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Corrupción: Ley Monsanto

Redacción República
27 de agosto, 2014

El año



pasado, en una encuesta realizada por Prensa Libre se destacó que únicamente el



1% de la población considera que la corrupción es de los principales problemas



del país.





Si



consideramos que el 49.7% de la población infantil sufre de desnutrición crónica;



que más de 7 millones de guatemaltecos son catalogados como pobres; y que



nuestro índice de violencia – 34 homicidios por cada 100 mil habitantes- es uno



de los más altos de la región, suena lógico que solo un reducido número de



personas considere la corrupción como un problema grave.





Pero,



¿Cuáles son las consecuencias de que sigamos considerando la corrupción como un



problema no tan grave?

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Qué



les parece si tomamos de ejemplo la Ley de Obtención de Vegetales. Además de



adaptarse perfectamente a lo que me gustaría evidenciar, creo que ya todos



conocemos bastante sobre el tema que ha capturado la atención de los medios de



comunicación está última semana.





El



decreto 19-2014, o mejor conocida como la Ley Monsanto, ha estado en boca de



todos, principalmente por los efectos negativos que podría provocar para los



pequeños y medianos agricultores. Pero díganme ustedes, ¿cuáles de esos



programas radiales, televisivos o escritos se ha tomado la molestia de evaluar



profundamente el artículo 46 de la Ley que no tiene absolutamente nada que ver



con las semillas o los vegetales? Exacto, ninguno.





Para



los que no conocen del artículo 46, este amplía el presupuesto de ingresos por



una cantidad de quinientos cincuenta millones de quetzales que serán otorgados



al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda para la reparación



y construcción de cuatro carriles de la ruta CA-2 Oriente.





Nuestra



indiferencia o desestimación de los actos de corrupción ha llegado a tal grado,



que el hecho que nuestros “admirables” representantes hayan colocado un



artículo que no guarda ninguna relación con la intención de la ley, pase de



manera desapercibida o no se le de la importancia que merece. Y déjenme



decirles que dicho artículo y nuestra indolencia hacia ello, son igual de



catastróficos que los efectos que podría provocar la Ley Monsanto.





Con la



aprobación de este decreto, estamos dejando la puerta abierta a los diputados para



que continúen abusando y corrompiendo leyes que podrían ser positivas para el



país, pero que dentro de ellas, se “cuelen” artículos que claramente favorecen



a personas, empresas o instituciones.





Además



de seguir alcahueteando el trabajo mediocre que realizan los legisladores



dentro del Congreso, y acá me refiero a todos los diputados sin excepción.





¿Cómo



es posible que dos meses después, vengan a darse cuenta que lo que aprobaron no



se adapta a las complejidades de nuestro país?





Esto



quiere decir que ninguno de ellos realmente leen lo que están aprobando o



simplemente no se presentan a trabajar (59 ausentes) y que además, ninguno de sus asesores y



asistentes tampoco lo hacen. Así que los Q30,000 que pagamos con nuestros



impuestos a cada uno de ellos, y los otros Q30,000 que pagamos a asesores,



asistentes y secretarios está siendo desperdiciados por que el mundial de



fútbol resulta más importante que nuestras necesidades.





En



resumen, creo que es tiempo que nos demos cuenta que la corrupción es el virus



transversal que acrecienta nuestros principales problemas de pobreza,



desnutrición e inseguridad del país, ya sea pagando favores al colocar personas



incompetentes en puestos claves; sobrevalorando servicios y productos y dejando



así pocos fondos para inversión en políticas públicas; o funcionarios



enriqueciéndose sin ninguna vergüenza o consecuencia.





Por



último, quiero finalizar proponiendo no solo deberíamos reformar la Ley de



Obtención de Vegetales, pero también deberíamos sancionar a los diputados que



promovieron la inclusión del artículo 46 dentro de la ley.*





*Desafortunadamente,



no pude encontrar los nombres de quienes promovieron dicha reforma, ya que



“casualmente” la página del Congreso no ha subido la iniciativa 4850 en la



cual, según el Diario de Sesiones de la fecha 3 de junio del 2014, están los



nombres y firmas de quienes solicitaron agregar dicha modificación.

