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María Esther Cabral: “Necesitamos humanizar nuevamente la educación”

Fotografía: Gary Alvarado
Gérman Gómez
18 de enero, 2026

Para María Esther Cabral, doctora en educación y experta en proyectos e-learning, la irrupción de la inteligencia artificial obligó a repensar cómo se enseña, cómo se evalúa y qué sentido tiene hoy educar. A través de su experiencia en Paraguay, en donde nació, y en la región, expone los retos de iniciar un nuevo año escolar. 

Cabral insiste en tres ideas centrales: formar pensamiento crítico, humanizar la educación frente a la automatización y preparar a las personas para la vida real, no solo para el mercado laboral digital. 

¿Cómo impactan los últimos cambios tecnológicos en la forma de educar a las nuevas generaciones? 

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—Nos encontramos en un punto muy ligado a los cambios tecnológicos de 2024 en materia educativa. Ese año marcó un antes y un después. Las nuevas tecnologías han transformado lo que conocíamos como educación tradicional, especialmente con el desarrollo de la inteligencia artificial generativa. 

Antes de 2024, la evaluación digital funcionaba de otra manera. Hoy muchos docentes están en transición al examen en papel porque existen modelos de inteligencia artificial que responden fácilmente preguntas evaluativas. Esto marca un cambio de paradigma que debemos comprender y afrontar año con año.

Todo un reto, máximo cuando se inicia un nuevo ciclo escolar.

¿Desde cuándo se desarrollan las habilidades digitales en educación? 

—El desarrollo de habilidades digitales data desde 2008, sobre todo para quienes somos educadores. Sin embargo, a muchas personas les costó entender que la tecnología es una herramienta de apoyo a la educación.

En mi caso, abrazo profundamente la profesión docente y la disrupción. Tengo un compromiso con niños, adolescentes y hoy también con adultos, para que desarrollen habilidades para la vida, no solo para ejercer una profesión. Eso falta en toda la región.

Fotografía: Gary Alvarado

¿Qué significa educar para la vida y no solo para el trabajo?

—Cuando hablamos de la universidad, no solo debemos pensar en el ejercicio profesional, sino en el entorno laboral y fuera de él. Mi compromiso es decirle a mis colegas que no debemos reducirnos a formar habilidades solo profesionales.

La carrera profesional debe definirse desde el amor hacia lo que una persona quiere hacer. Hoy vemos que educar implica preparar para resolver situaciones cotidianas, personales y sociales, no únicamente laborales. 

¿Cómo debe abordarse la inteligencia artificial en el aula?

—La inteligencia artificial tiene más de 50 años desde que inició, pero no la conocíamos como hoy en día. La inteligencia artificial generativa cambia la práctica, pero no se soluciona con una prohibición o con regresar al papel. 

La evaluación debe entenderse como mejora continua, no como castigo ni simple aprobación. Nuestro objetivo como educadores es que el estudiante aprenda y desarrolle habilidades para la vida, como el pensamiento crítico y reflexivo.

¿La inteligencia artificial pone en riesgo el pensamiento crítico? 

—Sí, existe un riesgo, pero depende de cómo la abordemos. Como educadores, debemos enseñar a niños y niñas a desarrollar pensamiento crítico ante contextos reales. Yo no voy a pedirle a ChatGPT que interprete una conversación por mí o que actúe por mí. Eso no reemplaza la capacidad humana de análisis, reflexión y juicio.

¿Está de acuerdo con modelos educativos totalmente automatizados? 

—Vi una entrevista sobre una escuela donde todo funciona con inteligencia artificial y no hay maestros. Yo no estoy de acuerdo con eso. 

Necesitamos humanizar nuevamente la educación. Recuperar la empatía y la socialización. La ausencia de estos procesos genera conflictos, especialmente en niños pequeños que no desarrollan habilidades sociales básicas.

Fotografía: Gary Alvarado

¿Qué rol debe tener la inteligencia artificial en educación inicial y básica? 

—En educación inicial y básica se necesita desarrollar habilidades sociales y comunicativas. La inteligencia artificial debe verse como una herramienta de apoyo al docente, no como sustituto.

Eso no significa aislar a los estudiantes de la tecnología, sino enseñarles para qué sirve, cómo usarla y, sobre todo, cómo hacerlo de forma ética. 

¿Qué beneficios concretos ofrece la inteligencia artificial a los docentes?

—La inteligencia artificial reduce enormemente la carga administrativa. Permite crear materiales, planes, videos, pódcast y presentaciones en segundos, con buenos prompts y contenido sólido.

