El bulevar Liberación es recorrido por cientos de personas al día. En su trayecto tiene una escultura de Tecún Umán que pasa desapercibida para los transeúntes. Se trata de una obra realizada por el artista Roberto González Goyri en 1965. Mide 6.5 metros de altura y representa al guerrero k’iche’ en actitud de combate. Cada 20 de febrero, Guatemala conmemora su día y recuerda a un personaje que vive entre el mito y la historia. El mismo día, también se conmemora el Día de la Marimba.
Los textos indígenas describen a Tecún Umán como capitán y jefe militar. El título de la casa Ixquin-Nehaib sitúa la batalla en los Llanos del Pinal, cuando se enfrentó a Pedro de Alvarado, cerca de Xelajú, hoy Quetzaltenango. Allí, Tecún aparece con atributos sobrenaturales. El relato dice que venía hecho águila, con plumas que nacían de su propio cuerpo. Portaba tres coronas: una de oro, otra de perlas y otra de diamantes y esmeraldas. Según ese texto, atacó al caballo del Adelantado español, Pedro Alvarado, le cortó la cabeza con su lanza y luego intentó volver a embestir desde lo alto. El Adelantado lo esperó con su arma y lo atravesó.
El Título del Ahpop Quecham, procedente de San Andrés Xecul, afirma que el rey K’icab Tamub ordenó a su primogénito Tecún Umán preparar la defensa del reino k’iche’. Esa versión presenta a Tecún como heredero y como general. No lo describe como un solo guerrero, sino como parte de una estructura política y militar organizada. En otros textos, como el Título de los Señores Coyoy, se le nombra Ajpop Achi Nimá Rajpop Achij, es decir, gran capitán o gran jefe.
Las crónicas españolas también mencionan un combate singular. El 12 de febrero de 1524, según una investigación de la Sociedad de Geografía e Historia realizada en 1962, un guerrero quiché se enfrentó con Pedro de Alvarado en los Llanos del Pinal. Francisco de Fuentes y Guzmán, con base en el Ahpop Quecham, escribió que Tecún comandó 72 000 hombres y que se convirtió en águila y quetzal.
Sin embargo, Pedro de Alvarado, en su carta de relación a Hernán Cortés, solo anotó: “murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra”. Esa brevedad contrasta con la riqueza simbólica de las versiones indígenas.
El historiador Julio Cambranes sostuvo que Tecún Umán no fue un mito puro. Lo describió como un ajawab, un jefe militar indígena que se enfrentó a los españoles. Cambranes recordó que desde Utatlán, capital del reino k’iche’, se controlaba gran parte del actual territorio guatemalteco. Existía una clase formada por caciques, guerreros y sacerdotes.
Según él, Tecún Umán encajó como figura militar real, aunque la tradición lo transformó en símbolo. El nombre mismo de Tecún Umán plantea interrogantes. En varios textos aparece como Tecún o como Tecúm Balam. Se trataba de un nombre común en la época y se asociaba con linajes reales. Algunos relatos lo vinculan con el rey K’icab y lo sitúan en la cuarta generación de ese linaje.
No todos los documentos usan la forma “Tecún Umán”, pero sí reconocen a un capitán o ajpop que lideró la resistencia en Xelajú y en los Llanos del Pinal. La versión indígena del combate añade un fuerte componente ritual. El Título de los Señores Coyoy narra siete días y seis noches de festejos antes de la llegada de los españoles. La preparación incluyó bebidas, danzas y comida, acompañadas por flautas y otros instrumentos autóctonos.
El choque ocurrió en Xelajú. El texto afirma que Tecún logró decapitar al caballo de Alvarado con bastones especiales. En un segundo intento, cayó en manos de los castellanos. La narración describe su muerte con imágenes intensas: su sangre mezclada con plumas de quetzal y su voz aún ardiente contra los vencedores. De ese episodio surgió, según la leyenda, el nombre de Quetzaltenango.
La derrota k’iche’ inició una nueva era. En febrero de 1524, las tropas españolas avanzaron por el altiplano. La expedición de Pedro de Alvarado duró seis meses. En 1527, su hermano Jorge emprendió una segunda invasión. Los hechos quedaron registrados en el Lienzo de Quauhquechollan, elaborado por nahuas aliados de los españoles. Ese lienzo se considera el primer mapa de Guatemala. Allí aparece la ruta militar y la caída de los reinos indígenas.
