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Redacción
16 de junio, 2026
La banca mundial vive uno de sus mejores momentos financieros. Las ganancias alcanzan máximos históricos y los inversionistas continúan cosechando rendimientos récord. Sin embargo, detrás de esos resultados emergen cambios tecnológicos, nuevos competidores y consumidores menos leales que obligan a la industria a replantear su futuro.
Por qué importa. Los bancos registran cifras históricas de rentabilidad, pero el contexto que hizo posible ese desempeño está cambiando rápidamente. McKinsey advierte que las utilidades actuales no garantizan crecimiento futuro y que la capacidad de adaptación será tan importante como la estabilidad que tradicionalmente ha caracterizado al sector financiero.
- Las utilidades netas globales alcanzaron US$1.3 billones en 2025, un crecimiento de 7% respecto al año anterior. La industria también sumó US$853 mil millones adicionales en flujo de caja libre, consolidando una racha récord iniciada en 2022.
- El crecimiento financiero sigue impulsado por la expansión de la riqueza global. Entre 2020 y 2025, los activos intermediados por el sistema financiero aumentaron en US$131 billones, hasta alcanzar los US$468 billones.
- América Latina también creció, aunque a un ritmo inferior al del PIB regional. Paralelamente, las tensiones geopolíticas y la digitalización están acelerando la formación de modelos bancarios cada vez más diferenciados por región.
Punto de fricción. La relación con el cliente, uno de los activos históricos de la banca, enfrenta presiones simultáneas. Nuevos competidores digitales, tecnologías emergentes y cambios generacionales están reduciendo barreras de entrada y elevando las expectativas sobre la experiencia financiera.
- Las fintechs dejaron de ser actores marginales. Según McKinsey, ya capturan alrededor del 17% de los ingresos de la industria y generaron cerca de US$650 mil millones durante 2025, especialmente en patrimonio y banca mayorista.
- Los neobancos redefinen las reglas. Revolut suma 69 millones de clientes y Nubank supera los 131 millones. Su combinación de crecimiento, rentabilidad y bajos costos desafía directamente a las instituciones tradicionales.
- La inteligencia artificial agentiva y las stablecoins podrían reducir la dependencia de los clientes respecto de los bancos. Estas herramientas permiten comparar rendimientos, mover recursos automáticamente y ejecutar operaciones con menor intervención humana.
Entre líneas. El cambio no solo proviene de la tecnología. Los consumidores modifican sus hábitos financieros y muestran menor fidelidad hacia las instituciones tradicionales. Las nuevas generaciones privilegian conveniencia, personalización y experiencias digitales ágiles sobre relaciones bancarias de largo plazo.
- McKinsey sostiene que los clientes son cada vez más digitales y menos leales. El fenómeno es especialmente visible entre jóvenes que comparan servicios financieros con la misma facilidad con que cambian de plataforma tecnológica.
- El 65% de los miembros de la Generación Z estaría dispuesto a utilizar proveedores de billeteras digitales, frente al 30% de los baby boomers. La diferencia refleja un cambio estructural en las preferencias de consumo financiero.
- Grandes tecnológicas, comercios electrónicos y cadenas minoristas aprovechan esta tendencia para expandirse hacia servicios financieros, aumentando la competencia por clientes que históricamente pertenecían a la banca tradicional.
Lo que sigue. McKinsey plantea que el próximo ciclo competitivo no premiará únicamente la precisión, sino también la velocidad. Los bancos que logren experimentar, corregir y escalar más rápido tendrán mayores posibilidades de preservar su relevancia en un entorno cada vez más dinámico.
- En estrategia comercial, la apuesta pasa por hiperpersonalización y decisiones en tiempo real. Las entidades líderes reportan mejoras de entre 20 y 30 puntos porcentuales en interacción y hasta 25% en valor del cliente.
- En tecnología, la prioridad consiste en adoptar arquitecturas más modulares y modelos ágiles de desarrollo. La velocidad de aprendizaje comienza a convertirse en una ventaja competitiva tan importante como el capital.
- También será necesario revisar la asignación de capital, fortalecer alianzas con fintechs y mantener abiertas oportunidades de expansión. El desafío consiste en equilibrar innovación y estabilidad sin perder la confianza del cliente.Te puede interesar
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Redacción
16 de junio, 2026
La banca mundial vive uno de sus mejores momentos financieros. Las ganancias alcanzan máximos históricos y los inversionistas continúan cosechando rendimientos récord. Sin embargo, detrás de esos resultados emergen cambios tecnológicos, nuevos competidores y consumidores menos leales que obligan a la industria a replantear su futuro.
Por qué importa. Los bancos registran cifras históricas de rentabilidad, pero el contexto que hizo posible ese desempeño está cambiando rápidamente. McKinsey advierte que las utilidades actuales no garantizan crecimiento futuro y que la capacidad de adaptación será tan importante como la estabilidad que tradicionalmente ha caracterizado al sector financiero.
- Las utilidades netas globales alcanzaron US$1.3 billones en 2025, un crecimiento de 7% respecto al año anterior. La industria también sumó US$853 mil millones adicionales en flujo de caja libre, consolidando una racha récord iniciada en 2022.
- El crecimiento financiero sigue impulsado por la expansión de la riqueza global. Entre 2020 y 2025, los activos intermediados por el sistema financiero aumentaron en US$131 billones, hasta alcanzar los US$468 billones.
- América Latina también creció, aunque a un ritmo inferior al del PIB regional. Paralelamente, las tensiones geopolíticas y la digitalización están acelerando la formación de modelos bancarios cada vez más diferenciados por región.
Punto de fricción. La relación con el cliente, uno de los activos históricos de la banca, enfrenta presiones simultáneas. Nuevos competidores digitales, tecnologías emergentes y cambios generacionales están reduciendo barreras de entrada y elevando las expectativas sobre la experiencia financiera.
- Las fintechs dejaron de ser actores marginales. Según McKinsey, ya capturan alrededor del 17% de los ingresos de la industria y generaron cerca de US$650 mil millones durante 2025, especialmente en patrimonio y banca mayorista.
- Los neobancos redefinen las reglas. Revolut suma 69 millones de clientes y Nubank supera los 131 millones. Su combinación de crecimiento, rentabilidad y bajos costos desafía directamente a las instituciones tradicionales.
- La inteligencia artificial agentiva y las stablecoins podrían reducir la dependencia de los clientes respecto de los bancos. Estas herramientas permiten comparar rendimientos, mover recursos automáticamente y ejecutar operaciones con menor intervención humana.
Entre líneas. El cambio no solo proviene de la tecnología. Los consumidores modifican sus hábitos financieros y muestran menor fidelidad hacia las instituciones tradicionales. Las nuevas generaciones privilegian conveniencia, personalización y experiencias digitales ágiles sobre relaciones bancarias de largo plazo.
- McKinsey sostiene que los clientes son cada vez más digitales y menos leales. El fenómeno es especialmente visible entre jóvenes que comparan servicios financieros con la misma facilidad con que cambian de plataforma tecnológica.
- El 65% de los miembros de la Generación Z estaría dispuesto a utilizar proveedores de billeteras digitales, frente al 30% de los baby boomers. La diferencia refleja un cambio estructural en las preferencias de consumo financiero.
- Grandes tecnológicas, comercios electrónicos y cadenas minoristas aprovechan esta tendencia para expandirse hacia servicios financieros, aumentando la competencia por clientes que históricamente pertenecían a la banca tradicional.
Lo que sigue. McKinsey plantea que el próximo ciclo competitivo no premiará únicamente la precisión, sino también la velocidad. Los bancos que logren experimentar, corregir y escalar más rápido tendrán mayores posibilidades de preservar su relevancia en un entorno cada vez más dinámico.
- En estrategia comercial, la apuesta pasa por hiperpersonalización y decisiones en tiempo real. Las entidades líderes reportan mejoras de entre 20 y 30 puntos porcentuales en interacción y hasta 25% en valor del cliente.
- En tecnología, la prioridad consiste en adoptar arquitecturas más modulares y modelos ágiles de desarrollo. La velocidad de aprendizaje comienza a convertirse en una ventaja competitiva tan importante como el capital.
- También será necesario revisar la asignación de capital, fortalecer alianzas con fintechs y mantener abiertas oportunidades de expansión. El desafío consiste en equilibrar innovación y estabilidad sin perder la confianza del cliente.Te puede interesar
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