Incluso podemos plantear situaciones a los estudiantes para que produzcan contenidos y luego confrontarlos con el conocimiento académico basado en investigación. Hay que considerar que la inteligencia artificial también comete errores o inventa información.

¿Por qué es clave trabajar la ética en el uso de tecnología educativa?

—Porque la inteligencia artificial presenta alucinaciones, que para mí son ausencias en su base de conocimiento. Por eso debemos enseñar a contrastar, verificar y ajustar la información. 

No podemos aceptar respuestas sin análisis. El conocimiento académico debe ser certero, basado en evidencia y pensamiento crítico.

¿Qué carencias observa en el sistema educativo actual? 

—Necesitamos trabajar pensamiento crítico y reflexivo de verdad. No basta con leer, transcribir y responder preguntas directas. 

Como educadores debemos aprender a hacer preguntas inteligentes, igual que cuando interactuamos con inteligencia artificial. Preguntas genéricas generan respuestas genéricas. 

Fotografía: Gary Alvarado

¿Cómo influyen los asistentes virtuales en las relaciones humanas? 

—La inteligencia artificial generativa siempre está a disposición. No se niega, no cuestiona, halaga al usuario. Mucha gente prefiere hablar con la inteligencia artificial que con otra persona.

Hay casos donde las personas consultan sobre relaciones laborales o personales con estos sistemas. Entregan información sensible que luego puede usarse en su contra.

¿Qué otros vacíos educativos considera urgentes atender? 

—La educación financiera es un gran pendiente. Hay personas endeudadas porque nunca aprendieron finanzas básicas.

También falta integrar disciplinas. Enseñamos matemáticas, comunicación y ciencias como “cajitas separadas”, cuando en la vida real resolvemos problemas con la integración de conocimientos de distintas áreas. 

¿Qué desafío estructural tiene la sociedad frente a lo digital?

—Tenemos un desafío como sociedad. No hemos entendido que la educación debe cambiar. Debemos enseñar a cuidarse en el mundo digital desde edades tempranas.

Estas habilidades ya no son opcionales. Vivimos más en el ciberespacio que en el mundo físico. Eso exige políticas públicas y una reforma educativa profunda en toda la región.

María Esther Cabral: “Necesitamos humanizar nuevamente la educación”

Fotografía: Gary Alvarado
Gérman Gómez
18 de enero, 2026

Para María Esther Cabral, doctora en educación y experta en proyectos e-learning, la irrupción de la inteligencia artificial obligó a repensar cómo se enseña, cómo se evalúa y qué sentido tiene hoy educar. A través de su experiencia en Paraguay, en donde nació, y en la región, expone los retos de iniciar un nuevo año escolar. 

Cabral insiste en tres ideas centrales: formar pensamiento crítico, humanizar la educación frente a la automatización y preparar a las personas para la vida real, no solo para el mercado laboral digital. 

¿Cómo impactan los últimos cambios tecnológicos en la forma de educar a las nuevas generaciones? 

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—Nos encontramos en un punto muy ligado a los cambios tecnológicos de 2024 en materia educativa. Ese año marcó un antes y un después. Las nuevas tecnologías han transformado lo que conocíamos como educación tradicional, especialmente con el desarrollo de la inteligencia artificial generativa. 

Antes de 2024, la evaluación digital funcionaba de otra manera. Hoy muchos docentes están en transición al examen en papel porque existen modelos de inteligencia artificial que responden fácilmente preguntas evaluativas. Esto marca un cambio de paradigma que debemos comprender y afrontar año con año.

Todo un reto, máximo cuando se inicia un nuevo ciclo escolar.

¿Desde cuándo se desarrollan las habilidades digitales en educación? 

—El desarrollo de habilidades digitales data desde 2008, sobre todo para quienes somos educadores. Sin embargo, a muchas personas les costó entender que la tecnología es una herramienta de apoyo a la educación.

En mi caso, abrazo profundamente la profesión docente y la disrupción. Tengo un compromiso con niños, adolescentes y hoy también con adultos, para que desarrollen habilidades para la vida, no solo para ejercer una profesión. Eso falta en toda la región.

Fotografía: Gary Alvarado

¿Qué significa educar para la vida y no solo para el trabajo?

—Cuando hablamos de la universidad, no solo debemos pensar en el ejercicio profesional, sino en el entorno laboral y fuera de él. Mi compromiso es decirle a mis colegas que no debemos reducirnos a formar habilidades solo profesionales.