Con el paso de los siglos, Tecún Umán pasó de personaje de crónicas a “héroe nacional”. En 1959 surgió el Comité Pro Exaltación del Héroe Tecún Umán, impulsado por Rafael Téllez García y Jaime Pérez Aguilar. La iniciativa propuso declararlo héroe nacional y paladín del Ejército. Más de veinte diputados solicitaron la opinión de la Sociedad de Geografía e Historia.
El debate incluyó objeciones. El diputado Ernesto Viteri señaló que Tecún Umán no fue voluntario, sino capitán designado, y que en el siglo XVI no existía la República de Guatemala. A pesar de esas reservas, el Congreso aprobó el decreto.
El 22 de marzo de 1960, el Congreso de la República declaró a Tecún Umán Héroe Nacional y símbolo de la nacionalidad guatemalteca mediante el decreto 1344. También fijó el 20 de febrero como fecha para honrar su memoria. Desde entonces, el calendario cívico incluyó esa conmemoración como recordatorio de las hazañas de Tecún Umán.
El Estado reforzó esa imagen con símbolos materiales. En 1964, el decreto 265 de la Ley de Especies Monetarias puso en circulación el billete de cincuenta centavos de quetzal con la efigie de Tecún Umán. El grabado se inspiró en una escultura de bronce del guerrero quiché realizada por Rodolfo Galeotti Torres. Ese billete circuló hasta el 9 de enero de 1998. La figura del héroe también apareció en monedas y en sellos conmemorativos.
Los monumentos completaron el proceso simbólico. Además de la escultura de González Goyri en el Bulevar Liberación, existen otras obras destacadas. En Quetzaltenango se encuentra una estatua de Rodolfo Galeotti Torres, ubicada al final de la 29 avenida, zona 7. El nombre de Tecún Umán también designa a la ciudad fronteriza que conecta Guatemala con México.
El bulevar Liberación es recorrido por cientos de personas al día. En su trayecto tiene una escultura de Tecún Umán que pasa desapercibida para los transeúntes. Se trata de una obra realizada por el artista Roberto González Goyri en 1965. Mide 6.5 metros de altura y representa al guerrero k’iche’ en actitud de combate. Cada 20 de febrero, Guatemala conmemora su día y recuerda a un personaje que vive entre el mito y la historia. El mismo día, también se conmemora el Día de la Marimba.
Los textos indígenas describen a Tecún Umán como capitán y jefe militar. El título de la casa Ixquin-Nehaib sitúa la batalla en los Llanos del Pinal, cuando se enfrentó a Pedro de Alvarado, cerca de Xelajú, hoy Quetzaltenango. Allí, Tecún aparece con atributos sobrenaturales. El relato dice que venía hecho águila, con plumas que nacían de su propio cuerpo. Portaba tres coronas: una de oro, otra de perlas y otra de diamantes y esmeraldas. Según ese texto, atacó al caballo del Adelantado español, Pedro Alvarado, le cortó la cabeza con su lanza y luego intentó volver a embestir desde lo alto. El Adelantado lo esperó con su arma y lo atravesó.
El Título del Ahpop Quecham, procedente de San Andrés Xecul, afirma que el rey K’icab Tamub ordenó a su primogénito Tecún Umán preparar la defensa del reino k’iche’. Esa versión presenta a Tecún como heredero y como general. No lo describe como un solo guerrero, sino como parte de una estructura política y militar organizada. En otros textos, como el Título de los Señores Coyoy, se le nombra Ajpop Achi Nimá Rajpop Achij, es decir, gran capitán o gran jefe.
Las crónicas españolas también mencionan un combate singular. El 12 de febrero de 1524, según una investigación de la Sociedad de Geografía e Historia realizada en 1962, un guerrero quiché se enfrentó con Pedro de Alvarado en los Llanos del Pinal. Francisco de Fuentes y Guzmán, con base en el Ahpop Quecham, escribió que Tecún comandó 72 000 hombres y que se convirtió en águila y quetzal.
