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Corrupción e igualdad de género

Redacción República
26 de agosto, 2014

La criminología



es una ciencia que aporta información válida, fiable y contrastada sobre el



problema criminal. Desde su valoración científica se han realizado estudios



sobre el comportamiento antisocial y su



relación con los factores personales, familiares, sociales, económicos, etc. de



los individuos. Recientemente, los



investigadores Bernabeu y Berthin publicaron un interesante artículo sobre la



conexión entre género y corrupción (problema criminal de grandes estructuras



cuyo tratamiento ha sido abordado por la Corte Interamericana de Derechos



Humanos en muchas de sus sentencias) motivados por “la creciente necesidad de



comprender la compleja dinámica de la gobernabilidad democrática […] la articulación



de temas de equidad de género en la gobernabilidad democrática permite



incorporar en las discusiones y análisis propuestas de mejora y reforma para



incidir en los mecanismos, las normas,



instituciones, sistemas y patrones de comportamiento”.

El artículo está



basado en el documento “Género y Corrupción en América Latina: ¿Hay alguna



Conexión?” desarrollado por la Dirección para América Latina y el Caribe del



PNUD de Chile, Colombia y El Salvador, a través de las Áreas de Gobernabilidad



Democrática y de Género y el Equipo de Anticorrupción Global. En concordancia



con el último Informe Mundial de Desarrollo Humano del PNUD, el documento abona



en cuanto al fomento de la resiliencia humana y el rol de instituciones hacia



el desarrollo humano sostenible.

Según Bernabeu y



Berthin, el estudio (a) tiene dos antecedentes relevantes como lo son el



estudio de Corrupción, rendición de cuentas y género: Entendiendo su conexión



publicado el 2010 en conjunto con UNIFEM; y, el estudio Más allá del Estado:



Las perspectivas de mujeres de organizaciones de base sobre la corrupción y la



anticorrupción, publicado el 2012 junto a la Comisión Huairou; (b) cuestiona



algunos mitos esencialistas sobre la relación corrupción y género que ofrece



una primera agenda de investigación y de acción de políticas en cara al futuro



al “analizar la percepción y el impacto diferenciado de la corrupción en la



vida de mujeres y hombres. Es decir, cuánto está afectado el fenómeno de la



corrupción por patrones de género”; y, (c) aborda otras cuestiones, como el de



la percepción diferenciada de la corrupción: las mujeres tienden a percibir más



altos niveles de corrupción que los hombres. También ahonda en el papel de



actores y víctimas de hombres y mujeres en la pequeña y gran corrupción y cómo



esto puede estar influenciado por patrones de género.

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Ambos



investigadores coinciden en que la corrupción no es neutra, sino que tiene un



impacto diferencial sobre las mujeres. Resaltan en su artículo el ejemplo de la



extorsión y la explotación sexual, que afectan especialmente a las mujeres, quienes



no están incluidas en las normativas internacionales anticorrupción como la



Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, o la regional como la



Convención Interamericana contra la Corrupción.

Además, el



documento referido lanza el reto a los Estados de mejorar los sistemas de



información pública, sistemas de análisis y evaluación de las políticas



públicas con enfoque de de género, sensibilización y formación de servidores



públicos, agilización y acceso a la justicia, y establecimiento de “controles



eficientes a la pequeña corrupción poniendo el acento en aquellos sectores en



los que las mujeres están más expuestas”.

Como vemos, el enfoque de género no



significa apuntalar hacia privilegios para las mujeres sino brinda una mirada



crítica y objetiva frente a problemas sociales que requieren de respuestas



adecuadas y a la medida de quienes sufren las consecuencias de la corrupción.



Nos indica hacia dónde girar nuestra atención y los valores a considerar, como



son los valores étnicos, ecológicos, culturales, económicos y, claro está, de



género.





Corrupción e igualdad de género

Redacción República
26 de agosto, 2014

La criminología



es una ciencia que aporta información válida, fiable y contrastada sobre el



problema criminal. Desde su valoración científica se han realizado estudios



sobre el comportamiento antisocial y su



relación con los factores personales, familiares, sociales, económicos, etc. de



los individuos. Recientemente, los



investigadores Bernabeu y Berthin publicaron un interesante artículo sobre la



conexión entre género y corrupción (problema criminal de grandes estructuras



cuyo tratamiento ha sido abordado por la Corte Interamericana de Derechos



Humanos en muchas de sus sentencias) motivados por “la creciente necesidad de



comprender la compleja dinámica de la gobernabilidad democrática […] la articulación



de temas de equidad de género en la gobernabilidad democrática permite



incorporar en las discusiones y análisis propuestas de mejora y reforma para



incidir en los mecanismos, las normas,



instituciones, sistemas y patrones de comportamiento”.

El artículo está



basado en el documento “Género y Corrupción en América Latina: ¿Hay alguna



Conexión?” desarrollado por la Dirección para América Latina y el Caribe del



PNUD de Chile, Colombia y El Salvador, a través de las Áreas de Gobernabilidad



Democrática y de Género y el Equipo de Anticorrupción Global. En concordancia



con el último Informe Mundial de Desarrollo Humano del PNUD, el documento abona



en cuanto al fomento de la resiliencia humana y el rol de instituciones hacia



el desarrollo humano sostenible.

Según Bernabeu y



Berthin, el estudio (a) tiene dos antecedentes relevantes como lo son el



estudio de Corrupción, rendición de cuentas y género: Entendiendo su conexión



publicado el 2010 en conjunto con UNIFEM; y, el estudio Más allá del Estado:



Las perspectivas de mujeres de organizaciones de base sobre la corrupción y la



anticorrupción, publicado el 2012 junto a la Comisión Huairou; (b) cuestiona



algunos mitos esencialistas sobre la relación corrupción y género que ofrece



una primera agenda de investigación y de acción de políticas en cara al futuro



al “analizar la percepción y el impacto diferenciado de la corrupción en la



vida de mujeres y hombres. Es decir, cuánto está afectado el fenómeno de la



corrupción por patrones de género”; y, (c) aborda otras cuestiones, como el de



la percepción diferenciada de la corrupción: las mujeres tienden a percibir más



altos niveles de corrupción que los hombres. También ahonda en el papel de



actores y víctimas de hombres y mujeres en la pequeña y gran corrupción y cómo



esto puede estar influenciado por patrones de género.

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Ambos



investigadores coinciden en que la corrupción no es neutra, sino que tiene un



impacto diferencial sobre las mujeres. Resaltan en su artículo el ejemplo de la



extorsión y la explotación sexual, que afectan especialmente a las mujeres, quienes



no están incluidas en las normativas internacionales anticorrupción como la



Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, o la regional como la



Convención Interamericana contra la Corrupción.

Además, el



documento referido lanza el reto a los Estados de mejorar los sistemas de



información pública, sistemas de análisis y evaluación de las políticas



públicas con enfoque de de género, sensibilización y formación de servidores



públicos, agilización y acceso a la justicia, y establecimiento de “controles



eficientes a la pequeña corrupción poniendo el acento en aquellos sectores en



los que las mujeres están más expuestas”.

Como vemos, el enfoque de género no



significa apuntalar hacia privilegios para las mujeres sino brinda una mirada



crítica y objetiva frente a problemas sociales que requieren de respuestas



adecuadas y a la medida de quienes sufren las consecuencias de la corrupción.



Nos indica hacia dónde girar nuestra atención y los valores a considerar, como



son los valores étnicos, ecológicos, culturales, económicos y, claro está, de



género.





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