La carrera profesional debe definirse desde el amor hacia lo que una persona quiere hacer. Hoy vemos que educar implica preparar para resolver situaciones cotidianas, personales y sociales, no únicamente laborales. 

¿Cómo debe abordarse la inteligencia artificial en el aula?

—La inteligencia artificial tiene más de 50 años desde que inició, pero no la conocíamos como hoy en día. La inteligencia artificial generativa cambia la práctica, pero no se soluciona con una prohibición o con regresar al papel. 

La evaluación debe entenderse como mejora continua, no como castigo ni simple aprobación. Nuestro objetivo como educadores es que el estudiante aprenda y desarrolle habilidades para la vida, como el pensamiento crítico y reflexivo.

¿La inteligencia artificial pone en riesgo el pensamiento crítico? 

—Sí, existe un riesgo, pero depende de cómo la abordemos. Como educadores, debemos enseñar a niños y niñas a desarrollar pensamiento crítico ante contextos reales. Yo no voy a pedirle a ChatGPT que interprete una conversación por mí o que actúe por mí. Eso no reemplaza la capacidad humana de análisis, reflexión y juicio.

¿Está de acuerdo con modelos educativos totalmente automatizados? 

—Vi una entrevista sobre una escuela donde todo funciona con inteligencia artificial y no hay maestros. Yo no estoy de acuerdo con eso. 

Necesitamos humanizar nuevamente la educación. Recuperar la empatía y la socialización. La ausencia de estos procesos genera conflictos, especialmente en niños pequeños que no desarrollan habilidades sociales básicas.

Fotografía: Gary Alvarado

¿Qué rol debe tener la inteligencia artificial en educación inicial y básica? 

—En educación inicial y básica se necesita desarrollar habilidades sociales y comunicativas. La inteligencia artificial debe verse como una herramienta de apoyo al docente, no como sustituto.

Eso no significa aislar a los estudiantes de la tecnología, sino enseñarles para qué sirve, cómo usarla y, sobre todo, cómo hacerlo de forma ética. 

¿Qué beneficios concretos ofrece la inteligencia artificial a los docentes?

—La inteligencia artificial reduce enormemente la carga administrativa. Permite crear materiales, planes, videos, pódcast y presentaciones en segundos, con buenos prompts y contenido sólido.

Incluso podemos plantear situaciones a los estudiantes para que produzcan contenidos y luego confrontarlos con el conocimiento académico basado en investigación. Hay que considerar que la inteligencia artificial también comete errores o inventa información.

¿Por qué es clave trabajar la ética en el uso de tecnología educativa?

—Porque la inteligencia artificial presenta alucinaciones, que para mí son ausencias en su base de conocimiento. Por eso debemos enseñar a contrastar, verificar y ajustar la información. 

No podemos aceptar respuestas sin análisis. El conocimiento académico debe ser certero, basado en evidencia y pensamiento crítico.

¿Qué carencias observa en el sistema educativo actual? 

—Necesitamos trabajar pensamiento crítico y reflexivo de verdad. No basta con leer, transcribir y responder preguntas directas. 

Como educadores debemos aprender a hacer preguntas inteligentes, igual que cuando interactuamos con inteligencia artificial. Preguntas genéricas generan respuestas genéricas. 

Fotografía: Gary Alvarado

¿Cómo influyen los asistentes virtuales en las relaciones humanas? 

—La inteligencia artificial generativa siempre está a disposición. No se niega, no cuestiona, halaga al usuario. Mucha gente prefiere hablar con la inteligencia artificial que con otra persona.

Hay casos donde las personas consultan sobre relaciones laborales o personales con estos sistemas. Entregan información sensible que luego puede usarse en su contra.

¿Qué otros vacíos educativos considera urgentes atender? 

—La educación financiera es un gran pendiente. Hay personas endeudadas porque nunca aprendieron finanzas básicas.

También falta integrar disciplinas. Enseñamos matemáticas, comunicación y ciencias como “cajitas separadas”, cuando en la vida real resolvemos problemas con la integración de conocimientos de distintas áreas. 

¿Qué desafío estructural tiene la sociedad frente a lo digital?

—Tenemos un desafío como sociedad. No hemos entendido que la educación debe cambiar. Debemos enseñar a cuidarse en el mundo digital desde edades tempranas.

Estas habilidades ya no son opcionales. Vivimos más en el ciberespacio que en el mundo físico. Eso exige políticas públicas y una reforma educativa profunda en toda la región.

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