Sin embargo, Pedro de Alvarado, en su carta de relación a Hernán Cortés, solo anotó: “murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra”. Esa brevedad contrasta con la riqueza simbólica de las versiones indígenas.
El historiador Julio Cambranes sostuvo que Tecún Umán no fue un mito puro. Lo describió como un ajawab, un jefe militar indígena que se enfrentó a los españoles. Cambranes recordó que desde Utatlán, capital del reino k’iche’, se controlaba gran parte del actual territorio guatemalteco. Existía una clase formada por caciques, guerreros y sacerdotes.
Según él, Tecún Umán encajó como figura militar real, aunque la tradición lo transformó en símbolo. El nombre mismo de Tecún Umán plantea interrogantes. En varios textos aparece como Tecún o como Tecúm Balam. Se trataba de un nombre común en la época y se asociaba con linajes reales. Algunos relatos lo vinculan con el rey K’icab y lo sitúan en la cuarta generación de ese linaje.
No todos los documentos usan la forma “Tecún Umán”, pero sí reconocen a un capitán o ajpop que lideró la resistencia en Xelajú y en los Llanos del Pinal. La versión indígena del combate añade un fuerte componente ritual. El Título de los Señores Coyoy narra siete días y seis noches de festejos antes de la llegada de los españoles. La preparación incluyó bebidas, danzas y comida, acompañadas por flautas y otros instrumentos autóctonos.
El choque ocurrió en Xelajú. El texto afirma que Tecún logró decapitar al caballo de Alvarado con bastones especiales. En un segundo intento, cayó en manos de los castellanos. La narración describe su muerte con imágenes intensas: su sangre mezclada con plumas de quetzal y su voz aún ardiente contra los vencedores. De ese episodio surgió, según la leyenda, el nombre de Quetzaltenango.
La derrota k’iche’ inició una nueva era. En febrero de 1524, las tropas españolas avanzaron por el altiplano. La expedición de Pedro de Alvarado duró seis meses. En 1527, su hermano Jorge emprendió una segunda invasión. Los hechos quedaron registrados en el Lienzo de Quauhquechollan, elaborado por nahuas aliados de los españoles. Ese lienzo se considera el primer mapa de Guatemala. Allí aparece la ruta militar y la caída de los reinos indígenas.
Con el paso de los siglos, Tecún Umán pasó de personaje de crónicas a “héroe nacional”. En 1959 surgió el Comité Pro Exaltación del Héroe Tecún Umán, impulsado por Rafael Téllez García y Jaime Pérez Aguilar. La iniciativa propuso declararlo héroe nacional y paladín del Ejército. Más de veinte diputados solicitaron la opinión de la Sociedad de Geografía e Historia.
El debate incluyó objeciones. El diputado Ernesto Viteri señaló que Tecún Umán no fue voluntario, sino capitán designado, y que en el siglo XVI no existía la República de Guatemala. A pesar de esas reservas, el Congreso aprobó el decreto.
El 22 de marzo de 1960, el Congreso de la República declaró a Tecún Umán Héroe Nacional y símbolo de la nacionalidad guatemalteca mediante el decreto 1344. También fijó el 20 de febrero como fecha para honrar su memoria. Desde entonces, el calendario cívico incluyó esa conmemoración como recordatorio de las hazañas de Tecún Umán.
El Estado reforzó esa imagen con símbolos materiales. En 1964, el decreto 265 de la Ley de Especies Monetarias puso en circulación el billete de cincuenta centavos de quetzal con la efigie de Tecún Umán. El grabado se inspiró en una escultura de bronce del guerrero quiché realizada por Rodolfo Galeotti Torres. Ese billete circuló hasta el 9 de enero de 1998. La figura del héroe también apareció en monedas y en sellos conmemorativos.
Los monumentos completaron el proceso simbólico. Además de la escultura de González Goyri en el Bulevar Liberación, existen otras obras destacadas. En Quetzaltenango se encuentra una estatua de Rodolfo Galeotti Torres, ubicada al final de la 29 avenida, zona 7. El nombre de Tecún Umán también designa a la ciudad fronteriza que conecta Guatemala con México.
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