Corrupción: Ley Monsanto

Redacción República
27 de agosto, 2014

El año



pasado, en una encuesta realizada por Prensa Libre se destacó que únicamente el



1% de la población considera que la corrupción es de los principales problemas



del país.





Si



consideramos que el 49.7% de la población infantil sufre de desnutrición crónica;



que más de 7 millones de guatemaltecos son catalogados como pobres; y que



nuestro índice de violencia – 34 homicidios por cada 100 mil habitantes- es uno



de los más altos de la región, suena lógico que solo un reducido número de



personas considere la corrupción como un problema grave.





Pero,



¿Cuáles son las consecuencias de que sigamos considerando la corrupción como un



problema no tan grave?

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Qué



les parece si tomamos de ejemplo la Ley de Obtención de Vegetales. Además de



adaptarse perfectamente a lo que me gustaría evidenciar, creo que ya todos



conocemos bastante sobre el tema que ha capturado la atención de los medios de



comunicación está última semana.





El



decreto 19-2014, o mejor conocida como la Ley Monsanto, ha estado en boca de



todos, principalmente por los efectos negativos que podría provocar para los



pequeños y medianos agricultores. Pero díganme ustedes, ¿cuáles de esos



programas radiales, televisivos o escritos se ha tomado la molestia de evaluar



profundamente el artículo 46 de la Ley que no tiene absolutamente nada que ver



con las semillas o los vegetales? Exacto, ninguno.





Para



los que no conocen del artículo 46, este amplía el presupuesto de ingresos por



una cantidad de quinientos cincuenta millones de quetzales que serán otorgados



al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda para la reparación



y construcción de cuatro carriles de la ruta CA-2 Oriente.





Nuestra



indiferencia o desestimación de los actos de corrupción ha llegado a tal grado,



que el hecho que nuestros “admirables” representantes hayan colocado un



artículo que no guarda ninguna relación con la intención de la ley, pase de



manera desapercibida o no se le de la importancia que merece. Y déjenme



decirles que dicho artículo y nuestra indolencia hacia ello, son igual de



catastróficos que los efectos que podría provocar la Ley Monsanto.





Con la



aprobación de este decreto, estamos dejando la puerta abierta a los diputados para



que continúen abusando y corrompiendo leyes que podrían ser positivas para el



país, pero que dentro de ellas, se “cuelen” artículos que claramente favorecen



a personas, empresas o instituciones.





Además



de seguir alcahueteando el trabajo mediocre que realizan los legisladores



dentro del Congreso, y acá me refiero a todos los diputados sin excepción.





¿Cómo



es posible que dos meses después, vengan a darse cuenta que lo que aprobaron no



se adapta a las complejidades de nuestro país?





Esto



quiere decir que ninguno de ellos realmente leen lo que están aprobando o



simplemente no se presentan a trabajar (59 ausentes) y que además, ninguno de sus asesores y



asistentes tampoco lo hacen. Así que los Q30,000 que pagamos con nuestros



impuestos a cada uno de ellos, y los otros Q30,000 que pagamos a asesores,



asistentes y secretarios está siendo desperdiciados por que el mundial de



fútbol resulta más importante que nuestras necesidades.





En



resumen, creo que es tiempo que nos demos cuenta que la corrupción es el virus



transversal que acrecienta nuestros principales problemas de pobreza,



desnutrición e inseguridad del país, ya sea pagando favores al colocar personas



incompetentes en puestos claves; sobrevalorando servicios y productos y dejando



así pocos fondos para inversión en políticas públicas; o funcionarios



enriqueciéndose sin ninguna vergüenza o consecuencia.





Por



último, quiero finalizar proponiendo no solo deberíamos reformar la Ley de



Obtención de Vegetales, pero también deberíamos sancionar a los diputados que



promovieron la inclusión del artículo 46 dentro de la ley.*





*Desafortunadamente,



no pude encontrar los nombres de quienes promovieron dicha reforma, ya que



“casualmente” la página del Congreso no ha subido la iniciativa 4850 en la



cual, según el Diario de Sesiones de la fecha 3 de junio del 2014, están los



nombres y firmas de quienes solicitaron agregar dicha modificación.

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