacarlo del templo de la



democracia. El exorcismo del voto reflexivo y sensato es el mejor instrumento.





www.miradorprensa.blogspot.com





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