La rutina de Jorge pasa por facturas, sistemas, validaciones y pagos a proveedores. En esa secuencia de revisión y orden encontró un trabajo que le exige atención constante, pero que también disfruta. Le gusta tener mucho que hacer, mantenerse activo, aprender y resolver problemas. Cuando la jornada está cargada, incluso pierde la noción del tiempo. “No siento ni siquiera y cuando veo, ya es la tarde”, resume. Forma parte del programa de inclusión de Grupo Financiero G&T Continental, donde volvió a encontrar una oportunidad laboral hace alrededor de 5 años.
Su ingreso se dio con apoyo de organizaciones que acompañan la inserción laboral de personas con discapacidad auditiva. Jorge cuenta que llegó a la entrevista por medio de la Asociación de Sordos de Guatemala y del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, que le ayudaron a acercarse a la plaza. Encontró un área con una dinámica que le calza bien: revisar documentos, subir facturas al sistema, ordenar papelería y verificar que todo esté listo para que los pagos salgan a tiempo.
Uno de los aspectos más importantes es el ambiente; lo describe como un espacio ordenado, con una estructura que le facilita el trabajo y donde ha podido seguir aprendiendo. Tiene 35 años, es bachiller en computación y una parte de lo que más le interesa está precisamente en los sistemas. Le gusta verificar procesos, validar información y trabajar con herramientas tecnológicas, un campo en el que también ha fortalecido conocimientos dentro de la institución.
En su experiencia diaria, la comunicación ocupa un lugar central. Jorge es una persona sorda y explica que con su jefe se entiende en parte por lengua de señas, porque ha aprendido algunas bases y ya tiene experiencia trabajando con personas sordas. Con sus compañeros ocurre algo similar: algunos han mostrado interés en aprender, y eso ha hecho más fluida la relación cotidiana. Dentro de la institución, además, existen cursos internos de lengua de señas. En su caso, esa disposición no aparece como un gesto menor, sino como una condición concreta para que el trabajo funcione mejor.
Esa capacidad para moverse entre distintos códigos también viene de atrás. Cuenta que desde pequeño sus padres, ambos maestros, le enseñaron a leer y escribir en español, al tiempo que desarrollaba la lengua de señas. Ese doble aprendizaje le abrió camino para estudiar, trabajar y desenvolverse con mayor soltura en distintos espacios. Cuando habla de ese proceso, también agradece a su familia y a sus maestros, que fueron parte de una base que hoy sigue pesando en su forma de relacionarse con el entorno.
Por eso, cuando se le pregunta por las barreras, no las ubica en sí mismo. Jorge dice que se identifica claramente como una persona sorda y que no siente que eso le impida trabajar, salir, estudiar o llevar una vida como cualquier otra. “La limitación está afuera, en una sociedad que todavía pone barreras. Yo puedo hacer lo mismo que todos”, afirma.
Eso no significa que ignore las dificultades. Habla de los límites que ha encontrado para continuar sus estudios universitarios, sobre todo por la falta de intérpretes de lengua de señas y por las complicaciones de traslado. Aun así, mantiene una idea clara de hacia dónde quiere ir: seguir estudiando y, en algún momento, formarse en Ingeniería en Sistemas, una carrera que conecta con lo que más le gusta.
En su historia laboral no hay épica forzada, sino una mezcla de disciplina, aprendizaje y claridad sobre lo que quiere. Trabaja, resuelve, se adapta, sigue aprendiendo y piensa en lo que viene. Entre sistemas, pagos y procesos, Jorge ha encontrado un espacio donde puede desarrollar habilidades concretas, comunicarse mejor y sostener una trayectoria propia.
*La entrevista se realizó con el apoyo de una intérprete de lengua de señas.
La rutina de Jorge pasa por facturas, sistemas, validaciones y pagos a proveedores. En esa secuencia de revisión y orden encontró un trabajo que le exige atención constante, pero que también disfruta. Le gusta tener mucho que hacer, mantenerse activo, aprender y resolver problemas. Cuando la jornada está cargada, incluso pierde la noción del tiempo. “No siento ni siquiera y cuando veo, ya es la tarde”, resume. Forma parte del programa de inclusión de Grupo Financiero G&T Continental, donde volvió a encontrar una oportunidad laboral hace alrededor de 5 años.
Su ingreso se dio con apoyo de organizaciones que acompañan la inserción laboral de personas con discapacidad auditiva. Jorge cuenta que llegó a la entrevista por medio de la Asociación de Sordos de Guatemala y del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, que le ayudaron a acercarse a la plaza. Encontró un área con una dinámica que le calza bien: revisar documentos, subir facturas al sistema, ordenar papelería y verificar que todo esté listo para que los pagos salgan a tiempo.
Uno de los aspectos más importantes es el ambiente; lo describe como un espacio ordenado, con una estructura que le facilita el trabajo y donde ha podido seguir aprendiendo. Tiene 35 años, es bachiller en computación y una parte de lo que más le interesa está precisamente en los sistemas. Le gusta verificar procesos, validar información y trabajar con herramientas tecnológicas, un campo en el que también ha fortalecido conocimientos dentro de la institución.
En su experiencia diaria, la comunicación ocupa un lugar central. Jorge es una persona sorda y explica que con su jefe se entiende en parte por lengua de señas, porque ha aprendido algunas bases y ya tiene experiencia trabajando con personas sordas. Con sus compañeros ocurre algo similar: algunos han mostrado interés en aprender, y eso ha hecho más fluida la relación cotidiana. Dentro de la institución, además, existen cursos internos de lengua de señas. En su caso, esa disposición no aparece como un gesto menor, sino como una condición concreta para que el trabajo funcione mejor.
Esa capacidad para moverse entre distintos códigos también viene de atrás. Cuenta que desde pequeño sus padres, ambos maestros, le enseñaron a leer y escribir en español, al tiempo que desarrollaba la lengua de señas. Ese doble aprendizaje le abrió camino para estudiar, trabajar y desenvolverse con mayor soltura en distintos espacios. Cuando habla de ese proceso, también agradece a su familia y a sus maestros, que fueron parte de una base que hoy sigue pesando en su forma de relacionarse con el entorno.
Por eso, cuando se le pregunta por las barreras, no las ubica en sí mismo. Jorge dice que se identifica claramente como una persona sorda y que no siente que eso le impida trabajar, salir, estudiar o llevar una vida como cualquier otra. “La limitación está afuera, en una sociedad que todavía pone barreras. Yo puedo hacer lo mismo que todos”, afirma.
Eso no significa que ignore las dificultades. Habla de los límites que ha encontrado para continuar sus estudios universitarios, sobre todo por la falta de intérpretes de lengua de señas y por las complicaciones de traslado. Aun así, mantiene una idea clara de hacia dónde quiere ir: seguir estudiando y, en algún momento, formarse en Ingeniería en Sistemas, una carrera que conecta con lo que más le gusta.
En su historia laboral no hay épica forzada, sino una mezcla de disciplina, aprendizaje y claridad sobre lo que quiere. Trabaja, resuelve, se adapta, sigue aprendiendo y piensa en lo que viene. Entre sistemas, pagos y procesos, Jorge ha encontrado un espacio donde puede desarrollar habilidades concretas, comunicarse mejor y sostener una trayectoria propia.
*La entrevista se realizó con el apoyo de una intérprete de lengua de señas.
EL TIPO DE CAMBIO DE HOY ES DE: