Mazda CX-90: tecnología que reconoce a la familia
El sistema Face ID reconoce el rostro de quien ingresa al vehículo y recupera automáticamente los ajustes guardados en su perfil.
Compartir un vehículo también significa compartir distintas preferencias al volante. La nueva Mazda CX-90 incorpora un sistema de reconocimiento facial que identifica hasta cinco conductores y recupera sus configuraciones personales. La tecnología busca simplificar cada recorrido y adaptar la experiencia a las necesidades de quienes viajan en familia.
Por qué importa. Cambiar de conductor no debería significar comenzar de cero cada vez. En una familia, cada persona tiene una estatura, una postura y preferencias distintas. Mazda CX-90 responde a esa dinámica con un sistema que personaliza la cabina y facilita la transición entre conductores.
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El sistema Face ID reconoce el rostro de quien ingresa al vehículo y recupera automáticamente los ajustes guardados en su perfil, incluso antes de encender el motor.
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La tecnología permite almacenar hasta cinco perfiles. Así, cada integrante de la familia puede contar con una configuración propia, sin modificar manualmente los ajustes de los demás.
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La propuesta también considera los recorridos profesionales y cotidianos. El vehículo conserva las preferencias del conductor para ofrecer una experiencia más cómoda desde el inicio del trayecto.
Cómo funciona. La personalización comienza durante la configuración inicial. El sistema escanea los ojos y el rostro del conductor, además de solicitar su estatura. Con esos datos, analiza sus características y recomienda una posición de manejo ergonómica que ajusta distintos componentes de forma electrónica.
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El asiento modifica su altura, profundidad, inclinación y soporte lumbar. El volante regula su altura y profundidad para favorecer una postura adecuada al conducir.
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Los espejos retrovisores guardan sus posiciones y el Active Driving Display ajusta la proyección de información sobre el parabrisas, como la velocidad y las alertas.
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El sistema también permite recordar preferencias de climatización para el conductor y el acompañante, así como configuraciones del entretenimiento, entre ellas Apple CarPlay, Spotify y la última estación utilizada.
Entre líneas. La tecnología cobra mayor sentido cuando varias personas utilizan el mismo vehículo. Cada conductor conserva sus preferencias sin tener que repetir los ajustes. Además, Mazda incorpora una función que facilita la salida y el ingreso, con movimientos automáticos del asiento.
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Al apagar el vehículo, el asiento del conductor se desplaza hacia atrás para facilitar la salida. Cuando ingresa otra persona, el sistema recupera la configuración asociada a su rostro.
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La experiencia personalizada se complementa con recursos de seguridad como el monitoreo de punto ciego, la advertencia de salida de carril y el frenado inteligente en ciudad.
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Los sensores de parqueo delanteros y traseros ofrecen asistencia adicional al maniobrar. Estas funciones complementan una propuesta que busca atender tanto al conductor como a sus acompañantes.
Lo que sigue. Las especificaciones permiten conocer las capacidades de un vehículo, pero la experiencia directa a través de una prueba de manejo, que puede solicitar en cualquiera de las sucursales, ayuda a determinar cómo se adaptan a la rutina. En Mazda CX-90, probar el reconocimiento facial y explorar sus ajustes permite comprender las ventajas de compartir una SUV sin renunciar a las preferencias personales.
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Una prueba de manejo permite comprobar cómo el vehículo reconoce al conductor, recupera su perfil y ajusta automáticamente la posición del asiento y el volante.
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A la vez, brinda la oportunidad de conocer el espacio de sus tres filas, explorar las asistencias de seguridad y evaluar la comodidad de la cabina.
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Mazda invita a descubrir esta experiencia en familia y conocer cómo la CX-90 combina tecnología, confort y seguridad para distintos momentos de la vida.
Mazda CX-90: tecnología que reconoce a la familia
El sistema Face ID reconoce el rostro de quien ingresa al vehículo y recupera automáticamente los ajustes guardados en su perfil.
Compartir un vehículo también significa compartir distintas preferencias al volante. La nueva Mazda CX-90 incorpora un sistema de reconocimiento facial que identifica hasta cinco conductores y recupera sus configuraciones personales. La tecnología busca simplificar cada recorrido y adaptar la experiencia a las necesidades de quienes viajan en familia.
Por qué importa. Cambiar de conductor no debería significar comenzar de cero cada vez. En una familia, cada persona tiene una estatura, una postura y preferencias distintas. Mazda CX-90 responde a esa dinámica con un sistema que personaliza la cabina y facilita la transición entre conductores.
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El sistema Face ID reconoce el rostro de quien ingresa al vehículo y recupera automáticamente los ajustes guardados en su perfil, incluso antes de encender el motor.
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La tecnología permite almacenar hasta cinco perfiles. Así, cada integrante de la familia puede contar con una configuración propia, sin modificar manualmente los ajustes de los demás.
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La propuesta también considera los recorridos profesionales y cotidianos. El vehículo conserva las preferencias del conductor para ofrecer una experiencia más cómoda desde el inicio del trayecto.
Cómo funciona. La personalización comienza durante la configuración inicial. El sistema escanea los ojos y el rostro del conductor, además de solicitar su estatura. Con esos datos, analiza sus características y recomienda una posición de manejo ergonómica que ajusta distintos componentes de forma electrónica.
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El asiento modifica su altura, profundidad, inclinación y soporte lumbar. El volante regula su altura y profundidad para favorecer una postura adecuada al conducir.
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Los espejos retrovisores guardan sus posiciones y el Active Driving Display ajusta la proyección de información sobre el parabrisas, como la velocidad y las alertas.
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El sistema también permite recordar preferencias de climatización para el conductor y el acompañante, así como configuraciones del entretenimiento, entre ellas Apple CarPlay, Spotify y la última estación utilizada.
Entre líneas. La tecnología cobra mayor sentido cuando varias personas utilizan el mismo vehículo. Cada conductor conserva sus preferencias sin tener que repetir los ajustes. Además, Mazda incorpora una función que facilita la salida y el ingreso, con movimientos automáticos del asiento.
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Al apagar el vehículo, el asiento del conductor se desplaza hacia atrás para facilitar la salida. Cuando ingresa otra persona, el sistema recupera la configuración asociada a su rostro.
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La experiencia personalizada se complementa con recursos de seguridad como el monitoreo de punto ciego, la advertencia de salida de carril y el frenado inteligente en ciudad.
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Los sensores de parqueo delanteros y traseros ofrecen asistencia adicional al maniobrar. Estas funciones complementan una propuesta que busca atender tanto al conductor como a sus acompañantes.
Lo que sigue. Las especificaciones permiten conocer las capacidades de un vehículo, pero la experiencia directa a través de una prueba de manejo, que puede solicitar en cualquiera de las sucursales, ayuda a determinar cómo se adaptan a la rutina. En Mazda CX-90, probar el reconocimiento facial y explorar sus ajustes permite comprender las ventajas de compartir una SUV sin renunciar a las preferencias personales.
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Una prueba de manejo permite comprobar cómo el vehículo reconoce al conductor, recupera su perfil y ajusta automáticamente la posición del asiento y el volante.
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A la vez, brinda la oportunidad de conocer el espacio de sus tres filas, explorar las asistencias de seguridad y evaluar la comodidad de la cabina.
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Mazda invita a descubrir esta experiencia en familia y conocer cómo la CX-90 combina tecnología, confort y seguridad para distintos momentos de la vida.